El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000
John Tucker Must Die Copyright 2006 Twentieth Century Fox Film Corp. and Dune Entertainament LL.C.
James Potter debe morir
Cap 4: Perdiendo el control
-¡Santo Merlín! –exclamó una voz de niño. Nos separamos y él siguió-. ¡Bésala de nuevo, vamos!
-¡Sal de aquí pequeño pervertido! –grité yo sacando mi varita y empuñándola hacia él. El chico salió corriendo y tras él divisé a James-. ¡Oh, ahí viene!
-¡Mierda! –Beth se tapó con la capa invisible y trató de salir corriendo, pero no contaba con que un borde de ésta se quedaría enganchado al anillo de mi mano derecha.
-¡Lily! –James llegó hasta mí... o hasta nosotras-. ¿Qué te pasa? Respiras agitado...
-Nada, nada, me gusta respirar... –sonreí.
Él no preguntó más y pasándome el brazo sobre los hombros me llevó hacia el castillo.
No pude evitar en ese momento que un calorcillo se extendiera desde mi estómago hacia el resto de mi cuerpo. James me hacía sentir tan bien... Hasta que me doy cuenta que James es la víctima, no mí victima, la víctima de ellas. Él no es James, la persona por la que (sí, debo admitirlo) me desviví durante un tiempo. Es James Potter, el jugador. No sólo de Quidditch, sino también rompecorazones...
Sentí un tironeo en la mano. Beth. Beth seguía con la capa enganchada y venía caminado a un metro detrás de mí para evitar que James la viera.
Entramos al castillo. Las luces se mantenían en un color tenue y no circulaba ni una mosca.
-Lily... –ese era James, mientras subíamos las escaleras-, qué tipo de música te gusta?
-La música buena... –respondí, sin pensarlo mucho.
-¿Algo así como... Los Trasgos?
-¡¿Te gustan Los Trasgos?! –exclamé, sorprendida.
-Dime que no y te dejo seguir el camino sola –respondió, deteniéndose.
¿Cómo era posible que supiera que...? La respuesta cayó de sopetón. Cierto. Scott se lo debe haber dicho.
-No... en realidad me encantan... –Sentí una patada en la pierna. Beth-. Quiero decir... están bien. Supongo... Cómo sea...
James apretó un poco más su mano contra mi hombro. Y casi se me escapa un suspiro. Casi.
-¿Podrías contarme algunos de tus otros secretos?
Beth volvió a pegarme otra pequeña patadita en la pierna. ¡Cómo dolía!
-Si te dijera... tendría que matarte –respondí, seria.
Hacerse la difícil... ¡Eres difícil, Lily!
Pero el lindo paseo llegó a su final. ¿Por qué diablos la ida desde al lago hasta la sala común se había hecho tan corta, si apenas habíamos hablado?
-Me alegra que hiciéramos esto... la pasé genial.
-Yo también...
-¡Pergamino plegable! –exclamó James ante el retrato de la dama gorda.
Maldita sea.
Beth no podría entrar.
-James, dame un segundo... se me desató un cordón del zapato. Espérame dentro.
-Vale...
James entró a la sala común y al cerrarse el cuadro Beth se quitó la capa.
-¡Anda, Lily!
-¿Qué? No... no entiendo... –saqué mi varita y con un simple hechizo su capa se separó de mi anillo-. ¿Qué hago ahora?
-Anda... y has lo que te dije. ¡El beso!
-Ay... no sé... –tomé aire mirando el techo.
-¡Chicas! –la voz de Carrie llegó desde donde doblaba el pasillo-. Beth, regrésate a tu sala común. Lily, entra con James ahora.
-Yo no...
-¡Ya! –exclamó Heather-. Actitud... ¿recuerdas?
Asentí y repetí la contraseña para entrar a la sala común. James esperaba de pie en medio de ella.
-¿Sabes qué, Lily? Si te dejo en la entrada de los dormitorios tendré que besarte... -Dios, el momento había llegado-, y la verdad es que me gustas... en serio –James es tan lindo... ¡Quítate eso de la cabeza, Lily!- y... y no quiero arriesgarme haciendo un movimiento peligroso... ¿sabes a lo que me refiero? -¿James está siendo sincero conmigo? Ay, me quiero morir...- Por lo tanto, en vez de torturarme... sólo te daré las buenas noches... –Era tan tierno- Así que buenas noches...
