Capitulo II
Bromas inocentes
Había sido una muy buena broma... una mente muy brillante estaba tras ella y él no tenía dudas de quien se trataba esa vez.
Escuchar las risas de sus compañeros aquel día había sido suficiente castigo... y encima el efecto de la poción duraba cinco días.
Claro que cuando volvió a casa ya no quedaba rastro alguno, pero su ego estaba profundamente herido, y no quería pensar en vengarse pues sabía que tendría las de perder contra ella; por algo era la mejor alumna del año y según mucho era la mejor traviesa de la escuela, pues hacía cosas grandiosas y muy discretas.
Lo que definitivamente no se esperaba era que ella contara a toda una concurrencia de desconocido de todos los años y casas cosas que ya había pasado y que habían prometido no contar.
Era inevitable pelear con ella... y en el fondo le gustaba...
Le dolió mucho oír todas esas risas ante el relato de ella... y las risas de ella especialmente… un golpe profundo…
Salió corriendo del aula donde se llevaba a cabo la "fiesta" e inconscientemente sus pies lo guiaron hasta la Torre de Astronomía.
"¿Por qué aquí?" se preguntaba sentado en el suelo "ella siempre viene aquí... ¿por qué elegí este lugar?"
Un ruido extraño lo sobresaltó. Alguien abría la puerta y comenzaba a subir las escaleras.
Era imposible huir. No tenía escapatoria. No llevaba la capa invisible, no tenía ningún tipo de permiso para estar fuera de la cama. Seguramente le quitarían muchísimos puntos a Gryffindor y luego le pondrían la peor de las detenciones.
Pero las cosas no son lo que uno cree, y para suerte de James no era un profesor quien subía la escalera.
– Buen lugar para meditar – comentó la chica de ojos verdes, sonriendo, sentándose junto a él.
– Si… es agradable – respondió él mirando el cielo estrellado - ¿Sabes?... hemos hablado un par de veces, pero sin embargo no recuerdo tu nombre – dijo un tanto cohibido
– Samantha Grint, de Ravenclaw – respondió ella con naturalidad.
Reinó el silencio unos momentos, pero este no era un silencio incómodo.
– ¿Por qué pelean tanto? – preguntó ella luego de un rato
– No lo sé… es algo casi inevitable… no entiendo por que me odia tanto.
Samantha parecía medir muy bien las palabras que usaría a continuación.
– En eso no te puedo ayudar Potter – dijo ella con un tono de tristeza – depende de ti que las cosas cambien… para el bien de ambos – terminó en un susurro muy bajo, que el alcanzó a oír.
– ¿Por que lo haces? – preguntó él luego de mirarla por unos momentos.
– ¿Que cosa?
– Siempre que peleo con Lily... tu apareces con tus consejos y frases extrañas… y siempre logras subirme el ánimo
– Por que... quiero que las cosas cambien… por el bien de ambos – respondió ella inmediatamente. Se puso de pie de un salto y se dirigió a la escalera – Me encantaría poder ayudarte más aún… – suspiró – Te voy a hacer una pregunta… pero no quiero que me la respondas… es para que lo pienses ¿ok?
– Está bien – respondió él – dime…
– ¿Estas enamorado? – Samantha bajó las escaleras rápidamente dejando a James solo en la Torre con esa pregunta resonando en su cabeza.
Se quedó allí sentado, mirado el vacío hasta que no se escuchó otro sonido mas que el de su respiración.
Tan vez era hora de cambiar y conquistarla. Decidió en ese momento que las cosas cambiarían, tal como Samantha le había dicho, por el bien de ambos…
Nunca pensó que las cosas serían tan distintas a como él las imaginó en ese momento.
