Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje
CAPITULO 33: SECUESTRO
Nicholas se convirtió pronto en el centro del mundo. Sus padres estaban orgullosos del pequeño y todos los amigos de la pareja se divertían con las carasetas que el pequeño merodeador hacía.
El tiempo transcurrió deprisa. Los mortífagos no se movilizaron en los últimos meses y tanto la Orden como el Ministerio tuvieron un tiempo de calma. Llegado el verano, Hermione ya trabajaba en San Mungo como ayudante de sanador y Sirius volvía a ejercer de auror. El pequeño Nick tenía ya casi diez meses y era todo un hombrecito, como le decía cariñosamente su tío Remus. Pronunciaba ciertas palabras, y sonreía a todo aquel que le dedicase una carantoña.
Los hijos de Nora iban a cumplir un año. La verdad es que la fecha del aniversario de los niños también coincidía con la de la muerte del padre, pero la chica trataba de superarlo. Además, hacía tiempo que su relación con el menor de los pelirrojos había avanzado, y casi se podía decir que formaban una familia.
El jardín de la Madriguera se arregló para celebrar el cumpleaños de los gemelos y del propio Harry. Molly fue la encargada de coordinar todos los preparativos.
A mediodía se celebró el cumpleaños de Richard y Laura. Mientras que el niño observaba cauteloso toda esa gran celebración que no entendía, Laura decidió ser mucho más práctica y alargó la mano para tratar de coger la vela de su tarta. Ocasionó diversas carcajadas.
Luego se divirtieron abriendo los paquetes. Ya en los postres, mientras los niños jugaban vigilados por sus padres, Bill y Fleur anunciaron que esperaban su primer hijo, dos años después de casarse. Y para no ser menos, y ante la gran sorpresa de todos los presentes, Tonks también anunció que estaba embarazada.
- Espera – pidió Sirius tiempo muerto - ¿Estás embarazada del señor "tengo-un-problema-peludo-que-me-impide-formar-una-familia-y-amar-a-una-mujer"?
- Por lo menos la coletilla de la mujer ya puedes quitarla desde hace dos años – sonrió ella.
- Vale – concedió el hombre, mientras la gente reía – Vuelvo a preguntar. ¿Mi sobrina está embarazada de mi amigo "soy-demasiado-viejo-y-peligroso"?
- ¿No te ha quedado claro que está embarazada Sirius? – preguntó un poco harto Remus.
- ¿En serio vas a ser padre? – Remus gruñó amenazantemente a su amigo, que empezó a reírse - Es que dudaba de creérmelo hasta que tu no me lo confirmaras – y entonces se puso serio – Lo que me conlleva, ahora que estoy asegurado, a amenazarte con que trates bien a mi sobrina y que espero que hagas las cosas como Merlín manda.
Los presentes reían a gusto con las payasadas de Sirius y el efecto de enrojecimiento en la cara de Remus. Murmuró algo pero con tanto ruido no se le oyó.
A media tarde, los hombres y Ginny, formaron equipos y se dispusieron a jugar un pequeño partido de quidditch. Ron, Harry, Ginny y Sirius contra Fred, George, Bill y Charlie. Tras un resultado de 280 a 90 a favor del primer equipo, se dispuso la cena de cumpleaños de Harry.
Por lo noche, la Madriguera se llenó aún más de algunos amigos del chico de la academia de aurores y del colegio. El bullicio y la fiesta se prolongaron a lo largo de la velada.
Al final, Nora, acompañada de Ron, y el matrimonio Black subieron a recoger a sus hijos, los cuales dormían desde hacía horas en la habitación del pelirrojo. Cuando llegaron al rellano, Nora se paró de golpe.
- ¿Qué sucede? – preguntó Hermione, preocupada.
- Tengo un mal presentimiento – dijo ella.
- ¿Qué mal presentimiento? – Hermione se preocupaba cada vez más.
Nora subió el último tramo de la escalera corriendo. La castaña la siguió, igualmente preocupada, pues había visto en sus ojos un destello de miedo. Ron y Sirius las miraron interrogantemente antes de seguirlas.
Un grito sorprendió a todos.
- ¡Los niños!
Cuando Ron y Sirius llegaron a la puerta de la habitación, encontraron a las mujeres que lloraban de rabia y desesperación. Ambas estrujaban entre sus manos las sábanas de la gran cuna, pero no había ni rastro de los tres niños.
- ¡¿Dónde están los niños?! – exclamó Sirius.
- Se los han llevado… se los han llevado… - gemía su mujer.
El hombre avanzó llorando y abrazó fuertemente a la chica que lloraba sin poder parar. Nora se derrumbó, y no llegó al suelo porque Ron la sujetó firmemente entre sus brazos.
