Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje

CAPITULO 30: LAGRIMAS DE TRISTEZA Y FELICIDAD

Los dos meses siguientes transcurrieron rápidamente. Sin darse cuenta, el curso escolar llegó a su fin. Los de séptimo tuvieron su ceremonia de graduación. El castillo se llenó de padres, amigos y familiares que acudieron a ver a la nueva generación de magos y brujas.

La profesora McGonagall, como directora del colegio, entregó los diplomas a los alumnos y anunció el cuadro de honor de aquella promoción. Sin sorprender a nadie, Hermione obtuvo el primer lugar, seguida por Ernie McMillan y para sorpresa de muchos, Theodore Nott. Harry quedó en séptimo lugar, y Ron obtuvo el decimocuarto, por delante de los gemelos y a tan solo un puesto de su hermano Charlie. Neville fue aplaudido por su trigésima segunda posición, y a nadie le sorprendió que Goyle y Crabbe obtuvieran los dos últimos puestos.

De los treinta y ocho, McGonagall se saltó un lugar, el noveno. Pero todos sabían a quien correspondía, era el lugar de Draco Malfoy.

Tras despedirse entre ellos, de los profesores, del castillo, los alumnos tomaron el tren. El viaje supuso un adiós a siete años de magia.

En un mismo compartimiento viajaban Neville y Luna, Harry y Ginny, Ron y Hermione.

Luna y Ginny estaban sentadas sobre las rodillas de sus novios, y mientras se hacía arrumacos mutuamente. Ron miraba por la ventana perdido en sus pensamientos, y Hermione acariciaba el pequeño redondeamiento de su barriga de cuatro meses.

- Un sickle por tus pensamientos Ronnie – le rió Ginny.

- Que graciosita eres hermanita – se burló el pelirrojo.

- Oye Hermione – intervino Harry por tal de evitar una pelea de hermanos - ¿Vas a instalarte con Sirius?

La chica le miró divertida.

- Bueno, mi idea era instalarme con mi marido, pero si tu te ofreces me voy contigo – se rió.

El resto coreó las risas.

- ¿Te da ya alguna patada? – se interesó Luna.

- Aún no, pero ya no tardará. Madame Pomfrey me hizo una revisión y todo va perfectamente – Hermione sonrió – En unos días comenzaré a notar como mi barriga crece, me hincharé, y entonces comenzaran las pataditas.

- Que niña más traviesa – dijo Ginny.

- Y dale¡que manía con que será niña¿Y si es niño?

- No será niño. Mi madre siempre dice que las mujeres se ponen más guapas si esperan niñas – intervino Ron.

- Amigo, que es una mujer casada – se burló Harry – Además, Sirius quiere una princesita ¿no?

- ¿Habéis pensado algún nombre?

- Sirius quiere llamarla si es niña Andrómeda.

- ¿Y si es niño? – preguntó Neville.

- Si es niño – sonrió Hermione – Me guardó la sorpresa.

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El 31 de julio, Harry cumplió dieciocho años. Sus amigos le organizaron una fiesta en la Madriguera. Sirius acudió también, con la condición de que al menor indicio de personas ajenas, se transformaría en perro. Pero mientras, el hombre se dedicaba a mimar a su mujer, que lucía una encantadora barriguita de cinco meses.

Mientras, Ron ayudaba a Nora, la cual lucía una gran barriga de siete meses y medio. Las sospechas de muchas de las mujeres eran que la joven esperaba gemelos, algo de lo cual ella siempre se reía.

Ginny le sacó una tarta con dieciocho velas, a lo que los gemelos rieron.

- Hermanita tenía que haber venido tú dentro de la tarta.

Por supuesto, la señora Weasley se ocupó de dar un par de bueno tirones de oreja a los gamberros de sus hijos.

Entonces Hermione sacó una cámara de fotos.

- Haber, poneros todo y haremos una foto – pidió.

- ¿Por qué no te pones tú y la hago yo? – le dijo Tonks.

- Luego si quieres cambiamos – sonrió Hermione.

Apretujándose todos un poco, se colocaron para una foto. Sirius, transformado en perro, se puso delante de todos, cosa que les hizo reír.

