Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje

CAPITULO 18: DECISIONES, ACTOS Y CONSECUENCIAS

El calendario marcaba 29 de octubre de 1981. Hermione se retorcía las manos, nerviosa. Se acercaba Halloween, y aquella noche empezaría la pesadilla de sus amigos, ese sueño del que siempre quieres despertar.

Ya no sabía que hacer. Se había propuesto no cambiar su pasado, el futuro… pero no contaba con haber compartido cuatro maravillosos años con todos ellos. Y era ahora cuando empezaba a dudar.

- Hermione¿estás bien?

La castaña se sobresaltó. Elizabeth la mira interrogantemente.

- Si, si… estoy bien no te preocupes – respondió la chica.

- De acuerdo – le respondió sonriéndo – Por cierto, tienes clientes.

Hermione marchó hacia su sección en la librería y siguió con su trabajo. Pero al final del día, ya había tomado la decisión.

- Elizabeth.

- Dime Hermione.

- Tengo que irme.

- ¿Irte? – preguntó extrañada Elizabeth.

- He de volver a casa – Hermione empezó a sollozar – Tengo que volver a casa.

- Tranquila Hermione, tranquila.

La chica notó como su amiga la abrazaba y se dejó mecer.

- Tengo que volver, tengo que volver… - siguió sollozando.

- No llores Hermione… Si necesitas irte vete. Tómate los días que necesites, pero no llores más. Deja de preocuparte y vuelve a casa.

Hermione asintió y secó sus lágrimas.

Al día siguiente, después de comer, Hermione tomó un traslador desde el ministerio norteamericano y se marchó a Londres.

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Remus cerró el libro. Había sonado el timbre. Llevaba cinco meses viviendo en Inglaterra, y había vuelto a su trabajo en el ministerio. Había retomado la amistad con todos aquellos amigos ingleses que un día abandonó, pero seguía echando mucho de menos a Hermione, su amiga.

Por esos, sus ojos se abrieron como platos, cuando al abrir la puerta se la encontró allí delante.

- ¡Nutria! – exclamó él.

- Hola Lobo.

Él la hizo pasar. Ella le contó que se había tomado unas pequeñas vacaciones para venir. Tal vez se quedara o tal vez no.

En apenas unas horas, se pusieron al día de las novedades. Hermione le habló de los Zabinni, y Remus le contó que Harry y Neville habían aprendido a decir Hermione.

- Y Sirius ha cambiado mucho. Me parece que tu libro le abrió los ojos. Se va a poner muy contento cuando sepa que estás aquí.

Hermione aparto la mirada, con sentimiento culpable, y empezó a llorar sin darse cuenta.

- ¿Qué te pasa? Nutria – preguntó el chico.

- ¡Oh Lobo¡Perdóname! – lloró ella, abrazándose a él.

- ¿Perdonarte¿De que? – preguntó él, extrañado.

- Yo tengo la culpa de todo… yo lo sabía y no he hecho nada para impedirlo.

- Hermione¿de que estás hablando?

La chica se separó de él, y le miró fijamente a los ojos.

- Remus, mi verdadero nombre no es Hermione Kiely, sino Hermione Granger. Nací en Liverpool el 10 de septiembre de 1979.

- ¿1979?

- Si. Soy hija de muggles, pero recibí una carta de Hogwarts. Fui a la escuela, y disfruté durante seis años. El verano anterior a séptimo, fui a la boda del hermano de mi mejor amigo, y hubo un ataque de mortífagos. Se debió de producir una confusión de hechizos porque del 17 de agosto de 1997 pasé al 17 de agosto de 1977.

- ¿Qué?

- Yo… yo… yo ya sabía lo que ocurriría… os conocía ya. Harry es uno de mis mejores amigos junto con Ron, y también Neville lo es. Y Blaise Zabinni es un chico de Slytherin con el que me he cruzado algunas veces en la biblioteca.

- ¿Entonces…¿Tu…?

- Yo ya te conocía. Fuiste profesor mío de DCAO cuando yo estaba en tercero. Remus, perdóname, yo sabía lo del ataque de Hogsmeade, aunque ignoraba que Nora lo sufriría. Yo sé que mañana Lily y James estarán muertos por culpa de la traición de Peter, y que Sirius pasará doce años en Azkaban, y luego Alice y Frank se volverán locos por culpa de la maldición cruciatus… – Hermione hablaba rápidamente, sin casi respirar.

- ¿Qué? – Remus era incapaz de decir nada más.

Hermione lloraba sobre el sillón.

Y entonces Remus solo vio a Nutria, a su amiga. Y no la pudo culpar. Cierto que lo que le acababa de decir le había impactado. Aún estaba tratando de asimilar todas las desgracias que le iban a ocurrir a sus amigos. Pero si había comprendido una cosa, Hermione no había dicho nada porque su pasado ya estaba escrito y era así.

El chico la abrazó, y ella se dejó.

