Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje
CAPITULO 19: DE 1981 A 1997
Las lágrimas le caían por las mejillas. No sabía que era lo que la impulsaba a estar allí. Tal vez el amor. Tal vez el hecho de que se merecía la verdad.
Remus había tratado de detenerla, de hacerla comprender que ella no tenía la culpa de nada, pero ella no podía permitir que él se marchara a Azkaban creyendo que le había traicionado.
Por eso se escapó en un descuido, y ahora estaba frente a su casa, en Nottingham. Abrió la puerta, y encontró a Sirius en el comedor.
- ¡Sirius! – exclamó.
- ¡Asquerosa furcia! – estalló él, visiblemente furioso - ¡Te dije que no quería volver a verte por aquí! – en la mesita de café había una botella de whisky de fuego, vacía - ¡Lárgate¡Vete con tu maldito lobo!
- ¡Expelliarmus! – hechizó ella.
El sillón salió volando, y el chico se quedó inmóvil mirándola.
- Sirius – lloró ella – Tienes que escucharme.
Monótonamente y lentamente, Hermione le relató a Sirius su historia, toda la verdad. Le habló de lo ocurrido aquel día, de sus años en Hogwarts, de Harry, de Neville, de lo ocurrido en tercero, el torneo, el verano y la navidad en Grimmauld Place, de aquella noche en el departamento de Misterios…
Después de horas, Hermione calló. Las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas. Sirius, sin decir nada, se levantó.
- ¿A dónde vas? – preguntó Hermione.
- A salvar a mí mejor amigo
- Sirius, cambiarás el curso de la historia – acertó a decir ella.
- ¡Me da igual¿Te crees que eso me importa? – gritó furioso - ¡No voy a permitir que James y Lily mueran hoy¡No deseo pasarme los próximos doce años en Azkaban¡Tampoco voy a permitir que Harry se críe con sus tíos o que Neville tenga que soportar la locura de sus padres¿En que demonios pensabas Hermione¡Son tus amigos!
Y con un fuerte portazo Sirius se marchó a tratar de cambiar el futuro. Hermione se quedó sola, llorando en medio del comedor.
De pronto, sintió como si el cielo se rasgase. Algo le atravesó el pecho. Lloró más fuerte. Harry ya tenía la cicatriz en su frente. Entonces, una fuerte luz blanca la rodeó y la cegó.
Pese a estar asustada, sintió el calor de quien regresa al hogar después de tanto tiempo. Por fin, regresaba a 1997.
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Sintió que recuperaba el aire, y lo inspiró como si llevara años sin respirar. Abrió los ojos, temerosa de encontrar algo distinto, y asombrada vio que seguía en la boda. Pero¿habría cambiado algo en aquel tiempo?
Se levantó de un salto, y divisó a su amigo Ron, que bailaba aún con Gabrielle Delacour, tal y como le dejó. Eso quería decir que el ataque aún no se había producido. Se dirigió corriendo hacía él. Sabía que disponía de unos minutos.
- ¡Ron¡Ron¿Qué día es hoy?
- ¿Qué? – preguntó el chico extrañado.
- ¿Qué día es hoy? – volvió a preguntar, casi gritando.
- 17 de agosto.
- ¿De que año? – Harry y Ginny se acercaron mientras otros empezaban a mirar.
- 1997¿Qué te pasa Hermione?
- ¿Seguimos en guerra?
- ¿Hermione que te pasa? Claro que seguimos en guerra – obvió el pelirrojo.
- ¿Estás bien? – preguntó Harry.
- ¿Dónde esta Remus¿Dónde está Remus?
- Está bailando con Tonks¿Qué demonios te pasa? – respondió el moreno.
Pero Hermione ya no hacía caso. Parecía que nada había cambiado, pero no podía estar seguro hasta que Remus se lo dijera. Solo él podía hacerlo. Y solo él la creería cuando le dijera que iba a haber un ataque mortífago.
Le vio. Bailaba con Tonks. La miró un momento. Aquella chica era su pequeña sobrina Nymph.
- ¡Lobo¡Lobo¡Lobo! – gritó desesperada.
Remus se separó automáticamente de su novia, y vio como Hermione se le acercaba corriendo. Le llamaba por su apodo, el apodo que le daba aquella vieja amiga…
- ¡Lobo¡Hoy¡Es hoy¿Lo recuerdas¡Hoy fue cuando sufrí el ataque¡Fue hoy¡Dentro de nada!
- ¿Nutria? – acertó a preguntar.
- ¡Si¡Si¡Lobo! Dime que nada ha cambiado – preguntó medio llorando.
- Tranquila Nutria, tranquila – dijo el hombre tomándola por los hombros.
- ¿Me crees¿Te acuerdas…? – Hermione levantó la cabeza y le miró.
- Si, te creo y te recuerdo – sonrió él, y fue cuando ella vio que ya no era un chico, sino un hombre - ¡Alastor!
Rápidamente los miembros de la Orden se reunieron, bajo el mando de Remus Lupin. Fueron informados del inminente ataque y se prepararon para ella, a falta de pocos minutos.
Niños, mayores, y magos y brujas que no estaban cualificados para la lucha fueron refugiados dentro de la Madriguera.
- Nutria – la llamó Remus. Junto a él, Alastor Moody – se lo he explicado todo.
- Espero que sigas siendo aquella magnífica bruja que tuve bajo mis órdenes.
- Sigo fiel al Fénix – respondió la chica orgullosa.
- Ocúpate de la casa junto con los gemelos Weasley, Harry, Ron, Ginny, y la señorita Delacour y algunos chicos más franceses. Están bajo tu mando.
