Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje

CAPITULO 12: SEÑOR Y SEÑORA BLACK

- ¡Canuto! Tranquilízate de una vez por todas – pidió Remus a punto de perder la paciencia.

- ¡No puedo¿Y si se hecha atrás¿Y si se arrepiente¿Y si decide regresar a su país, con lo suyos¿Y si huye¿Y si…?

- ¡Basta! – gritó James – A ver viejo perro¿tú crees que Hermione va a hacerte todas esas cosas que estas diciendo?

- No lo se… por eso tengo miedo.

- No me lo puedo creer, Sirius Orion Black tiene miedo de que le planten… esta si que es buena – rió James.

- Ya me gustaría verte a ti dentro de un mes listillo – dijo Peter.

Los cuatro merodeadores se encontraban en una habitación contigua a la pequeña sala, donde, en apenas una hora, Sirius y Hermione iban a casarse.

- ¿Cómo va eso merodeadores? – preguntó Frank, entrando él también.

- Tratando que Sirius no se vuelva loco – replicó Remus.

- Si – dijo el chico – a veces es tan desesperante¿verdad Peter?

Frank y Alice se habían casado hacía dos meses. El chico recordó todas sus dudas antes de la celebración.

- No te preocupes Sirius, esto es normal – dijo antes de marcharse.

Pero Sirius apenas prestaba atención.

- ¡Ya no puedo más!

Y Sirius se transformó en Canuto.

- ¿Pero que haces? No es luna llena – dijo James.

- Dejémosle a ver si se tranquiliza así – dijo Remus.

- ¡Hermione Kiely¡Estate quieta o te juro que te hecho un inmovilus! – gritó Lily Evans.

- No hace falta que grites – le replicó ella.

Lily, Laura, Nora y Alice trataban de colocarle el velo, y terminar de arreglarla, pero una un poco difícil, sobretodo si la novia no dejaba de retorcerse las manos.

- Es que estoy nerviosa – dijo ella.

- No hace falta que lo jures – bufó Lily.

Las otras tres chicas se rieron.

- Tranquila Hermione, todas hemos pasado y pasaremos por esto – dijo Laura.

- Menudos ánimos me das – bufó otra vez Lily.

Hermione sonrió.

Entonces, la puerta de su habitación se abrió, y un guapísimo Remus Lupin entró. Nora fue hacia él, para recibir un precioso beso de amor.

- Sirius te espera en el arco. ¿Nos vamos?

La novia solo pudo asentir. Se había quedado muda.

Nora se marchó a sentarse. Laura y Alice desfilaron por entre los invitados hacia el altar como damas de honor, acompañadas de sus maridos, Peter y Frank. Bajo el arco, junto al delegado del ministerio, estaban James y Sirius, padrino y novio. Luego la madrina, Lily Evans.

La suave marcha nupcial muggle sonó, y una preciosa novia llamada Hermione Kiely apareció, acompañada de Remus Lupin. Iba preciosa, con un sencillo vestido blanco de manga francesa y un pequeño ramo de tulipanes blancos.

Hermione y Sirius conectaron sus miradas, y eran incapaces de apartarlas. La novia llego al arco, y un feliz Remus Lupin se la entregó al novio. Ambos se situaron frente al delegado del ministerio, quien dio comienzo a la ceremonia.

Tanto él como ella eran incapaces de dejar de mirarse y sonreír. Apenas prestaron atención a sus palabras hasta que ciertas palabras les obligaron a centrarse.

- Padrinos crucen sus varitas.

James y Lily cruzaron sus varitas delante de los emocionados novios.

- Hermione Kiely¿aceptas a Sirius como legítimo esposo, para amarlo y respetarlo todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe?

- Si acepto.

- Sirius Black¿aceptas a Hermione como legítima esposa, para amarla y respetarla todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe?

- Si acepto.

- Por el poder que el Ministerio de Magia me ha conferido, os declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.

Sirius se giró hacia ella.

- Dame un beso Princesa.

Y ella se lo concedió. Se giraron hacia los invitados.

- Permítanme presentarles – siguió el delegado – a los señores Black.

Los invitados estallaron en aplausos, mientras las varitas de James y Lily echaban chispas doradas.

Luego, la sala cambió totalmente, y donde momentos antes estaban las sillas de los invitados, aparecieron las mesas para cenar.

En la mesa principal, junto con los recientes esposos, se sentaron Peter, Laura, James, Lily, Remus, Nora, Frank, Alice, Meda, Ted y la pequeña Tonks. Los Merodeadores no cambiaron, y un cartel encima de la mesa decía: "Los Merodeadores y señoras" Risas y felicidad.

Pero dentro de ella, Hermione se acordó de sus amigos. Harry y Ron, que aún no habían nacido en aquel tiempo, de Ginny, de sus padres…

Después de la cena, James se levantó.

