º Common Kidz º
(Niños Comunes)
Autora: Juny S. Tao
Fecha de Término: 22 de Mayo de 2007
Contenido: Yaoi
Parejas: MattxMello
Advertencias: Digamos que es a lo que pude llegar. Es mi 1º fic, así que lo inducido…ahí queda. XD Juaz!
Summary: Part06: PRIMERA VEZ Según Matt, los videojuegos pueden ser una excelente manera de entretención, sin embargo, cuando la presencia de Mello se siente cerca, es más, está cerca, no puede hacer más que utilizar las ganas que le provoca. Además, esos pantalones que usa son tan… '¿No te gustan?' 'Los amo, son tan… No sé, son muchas cosas.' 'Dilas… una a una.'
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PART06: PRIMERA VEZ
Actualidad. Esa noche.
Departamento alquilado; Los Ángeles, CA.
Quinto piso.
Matt y Mello.
Mello no recordaba qué cantidad de cigarrillos había empezado a fumarse Matt el primer día que logró conseguir aquellas cajetillas coloridas del cajón del maestro, pero, ciertamente, aquella infantil, por así decirlo, cantidad había incrementado de manera monumental. No traía reloj, pero estaba seguro que en menos de media hora su amigo había acabado con una cajetilla completa.
No le dice nada, tan solo ve su perfil vago mientras juega videojuegos. Lo acompañó a hacerlo como siempre lo hacía estando en Wammy's House. Y, como siempre, también perdía.
-Asco.- Habló con molestia. Dejó el mando a un lado para voltear a ver al pelirrojo. –Ya no quiero jugar, Matt.- Este rió.
-Claro.-
-Hablo en serio.-
-Ajap.- Le respondió. Mello elevó una ceja ante esto mientras Matt encendía otro cigarrillo al mismo tiempo que buscaba otro videojuego diferente. Se la habían pasado jugando el mismo por más de una hora. –Toma.- Le dijo, sosteniendo el mando abandonado hacia él.
El rubio ni siquiera se molestó en tomarlo.
Pero Matt insistió mientras avanzaba con la segunda calada de su nuevo cigarrillo.
Expulsó el humo por la nariz como solía hacerlo algunas veces; Mello bufó con hartazgo.
-Te dije que estoy harto, aburrido de estas estupideces.-
Matt lo miró sin expresión alguna. Si, le había dolido el comentario hacia sus únicos compañeros de vida. Sorbió por la nariz simulando una ofensa que terminaría en llanto.
-Lloraré.-
-¡Ja! Si, claro, Matt.-
-Lo haré, lo juro.- Y volvió a sorber por nariz. El muchacho de la cicatriz lo observó de reojo antes de poner su típica cara de "te odio, pero te aguanto".
-De acuerdo, mierda, jugaré.- Y tomó el mando de las manos de un complacido pelirrojo. Rápidamente, preparó todo lo demás. –Como si no tuviéramos cosas más importantes que hacer…- Comentó entre dientes. Matty supo que debía observarlo al segundo siguiente. Le dio algo de risa el ver como soplaba hacia arriba y su cerquillo bailaba un poco; parecía un mocoso de parvulario haciendo eso.
Ya, quería verlo hacer rabieta. Ja, ja.
Pero sería después de terminar aquella carrera de autos en su Nintendo Game Cube y, obviamente, después de ganarle.
A los minutos siguientes, sucedió lo que predijo: Mello perdía; Matt elevaba los brazos anunciando su victoria; Mello arrojaba el mando contra la pantalla; Matt estaba a punto de sufrir un paro respiratorio.
-¡Casi lo arruinas, idiota!-
-Ya, ya, que yo soy más importante que esa porquería electrónica.-
-…Pero es nueva.- Replicó, apagando la consola sin mirar a su agresor verbal. Entonces, empezó.
