Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje
CAPITULO 13: EL ATAQUE DE HOGSMEADE
Quedaba un mes para finalizar Hogwarts. El cálido mes de mayo apetecía a disfrutar al máximo los largos días. Y uno de aquellos sábados, el colegio organizó una salida a Hogsmeade.
Nora y sus amigas de Ravenclaw se marcharon en uno de los carruajes hacia el pueblo. Pero cuando bajo, se llevó una grata sorpresa. Apoyado sobre un árbol había un chico de cabellos castaños claros y profundos ojos miel. La esperaba con una sonrisa en los labios. Ella no esperó más, y se lanzó sobre él, siendo recibida con un beso.
- No esperaba volver a verte hasta fin de curso – dijo ella.
- Quería sorprenderte – le respondió él – Vamonos.
Ambos amantes desaparecieron entre la multitud. Finalmente, el día terminó y los alumnos hubieron de volver al castillo. Remus acompañó a Nora junto a sus amigas.
Entonces se oyó una fuerte explosión. Instintivamente, Remus abrazó a la chica en ademán protector.
- ¿Qué ha sido eso? – preguntó una chica, asustada.
Se oyeron gritos y nuevas explosiones. Empezó a salir gente corriendo.
- ¡Mortífagos! – exclamó Remus.
Por todos lados aparecieron hombres y mujeres, enfundados en túnicas negras y portando la blanca máscara de los mortífagos.
- ¡Vete Nora! – le pidió Remus - ¡Vuelve al colegio¡Escóndete¡Vete!
- ¡Remus! – gritó ella – ¡Remus!
El chico vio con alivio como sus amigas la cogían y echaban a correr, tratando de llegar al colegio. Entonces se puso en defensa y listo para atacar. Esperaría la llegada de los aurores y la Orden del Fénix, y mientras cubriría la huida de los estudiantes.
Remus empezó a luchar contra los mortífagos, con la ayuda de algunos alumnos. A los pocos minutos, diversos crack avisaron de la llegada de la Orden del Fénix. Inmediatamente después, Frank y algunos aurores también aparecieron.
Se dividieron en parejas, Sirius y Hermione, James y Lily, Peter y Laura, y Alice y Remus. Se pusieron manos a la obra en la tarea de reducir a los mortífagos.
Remus y Alice se desviaron siguiendo unos gritos por una de las calles. Un par de mortífagos habían retenido un grupo de alumnos. Remus palideció cuando vio que Nora estaba allí.
- ¡Nora! – gritó con dolor.
- Mira por donde, tenemos aquí al amado – dijo el mortífago.
- Tu… ¡Benham! – exclamó Remus al reconocer a su compañero de Slytherin.
- Hola Lupin, me halaga que me hayas reconocido.
Y dicho esto, el mortífago tomó a Nora de entre el grupo.
- ¿Qué me dices ahora?
- ¡Suéltala! – estalló el muchacho.
El mortífago se rió.
- Me parece que no.
Y dicho esto le mando un crucio. A su vez, el otro mortífago realizo diversos imperios contra el grupo de alumnos retenidos. Estos, bajo los efectos del hechizo, atacaron a Remus y Alice. La chica terminó cayendo inconsciente en el suelo, y el chico fue sujetado por los alumnos.
- ¿Qué quieres? – le gritó lleno de ira.
El mortífago retenía aún en sus brazos a la chica. Nora lloraba de miedo y terror.
- Que sufras… Crucio.
Nora cayó en el suelo sin pronunciar sonido alguno, pero sufriendo los efectos dolorosos de la maldición imperdonable. Remus se debatió inútilmente, en un vano intento de ayudarla.
- ¡Nora! – gritó, mientras por sus mejillas caían lágrimas.
Sin poder evitarlo, fue testigo de la angustiosa y dolorosa tortura a la que la chica fue sometida.
- Benham – le llamó el otro mortífago – deshazte de ellos. Nos vamos.
- Bien – le respondió este, y dirigiéndose al chico dijo – Nos vamos a tener que despedir Lupin. Finite incantatem.
Los alumnos que había allí soltaron a Remus, que cayó llorando de rodillas, y se miraron anonadados, sin saber que había sucedido. El mortífago dirigió su varita hacia ellos, y con dos palabras mató a uno de ellos. Los otros, asustados echaron a correr. Este, bajó la varita en dirección al cuerpo sin fuerzas de la chica que lloraba a sus pies.
- Despídete de ella Lupin.
- ¡Nora! – gritó él.
- Avada Kedavra.
- Te amo – susurró ella.
- Nora… - murmuró él entre lágrimas.
El haz verde se levó como un torrente de agua la joven vida de la chica.
El mortífago se marchó.
Remus se acercó gateando. Nora estaba allí tendida, con sus ojos claros aún abiertos y con lágrimas cristalinas, pero sin esa chispa de vida que la caracterizaba. El chico la tomó entre sus brazos. La arrulló y con suavidad le cerró los ojos. La besó. Sus labios estaban fríos, pero aun conservaban ese sabor salado que él tanto amaba. El chico la abrazó fuertemente y lloró. Lloró como nunca lo había hecho. Lloró porque le había arrebatado su mayor tesoro.
