Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje
CAPITULO 22: LOS RECUERDOS
Amanecía sobre el castillo de Hogwarts. Hermione contempló el amanecer, apoyada sobre la balaustrada de aquella terraza del quinto piso, orientada al sur.
Había depositado un ramo de margaritas debajo de la estatua que representaba un sol. "Para que el sol no deje de brillar en sus recuerdos". Aquella frase que Dumbledore había pronunciado en el entierro de los cuarenta y tres alumnos y dos profesores. Debajo, una larga lista de las víctimas. Entre todos los nombres, Hermione pensaba en uno. Nora Morgan.
Habló con ella. Le relató todo lo que había ocurrido desde aquel mayo de 1979. Le contó su viaje ínter temporal, las muertes de sus amigos, como Remus volvía ahora a ser feliz…
- ¿Hermione?
La chica se giró. Allí estaban sus amigos. Harry, Ron, Ginny, Neville, Luna, y Blaise. Se secó apresuradamente las lágrimas y sonrió.
- ¿Qué hacéis aquí? – preguntó.
- Te has saltado la primera clase – le dijo Harry.
- No has venido a desayunar – nombró Ron.
- Llevas desaparecida desde antes del amanecer – dijo Ginny.
- Lo siento – respondió ella – No me había dado cuenta de la hora que es.
- Nosotros sí – le sonrió Blaise.
Ella le devolvió la sonrisa.
- ¿Qué hacías aquí? – preguntó el chico.
- Vine a ver a Nora.
Todos entendieron que se refería a aquella chica que estuvo con Remus, en el pasado. Ginny se lo habían contado a Luna.
Harry y Ron se le acercaron, y la abrazaron. Hermione no se dio cuenta de que había vuelto a llorar.
- Mi madre a veces menciona el nombre de Nora – susurró Neville.
Hermione sonrió.
- Éramos amigas. Cinco. Tu madre Alice, tu madre Lily – dijo refiriéndose a Neville y Harry – y Laura y Nora. Y al final, nos hemos perdido las unas a las otras. Nora murió en un ataque mortífago a Hogsmeade en mayo de 1979. Remus trató de salvarla. Iba en pareja con Alice. Pero no lo lograron. Fue entonces cuando cambió. Pasó de ser alegre a melancólico.
Sus amigos la arroparon.
- Seguro que se ha alegrado de que hayas venido aquí a traerle flores – comentó Blaise.
- Eran sus favoritas. Las margaritas.
- Se alegra de que su recuerdo siga viviendo en ti – comentó entonces Luna.
- Gracias – susurró Hermione.
Tomó su mochila y se dirigió a su primera clase, la segunda del día. Pero por primera vez en su vida, no le importaba faltar a una clase. En realidad, aquella era la segunda vez que iba a estudiar séptimo.
Pero lo que Hermione creía que sería un año fácil, no lo iba a ser. Cada rincón de aquel castillo, le traía a la memoria el recuerdo de aquel año de séptimo de los setenta.
Mirara donde mirara, veía a James, a Remus, a Peter y a Sirius listos para atacar, o a sus amigas Lily, Laura, Alice y Nora.
Pero lo peor vino, cuando unas semanas mas tarde, la profesora Sprout llevó a sus alumnos de séptimo al invernadero ocho. Hermione recordaba que aquel invernadero era usado como almacén, pero ahora albergaba lazos del diablo y enredaderas de nudos.
Cuando cruzó la puerta del invernadero, a la memoria de Hermione acudió de inmediato la noche en que Sirius le pidió que se casara con ella. Sonrió para sí misma. La había asustado cuando la llevó allí. ¿Con que permiso estaban allí? Luego ocurrió que todo era un plan, uno perfecto de Sirius, para que todo fuese maravilloso en la pedida. Y entonces, recordó la primera noche. Aquella noche. Primero fue el castigo del profesor Sanderson, el ataque de Lucius Malfoy, y la ternura y pasión de Sirius.
- Bien – dijo la profesora Sprout – Este invernadero alberga por primera vez estas plantas. Su clasificación es de peligrosas número cinco. ¿Alguien me dice como se llaman?
Como era de esperar, solo iban a haber dos manos levantadas. Neville y Hermione. Sin embargo, ante el asombro de todos, solo Neville levantó su brazo. Hermione estaba como perdida.
Neville respondió, e inmediatamente después, Harry y Ron codearon a su amiga.
- Hermione¿Qué te pasa? La profesora Sprout hace una pregunta y tú no levantas la mano – dijo Ron.
- Lo siento, no me he dado cuenta – comentó ella.
- Últimamente no te das cuenta de nada – respondió Ron.
- No hace falta que te pongas así – recriminó ella.
- Chicos – pidió apaciblemente Harry.