Se iba a voltear, pero en el último momento lo tomé por el hombro y me acerqué a él en plan de besarlo. Y no. Chocaron nuestras cabezas.
-¡Auch!
-Ay... –me reí-. Inclinamos la cabeza hacia el mismo lado...
-Sí... Bueno. Adiós...
Antes de que se fuera lo agarré posesivamente por el cuello y lo acerqué a mí. ¡No podía creer lo que estaba haciendo!
-¿Te digo algo? Siempre me gusta arriesgarme un poco... –susurré y le di un beso en los labios. Muy suave y muy corto. Y una cortina de lluvia cayó sobre nosotros-. ¡Qué, por qué llueve aquí dentro!
-¡Es una de las bromas! –gritó James riéndose también y nos alejamos de donde seguía cayendo agua, hacia la puerta de las habitaciones femeninas.
Nos miramos un segundo. James acercó una mano a mi ahora mojado cabello y lo colocó detrás de mi oreja. Se acercó... y me besó él.
¡ME BESÓ ÉL!
Dos segundos... tres... ¡y el beso se cortó por una descarga eléctrica!. ¿Cómo rayos... Ay, no... ¡Carrie me había puesto un aparato raro en la ropa para grabar mis conversaciones!
-Perdona, James. No quiero arriesgarme haciendo un movimiento peligroso... –le dije rápido con voz asustada y corrí escaleras arriba.
Una vez dentro de mi dormitorio me quité la cosita negra esa que daba la corriente y la lancé sobre la cama. Y allí descubrí un sobre reposando en mi almohada. Me acerqué y lo tomé. Era una carta de mamá. Sí, ella ya estaba al tanto del plan de ataque a James, yo se lo había contado. ¿He dicho que ella y yo somos muy confidentes? En fin...
Querida Lily:
Hija, lamento tener que ser yo quién te diga esto, pero no creo que lo que me dices que estás haciendo sea la mejor idea del mundo. Pretender que te gusta alguien... Es sólo que no quiero verte herida. Y con lo frágil que eres tú, Lily... Te recomendaría no hacer esto. Sé que dirías algo como "ni siquiera sabes lo que está pasando", pero te conozco, hija, y sólo me preocupo por ti. Aunque quieras ser una chica nueva, esta no es la mejor forma. Recuerda que yo te quiero como eres. Así de simple.
Con amor,
Mamá.
Me gustaría darle la razón, pero no puedo. ¡Ella no sabe por todo lo que he tenido que pasar! No, miento, claro que lo sabe. ¿Acaso no recuerda lo que es ser adolescente? Uno quiere ser aceptado, y yo ahora estoy siendo aceptada. No, mamá, lo siento, pero seguiré con esto hasta el final.
Unos días más pasaron, que más que nada los usé para estudiar un poco los EXTASIS. No, qué va, los usé para estudiar a James Potter. Y me di cuenta de algo, ya era hora de que me llevara a una verdadera cita.
Esa tarde, cuando me preparaban, Beth llegó con una novedad.
-A que no adivinan lo que me conseguí...
-¿Qué? –preguntó Heather, deteniéndose de ponerme sombra de ojos.
Sacó las manos de la espalda y mostró dos espejitos un poco más pequeños que su mano, exactamente iguales.
-¿Me puedes decir para qué le servirá eso a Lily? –exclamó Carrie cruzándose de brazos.
-No todos los días ves a Sirius Black hablándole a un espejo...
-¿Cómo? –fue Heather de nuevo.
-Le pregunté para qué era, y aunque se rehusó a decirme en un comienzo... Sirve para comunicarse. Así estaremos en contacto durante la cita de Lily. ¡Veremos lo que pasa y no le dará la corriente!
-No puedo creer que el mismo Sirius Black te haya dado eso –dijo Carrie.
-Yo sí lo creo, es cosa de preguntarse por qué Beth trae la falda enganchada a la ropa interior –soltó Heather ácidamente y Beth la miró con furia mientras con una mano se arreglaba la falda.
