Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje

CAPITULO 11: BODA, CENA Y ANILLOS

- Padrinos, crucen sus varitas – pidió el delegado del ministerio.

Remus y Nora cruzaron sus varitas frente a dos enamorados novios, Peter y Laura.

Se hallaban en un precioso jardín, adornado para la ocasión. Un elegante arco de claveles blancos, y ellos situados bajo él, y sobre una tarima, rodeados por los invitados. Más allá, las mesas para el posterior banquete.

- Laura Morgan¿aceptas a Peter como legítimo esposo, para amarlo y respetarlo todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe?

- Si acepto.

- Peter Pettigrew¿aceptas a Laura como legítima esposa, para amarla y respetarla todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe?

- Si acepto.

- Por el poder que el Ministerio de Magia me ha conferido, os declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.

Peter y Laura se dieron su primer beso de marido y mujer, mientras de las varitas de Remus y Nora salían chispas doradas. Ellos se giraron hacía los invitados.

- Permítanme presentarles – siguió el delegado – a los señores Pettigrew.

La gente comenzó a aplaudir.

Apenas poco después, todos estaban ya sentados.

Peter y Laura, junto a los padrinos y sus padres, ocupaban la mesa principal. Cerca de ellos, James, Lily, Sirius, Hermione, Frank, Alice, ocupaban una mesa. James y Sirius se habían comportado durante la ceremonia, pero ahora tocaba diversión. Sobre la mesa habían conjurada un cartel en donde se leía "Aquí hay dos merodeadores, los otros dos en aquella dirección" y debajo una flecha señalando la mesa principal. Luego habían conjurado un perro, un ciervo, un lobo, una rata y un león. Ellos, y Gryffindor. La gente solo veía animales, ciertas personas sabían la verdad.

Sirvieron el champán, y Remus se levantó. El discurso del padrino.

- Amigos y familiares, señor y señora Pettigrew – les dijo con una sonrisa – Hace apenas unas horas me he dado cuenta de una cosa. Dos amigos míos se han casado. Y aún no me lo puedo creer – se oyeron algunas risas – Recuerdo un primero de septiembre. Yo estaba en la estación de King Cross, ya arriba del tren y acompañado de dos niños que había conocido¿os acordáis Sirius y James? – risas por parte de ellos – cuando chocamos con otro niño. Era Peter. Le invitamos a venir con nosotros. Cerca de la hora de comer, Peter y yo nos fuimos al baño, y nos cruzamos con una niña. Peter se quedó embobado mirándola, y seguidamente me dijo: "Me acabo de enamorar". Ni siquiera sabía su nombre, pero estoy seguro de que su imagen se le había quedado grabada. Luego coincidió que la niña de trencitas rubias, como la llamó Peter, fue seleccionada para Gryffindor. Peter se presentó, y así fue como conoció a su hoy mujer, a ti Laura – los novios sonrieron, enamorados – No se tu, pero él lleva más de siete años enamorado de ti, y el día en que tu le respondiste que sí, fue uno de los más felices de su vida – sonrió feliz – Mis más sinceras felicitaciones. Espero que la vida os depare un largo matrimonio, lleno de hijos, felicidad y prosperidad – levantó su copa, y asimismo lo hicieron todos los invitados – ¡Brindemos por Peter y Laura Pettigrew!

- ¡Por Peter y Laura Pettigrew!

Luego, Peter y Laura se levantaron y abrieron el vals. Seguidamente lo hicieron Remus y Nora en calidad de padrinos, y les siguieron James, Lily, Sirius y Hermione, y luego los demás invitados.

Fue una boda fantástica.

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- Princesa vamos – la llamó Sirius.

- Dos minutos.

El chico estaba esperando en el salón. Habían quedado a las nueve, y eran y cinco.

- Princesa, hace cinco minutos que deberíamos estar allí – la volvió a llamar.

- Ya salgo.

Él resopló.

- ¿Voy bien así?

Una preciosa chica, vestida con un sencillo vestido azul oscuro, apareció en el umbral del pasillo.

- Estás preciosa – respondió él, mirándola fijamente.

- Vámonos.

Tomados de la mano, se aparecieron en un callejón. Y de allí, caminaron hasta llegar a una casa situada en un barrio residencial de Norfolk. Llamaron al timbre. Una niña les abrió la puerta. Hermione se quedó de piedra. ¡Era Tonks!

O mejor dicho, una niña de cinco años que se convertiría en la Tonks que ella conocía. Pero ahora era solo una pequeñaja que ese día llevaba los ojos verdes y el pelo azul… como los ojos de Sirius.

- ¡Tío Sirius!

La pequeña se abrazó fuertemente al cuello del chico, mientras este reía y le devolvía el abrazo.

