Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje
CAPITULO 23: SORPRESAS
Desayunaban. Era una mañana de noviembre. Sábado. Los chicos se preparaban para la visita a Hogsmeade. Fred y George habían abierto una tienda en el pueblo e iban a inaugurarla.
Nada más Filch abrió las puertas del colegio, los alumnos salieron corriendo. Nadie quería perderse la nueva sucursal de Sortilegios Weasley.
A las diez y media se abrieron las puertas. Eran un gran local dividido en secciones. Bromas pesadas, pasadas por agua, fuegos artificiales, para amigos, familiares y profesores, para las reuniones familiares o las clases…
Ron alucinaba. Sus ojos saltaban de estantería en estantería. Él y Luna se lanzaron a la búsqueda de todo lo que sus manos pudiesen abarcar, y se llevaron consigo a Neville. Misteriosamente, Harry y Ginny decidieron ir a buscar algo nada concreto, y se perdieron entre la gente y las estanterías. Hermione sonrió. En los pequeños momentos de paz, tenía cabida el amor.
Hermione y Blaise se quedaron allí en medio. Se pusieron a curiosear.
- Vaya – sonó una voz, que a Hermione le sonó conocida – Hola Zabinni.
Los dos se giraron. Ante ellos, había una chica de piel clara, de cabellos largos y castaños y ojos claros. Había algo familiar en ella, pensó Hermione.
- Hola Zucobsky – saludó Blaise con una mueca – No esperaba verte por aquí.
- Ya ves, la vida da muchas vueltas. He venido con mi tía Greta a estudiar pociones.
- Espero que te vaya bien – dijo fríamente el chico.
- Ojala mi padre pudiese verme ahora.
Blaise apretó los puños mientras ella sonreía maliciosamente.
- Por cierto, me pasaré un día de estos a ver a Richard. Ya hace cinco años que no le veo.
Blaise siguió sin decir nada.
- Que te vaya bien Zabinni.
- Adiós Zucobsky.
El chico y Hermione salieron de Sortilegios Weasley al poco después. Se sentaron en un banco.
- ¿Quién es ella?
- Zucobsky – escupió el chico – Hermanastra de Richard. Era la hija del padre de mi hermano. Su padre murió cuando Richard apenas tenía un año, y ella siempre ha culpado a mi madre.
- ¿Qué edad tiene?
- Cumplirá dieciocho en diciembre. Mi madre siempre la felicita. Vino a vivir a Londres a los ocho años cuando murió su madre. Antes había vivido en Moscú. Apenas tenía trece cuando murió su padre. Ha estudiado en Drumstrang, y volvió a Moscú con su tía.
- Me es familiar – murmuró Hermione - ¿Cómo se llama?
- Catherine Isabella, nombre de emperatrices rusas. Pero su padre muchas veces la llamaba Nora, no se porqué.
Aquella palabra hizo que Hermione saltase.
- ¿Nora has dicho?
- Si¿Qué ocurre?
- ¿Estás seguro de todo lo que me has contado?
- Mas o menos¿Qué pasa?
- Ya decía yo que me era familiar. Se quien es. Su verdadero nombre es Nora Pettigrew.
- ¿Pettigrew?
- Si. La hija desaparecida de dos de mis amigos, Peter y Laura. Sobrina de Nora Morgan, en honor de la cual le pusieron su nombre.
Hermione no cabía dentro de su sorpresa. Por fin, años después, había encontrado a la pequeña Nora.
Ella se puso en pie y trató de encontrarla por todo el pueblo. Se olvidó de Blaise y el resto de sus amigos que seguían en la tienda de los Weasley. Por fin, la halló. Estaba cerca de la Casa de los Gritos, pero no estaba sola. Un chico rubio la acompañaba.
- Muy bien – decía el rubio.
- ¿Y ahora que¿Piensas atacar de golpe frío o que?
- No seas impaciente.
Hermione se asomó. Era Draco Malfoy. Y sujetaba por la muñeca a Nora. Ahora que sabía quién era, podía ver en ella rasgos de Laura.
- Suéltame.
- ¿Tienes miedo?
- ¿De ti? No me hagas reír.
- Bien – y dicho esto el chico la besó. Ella no le rechazó. Cuando terminó, el rubio siguió – Informaremos al Señor Tenebroso de todo lo que hemos hallado, y esperaremos a que él decida.
La chica guardó silencio, sin retirarle la mirada.
- ¿Esperas algo? – preguntó él.
- Solo que lo que tus ojos me quieran contar Draco – respondió ella.
- ¿De que hablas Caty?
- Sabes que tú no quieres esto. No juguemos con fuego. Huyamos. Podemos hacerlo – suplicó ella.
- ¿Cómo puedes decir eso Caty? Somos los mejores soldados que tiene el Señor. Nos tiene en alta estima. Tenemos el mundo a nuestros pies amor.
- Draco…
Él simplemente la besó. Hermione no pudo ver más. Tenía que ponerse en contacto con la Orden del Fénix. El Señor Tenebroso planeaba algo y además, estaba la chica.
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Remus Lupin había convocado una reunión de la Orden. Había sido elegido nuevo líder tras la muerte de Albus Dumbledore.