-Ya está –Carrie tomó uno de los espejos y con un hechizo lo dejó pegado a la parte posterior de la cartera que yo usaría-. Aquí dejamos éste y nosotras tendremos el otro.
-James no es tonto, se va a dar cuenta que Lily lleva pegado ahí el espejo de Black y puede pensar cualquier cosa –dijo Heather.
-Para eso se camufla. Otro hechizo sencillo y... –apuntó la cartera y el espejo desapareció.
-¡Dónde está? –exclamé, mirando el punto donde hace dos segundos se encontraba pegado el espejo.
-Sigue ahí, pero nadie puede verlo.
-Perfecto... –susurró Beth.
La cita. Quedamos de vernos con James en el hall del colegio y fue allí donde me lo encontré. Se veía más que guapo con esa capa fina y elegante.
-¿Vamos a comer? –le pregunté cuando me tomó la mano.
-No, es una sorpresa... y si te la dijera tendría que matarte... –respondió llevándome fuera de Hogwarts. Allí, junto al lago, había una pequeña embarcación.
-Wow... ¿Sabes, James? No puedo imaginar cómo convenciste a Dumbledore para que te dejara poner eso ahí...
-No fue Dumbledore. ¿Conoces a Hagrid? –asentí-. Incluso prometió tener controlado al Calamar Gigante.
Me reí y subí a aquella especie de yate. Estaba preciosamente iluminado por hadas doradas que revoloteaban en doquier, y había una pequeña mesa con copas y botella de hidromiel encima. El yate se comenzó a mover en dirección al otro extremo del lago, alejándonos del castillo.
Era la primera vez que estaba realmente a solas con James... Bueno, quizás no tan a solas, no sabía si ese espejo estaba funcionando. Es difícil explicarlo, pero... A ver. Si alguna vez imaginé cómo debía ser la cita perfecta, James Potter la superó con creces. El mar... las estrellas... el hidromiel. Y él, poniéndole la guinda a la torta.
-¿Cuándo llamarás a los delfines? –le pregunté, bromeando. Así, como en las viejas películas de romance muggles.
-Seguro... –susurró James, mirando el suelo.
-¡No! No me malinterpretes, es realmente lindo, pero... ¿realmente te da miedo... ser tú mismo una sola vez?
Y vi como se sonrojaba. ¡Oh, sólo quería besarlo de nuevo!
-Está bien... me parece justo. Pero es aterrador intentar impresionarte...
-¿A mí? –sonreí.
-¡Es que, Lily! Sales de la nada... y te adueñas de Hogwarts...
-No creo que me haya adueñado de nada... –me reí-. No, tú eres el capitán de Quidditch y el chico más popular de Hogwarts, no?
-Sí, sí, sí... claro. Supongo que... sólo tengo suerte –se encogió de hombros-. De verdad... soy muy afortunado. Y tendría que estar loco si no me aprovechara de eso... –tomó aire-. Mira, Lily... Quizás algunas veces soy demasiado pesado... Pero no sé ser de otra forma... Y en realidad lo que hago es ponerle el corazón a todo...
Se acercó para besarme, pero antes de que sus labios tocaran los míos (¡vale, qué difícil era resistirse!) le susurré:
-Haciendo eso haces que sea más fácil romperlo... el corazón... ¿lo has pensado?
-Por suerte he encontrado una forma de protegerme ante aquélla eventualidad... Con unos pasos de baile.
¿Ah?
¿Pasos de baile?
-¿Qué?
Me tomó de las manos y me guió hasta un lugar vacío del yate, empezó a bailar conmigo como si estuviese en una pista.
-¡Dios! No estoy preparada para esto... –dije medio en broma.
-Estaba pensando en ser profesional...
-¿Ah?
-Ríete todo lo que quieras... –Puso una mano en mi cintura y seguimos bailando-. Había un reclutador en el último baile de la escuela.
-Seguro...
Seguimos bailando al son de una música inexistente por varios minutos. Todo parecía tan perfecto. Y él dejaba la coraza de James Potter para ser simplemente James... conmigo.
A la mañana siguiente y antes del desayuno pasé por la el salón de encuentros. Las chicas por un momento me acribillaron a preguntas.
-Ustedes... ustedes ya saben, chicas. Ya han ido de cita con él –respondí sinceramente.