- Vaya hombre por fin aparecéis – era Ted quien apareció tras el tío y la sobrina – Hola Hermione, pasa… estos dos no se pueden desapegar ni con cola.

- Hola Ted – respondió la chica.

Hermione se acercó a la cocina, donde encontró a Andrómeda.

- ¿Te ayudo?

- Hola Hermione… no tranquila… ya esta listo.

- ¡Mamá¡Mira lo que tengo!

Nymphadora Tonks acaba de entrar en la cocina con un pequeño ramo de margaritas amarillas, y el pelo amarillo a juego, por supuesto.

- Que bonitas… ¿son del tío Sirius?

- ¡Si!

- Hermione, esta es mi hija Nymphadora…

- Me llamo Tonks – la cortó la niña.

- Hola Tonks – saludó Hermione.

- ¿Vas a ser mi tía? – preguntó de sopetón la niña.

- No lo se… pregúntaselo a tu tío Sirius – respondió ella con una sonrisa, tras recuperarse del impacto de la pregunta.

- ¡Tío Sirius! – gritó la niña, yendo hacía el comedor, dispuesta a preguntarle a su tío, si esa chica de la cocina iba a ser su tía.

Más tarde, se sentaron a cenar. Hermione disfrutó de la cena, Sirius se comportó muy paternal con la pequeña niña, que cada cinco minutos cambiaba su apariencia. Ted y Andrómeda, Meda entre amigos y familia, resultaron ser excelentes anfitriones.

Cuando se despidieron, la niña se aferró fuertemente al cuello de su tío, y solo se soltó cuando le prometió que volvería pronto, además de traerle algún regalo sorpresa.

Ya en casa, una vez acostados, Hermione se puso a pensar. La niña era muy cariñosa con su tío, pero cuando ella pasó aquel verano en Grimmauld Place, no la recordaba tan cariñosa, ni a Sirius tan paternal. Los ronquidos de Sirius llenaron la habitación. Hermione se acurrucó y cerró los ojos. Entonces, una pregunta le asaltó. ¿En su tiempo, vivían Ted y Meda? Tonks no les mencionaba… y pensando esto, se durmió.

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Septiembre trajo nuevas alegrías. James, Lily, Alice, Sirius y Hermione fueron aceptados en la academia de aurores. Remus empezó a trabajar en el departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, en la sección de Hombres Lobos (aunque sus compañeros no sabían de su "pequeño problema peludo") y Peter en el departamento de Cooperación Mágica Internacional. Laura, por su parte, empezó a trabajar en El Profeta, y Nora volvió a Hogwarts para realizar su séptimo curso.

Más adelante, llegó octubre. Todos iban muy liados en sus trabajos o estudios… Remus echaba muchísimo de menos a Nora, y ella a él también. Le había escrito contándole que Hogwarts no era lo mismo sin los Merodeadores, y solo a Sirius se le había ocurrido plantear la posibilidad de colarse y organizar una broma. Por supuesto, una colleja de su novia y varios gritos le disuadieron.

Y entretanto, el calendario marcó 31 de octubre. Halloween. Los chicos organizaron una fiesta en la casa de Peter y Laura, por ser la más grande. Los Merodeadores, las chicas, y Alice y Frank.

Peter y Laura, junto con Alice y Frank, se disfrazaron de vampiros, Remus, James y Sirius fueron de mosqueteros, y Lily y Hermione de hadas.

Cenaron, bailaron, gastaron bromas y se lo pasaron de lo más lindo.

James le pidió a Lily ir a dar una vuelta. Disfrazados, fueron a dar una vuelta por las calles de Aberdeen, desiertas a las tres y media de la madrugada. Ella caminaba recostándose sobre su hombro. Finalmente, llegaron a un pequeño parque. Se sentaron a mirar la luna creciente.

- ¿En que piensas pelirroja? – preguntó el chico.

- Recuerdo cuando me pediste de salir.

El chico sonrió. Él también lo recordaba. De pronto, James se arrodilló frente a Lily. La chica se quedó mirándole asombrada.

- Pelirroja… Lily… te dije una vez que no entendía como es que habías aceptado salir conmigo, y recuerdo que me dijiste que era porque creías ver un apuesto hombre, bajo la apariencia de un maravilloso chico. ¿Lo recuerdas?

- Si… - acertó a murmurar ella.

- Y yo ahora me pregunto si ya me he convertido en ese apuesto hombre que buscabas.

- La verdad es que si – dijo ella sonriéndole.

- Lilianne Evans¿me harías el honor de ser mi esposa?

- ¡Oh James! – se sorprendió llevándose las manos a la boca.

