Capitulo V
La Biblioteca
– ¿Nuevamente te vas a desquitar en la biblioteca Cornamenta? – preguntó Sirius caminando junto a su amigo por los pasillos de Hogwarts
– Canuto… amigo… no es por desquitarme… es simple diversión – respondió James – ¿Por que no vienes?
– Bien sabes que yo ya no estoy en eso amigo
– Por favor Canuto… de veras que no te entiendo… o sea… está bien que Lunático no lo haga pues es prefecto, y bueno, tampoco es así – dijo pensativamente – pero tú… siempre lo has hecho… no entiendo que te ha sucedido
– No es nada amigo – respondió Black evasivamente – es sólo que ya le perdí el gusto – ya habían llegado a la biblioteca – que te vaya bien Cornamenta… cuidado con las estanterías que yo no voy a estar ahí de nuevo para cubrirte
Se despidieron rápidamente y Sirius se encaminó al pasillo oeste del cuarto piso, mientras que James entró a la biblioteca y se encaminó al fondo de ella, aparentando buscar un libro.
– Hola miss Grey… linda tarde – saludó a la bibliotecaria con aires de inocencia. Caminó un poco más entre las estanterías de libros de Defensa Contra las Artes Oscuras hasta encontrar a quien estaba buscando – Hola O'Brien – dijo seductoramente a una linda chica de cuarto año, de Hufflepuff – ¿cómo estás? – preguntó acercándose peligrosamente. Sabía que la chica sentía una gran admiración por él. Fuentes muy confiables le habían dicho que aquella chica pertenecía a su club de fans.
La chica parecía no reaccionar. Se había quedado muda al notar quien era el que le hablaba. Sólo se limitó a encogerse de hombros, mirándolo atentamente, tratando de grabar en su mente cada uno de sus gestos, cada uno de sus movimientos, cada una de sus palabras. Se sentía en el limbo. Estar a solas, y tan cerca del Merodeador, era lo que más anhelaba; no por nada era una de las más importantes integrantes dentro del club de fans.
Potter seguía acercándose a ella, arrinconándola contra una estantería llena de libros de Pociones. Alargó una mano hasta tocar la suave mejilla de a chica, mientras que con la otra rodeaba su cintura y la atraía hacia sí. La chica simplemente se abandonó a sus brazos, rodeando su cuello con los brazos, dejando caer el libro que segundos antes había sacado de la estantería.
Si había algo que destacar del chico, es que sabía muy bien como hacer que las chicas cayeran a sus pies. Palabras bonitas, penetrantes miradas, suaves caricias y mucha delicadeza. No por nada era el mayor conquistador de la escuela, seguido muy de cerca (hasta hacía poco) por su gran amigo Sirius Black.
Primero la besó suavemente en la mejilla, continuando por la comisura de los labios, hasta que finalmente atacó su boca, con delicadeza y maestría. Lo que en un principio fue lento y suave, poco a poco se transformó en un arrebato de pasión contenida. En parte por que James se quería desquitar con el mundo al no poder estar con Lily, y en parte por todo el deseo que sentía la chica por el Merodeador.
James siguió arrinconándola contra la estantería. Besando alternativamente su cuello y sus labios, hasta que finalmente terminaron tirando la estantería al suelo, cayendo ambos abruptamente sobre la pila de libros esparcidos por todos lados.
No habían tenido tiempo suficiente ni para acomodarse las túnicas cuando miss Grey apareció frente a ellos y tomando a James de una oreja lo obligó a levantarse del suelo. La chica se incorporó rápidamente y a penas lo hizo la bibliotecaria la tomó de la manga de la túnica y los arrastró por los pasillos.
– Que no os vuelva a pillar besuqueándose en MI biblioteca jovencitos – gritó empujándolos por la puerta – La próxima vez notificaré al director – añadió en un chillido agudo antes de cerrarles la puerta en las narices.
– Eh… James… - aventuró la chica
– No digas nada… – dijo él – fue genial… pero solo eso… Adios – añadió. Dio media vuelta y se encaminó a su Sala Común.