- Se asegura de salir perfectamente en la foto – rió Remus.

Hermione enfocó la imagen y disparó. En ese momento sobrevino sobre ella una extraña sensación de frío. Fue a girarse, pero era demasiado tarde. Alguien la tomó entre sus brazos y le puso una varita en la garganta. La chica observó como todos se horrorizaban y sacaban sus varitas. Sirius, se había puesto en guardia y gruñía peligrosamente.

Una fría voz le hizo darse cuenta de que la había atrapado un mortífago. Una concretamente. Bellatrix Lestrange.

- ¿Qué tal la fiesta?

- Suéltala – amenazó Harry.

- No creo que eso sea posible. Después de todo aún tengo la varita en mi mano, así que será mejor que empecéis por bajar las vuestras – se rió.

- ¿Qué demonios haces aquí Bella? – preguntó Hermione.

- Vaya querida prima, si sabes hablar – se burló la mortífago - ¿Estás cómoda? Menuda sorpresa me has dado.

Hermione tembló. Su bebe.

- Que rápido has sustituido a mi difunto primo¿ya no le amas¿No me digas que Potter es el nuevo afortunado de tu amor? – su voz era una completa burla.

Sirius seguía gruñendo como perro.

- Vaya – se rió Bella – Si hasta te has comprado un perro¿te recuerda a él verdad?

- ¿Qué quieres? – le preguntó.

- A mi ahijada – le susurró, y luego gritó - ¡Catherine!

Al momento, se aparecieron allí mismo un grupo de quince mortífagos más. Les rodeaban. Estaban atrapados.

- Catherine, convendrías que salieses por ti misma – dijo Bella – No querrás que ellos sufran¿verdad?

Ron sujetaba a Nora, mientras ella lloraba de desesperación. Cuando Bella volvió a amenazar apretando su varita contra el cuello de Hermione, Nora se desasió del abrazo protector de Ron y salió del grupo.

- ¿Qué…? Vaya, vaya… estás embarazada. Por tu bien espero que de Draco. Lástima – dijo – Ahora no podré matarte, ese niño me importa.

- Suéltala – dijo Nora con una voz fría y distante – Ya me tienes a mí.

- No me hablas así – amenazó Bella – No me hables así.

Y rápidamente lanzó a Hermione contra otro mortífago que la apresó, y dirigió su varita contra Nora, lanzándole un crucio.

La chica cayó al suelo retorciéndose de dolor. Hermione gritó de desesperación, y Ron trató de salir en su ayuda siendo retenido por otro mortífago. Sirius también trato de abalanzarse contra su prima y matarla con sus colmillos. Remus, en cambio, cerró los ojos. Recordaba una escena parecida. Pero la Nora que sufría en el suelo no era su ahijada, sino aquella chica que una vez le robo el corazón.

- ¡Expelliarmus!

Bellatrix Lestrange fue lanzada hacia atrás. Una persona envuelta en una capa negra actúo de forma rápida y se deshizo del mortífago que mantenía atrapada a Hermione y de los cuatro que controlaban al grupo.

Luego corrió hacia Nora, que estaba dolorida en el suelo.

- Caty – susurró.

Ella levantó la mirada, y se topó con unos ojos grises.

- Draco – pudo decir.

Él se inclinó sobre ella y la besó.

Luego levantó a su mujer y con la ayuda de Hermione la llevó a la casa, mientras los miembros de la Orden, allí presentes, trataban de poner freno al ataque que venía de cara a ellos.

Recostaron a Nora en el sofá y el rubio hizo ademán de salir.

- Draco – ella le cogió por el brazo – No te vayas.

- Mi pequeña emperatriz – susurró – Te amo – y la besó.

El chico salió al campo de batalla. Cruzó una simple mirada con Harry y Ron, y se fue cara a su tía.

- Tu… mocoso entrometido¿Qué has hecho?

- No voy a consentir que le hagas daño ni a mi mujer ni a mi hijo.

- Tu mujer te ha traicionado. Y tú acabas de traicionarnos también. Estás muerto Draco Malfoy.