- Amigos – empezó – hace un momento me estaba acordando del 1 de septiembre de 1977, hace año y medio, cuando llegamos en el Expreso de Hogwarts para realizar nuestro séptimo año. Fuimos a sentarnos en la mesa de Gryffindor, los cuatro, los Merodeadores. Junto a nosotros, Lily, Laura y Alice. Y además, una chica que jamás habíamos visto. Yo solo tenía ojos para una pelirroja – se oyeron risas – pero si que la miré. Una chica alta, de pelo alborotado, con aspecto de ratoncito de biblioteca – Hermione le lanzó una mirada asesina – pero con unos preciosos ojos marrones. Y seguramente fue eso en lo único que se fijó Sirius. Porque nada más sentarnos, lo primero que le dijo fue: "Dame un beso Princesa" Obviamente ella le ignoró. Pero él no se dio por vencido. Recuerdo que aquella noche, cuando le pregunté por la frase me dijo que la tenía guardada para su Princesa. En pocas palabras, se había enamorado solo con verla. Y al final, quien la sigue la consigue… aunque fue un poco difícil, el día de Navidad estos dos tortolitos se dieron su beso de amor. Y desde entonces, no hay quien los separe. Son la pareja perfecta, hechos el uno para el otro – los novios sonrieron, y James alzó su copa – Brindemos por su amor, por su felicidad, por los futuros retoños…

- ¡James! – exclamaron Sirius y Hermione.

- Y por ellos, por Sirius y Hermione Black.

- Por Sirius y Hermione Black.

Luego, los recientes esposos se levantaron y se dirigieron al centro de la sala, en donde un vals empezó a sonar. Ellos, se dejaron llevar por la música. Luego se unieron James y Lily, Peter y Laura, Remus y Nora, Frank y Alice, Meda y Ted… y así todos los invitados.

- Tío Sirius – la pareja dejó de mirarse para fijar sus ojos en la pequeña niña, que en ese momento, aunque había salido de casa con el pelo negro y los ojos azules pareciéndose a su tío, ahora lo llevaba castaño y los ojos marrones, queriendo ser su tía – Baila conmigo.

Hermione se rió y le cedió el puesto a su sobrina. Entonces, unas manos la cogieron por detrás. Remus empezó a bailar con ella. Nora había ido un momento a la mesa.

- Felicidades Nutria.

- Gracias Lobo.

Siguieron bailando.

- Estaba escrito que debía ser así¿no? – murmuró ella.

- Mi pequeña Nutria – rió él – Nuestro momento llegó, fue y pasó, y para mi fue uno de los mejores y siempre lo guardare en mi corazón. Pero tu amor no era mío, y el mío no era realmente tuyo.

Se fijaron en Sirius, quien después de que su sobrina se cansase de bailar, bailaba ahora con Nora.

- Ellos son los que amamos, y solamente por ellos seríamos capaces de dar nuestras vidas sin pensarlo siquiera.

- Eres un gran amigo Lobo, te agradezco que hayas sido tu quien me haya llevado hasta el arco.

- Y yo te agradezco que simplemente estés ahí.

Él la besó en la frente, y se dirigió a recuperar a su novia y pareja de baile. Sirius y Hermione se quedaron mirando, pero entonces Lily le cogió a él y James a ella.

- Cambio de parejas con los padrinos – dijo James.

Les costó mucho volverse a juntar para bailar, y al final de la noche, eran incapaces de dar un paso más.

A la hora de marcharse, Sirius cogió de la mano a Hermione.

- Vamos a nuestra casa.

Y tomó un pequeño traslador. Inmediatamente se materializaron frente a una pequeña casa de dos pisos, con balcones y pintada de blanco.

- Sirius… ¿Qué…? – trató de preguntar ella.

- Nuestro piso de Londres no era adecuado para albergar a una familia. Bienvenidas a nuestra casa.

Ella le besó.

- ¿Dónde estamos exactamente?

- A las afueras de Nottingham. Un lugar ideal para una gran familia, jugar al quidditch lejos de los muggles, y poder hacer magia libremente. ¿Le apetecer un tour señora Black?

- Señora Black – susurró ella sin creérselo – Si señor Black.

Sirius le mostró la cocina, el salón, el cuarto de estar, la sala de juegos, el armario de las escobas (de donde ella escapó) varias habitaciones, el desván…

- Y para terminar, la suite – dijo el chico.

Entraron en una habitación grande, adornada con un armario, un escritorio bajo la ventana, y pequeño balcón, una puerta que daba a un baño, y una cama. Ella miró a través del cristal del balcón. La luna creciente adornaba el cielo estrellado.

Sirius se acercó por detrás, y la rodeó con sus brazos. Luego dirigió sus besos al cuello de su mujer. Hermione se estremeció. Sirius la giró hasta ponerla frente a él. La besó en la boca, mientras le desabrochaba el vestido de novia. Ella le quitó la chaqueta, le deshizo la corbata, y empezó a desabotonar la camisa. Luego, él la guió a la cama, mientras ella le quitaba los pantalones. Siguieron besándose y acariciándose. El chico le quitó el sujetador, y tomó sus pechos entre sus manos. Ella cerró lo ojos, disfrutando de aquella sensación. Pronto, ambos quisieron más. Aquellas prendas de ropa que les impedían obtener sus deseos terminaron rápidamente en el suelo.

- Te amo Princesa.

- Te amor Orion.

Aquella noche, fue de ambos. Ninguno de los dos se durmió hasta que los primeros rayos de sol iluminaron la habitación.

¿Qué os ha parecido? La boda más esperada de la historia, Sirius y Hermione. Y que bonito detalle la casa¿verdad que si? Ojala los tíos de verdad fueran tan detallistas como este chico.

Una pista para próximos capítulos, la felicidad no siempre dura y las cosas se pueden torcer.

Bueno, soy muy repetitiva, pero que le vamos a hacer… críticas, consejos, ideas, dudas, de todo un poco… haciendo un simple clic en GO

Besos y sigan leyendo!