Poco a poco, se fueron reuniendo allí todos los miembros. Finalmente, la chimenea se iluminó, y mediante polvos flu apareció la profesora McGonagall.
- Siento el retraso – murmuró la nueva directora.
- Bueno, ya estamos todos¿Qué ocurre? – preguntó Sirius.
Cómo respuesta, la chimenea se volvió a iluminar. Hermione salió de ella y se sacudió la túnica.
- Buenas noches.
- Bienvenida de nuevo a la Orden Nutria – dijo Remus.
La chica se sentó en una de las butacas. Sirius no había dejado de mirarla.
- No deberías haber venido – dijo él, olvidando donde estaba.
- Aunque tenga diecisiete años, te aseguro que no he olvidado la experiencia de aquellos cuatro años. Ya no soy una niña ni tampoco necesito tu protección – le cortó ella.
- Bueno – intervino Remus – Nutria ha traído información.
Y a continuación hablo de la conversación que ella había oído en Hogsmeade. Rápidamente la Orden se preparó, y organizaron los equipos.
Cuando finalizó la reunión, Hermione les pidió a Remus y Sirius que aguardasen un momento.
- ¿Ocurre algo? – preguntó el lobo cuando se quedaron solos.
- Esto es algo que no quiero que se sepa. La conversación fue mantenida por Draco Malfoy y una chica que responde al nombre de Catherine Isabella Zucobsky, rusa.
- ¿Qué tiene eso de relevante? – intervino Sirius.
- La relevancia está en que la chica no es rusa. Su verdadero nombre es Nora Pettigrew.
Se hizo un momento de silencio.
- ¿Nora¿La hija de Peter y Laura? – preguntó Remus – Mi… ahijada.
- Si… era ella. La vi con mis ojos y reconocí a Laura en ella. Es castaña y tiene los ojos claros de su madre y su tía.
- Pero… eso la convierte en una mortífago – dijo Sirius.
- Teníamos que haberlo previsto – relató Hermione – Si desapareció en el ataque al Callejón, era de suponer que la tomaran mortífagos. Además, en la batalle de la Madriguera, Bellatrix me dijo que fue ella quien la tomó y…
Se cortó. No pudo decirlo.
- Y mató a Audrey ¿verdad? – dijo Sirius. Ellos se miraron, y Remus se apartó – Me lo dijo. Cuando luché contra ella en el ministerio. Dijo que creía que tú habías muerto también y por eso no te hizo nada. Dijo que si hubiera llegado a pensar que estabas viva, no hubiera dudado en matarte.
Hermione lloraba. Sirius no lo soportó, y la abrazó. Ella se dejó abrazar como una niña, y bebió del aquel abrazo.
- Estaba bajo mi cargo. Laura me la confió antes de morir. Y no la protegí, ni tampoco a Audrey.
- No te tortures – susurró él – Ya pasó. Ahora tienes la oportunidad de tratar de cambiar aquello.
- Tal vez sea posible. Parece que está enamorada de Draco Malfoy, y creo que son pareja. Pero ella no quiere ser mortífago. Le propuso huir a Malfoy. Y él se negó.
- Tranquila, ya verás como todo tiene una solución.
Se separaron del abrazo, aún cuando sus corazones les decían que siguieran juntos.
- Será mejor que vuelva a Hogwarts. La profesora McGonagall está esperándome.
La chica se dirigió a la puerta, despidiéndose primero de Remus, que seguía en un rincón apartado.
- Por cierto Sirius, encontré la maceta – dijo ella con una sonrisa, y se marchó.
- ¿Qué ha querido decir con la maceta? – le preguntó Remus, cuando ya se había ido.
- Un regalo que le puse en una maceta del invernadero ocho poco después de que ella y Harry me salvaran del beso del dementor.
Remus sonrió. Conocía a sus amigos, y estaba por asegurar que solo era cuestión de tiempo que el destino los volviese a unir, puesto que sus corazones estaban entrelazados desde hacia mucho tiempo.
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Aquella noche, Hermione bajó a la sala común y se sentó frente al cálido fuego que le proporcionaba la chimenea. Estuvo mirándolo un tiempo, y sonriendo recordó que Harry siempre lo hacía, esperando encontrar en él la cabeza de Sirius.
Entre sus manos llevaba dos libros. Uno era el suyo, y el otro, el diario de él. Tomó el segundo, y lo abrió, dispuesta a leerlo.
"1 de septiembre de 1971. He entrado en Gryffindor…"
Y pasó la noche rodeada de aquellas palabras escritas en la elegante letra del hombre que amaba.
Bueno, otro capi más. La historia ya se va poniendo xula eh¿Quien lo iba a decir? La pequeña Nora se nos ha hecho mayor y mortífaga jejejejeje Bueno, más sorpresas encontraremos en los próximos capítulos... pero si teneis alguna idea, comentario, sugerencia, crítica... ya sabéis, clic en GO y dejáis un review.
Por cierto, gracias por los 122 reviews... y gracias a todos aquellos que seguís la historia, porque eso es lo más importante de todo...
Sigan leyendo y cuídense... muchos besos para todos