-No en plena altamar, qué diablos pasó allí? –exigió saber Heather.
-Eh... nada... ¿saben? Nosotros sólo... hablamos y fue... agradable.
-¿Ustedes hablaron? –preguntó Beth-. O sea... él fue íntimo... sin ser íntimo?
Como respuesta mantuve mi sonrisa.
-Así está la situación –dijo Carrie-, él le está diciendo todo lo que ella quiere oír. La única forma de saber si se enamoró es ver qué tan lejos es capaz de llegar si Lily lo presiona la noche anterior al partido que queda.
-Sí –asentí-. Yo puedo hacer eso.
-Oh no... –dijo Beth, mirándome atentamente-. No, yo conozco esa mirada. Él te tiene bajo su hechizo...
-¿Qué? –dije-. No, no puede...
-No, vamos, es que no puedes desconcentrarte cuando vamos llegando a la final –me regañó Heather.
-Lily... nosotras, todas nosotras, le creímos... –dijo Beth-. ¡Y no hay manera de saber qué es lo que este chico está pensando realmente!
-Sí, la hay... –susurró Carrie, tomando su mini bola de cristal y saliendo del salón.
No la vimos más hasta varios días más, pero todas parecieron olvidar el asunto. En fin, el caso es que mañana sería la gran final Gryffindor-Slytherin que todos estábamos esperando. Y las chicas debían poner en marcha el nuevo plan. Beth le devolvió uno de los espejos a Sirius y nosotras nos quedamos con el otro. Era de noche y habíamos dejado un pequeño paquete en la habitación de James con la ayuda de su amigo Peter, que ni siquiera preguntó para qué era.
-Ahora empieza el verdadero juego... –dijo Beth, sonriendo y entrando con otra bolsa a la sala, que me aventó.
Dentro de la bolsa había ropa interior sexy color roja, justo el color que tomó mi cara en ese momento.
-¿No creen que estamos yendo demasiado lejos?
-Mira, este juego está por terminar –dijo Heather-. Lily... ¿sabes lo que pasa al bajar la guardia con James Potter?
Negué con la cabeza.
-Carrie, muéstrale –dijo Beth.
Carrie colocó su bola de cristal sobre el proyector muggle (¿cómo el profesor aún no había preguntado por él?) y lo que vi en la pared, me impactó.
-Viejo, eres un dominado –le decía Sirius a James en el vestidor de Quidditch de los chicos Gryffindor.
-Un dominado –repitió Peter, riéndose.
-Hey, chicos, chicos –James se paró arriba de una de las bancas-. Yo no soy un dominado, está claro? James Potter no es un dominado. Sólo les diré que en el partido con Slytherin... no marcaré tantos puntos.
Y todos festejaron su broma. No, no era broma. Era cierto.
-James Potter, te vas a hundir... –dije mirando enfurecida las imágenes de la pared.
Tomé la bolsa con la ropa interior roja y me fui hasta el otro lado de la sala (donde las demás no me veían) para probármela.
Volví cinco minutos después, con una bata sobre esa ropa escandalosa. Les mostré a las chicas y me miraron con cara de asombro.
-¿Qué, está bien?
-Deberías usar ropa interior todo el tiempo en la escuela –dijo Carrie, seria.
-¡Te ves atractiva!
-Es perfecto, chica.
Carrie arregló el resto. Me sentó sobre un taburete y me pasó el espejito. Miró su reloj.
-En cinco...
Sí, y en cinco segundos vi la cara de James en él.
-Hey, hola.
-Hola... ¿estás solo?
-Sí... ¿tú?
-Sí... y es triste... porque estoy tan loca... –dije leyendo de reojo lo que había escrito Carrie con su varita en el aire. Al segundo lo corrigió y debí hacer lo mismo- ...sola. Estoy tan sola...
-Bueno... quizás pueda ir y hacerte compañía.
-Oh, eso me gustaría –dije en un tono coqueto que definitivamente no era mío-, pero hay un problema. Sabes que los chicos no pueden entrar en los dormitorios de las chicas...
-Maldición...
-Al menos... que tú... saques tu escoba y vueles hasta mi ventana...
-Eh... sí, claro –respondió, como burlándose.
