Capitulo IV
Quidditch
James caminaba desde el castillo al Campo de Quidditch, en silencio, rodeado por su equipo. Estaban todos ansiosos por el primer partido de la temporada, pero a la vez se sentían confiados pues siempre les había resultado muy fácil ganar a Ravenclaw.
Llegaron a los vestuarios y se cambiaron en silencio. Luego del discurso de Potter, previo al partido, todos se quedaron en silencio, esperando la señal para entrar al campo de juego. Por algún extraño motivo todos se sentían un tanto nerviosos.
Cuando se oyó la voz del comentarista, amplificada por un megáfono mágico, todos se pusieron de pie y dándose suaves palmadas en la espalda, en señal de apoyo, salieron al campo de juego, siguiendo a su joven Capitán.
Estrecharon manos con el equipo contrario y tras el pitido del silbato de Madame Hooch, salieron volando a las alturas, cada uno en sus posiciones.
El partido duró muchisimo más de lo pronosticado. Los guardianes de ambos equipos eran formidables, por lo que les fue muy difícil a los cazadores, anotar tantos, la diferencia era de tan solo diez puntos a favor de Gryffindor.
Se acercaba la hora del almuerzo y la snitch aún no se dejaba ver. Muchos de los espectadores habían ido al castillo a almorzar, mientras que muchos de los jugadores habían sido reemplazados para poder descansar una hora o dos.
Potter y Taylor, los buscadores de ambos equipos, estaban en lugares opuestos en el campo, volando cada uno por su cuenta, cosa que no ocurre normalmente, cuando Potter vio un resplandor dorado muy arriba en el cielo, contrastando con las negras nubes que amenazaban con desatar una fuerte tormenta.
Al tener la ventaja que nadie más había visto lo que él, voló despreocupadamente hacía arriba, sin despegar la vista de la snitch hasta atraparla disimuladamente. Luego voló hacía abajo y dio una vuela a todo el estadio con el puño levantado en el aire, con las pequeñas alas de la pelota luchando entre sus dedos. Solo entonces el comentarista notó que Potter tenía la snitch, y el sonido de un silbato dio por finalizado el partido.
James se sentía muy bien. A pesar que Taylor le había robado el amor de Lily, por lo menos él aún le podía dar una paliza en la segunda cosa que más amaba: el Quidditch.
Todos los que estaban aún en el estadio apoyando a Gryffindor bajaron al campo a celebrar junto al equipo. Poco a poco se fueron uniendo los que habían ido a almorzar, que habían sido avisados por alguno de los espectadores. El equipo de Ravenclaw, abatido, bajaba al campo para entrar a los vestuarios. La cantidad de gente que había en el campo era cada vez más grande, por lo que entre empujones y tropezones lograron salir del estadio.
En medio de la alegría del triunfo solo James notó la presencia de una solitaria pareja a unos metros de los portones: Lily y Robert. Taylor sujetaba firmemente a Lily del brazo, parecía que le hacía daño, la miraba duramente. Lily tenía algunas solitarias lágrimas saliendo de sus verdes ojos, rodando por sus mejillas.
James sintió el odio hacia Taylor apoderarse de su cuerpo. Estuvo tentado de ir corriendo hasta donde se encontraban y caerle a golpes al imbécil, defender a Lily de las manos de ese idiota que parecía no respetarla en lo más mínimo, pero luego recordó las palabras de Samantha y se tranquilizó un poco: "hay que cometer errores para aprender".
Al notar nuevamente la alegría que lo rodeaba, olvido por algunas horas lo que acababa de ver y siguió en camino al castillo para celebrar con sus compañeros en la Sala Común de Gryffindor.
Sirius y Peter se encargaron de ir a la cocina a mangar un poco de comida, mientras que Remus desapareció por casi dos horas trayendo consigo un buen cargamento de cerveza de manteca y unos litros de hidromiel con especias.
A media tarde James logró escabullirse diplomáticamente y se dirigió a la cabaña de Hagrid para conversar con él sobre aquello que lo tenía tan preocupado. Cuando llegó a la cabaña la puerta estaba cerrada y las ventanas corridas, pero de la chimenea salía un agradable olor, por lo que dedujo que su amigo estaba dentro y tocó la puerta insistentemente.
– Hagrid… – dijo en voz alta con la esperanza que él lo oyera – necesito hablar contigo… yo se que dije que me iba a hacer a un lado… – siguió tratando de llamar su atención – pero hoy vi algo que me hace dudar de esa decisión y… – pero en ese momento se cayó, pues quien abrió la puerta fue Lily.
– Hagrid no está – dijo ella fríamente.
– ¿Y tu que haces aquí? – preguntó de mala manera, tratando de disimular que precisamente de ella estaba hablando.
– A ti no te importa Potter… – le respondió del mismo modo – pero si te interesa saberlo… Hagrid fue al bosque.
Se notaba que estaba mucho mejor que cuando la vio junto a Taylor después del partido. Tuvo la sensación que la chica había pasado todo el día en casa del guarda bosques.
– Gracias… - gruñó el de mala gana dando la vuelta. Se alejó de la cabaña, de regreso al castillo y oyó como Lily cerraba la puerta.
