Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje
CAPITULO 26: CORRIGIENDO ERRORES
Febrero. Atardecía y empezaba a hacer frío. Pero eso no le importaba a la solitaria figura que estaba sentada en la arena de aquella escocesa playa del norte.
Hermione se apareció allí, con el beneplácito de Remus como líder de la Orden del Fénix. Se acercó silenciosamente.
- Bonito atardecer¿verdad Nora?
La chica dio un bote. Se levantó rápidamente y la miró.
- Tu… Hermione Granger… la amiga de Zabinni – murmuró, y se asustó - ¿Cómo sabes mi nombre?
- Bueno – sonrió Hermione – En realidad el nombre con el que te has criado es Catherine, pero yo conozco el verdadero, Nora.
Nora sacó rápidamente su varita y apuntó a Hermione. Desgraciadamente, esta última ya tenía preparada la suya.
- Vamos a dejarnos de jueguecitos – amenazó Nora.
- Vayamos a por la verdad ¿te parece? – siguió el juego Hermione.
- ¿Qué verdad? – preguntó ella.
- La que te ha sido negada toda tu vida. Quien eres en verdad.
- No se de que me estás hablando.
- Claro que lo sabes – sonrió Hermione – Sabes que tus padres no son los verdaderos. Siempre lo has sabido. Bueno, tal vez lo supiste cuando ellos ya habían muerto, pero lo que importa es que lo sabes… ¿o me lo vas a negar?
- No se de que me estás hablando – repitió ella temblando.
- Si que lo sabes Nora – dijo Hermione, dulcificando el tono de su voz – No eres rusa, ni Zucobsky. Naciste el 19 de diciembre de 1979 en San Mungo. Tus padres eran dos maravillosas personas, y te pusieron Nora por una prima de tu madre que murió antes de nacer tú. Es más, tu madre siempre dijo que tenías los ojos de tu tía.
- ¿Cómo sabes todo eso? – ahora si que la chica estaba totalmente asustada.
- Porque yo estaba allí el día que naciste.
- ¡Es imposible¡Apenas tienes mi edad! – gritó Nora.
Hermione se acercó y la tomó de los hombros, obligándola a sentarse en la arena.
- Nora, escúchame. Este verano, ocurrió un ataque por parte de los mortífagos. Diversos hechizos recayeron sobre mí, y estos tuvieron un sorprendente efecto. Fui enviada veinte años atrás mediante un pliegue ínter temporal.
- ¿Al pasado?
- Sí – afirmó Hermione – Una vez allí me puse en contacto con Albus Dumbledore, y pasé en definitiva seis años allí. Finalmente regresé al mismo día del cual partí, pero con seis años de recuerdos.
- ¿Qué pasó durante esos seis años¿Conociste a mis padres? – le preguntó Nora.
- Les conocí. Presencié el amor que se profesaban, y acudí a su boda. También estuve el día que naciste con ellos, y te puedo decir que había mucho amor en tu familia.
- ¿Qué pasó? – preguntó la chica - ¿Qué pasó para terminar así?
- Hubo un ataque al Callejón Diagon. Tu madre murió y a ti te tomó Bellatrix Lestrange. Tu padre desapareció poco después, y nadie volvió a saber nada de él – le relató Hermione, mintiendo con tristeza en algunas partes.
Nora bajó lentamente la cabeza.
- Siempre supe que ellos no eran mis padres. Aunque me querían, podía ver en sus ojos que yo no era su hija verdadera. Cuando murió mí… padre… me marché a Moscou a vivir con su hermana, mi tía Greta. Allí fue cuando finalmente descubrí la verdad.
- La vida ha sido injusta – respondió Hermione – Pero no tienes porque seguir por ese camino.
- ¿Qué quieres decir? – exclamó Nora.
- Abandona a los mortífagos. Se que aún no eres una de ellos, no tienes la marca – dijo Hermione – La Orden del Fénix te protegerá y no dejará que ellos te hagan daño.
- ¿Por qué me ofreces esto? Ya he demostrado mi valía al Señor Tenebroso… dime¿Por qué lo haces?
Hermione inspiró.
- Porque espero así enmendar mi error – admitió con un asomo de lágrimas en sus ojos – Tu madre había sido herida de muerte, y me rogó que huyera contigo. Y yo no lo conseguí y te perdí. Ese ha sido mi error, y no ha habido día que no llorase por ello.
Nora se levantó y encaró a Hermione. Ambas chicas se miraron fijamente, pero no se dijeron nada. Y sin más, Nora se desapareció.
Hermione sonrió. Había visto un destello de luz en sus claros ojos.
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14 de febrero. San Valentín. Hermione se había estado temiendo la llegada de aquel día. Por eso, cuando abrió sus ojos aquella mañana, lo hizo con miedo. Pero sorprendentemente, no había nada extraño en su cama.
La chica se levantó, se puso el uniforme, y bajó a desayunar con sus amigos. Ron la esperaba en la sala común, y también estaba allí Harry, visiblemente nervioso.
- ¿Te sucede algo Harry? – le preguntó Hermione.
- ¿A mí? Que va – sonrió él.
Pero la chica había tenido tiempo suficiente para conocerle a él y a sus padres, para saber que el tic nervioso de sus manos era común en Lily, y que la sensación de miedo provenía de James. Sonrió.
Y entonces, por la escalera de las habitaciones de las chicas, bajó Ginny, llevando consigo un ramo de rosas. Harry se puso en pie inmediatamente, y tanto Hermione como Ron cambiaron una mirada significativa, y dejaron que los dos chicos siguiesen inmersos en su mundo.
Ellos dos bajaron a desayunar.
- Bueno, me parece que solitos otro año más – dijo Ron.