-Sí, suena loco... Qué mal. Y yo que me vestí para ti... –Heather comenzó a bajarse el tirante de su polera y me insinuó que la imitara-. O me desvestí... –y me quité la mitad de la bata, enseñando un hombro y parte importante del sostén rojo.
-Yo... podría intentarlo –dijo James, mirándome con avidez. Por dentro me estaba muriendo de risa.
-¡Genial! Tienes que salir e ir siete ventanas hacia tu derecha, ya las conté.
-Ya voy hacia allá.
Beth empezó a hacerme señas con las manos.
-¡Espera, espera!
-¿Qué?
-Te compré un regalo...
-¿Ah, sí?
-Sí... Está debajo de tu cama...
James se retiró del campo visual del espejo por un momento y regresó con una bolsa, de la que sacó... una tanga roja.
-¿Un pequeño avance? –preguntó, sonriendo.
-No, n... –las chicas me seguían haciendo señas-, quiero que tú te lo pongas –Vi a James fruncir el ceño-. ¿Algo va mal? Es sexy... ¿nunca lo habías hecho antes?
-No –dijo, seguro.
-Qué tierno... –le dije-. Tienes tan... poca experiencia...
-¿Qué? –preguntó sorprendido-. Yo sí tengo experiencia –dijo mirando la tanga por todos lados.
-James... James... Jamsie –le dije sonriente. Volvió a tomarme atención-. Creo que me puedes hacer ese pequeño favor... y luego... yo podría hacerte un pequeño favor –dejé al descubierto mi otro hombro- ...y luego podríamos hacer algo... juntos... –La cara de James estaba como para grabarla-. Pero... –imité un bostezo-, sabes qué? Estoy cansada... Y se está haciendo muy tarde, así que... –me puse la bata otra vez-. Supongo nos veremos mañana. Buenas noches.
-Espera... espera... dame cinco minutos.
Sonreí.
-De acuerdo.
James Potter, caíste. Desde el dormitorio de los chicos de Gryffindor de séptimo año, eran nueve ventanas hacia la izquierda hasta la habitación que yo compartía con mis compañeras, no siete hacia la derecha. Ahí está el despacho de McGonagall... Si tan sólo te hubieses dado cuenta antes.
Junto a las chicas corrimos escaleras arriba justo a tiempo para ver el espectáculo que se iba a producir. Ellas se ocultaron bajo la capa invisible de Beth (mal que mal no tenían razón para andar por el séptimo piso) y yo me paré junto al retrato de la señora gorda.
Y se oyó un grito que debió haberse escuchado hasta en las mazmorras.
Diez segundos después todos los Gryffindor se agolpaban para salir a través del retrato para ver a James viniendo desde el despacho de la profesora tomado por la oreja y con solo una tanga roja puesta.
-¡Vivir y dejar vivir, Potter! Para los gustos están hechos los colores, pero no estoy preparada para este tipo de... espectáculo de mala calidad...
Lo dejó en la puerta de la sala común bajo la mirada y los susurros de todos y todas las Gryffindor, mientras James iba tapándose con una mano por delante y la otra por atrás.
-James, perdóname –le dije con cara de pena cuando paró enfrente mío-. Creo que me equivoqué de dirección... es que si lo cuentas desde dentro...
Siguió de largo hacia su habitación.
-¡Se terminó el espectáculo, señores, regresen a sus habitaciones! –exclamó McGonagall antes de cerrar el retrato de la señora gorda.
A la mañana siguiente, James no pudo caminar por ningún pasillo sin que lo molestaran. A la hora del desayuno ya todo el colegio lo sabía. Y James sólo trataba de pasar desapercibido por una vez en su vida, y claro que no lo logró.
Continuará...
Me maté de risa escribiendo este capítulo. Es que la escena de la tanga realmente... xD Bueno, ya lo leyeron. Vean la peli, se los repito. Confirmado que está en Blockbuster y en YouTube xD.
Estpy muy sorprendida por la cantidad de reviews que me han regalado por los capítulos anteriores. Me cuesta mucho esto de empezar con una pareja que no había publicado antes, porque nunca sé cómo llevarlas bien. Al menos empecé a publicar una adaptación, que es lo más fácil, para que después los ponga en algo original mío xD Espero sus reviews para este chap también. Bye!