-¡Ya, Matt!-
Sip, Mello gritó de manera engreída y bastante inmadura. Matt tenía cierto conocimiento del nuevo comportamiento de su mejor amigo, ya que, además de estar pensándolo la mayoría de su tiempo de ocio, hizo unas cuantas predicciones. Debía decir, después de pasar ya casi unas tres horas con él, que la actitud con que solía vivir en Wammy's House era igual o más aguantable que la de ahora. Si, exacto: seguía siendo un muchacho engreído, envidioso y super quejitas.
Tuvo que suspirar de manera derrotada al verse inmerso, nuevamente, entre su situación y la muy inmadura actitud del rubio.
Bah, podría lidiar con ella así como siempre lo hizo.
-Bien.-
-Bien, ¿que?- Preguntó Mello con una mueca, mezclando la curiosidad con el enfado sin darse cuenta. Matt sonrió de lado.
-Sigues siendo un maldito quejitas, Mello.- Le soltó en son de burla para luego aplastar la colilla de cigarro en un cenicero cercano. Mientras tanto, reía. –No has cambiado para nada, además…- Pausa para achicar los ojos. –Mi consola si que es más importante que tú.- Mentía, obviamente. Matt hubiera sido capaz de renunciar a vivir con todo ese tipo de cosas divertidas durante años si aquello le acreditaba que Mello estaría con él. Realmente, ellos hacían cosas mejores que solo jugar videojuegos.
-…-
-Mmm…- Empezó. El chico de corte y fleco perfecto había quedado con un extraño tic en la ceja derecha después de la declaración de Matt y, ahora, sólo podía verlo mientras mordía su labio inferior con algo de fuerza. –Oye.-
-No.-
-No, ¿qué? ¡Ni dije nada!-
-…Arg, ya, nada. Dime.-
Derrotado. La verdad era que no quería pelear con Matty ahora, sería por demás aburrido.
-Pues…-
-¡Ya, habla! Pareces mujercita con todo ese balbuceo idiota.-
Matt elevó una ceja escéptico sin creer lo que oía. ¿Ahora él parecía mujercita? Ya, aja, si claro, él era la mujercita ahora.
-De acuerdo.- Volvió a empezar. Y, de pronto, una sonrisa de aquellas surcó su rostro. Mello obvió eso, pero aquella mano inquieta que empezaba a subir desde su rodilla lo ayudó a comprender el mensaje retardado que su amigo pelirrojo le enviaba.
Una idea se estableció en su mente de manera inmediata. No, no pensaba de manera coherente desde que el cosquilleo que le proporcionaba ciertos dedos largos llegó mucho más allá de lo que ellos podrían llegar a tocar. Tragó saliva sin sentirse nervioso, solo era para desocupar partes de su boca que habían quedado inundadas en el inicio del momento. Giró su rostro y se acercó al chico de los goggles, logrando que ambos rostro quedaran más que unidos. Sus lenguas se encontraron al instante de sentirse cerca, se abrazaron en el aire y luego se fusionaron dentro de la boca de alguno de ellos, cualquiera, y los dos pares de manos tomaron fuerza y se ubicaron en zonas estratégicas, justas y perfectas para sostener al ente ajeno con el que estaban jugando.
Era divertido. Era divertido y fresco el sentir la calidad de beso que juntos experimentaban después de los tantos que compartieron en el tejado de aquel edificio. Si bien bajaron sin más nada, no podían olvidarse tales ganas de continuar con lo empezado. Mello era terco, pero se contuvo; recién había llegado.
Rápido fue y ahora ambos estaban tendidos en medio del desorden del departamento que Matt había alquilado por unos días, quizá más. El pelirrojo empujó, sin cuidado, con el brazo desocupado los cassettes de juegos junto con la consola para lograr encontrar un mayor espacio de esparcimiento para ellos, ya que su querido rubio parecía estar bastante emocionado con la actividad. Y nada, él le siguió el juego en cuanto lo sintió excavar dentro de sus jeans.