- Lobo – susurró quedamente.

- Dime – respondió él igualmente.

- No cambies el futuro. Si lo haces, puede que yo no te conozca nunca, o no pueda disfrutar de la compañía de mis mejores amigos, Harry y Ron. O no conozca al maravilloso chico que es Neville.

- No lo haré Nutria. El pasado ya está escrito, y no se puede cambiar.

La chica siguió llorando sobre su hombro. El chico siguió acariciando su enmarañado pelo.

Luego, suavemente, depositó un suave beso sobre él. Ella levantó la cabeza, y él la besó en la frente.

Se irguió y se quedaron mirando fijamente. Sin darse cuenta, sin oír a sus razones, solo haciendo caso del corazón, se besaron.

Fue un beso dulce, tierno, con miedo, lleno de ternura…

Remus la abrazó y ella se enrolló en su cuello. Sin preverlo, sin saber realmente que es lo que hacía, el chico la levantó y caminando despacio, llegaron a la habitación.

La depositó sobre la cama y se tendió sobre ella. Siguieron besándose.

Poco a poco, Hermione le levantó la camiseta y se la quitó. Remus mostró un tórax bien desarrollado. Entonces fue él quién le quitó la camisa a ella, y posteriormente el sujetador.

El chico besó los pechos de ella. Pronto, la ternura se transformó en pasión. Sus mentes estaban cerradas, y era el ciego corazón quien les guiaba.

Pronto, los pantalones sobrevolaron la habitación hasta caer de cualquier forma sobre el suelo.

Remus tomó las braguitas de la chica con sus dientes y se las quitó. Hermione bajó los calzoncillos de él, y ambos se quedaron desnudos sobre la cama.

Volvieron a mirarse. Se besaron con pasión, antes de que sus mentes reaccionaran ante lo que estaban haciendo.

Y la noche los tomó juntos, haciendo el amor.

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Unos tibios rayos de sol se filtabran por la ventana para ir a parar sobre la cara de Hermione.

Hermione se revolvió un poco. Se giró y observó a un sonriente Remus que la miraba.

- ¿Qué hemos hecho? – preguntó ella con suave voz.

- Simplemente algo que nos debíamos desde hace mucho tiempo – se rió él.

- Remus… - trató de decir ella.

- Nutria – la cortó él, acariciándole la cara – Tu amas a Sirius y mi amor pertenece a Nora aunque ella ya no esté. Y tú y yo solo nos queremos demasiado.

Ella se rió.

Pero entonces se oyeron ruidos.

- ¿Qué es eso?

- ¡Merlín no! – gritó Remus tratando de levantarse y atrancar la puerta.

Pero el destino fue más rápido. La puerta se abrió de par en par.

- ¿Qué?

Sirius Black se alzaba en el umbral de la puerta. Y lo que sus ojos veían era una habitación por donde la ropa estaba desperdigada por el suelo, a su amigo Remus con una sábana medio enrollada por medio cuerpo, y tapándose sobre la cama, a su amor, a su mujer, a Hermione.

- Sirius no es lo que parece – trató de decir Remus.

- ¿Acaso vas a negármelo? – se encaró él - ¿Vas a negármelo tú? – le preguntó furioso a Hermione.

- Sirius por favor.

- ¡No quiero saber nada de ti¡Me abandonaste por un año y te deje marchar¡No te presioné¡No te fui a buscar¡Ahora lo entiendo todo¡Tú y él¡Ambos¡Me habéis engañado muy bien!

- Sirius por favor – lloraba Hermione.

Se había acercado y trataba de hacerle entrar en razón.

- ¡Quién sabe si Audrey era mía o de tu amante!

Hermione lanzó un pequeño grito. Esa había dolido.

- ¿Cómo puedes decir eso¿Te estás oyendo Sirius? – le preguntó Remus.

- Tú no me hables – le retó el chico – Asqueroso licántropo, jamás debí haber confiado en ti.

A Remus le dolió. Hermione seguía frente a él, llorando.

- No quiero volver a saber nada de ti. No quiero que te acerques a la casa. No quiero cartas a menos que contengan los papeles del divorcio.

Y dicho esto se marchó. Hermione seguía llorando. Remus reunió todo su valor para acercársele y abrazarla.

- Perdóname ahora tú a mí.

Ella lloró sobre su hombro.

¿Qué tal? Bueno, otro capi más. Y termina en la mañana del 31 de octubre. ¿Qué pasará ahora? Es el día de la cicatriz. ¿Se mantendrá el futuro tal cual¿O se producirá algún drástico cambio para el transcurso de la historia?

Espero que os haya gustado. La verdad es que me costó mucho decidir que poner, pero espero que os guste el giro que toma la historia.

Quiero agradecer los 91 reviews que tengo… porque realmente las historias funcionan si hay gente que las lee y las disfruta. Gracias.

Bueno, cuídense todos mucho y sigan leyendo. Besos