- De acuerdo.
- Nosotros crearemos una barrera defensiva anterior. Vosotros la retaguardia.
- Bien.
Hermione tomó bajo su mando a los chicos. Transmitió las órdenes a sus subordinados y se preparó para el ataque.
Sus amigos se quedaron sorprendidos ante la actitud de la castaña pero tras la mirada autoritaria de ella y Remus, acataron sus órdenes.
Y entonces, aparecieron los mortífagos y los dementores. A la orden de Hermione, los chicos conjuraron sus patronus. Harry se sorprendió al ver tan corpórea la Nutria de su amiga. Y empezó la batalla.
Fue una lucha muy igualada. Los mortífagos habían fallado y no les habían cogido por sorpresa. Se preguntaban que podría haber salido mal, y solo Hermione lo sabía. Aquella era la segunda vez que vivía el ataque.
Se encaró a una mortífaga. Le consiguió quitar la máscara y se quedó frente a frente a Bellatrix Lestrange.
- Hola Bella.
- Tú… tú…
- ¿Ahora tartamudeas? – fingió sorprenderse la castaña.
- ¡Black! – gritó ella. Harry y Ron se sorprendieron. ¿Sirius? – Que maravillosa sorpresa. Te daba por muerta.
- No tendrás ese privilegio.
- ¿Por qué no? Ya sabes que eres viuda ¿no? – dijo maliciosamente – Fue todo un placer.
- Para mi también será todo un placer matarte.
- Mi primo también lo dijo y vencí yo. De todos los Black, yo soy la más fuerte. ¿Qué te hace pensar que tú podrás terminar conmigo?
- Que yo no soy una Black de nacimiento.
Ambas se encarnizaron en una cruenta lucha personal. Harry, Ron, Ginny y los gemelos estaban paralizados por el cariz que estaba tomando la pelea.
- ¿Sabes que fui yo quién te encontró inconsciente en el Callejón Diagon? – dijo tratando de atacarla – Creí que estabas muerta, no sabes la tristeza que me dio cuando supe que tu eras una de las supervivientes.
- Bastarda maldita.
- Y también me encontré a mi pequeña sobrina llorando.
- ¡No! – gritó fuera de sí.
- Sabes, fue un placer terminar con su vida.
- ¡Maldita seas¡Crucio! – el hechizo de Hermione dio en Bella, la cual empezó a retorcerse de dolor.
- ¡Hermione! – le gritó Ron, al ver la tortura.
La chica retiró el hechizo, pero siguió apuntándola.
- ¿Qué hiciste con Nora?
- ¡Oh la pequeña Pettigrew! – rió.
- ¿Dónde está Nora?
- Era una niña muy encantadora. Salió a su madre.
- ¿Dónde está Nora? – volvió a preguntar, gritando.
- ¿De veras crees que te lo voy a decir?
Un dementor las sorprendió. Bellatrix aprovechó el momento y huyó. Entonces, todos los mortífagos se retiraron. Ganaban los buenos esta vez.
Hermione se dejó caer, llorando silenciosamente, en la hierba. Sus amigos la miraban si saber que hacer. Las palabras intercambiadas con la mortífaga eran muy extrañas. ¿Qué tenía que ver Hermione con Sirius¿Quiénes eran Nora y esa sobrina?
- ¡Tía¡Tía! – era Tonks, y corría hacia Hermione.
Mayor confusión tuvieron todos, cuando la chica se acercó a la castaña que seguía llorando.
- Tía tienes que venir.
Hermione la miró, sin comprenderla. Tampoco se dio cuenta de que tenía una herida abierta en el costado.
- Tía es Remus. Ha atrapado a Benham.
Esas palabras hicieron reaccionar a la chica, que se levantó y echó a correr hacía donde estaba su amigo.
Remus Lupin torturaba al mortífago llamado Benham, ante la atónita mirada de los demás. Se había protegido con un escudo y no permitía que nadie se le acercase.
- ¡Lobo! – gritó Hermione.
La chica atravesó el escudo y se acercó a su amigo.
- Basta ya Lobo – le dijo ella suavemente.
Pero su amigo no atendía a razones. Con rabia, la abofeteó. Hermione se trastabilló hacia detrás, siendo cogida por Tonks.
- ¡¿Cómo puedes decirme que pare¡Tú¡Precisamente tú!
- Lobo, el torturarlo no le va a devolver la vida.
- ¡Me da igual¡Ya solo quiero que sufra¡Que sufra todo lo que yo he sufrido estos últimos diecisiete años!
- ¡Está no es la solución¡No te rebajes a su nivel! – gritó Hermione.
Furiosa, se acercó a él, y esta vez fue ella quién le abofeteó. El chico, pareció recobrar la cordura, puesto que soltó la varita y se echó a llorar sobre la hierba. Ella se agachó y le abrazó.
Los miembros de la Orden tomaron al mortífago, y lo hicieron preso.
- Perdóname – susurró él.
- No… perdóname tú a mí – dijo ella – Yo tengo la culpa de todo. Yo debía haber hecho algo.
- Hiciste lo correcto – dijo él.
Ella le sonrió.
Lo último que vio fueron los ojos miel de su amigo, antes de que todo se volviera negro.
Bueno, por fin Hermione regresó a su tiempo. Remus le ha dicho que nada ha cambiado. ¿Vosotros que decís¿Sirius muerto o no? Grandes incógnitas. Vosotros diréis lo que os parece.
Ya sabéis, críticas, alabanzas, consejos, ideas, teoría… un review en GO.
Seguid leyendo y muchos besos