Se hizo silencio. Al cabo de unos instantes, llegaron hasta allí aurores y amigos.
- ¡Alice! – Frank había encontrado a su mujer, y dio gracias a Merlín por hallarla solo inconsciente.
Hermione se acercó a su amigo.
- ¿Lobo?
Su amigo no respondió. Ella se acuclilló frente a él, y descubrió la realidad.
- ¡Oh Lobo! – gimió.
Ella también lloró.
Entonces, recordó algo. Una vez, paseando por el castillo, llegó a una pequeña terraza del quinto piso. Allí, un monumento de piedra recordaba a cuarenta y tres alumnos y dos profesores, que perdieron su vida contra los mortífagos en un ataque a Hogsmeade ocurrido… ¡en mayo de 1979! Aquel ataque. Su alma se llenó de culpabilidad. Ella lo sabía, debería haberlo sabido, debería haberlo impedido. Maldita sea su voluntad de dejarlo todo conforme debía ser. Por su culpa, Nora estaba muerta. En el fondo, era su culpa.
Sirius la abrazó fuertemente por detrás. Él también lloraba.
Laura llegó hasta allí, y Peter tuvo que sostenerla, cuando reconoció el cuerpo sin vida de su prima.
Remus seguía llorando. Entonces alzó la mirada, y sus amigos pudieron ver, que el joven ya no volvería a ser el mismo.
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Había pasado un mes desde el ataque. Hogwarts había rendido su homenaje, cediendo los jardines para el entierro, y colocando un monumento en su recuerdo en una terraza del quinto piso, orientada al sur, y en donde el sol no dejaba de dar.
Para que el sol no deje de brillar en sus recuerdos, había dicho Dumbledore.
Remus se había quedado en Nottingham con Sirius y Hermione. James y Lily también estaban allí la mayor parte del día. Laura estaba deshecha, y Peter se desvivía por tratar de hacerla feliz.
A finales de mes, todo el grupo se reunió en casa de los Pettigrew. Una buena noticia al fin, Laura estaba embarazada. Un bebe para finales de diciembre.
- Si es niña, la llamaré Nora – dijo Laura, mirando a Remus. El chico asintió.
La celebración animó a la gente. Al final de la velada, Remus dijo que tenía que anunciar algo.
- Me marcho.
- ¿Cómo que te marchas? – pudo decir Hermione tras tratar de entender sus palabras.
- Me voy de Inglaterra. Lo necesito.
- ¿Pero…? – trató de decir Laura.
- Volveré para conocer a tu hijo Laura. Pero ahora mismo necesito marcharme de aquí, respirar de nuevo, y no ahogarme en los recuerdos.
- ¿Prometes volver Lunático? – preguntó James.
- Lo prometo Cornamenta – dijo solemnemente el chico.
- ¿A dónde vas a ir? – preguntó Sirius.
- No lo se… a ver mundo, a aprender cosas – dijo, y añadió en un susurró – a vivir.
Remus se disculpó y salió al jardín. Al cabo de un momento, Hermione salió tras él.
- ¿A dónde vas Lobo?
- Ya te lo he dicho… no lo se… por ahí…
- No me mientas Lobo. No se te da bien conmigo – sonrió ella.
- Tienes razón Nutria… eres a la única que no puedo mentir – dijo él, esbozando un amago de sonrisa – me marchó a Estados Unidos, a tu tierra.
- ¿Por qué allí?
- Quiero conocer tu tierra – sonrió enigmáticamente él – y visitar una comunidad de hombres lobos que hay en el sur del país.
Hermione se acercó a él y le abrazó. Remus no pudo más que devolverle el abrazó con la misma intensidad.
- Prométeme que volverás.
- Te lo prometo Nutria.
- ¿De corazón? – le preguntó ella mirándole a los ojos.
- De corazón – le respondió él.
Y ninguno supo que fue lo que les impulsó, pero sus labios se unieron en un tierno beso.
Cuando este terminó, ella sonrió y se dirigió de nuevo a la casa.
- Recuerda – le dijo antes de entrar – Has prometido volver. Te voy a esperar. Y no solo yo. Todos nosotros. Ahora has perdido una parte de tu corazón, pero recuerda que nosotros también formamos parte de ese corazón lobezno que tienes, y te queremos.
La chica entró. Remus no pudo evitar una lágrima que recorrió su mejilla, y murió en sus labios. Aquellos labios que ella acababa de besar.
¡Merlín! Hermione era un misterio. Por eso Estados Unidos. No solo por los hombres lobos, sino por ella también.
Hola de nuevo. Ya vamos por el trece, y los que quedan jejeje. Espero que os haya gustado, la verdad es que es muy triste, pero tenía que suceder. Pero no os preocupéis, Remus volverá en diciembre para conocer al hijo de Peter y Laura… y quien sabe si habrá más niños. Por cierto, se admiten apuestas sobre el sexo. ¿Niño o niña?
Gracias por todos los 63 reviews. Gracias a todos aquellos que siguen la historia. No sabéis lo importante que es para mí ver todo el apoyo que recibe.
Un beso muy fuerte y nos vemos en el capítulo 14.
