Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje
CAPITULO 20: EN ESTOS DIAS
Hermione abrió los ojos, y dejó pasar unos segundos hasta que su vista se enfocó. Estaba acostada en una de las habitaciones. Miró por la ventana y vio que el sol estaba muy alto.
Se incorporó con dificultad. Y entonces vio a su amiga Ginny.
- ¡Hermione! – exclamó la pelirroja.
- ¿Lily? – murmuró, y rápidamente se dio cuenta de su error – Digo… Ginny ¿Qué…¡Ah!
La castaña se miró el costado y vio que lo tenía vendado.
- Lestrange te hizo un buen corte. Habías perdido bastante sangre, y te has pasado la noche entera y medio día durmiendo.
- ¿Qué hora es?
- Las dos y media. Todos están abajo comiendo.
Hermione se levantó con un poco de dificultad.
- No puedes levantarte – le riñó su amiga.
Hermione le dedicó una sonrisa cansada.
- He sobrevivido a otras batallas. Está es simplemente una mas para la lista.
Ginny se quedó parada ante la afirmación de su amiga, y no fue capaz de detenerla. La ayudó a bajar las escaleras y dirigirse a la cocina.
Se oyeron voces.
- Pero Remus, tenemos que saberlo – era Harry.
- Yo no tengo derecho a contar su vida privada.
- Pero es que esa vida privada de la que tu hablas es algo que ha sido muy rápido – era Ron.
- Su comportamiento ha cambiado en apenas un minuto – Harry otra vez – Ella no era así.
- Pero es a ella a quien corresponde contaros lo que ella crea conveniente o no – insistía Remus.
- Sabes que no te hace falta mi permiso – dijo la voz de Hermione entrando en la cocina, seguida de Ginny – Confío en ti y es lo único que necesito.
- ¡Nutria¿Cómo te encuentras? Me asustaste mucho.
- Estoy bien – dijo ella, respondiendo al efusivo abrazo de su amigo.
Cuando se separaron, Hermione miró a Tonks y esta le devolvió la mirada.
- ¿Cómo lo sabías? – preguntó.
- Remus y Sirius me lo contaron. Casi te llamé tía cuando te vi, pese a que tenías solo quince años – respondió la chica.
- Tienes que contarme muchas cosas.
- Hay tiempo.
La sobrina se levantó de la mesa y abrazó a su tía. La última vez que la viera, tenía siete años y Hermione veinte. Ahora tenían veinticuatro i diecisiete. Gran cambio, pero en el fondo seguían siendo las mismas.
- Hermione – la llamó Harry – Creo que merecemos saber que está ocurriendo aquí.
La chica se sentó, y empezó a relatar el primer ataque, y como una combinación de hechizos la mandó a 1977. Les habló de su séptimo año en Hogwarts y de los tres años posteriores. De sus estudios de auror, de sus amigos, de las bodas, de los ataques, las muertes, los nacimientos. Contó su matrimonio con Sirius, el nacimiento de su hija Audrey y su muerte. Habló también de su año en Estados Unidos. Relató el día del 31 de octubre de 1981.
Al final del relato, la chica lloraba silenciosamente mientras Remus la abrazaba. La cocina estaba en silencio. Nadie sabía que decir.
- Perdóname Harry – murmuró entonces Hermione – Perdonadme todos.
Entonces, una pequeña lechuza entró en la cocina. Dejó un pergamino doblado sobre la mesa y se marchó. Ninguno de los presentes se atrevió a cogerlo, hasta que finalmente lo hizo Fred. El chico lo abrió y se quedó mirándolo extrañado. George se asomó por encima de su hombro y también se quedó mirándolo extrañado.
- ¿Qué es? – preguntó Ron.
- Es la huella de un perro – dijo Fred, mientras dejaba el pergamino abierto sobre la mesa.
En medio de este, una huella de perro. Hermione le bastó una simple mirada para saber a quién pertenecía la huella. Él. Era suya. Pero era imposible. Estaba muerto. ¿O no? La cabeza de la chica era un lío de pensamientos.
Remus, por su parte, se puso pálido. Él también había reconocido esa huella. Sabía que pertenecía a un hombre muerto¿o era mentira?
Hermione se levantó rápidamente de la mesa, todo lo que su herida le permitió, y tomó el pergamino entre sus dedos. Corriendo, salió al jardín. Y allí en medio, gritó.
- ¡Sirius!
Todos lo demás salieron tras ella. Nadie se atrevió a decirle nada.
- ¡Sirius! – volvió a gritar.
Un ladrido hizo que ella guardara silencio. Un gran perro negro apareció de entre los árboles y empezó a caminar hacía la gente.
Se situó frente a Hermione, quien se dejó caer sobre la hierba. Levantó su mano lentamente, pero el perro se echó atrás, y gruñó ferozmente.
Remus se acercó, y el perro ladró de nuevo.
- ¿Qué te pasa Canuto? – preguntó el hombre.
El perro se alejó un poco, y se transformó en un hombre. En Sirius Black.
Los allí presentes estaban asombrados. Era él. Pero estaba muerto. ¿Qué estaba sucediendo allí?
Harry no pudo más. Se acercó corriendo a él y se abrazó fuertemente.
- ¿Cómo…¿Qué…?
- El velo no me mató… me transformé en Canuto antes de cruzarlo y lo atravesé limpiamente.
- ¿Pero porque te escondiste? – preguntó el chico.
- Porque no era el día – dijo el hombre de ojos azules.