Un trozo de pergamino descansaba sobre la maltrecha cuna.
"El Señor Oscuro les envía sus más cordiales saludos"
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Grimmauld Place volvía a ser el centro de una reunión. El cuartel general de la Orden del Fénix bullía de actividad. Todas las alarmas se habían desatado tras el secuestro de Richard, Laura y Nick.
Nora y Hermione estaban sentadas en el sofá, sin apenas darse cuenta de la actividad que bullía a su alrededor. Sirius, sin poder soportar la tensión, había subido al ático. Ron, trataba de dar ánimos a la mujer que amaba. Realmente quería a esos niños como si fuesen suyos.
Harry subió a buscar a Sirius. El hombre estaba frente a la única ventana que ofrecía un poco de luz al destartalado ático. El chico únicamente pudo colocarse a su lado y ofrecerle su silencioso apoyo.
- Fue tu padre quien me informó aquella vez que mi mujer estaba gravemente en el hospital tras un ataque al Callejón Diagon. Y fue él, en calidad de mi mejor amigo, quién tuvo que decirme que mi hija, mi pequeña Audrey, había resultado muerta – Sirius lloraba.
- Te prometo que esta vez seré yo quién te informe que Nick está a salvo y protegido de Voldemort. Nadie le hará daño – se juró Harry.
- No voy a permitir que vuelva a destruir a mi familia. Ya lo hizo una vez, pero no lo permitiré – se enfrentó a su ahijado, a ese chico que quería como a un hijo – Voy a luchar.
Harry asintió y le tendió la mano a su padrino. Se estrecharon fuertemente, creando un potente lazo invisible, un pacto entre dos hombres. Luego, bajaron al salón.
La Orden del Fénix se reunió al completo. Kingsley aportó las primeras investigaciones desde el departamento de aurores, en donde se habían denunciado el secuestro de los tres niños.
- Se han tomado medidas. Un grupo de aurores ha iniciado ya una investigación para reconstruir los hechos y comenzar la búsqueda de los niños – miró fijamente a las madres – No quiero que volváis a vuestras casas. Quedaros aquí en Grimmauld Place. Los mortífagos tal vez traten de ponerse en contacto con vosotros, pero es mejor evitar un ataque.
- Tengo dos aurores, además de yo misma – explicó Tonks – investigando como pudieron llevarse a los niños de la Madriguera, una casa que indudablemente está protegida. Tal vez pudiese recibir ayuda del interior.
Hermione desconectó entonces de la explicación de los aurores. La idea de una ayuda interior le había llamado la atención. Era preciso que hubiese. La Madriguera había sido protegida por el difunto Dumbledore, además de que la Orden había reforzado los hechizos protectores. Solo alguien que lo conociese podría haber ayudado a los mortífagos a sacar a los niños.
Además, los niños debían conocerle. No habían llorado ni se habían resistido con fuerte pataletas a los posibles extraños. Pero ¿quién podría haber traicionado a sus amigos, a ella y a Nora?
De pronto, la castaña dio un bote. Todos se sorprendieron al verla reaccionar. Sirius se acercó preocupado al ver su cara y Nora la miraba interrogantemente.
- Princesa¿Qué pasa?
Pero Hermione no dio tiempo para reaccionar. Salió corriendo del salón y abrió la puerta de la calle. Para cuando Sirius trató de alcanzarla, la chica ya se había subido a un taxi y estaba doblando la esquina.
Nadie comprendía su reacción. ¿Qué le había movido a actuar así? Sirius solo tenía miedo de una cosa. Tenía miedo de que huyera. Como la otra vez.
Pero Hermione no huía. Su destino era muy concreto. Una mansión. Y dos personas. Traición.
Hasta aquí el capítulo 33. Se que he me he tardado mucho en escribir y publicar este nuevo capítulo, pero es que, como ya he dicho, mi muso se había acogido a una huelga indefinida y hace poco que ha vuelto, y me parece que le he vuelto a explotar, así que a lo mejor toma represalias, y el 34 se tarda un poquito jejeje.
Espero que comprendáis (sobretodo los estudiantes) que los exámenes absorben mucho mucho mucho tiempo. Pero procuraré que no tengáis que desesperar tanto tiempo.
Y sin más que decir, y esperando que os haya agradado el capítulo, aguardo vuestro ansiados reviews (ya sabéis, esos comentarios que se escriben haciendo clic en GO)
Un beso enorme para todos aquellos que siguen esta historia, y que son tantos, que temo olvidarme de alguno si los nombro. Vosotros ya sabéis quien sois ;-)