Una fuerte batalla se desencadenó en el jardín de la Madriguera. Sirius entró en la casa y una vez allí se convirtió de nuevo en hombre. Hermione se refugió entre sus brazos, comenzando a llorar para descargar toda esta tensión que sentía.

Ese momento fue aprovechado por Nora, que tomó fuertemente su varita y salió al jardín. El matrimonio Black se dio cuenta demasiado tarde.

Nora avanzó hasta localizar a Draco. Luchaba contra Bellatrix junto a Harry Potter. La chica le lanzó un expelliarmus a la mortífago. Lestrange salió volando hacia atrás. Se levantó furiosa y apuntó a la chica.

- ¡Avada Kedavra!

- ¡Nora!

La chica había quedado paralizada. Había roto aguas allí mismo. El dolor no le había dejado tiempo para reaccionar. Ron, desde su lejanía, trato de alcanzarla, pero alguien se adelantó.

Draco había visto como el rayo verde se acercaba peligrosamente hacia su mujer y su hijo. Y no lo dudo. Se interpuso en la trayectoria y recibió el impacto de la maldición. Cerró sus ojos y cayó muerto a la mojada hierba.

Nora lanzó un grito. Su hijo trataba de salir y su marido yacía inerte a sus pies. Lloró. Draco la había llamado por ese nombre tan especial, su verdadero nombre. Nunca lo había hecho. Nunca hasta ahora.

Bellatrix Lestrange hizo una señal e inició la retirada. Solo tres mortífagos quedaron en el suelo, abatidos por los miembros de la Orden.

Ron corrió hacia Nora, y Hermione hizo lo mismo. La chica estaba en el suelo, sujetándose con fuerza su barriga y llorando sobre el cadáver del rubio.

- ¡Nora!

La chica miró a Hermione. La castaña percibió un deje de miedo en sus ojos.

- Hermione… mi… mi… - hablaba entrecortadamente – mi bebe… ya… mi bebe… Draco…

- ¡Merlín¡Has roto aguas!

Se creó un caos. Con la ayuda de Ron, Harry, Remus y Sirius, Nora fue llevada a la habitación de matrimonio de los señores Weasley. Bill y Fleur marcharon a avisar a un medimago, mientras Ginny trataría de ayudar a la joven madre.

Mientras Nora gritaba y lloraba a la vez, el cadáver de Draco Malfoy fue recogido, envuelto en una sábana y llevado a la morgue.

Las horas se volvieron insoportables. El medimago llegó con un poco de retraso, pero a tiempo para el alumbramiento. Unas horas después, los hombres allí abajo reunidos oyeron pasos en la escalera. Ginny bajaba por ellas, cansada y con una triste sonrisa.

Harry se levantó y la abrazó cariñosamente. Luego ella anunció.

- Han sido dos. Niño y niña. Richard y Laura Malfoy.

Hermione miró a Nora. La joven madre seguía llorando y abrazaba a la vez a sus dos hijos. Luego bajó al salón.

Sirius la tomó y ella se abrazó a él con fuerza. Había temido por su vida y por la de su bebe.

- ¿Estás bien? – le preguntó él.

- Tengo miedo – confesó ella – Miedo de perderos. A ti y a nuestro bebe.

Sirius la abrazó.

- No nos vas a perder. Esta vez estaremos juntos siempre.

Ella no pudo evitar que las lágrimas cayesen sobre sus mejillas. Lágrimas de tristeza y de felicidad.

¡No me matéis¡No me matéis¡No me matéis! Lo siento, pero el destino de Draco Malfoy estaba decidido desde que lo metí en esta historia. Se que no es lo que muchos hubieseis deseado, pero bueno, así son las cosas, al fin y al cabo, quien manda es el escritor ¿no¿Os ha gustado que hayan sido gemelos¿Y los nombres?

En fin, la historia sigue. Hermione tendrá a su bebe en octubre¿Qué me decís que sea¿Niña como todos¿O niño?

Gracias a mica-prongs, keena89, andeli, Koumal Lupin, Malu Snape Rickman, Anabelle Baudelaire, Yedra Phoenix, beautifly92, alesiiiiiiitaaa, mustachi, y oO.White Snow.Oo.

Un beso muy fuerte. No dejéis de leer y escribir.