Y miró a Hermione. La chica se encogió asustada. Él caminó hacia ella y se acuclilló frente suyo.
- Han pasado muchos años.
Ella asintió.
- Y todo ha salido tal y como tú dijiste – siguió él – Han muerto quienes tu dijiste, se han vuelto locos lo que tu nombraste ¿sabes que ellos eran tus amigos¿Recuerdas sus nombres?
- Sirius… - suplicó ella.
- ¡Eran James, Lily, Frank y Alice! – estalló él - ¿Y sabes que? Permitiste que tus dos ahijados, dos niños de apenas año y medio, no pudieran disfrutar de ellos.
- Sirius no… - empezó Remus.
- ¡Tú te callas! – le espetó – Ya te escuché en su momento y ya nos dijimos lo que teníamos que decirnos. Ahora esto es entre mi mujer y yo.
Ante tal afirmación, él solo pudo callar. La gente se quedó muda de sorpresa. Aún no estaba asimilado.
- ¿Sabes que más pasó? Me pase doce años en Azkaban – le siguió relatando – Con la vaga esperanza de que tú aparecerías y me dirías que todo había sido solucionado, que Peter pagaría por su traición. Llegué incluso a soñar que criaríamos a Harry y le daríamos muchos primos… me equivoqué… ¡Me equivoqué!
- ¡Regresé a este tiempo aquella noche! – gritó la chica - ¡En el mismo momento en que Voldemort marcó a Harry¡No pude hacer nada¡Y tampoco debía hacer nada!
- No debías hacer nada – repitió Sirius - ¡Maldita sea Hermione¡Tenías la oportunidad de cambiarlo todo!
- ¡Me arriesgaba a que Voldemort no muriese¡Tal vez Harry habría muerto de pequeño¡Tal vez nunca hubiéramos sido amigos!
- ¡Tal vez tu no habrías regresado a este tiempo y hubiéramos podido ser felices juntos¡Todos son suposiciones¡Debías arriesgarte¡Tratar de escribir la historia de nuevo!
- ¿Hubieras querido eso? – le retó ella, levantándose – Imagínate que si hubiéramos evitado ese ataque. Harry no sería el chico que es ahora, no tendría esas maravillosas cualidades que le hacen único. No habría conocido a Ron ni a mí, y no seríamos los mejores amigos del mundo. Neville no sería esa persona tan especial que es ahora. ¿Hubieras querido eso? Tal vez Harry no te quisiera como te quiere ahora. ¿Te arriesgarías a ello¿Te arriesgarías a cambiar la historia, y morir al día siguiente en ella?
- No es excusa – alegó él.
- Para ti nada es excusa – se enfadó ella.
- Fuiste egoísta.
- ¡¿Y tu que fuiste?! – gritó ella - ¿Qué fuiste cuando me abandonaste tras la muerte de Audrey¿Qué fuiste cuando desconfiaste de mí aquel día?
- Tampoco te he perdonado aquello.
- ¿Y a Lobo¿Se lo has perdonado a él?
- ¡Estamos hablando de ti y de mi!
- ¡Vete a la mierda Black! – se exasperó Hermione - ¡No has cambiado nada!
- ¡Mira quién habla¡Aquí la víctima soy yo¡Fue a mí a quien engañaste¡Fue a mí a quien condenaste a doce años en Azkaban!
Una bofetada cruzó la cara del chico. Se hizo un silencio. Sirius se tocó la enrojecida mejilla. Hermione respiraba apresuradamente y le miraba con rabia.
- Te odio – silabeó – No se como pude a llegar amarte y mas aún casarme contigo.
Se giró para marcharse.
- ¡Vete¡No quiero saber nada de ti Kiely¿Me has oído¡Nada!
La chica no se molestó ni siquiera en girarse. Entró en la casa, recogió sus cosas y las metió apresuradamente en la mochila y se apareció en su casa. Sus padres se asombraron de volver a verla, y aún más herida. A ella, poco le importaba esa herida. Donde realmente estaba dolida era en su corazón.
Sirius, por su parte, se quedó estático en el jardín.
- ¿Por qué lo has hecho? – le exigió Remus.
- Porque es la verdad – replicó.
- ¡Maldita sea Sirius¡Era Hermione! Hizo lo que creyó correcto. Y tú más que nadie debería haberla comprendido.
- Pues tu lo hiciste mejor que yo ¿no es cierto?
- Aceptaste mis explicaciones.
- La situación ha cambiado.
- Eres estúpido – dijo el licántropo.
- Procura no hacerle daño a mi sobrina – le retó Sirius.
Remus se marchó. Tonks, tras dirigirle una mirada a su tío, salió corriendo tras su novio.
Sirius fue acogido por Harry y los Weasley en la Madriguera.
Una nueva historia comenzaba a escribirse, y nuevos acontecimientos estaban por venir.
¡Muy buenas a todos! He vuelto, y cargada de nuevas sorpresas. ¿Qué os ha parecido¿He acertado en vuestros deseos? Menudo día, sorpresas, viajes en el tiempo, discusiones y peleas… Y aún queda mucho por ver¿no?
Bueno, quiero agradecer eso 99 reviews… jamás lo hubiese pensado¡estoy a 1 de los 100! Así que ya sabéis, críticas, felicitaciones, ideas, teorías, sugerencias… soy un buzón abierto… a ver si llegamos a los 110 ¿ok?
Cuídense mucho todos y sigan leyendo… que hay besos de princesas para mucho…