- ¿Qué dices pelirroja? – le volvió a preguntar tras ver su silencio - ¿Lily?

- Si – murmuró ella – Claro que sí.

Se besaron. Eran felices. Que más daba el resto del mundo. Sonrieron cuando él, le puso un anillo en su dedo anular.

Regresaron a la casa juntos de la mano.

Mientras todo esto ocurría, en la casa, Frank y Alice habían empezado a besarse. Estaban en un sillón alejado.

- Alice¿Qué dirías si te propusiera venirte a vivir conmigo?

- Frank, tu madre te mataría si nos fuéramos a vivir juntos sin casarnos, y mis tíos a mí.

- Pues casémonos – le replicó él.

- ¡Menuda petición¿Es así como planeas que caiga rendida a tus pies?

- Alice Shacklebolt¿me concederías el inmenso honor de casarte conmigo?

La chica se quedó parada, quieta.

- Frank¿hablas en serio?

- Totalmente.

Y entonces el chico tomó su mano, y sin ella darse cuenta, le deslizó un sencillo anillo en su dedo. Alice se quedó muda de la sorpresa.

- ¿Qué dices¿Te casas conmigo?

- ¡Si!

Sonrieron felices y enamorados, y se besaron.

Sirius miraba a Hermione. Le gustaba verla cuando ella no se daba cuenta. Le gustaba su pelo, sus ojos, la forma de moverse, esas finas caderas, su forma de reírse, sus gestos… toda ella.

- Princesa – la llamó.

Ella se giró, y le dedicó una de sus sonrisas, que hicieron derretirse al chico.

- Ven, tengo algo para ti – le dijo.

Ella se fue con él. Salieron de la casa.

- ¿A dónde vamos? – preguntó ella.

- Sorpresa – le respondió él guiñándole un ojo.

Sirius tomó entre sus manos una vieja lata, que una vez llevo alubias en su interior.

- Vamos.

Hermione supuso que era un traslador, y lo tocó. Apenas unos instantes después, ambos fueron absorbidos. Cuando ella abrió los ojos, se encontró en el lago de Hogwarts.

- ¿Qué hacemos aquí? Pero… ¿cómo…?

- Contactos – sonrió él – Sígueme.

Tomados de la mano, Sirius delante y ella detrás, recorrieron todo los jardines. Hermione se preguntaba asombrada adonde irían ahora. Su sorpresa fue mayor, cuando el chico la introdujo en el invernadero ocho.

- Sirius… ¿Qué hacemos en el invernadero ocho de la profesora Sprout, sin aparente permiso suyo, la noche de Halloween, a las tres y media de la madrugada?

- ¡Uau! Acorta las preguntas que no estoy para discurrir.

- Muy gracioso – ironizó ella.

- Estamos en el invernadero ocho con permiso de la profesora Sprout, la profesora McGonagall y el profesor Dumbledore, la noche de Halloween, a las tres y media de la madrugada, porque necesito decirte algo muy importante.

Hermione se quedó de piedra. ¿Qué iría a decirle, que era necesario todo aquello?

- Hermione – la llamó por su nombre – Aquí fue donde por primera vez probé el sabor de tus labios, donde por primera vez sequé tus lágrimas, donde por primera vez amé a una mujer, donde por primera vez ambos nos amamos – ella recordó aquella noche – Para mí, este lugar desde entonces ha tenido algo mágico, especial… algo que solamente nos pertenece a ti y a mí, por eso, este era el sitio indicado para decirte… que te amo con todo mi corazón, que necesito ver tus ojos para seguir vivo, que necesito respirar tu mismo aire para seguir vivo, que sin ti, yo no se vivir.

Pequeñas lágrimas empezaron a deslizarse por las mejillas de la chica, y él, alargando sus dedos, las secó.

- Hermione Kiely¿te casas conmigo? – preguntó él, deslizándole una sencilla alianza en su dedo.

- Sí – susurró.

- ¿Qué?

- ¡Que sí!

- No hace falta que grites.

- Por si acaso.

Se miraron. Él levantó una ceja. Ella entreabrió sus labios seductoramente.

La tierra del invernadero ocho, a ambos les pareció realmente cómoda.

Hola de nuevo! Bueno, capítulo 11… ya vamos avanzando. Madre mía la de bodas que tenemos ahora. Frank y Alice la celebrarán en marzo, Sirius y Hermione en abril, y James y Lily en mayo… así que nos vamos de celebraciones. Y nos plantamos a principios de 1979… se acerca 1980, y con ello los niños… ¿Qué pasara¿Tendrá hijos Hermione con Sirius¿Qué pasará con Peter¿Y si Hermione tiene que volver a 1997?

Bueno, las respuestas en los próximos capítulos… seguid leyendo!

Besos!