-Están ajustados…- Comentó en medio del beso. Soltó al muchacho para tomar aire y darle la vuelta. Lo empujó mientras apretaba con rudeza su camiseta de rayas; el dueño de ella se dejó hacer hasta quedar tendido sobre el piso de madera oscura con Mello sobre sus caderas.
Mierda, y ahora iniciaba un vaivén sobre él… induciéndolo a lo perversa que sería la continuación a todo aquello.
-Carajo…- Casi suspiró. El aire aún le faltaba y las intensas cosquillas que empezaba a sentir en la parte baja de su anatomía no ayudaban mucho que digamos. Empezaría a reírse en cualquier momento. –¡Basta, basta…!- Risas de parte de ambos. –Ya, déjame hacer eso.- Pidió el pelirrojo al ver como era que su compañero iniciaba el proceso de quitarse las prendas que llevaba. Quería hacerlo él mismo.
Desde que bajaron, Mello decidió prescindir de la chaqueta de capucha que había traído y lo que Matt había visto lo sorprendió un poco: atuendo hecho de puro cuero y, en los pantalones, una sugerente enredadera que terminaba en un lindo lacito.
No, no pensó en eso, pensó en lo otro: Mello parecía una chica con ese tipo de pantalones. Tan apretados y…
Entonces, comenzó a reír nuevamente, esta vez, contra el cuello caliente del rubio. Había estado allí desde que se incorporó para proseguir con su suerte de desnudar a Mello. Ya se había abierto su apretado chaleco con cierre y ahora, claro, le seguían los pantalones.
Pero…
-¿Qué es… tan divertido?- Le preguntó al oído sin dejar de moverse sobre él. Matt lo estrujó más contra su pecho, pero seguía riendo.
-Tus pantalones.- Declaró entre risa y risa. Y, aunque seguía deleitándose con la piel algo marcada del rubio, no podía callarse. Fue allí que Mello haló sus cabellos en venganza. -¡Oye!-
-Cállate y sigue con lo haces.- Le ordenó con voz grave. Matt emitió una risilla en última instancia antes de internar sus dedos entre el ajustado amarre de los pantalones en cuestión. Dios mío, pensó. -¿No te gustan?-
-Los amo, son tan…- Pausa para extender un lengüetazo hasta la barbilla del rubio. Este estiró el cuello al mismo tiempo que cerraba los ojos y soltaba una sonrisita complacida. –No sé, son muchas cosas.- Completó sin saber al tiempo que se deshacía de sus goggles. Es que, ¿qué carajos iba a decir ante aquello? Había demasiados adjetivos implicados entre costura y costura.
-Dilas.- Suspiro. –Una a una.-
Je, je.
-Veamos…- A este punto, el joven amante de los videojuegos creía haber encontrado nueva afición y tenía mucho que ver con los pantalones que quitaría en poco tiempo. –Son ardientes…- Y sus dedos lograron desamarrar el lazo inicial, luego, seguiría con el entrevero de vueltas. Por su parte, Mello mantenía los ojos cerrados, disfrutando con paciencia las caricias de aquella mano en su cintura y de esa húmeda y caliente boca mordiendo y lamiendo su oído.
Nada más que eso y ya estaba hecho, derretido.
-¿Qué… más?-
-Sexy…- Un cruce menos y aún habían más.
-Ajá…-
-Apretados…-
-Ja…-
-Perturbadores…- Aquello debió decirlo en medio de un gruñido de excitación. Si, aquel par de pantalones era demasiado perturbador por la vista humana. Le había sucedido y el pendejo de Mello lo sabía.
Así que rió e hizo un comentario de lo más engreído.
-Lo sé…-
-Y muy de… zorra.- Y ante el fraseo con tinte degenerado del pelirrojo, el amarre había sido vencido por las hábiles manos de Matty.
Risas de ambos.
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Next and Final: NO LAMENTO
¡GRACIAS X LEERME!
Common Kids © Juny S. Tao