Se pusieron a trabajar en la tarea mandada por la profesora. Tenían que transplantar las enredaderas para que pudiesen crecer mejor. Hermione se dirigió al armario de las macetas. Su sorpresa vino con lo que halló dentro de una de ellas.
Había un paquete. Estaba un poco ennegrecido y húmedo, como si hubiese pasado ya mucho tiempo. Encima, una pequeña nota. "Hermione Black, señora de Sirius Black". Era su letra. La chica dejó caer la maceta, que se rompió en pedazos, pero siguió sosteniendo el paquete.
Toda la clase guardó silencio y la miró. La profesora Sprout se le acercó.
- ¿Estás bien? – preguntó.
Hermione la miró como si no la comprendiese.
- Yo… él… ¿Cuándo…? – tartamudeaba sin saber que decir.
- Señorita Granger – la llamó la profesora.
Y sin previo aviso, Hermione se marchó corriendo de la clase. Nadie la volvió a ver en todo el día.
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Era de noche. Pero en el invernadero ocho había una pequeña luz. Dentro, Hermione se había sentado sobre un pequeño montículo de tierra. Aún sostenía entre sus manos el paquete, sin abrir, que Sirius le había escondido en el invernadero. Pero¿cuándo lo habría hecho?
Rasgó el papel, y encontró un sobre y una caja. Abrió el sobre y sacó un pergamino.
"Mi amada Princesa Hermione,
Para mí, hoy hace dos meses que te volví a ver. Pero tú no me reconociste. Eres apenas una chiquilla de trece años, que como tú te definiste una vez, de aspecto de ratita bibliotecaria devora libros.
No me recuerdas. No sospechas si quiera lo que va a suceder, o lo que te va a tocar vivir. Y ese es mi mayor sufrimiento. El que tú no sepas lo mucho que te sigo amando pese a todo.
En esta caja, la cual Dumbledore me ha prometido guardarla en nuestro querido invernadero ocho, contiene todo aquello que nos unió. Recuerdos que espero que agraden a tu corazón.
Porque espero ansioso ese maravilloso día en que tú por fin lo recuerdes todo, y en especial, que me recuerdes. Ese día, en el que espero que lo primero que veas sea mi rostro, o lo primero que pruebes sean mis labios.
Pero temo, por no poder cumplir mi sueño. Temo que la muerte me separe de ti antes del reencuentro. Si así sucediese, no te angusties, porque se que tu amor seguirá siendo para mí y eso es algo que ni los dementores han logrado borrar en mi corazón.
Con amor, tu marido
Sirius Black"
Hermione lloraba. Sirius sabía lo que podía suceder. Y lo aceptaba. Curioso era el destino, que en realidad no era la muerte sino el divorcio quien los había separado.
Abrió con cuidado la caja, y sacó lentamente los objetos que contenía.
El primero ellos fue una varita. Hermione la reconoció. Era la varita de Canuto, aquella que solía usar en bromas y evitar que le detectaran. Los merodeadores tenían todos una, con sus apodos grabados en ellas.
Luego sacó un anillo. La chica sonrió ampliamente. Era su anillo de casado. Fue entonces cuando ella observó que no lo tenía. Se había perdido en el tiempo. Lo apretó fuertemente en su mano.
Finalmente, sacó dos libros. El primero lo reconoció de inmediato. La portada era roja, y el título en dorado. "Medio mundo entre nosotros", escrito por Hermione Black. Su libro. Aquel libro donde ella plasmó todos los secretos de su corazón en forma de novela.
El otro, era apenas una libreta negra. Su sorpresa fue inmensa cuando lo que halló fue el diario de un adolescente Sirius Black. Empezaba en el primer curso de Hogwarts, y sus últimas palabras eran del día anterior a Halloween, aquel 31 de octubre de 1981. Iba acompañado de centenares de fotografías. En la última hoja, un apunte.
"A 17 de agosto de 1994, aún quedan tres años para volver a verla. Este diario servirá de testigo de todos aquellos años que una vez vivimos juntos"
Aquel era su Sirius. El chico, el hombre, de quien ella se había enamorado. Sonrió. Guardo los objetos nuevamente en la caja, y volvió a los dormitorios de la torre de Gryffindor.
Ella había pensado que todo debía empezar nuevamente. Pero se equivocaba. En realidad, era una continuación. La segunda parte de una historia que aún no tenía punto y final.
Ahora era el momento de mojar la pluma en el tintero y manchar de nuevo los pergaminos. Y eso mismo, era lo que iba a hacer.
Hello nuevamente!!! Millones de gracias por los 114 reviews… no sabéis cuanta ilusión me ha hecho.
Bueno chikis… aquí tenéis otro capítulo más. La verdad es que tal y como dice el capítulo, es ahora cuando empieza la segunda parte de la historia, y prepararos… porque no viene vacía. Habrá muchas sorpresas. ¿Alguien se atreve a decirme que puede ser?
Sigan leyendo, cuídense mucho y miles de besazos.