- Vamos Ron, seguro que hay millares de chicas que se mueren por ti – bromeó Hermione.
- Si claro, cuando veas a alguna me envías una lechuza – ironizó el pelirrojo.
Ambos chicos se dirigieron al lugar donde solían desayunar. Y allí fue la primera sorpresa, Hermione halló sobre su plato, un simple tulipán violeta atado con una cinta también violeta. Sin nota ni nada. Simplemente la flor.
Más tarde, Harry y Ginny hicieron su entrada al Gran Comedor, tomados de la mano e ignorando las ávidas miradas y cuchicheos que ocasionaban por donde pasaban.
Cuando el timbre de clases sonó, los alumnos marcharon hacia sus aulas. Séptimo entró en el aula de Encantamientos, y Hermione halló nuevamente un tulipán sobre su pupitre. Y así ocurrió en el resto de las aulas, hasta un total de siete, a los que había que sumar las de las dos comidas, desayuno y comida, con lo cual ya eran nueve. En la biblioteca halló el décimo, y en la cena el decimoprimero. Solo faltaba uno para la docena. Subió temerosa hacía su habitación, y sobre la cama, encontró el decimosegundo, y una carta. Puso los tulipanes en un jarrón sobre la mesilla, y se apresuró a leer la carta.
"Mi Princesa,
No me hace falta una fecha concreta para demostrarte lo que tú ya sabes, pero no puedo dejarla pasar.
Hermione, solo necesito dos palabras para resumirlo todo, TE AMO. Creo que fueron las primeras palabras que vinieron a mi mente cuando te conocí.
Se que he sido un completo estúpido, y no tenido en cuenta mis reacciones y sentimientos. Se que he fastidiado muchas veces nuestra relación, hasta el punto de romperla.
Pero también sé, que por mucho que haya sucedido, este corazón nunca se ha helado, pues tu calor siempre ha estado ahí.
Te amo Princesa, y voy a hacer lo imposible, hasta traerte la luna, por ello.
Sirius Orión Black.
PD: Dame un beso Princesa"
Hermione sonrió. Salió corriendo de su habitación y se fue a la de los chicos.
- Harry – le llamó – Upss…
La chica se echó atrás, porque acababa de descubrir a dos de sus amigos en medio de un apasionado beso. Harry y Ginny se coloraron.
- Pasa Hermione – dijo el chico.
- Yo… quería pedirte… bueno, si no te importa, que me dejases tu capa de invisibilidad.
Ginny arqueó las cejas pero no dijo nada. Harry simplemente la miró. Se dirigió a su baúl y sacó la capa.
- Cuídamela – le pidió guiñando un ojo.
Hermione se deslizó silenciosamente por los desiertos pasillos del castillo hasta llegar al exterior, siempre procurando quedar bien cubierta por la capa. Una vez en los jardines, la chica dirigió sus pasos hacia su lugar favorito, el invernadero ocho.
Abrió la puerta, sorprendida y segura de hallarla abierta. Sus ojos se agrandaron aún más de la sorpresa al ver el invernadero iluminado con cientos de velas y tulipanes violetas.
- Dame un beso Princesa.
Hermione sintió como alguien la tomaba con ternura por la cintura. Se giró lentamente y halló frente a ella a Sirius Black.
Ella se puso de puntillas y se acercó lentamente a sus labios. Él la tomó entre sus brazos levantándola suavemente y sosteniéndola. Y se besaron. Suavemente. Con ternura y amor.
Poco a poco, el beso se convirtió en algo mucho más pasional. Hermione masajeó los cabellos de Sirius entre sus dedos, mientras él acariciaba la espalda de la chica.
Sirius pasó entonces a besar suavemente el cuello de Hermione, y ella no pudo evitar un gemido de placer. Sirius levantó la cabeza y la miró. Ella le sonrió pícaramente. Él le devolvió la sonrisa.
Sin romper el contacto visual, Sirius fue a poner sus manos en los pechos de ella, pero Hermione había sido mucho más rápida y ya desabrochaba suavemente los botones de la camisa del hombre.
Sirius se dejó desnudar enteramente entre suaves besos y caricias. Cerró los ojos para disfrutar la sensación. Entonces los abrió de golpe junto a un ahogado gemido. Hermione acariciaba y besaba su erecto miembro.
- Niña mala – susurró él.
- Lo sé – murmuró ella.
Aún de pie, ella comenzó a darle placer, mientras él gemía intensamente. Finalmente, Sirius ya no pudo más y la levantó suavemente.
- Te amo – le dijo con voz ronca.
- Te amo – respondió ella.
Sirius le quitó suavemente las prendas que llevaba y la tumbó en el suelo.
- Princesa – la llamó él - ¿Estás segura de esto?
Hermione le miró fijamente a los profundos ojos azules del hombre. Eran sinceros y llenos de amor.
- Completamente – respondió ella con un beso.
Y entonces, ambos se dejaron llevar por sus sentimientos. Hermione arqueó su espalda cuando le sintió dentro de ella, y no pudo evitar gritar.
- ¡Orión!
Él se abrazó fuertemente a ella.
- No me dejes – susurró ella.
- Nunca – respondió él.
Bueno, gracias por soportar la dura espera, pero es que las Navidades provocaron en mí un vacío blanco de ideas. Pero, ya recuperados, he aquí el ansiado capítulo veintiséis. Bueno, espero a partir de ahora avanzar mucho más, así que no os haré esperar tanto jejeje.
Bueno, gracias a todos aquellos leéis el fic, y gracias por los 166 reviews. Porque como cierto autor de fanfiction dijo, un fic feliz es un fic con reviews. Así que aplicaos el cuento, y haced clic en GO.
Se despide una servidora. Muchos besos y abrazos para todos.
