Capítulo 2

Una amiga es como un ángel de la guarda

Faltaba una hora para la llegada de su amiga. No sabía porque pero lo embargaba la ansiedad por verla. ¿Podía ayudarlo? Por su puesto que si, de eso no dudaba, pero de ante mano, sospechaba que les esperaba un camino largo y complicado que recorrer para averiguar que origino su amnesia.

Si lo veía del lado positivo, no recordaba nada de su noviazgo con Parkinson, además, si algo malo paso en esos meses tampoco recordaba, lo que significaba que no tenía algo del que preocuparse, no tenía la sensación de que todo estaba en su contra y que cargaba con el peso del mundo.

De hecho, por no recordar nada malo si es que paso, se sentía libre y normal, que su vida era típica como cualquiera... era irónico que tuviera aquella sensación, porque, no recordar nada durante los últimos meses no es algo que los jóvenes de su edad les pasara. Eso era lo extraño pero al mismo tiempo le resultaba ser un alivio.

Al principio lo desconcertaba, se sintió indefenso e ignorante, tuvo miedo y desesperación. Experimento varias emociones negativas. Ahora era distinto, tenía curiosidad pero una parte de su ser no quería averiguar. Sinceramente... no tenía sentido.

Dalwerd aún no le hablaba con fluidez, estaba algo cortante y distante, pero Harry tras haberse disculpado mil veces, opto por esperar a que su ave le hablara por voluntad propia.

Sirius y Remus se marcharon desde temprana hora, tenían una junta con la Orden del Fénix, no le sorprendería saber, que la mayor parte se tratara sobre él, su comportamiento en el colegio, ahora en vacaciones, su estado de animo, sus actividades... de todo se hablaría, incluso sobre su progreso sobre las clases especiales, eso si quería recordar, que tanto iba en las grandiosas clases.

Miro el reloj, faltaban cuarenta y cinco minutos. Si que la espera le resultaba larga. Como no tenía nada que hacer, se encontraba acostado en su cuarto, mirando al techo, su mente divagando en recuerdos... esperaba poder volver con Hermione algún día, cuando Voldemort quedará en el olvido... claro, si es que podía vivir para poder disfrutar de la vida.

Casi estaba a punto de dormirse de lo aburrido que se encontraba, cuando escucho un estadillo, su lechuza ululo tan fuerte, al tiempo en que volaba por toda la habitación de manera frenética. Dalwerd miraba un punto fijo, él se levanto de golpe de su cama.

Su cuarto era inundado de un polvo grisáceo, escuchaba voces conocidas, pasados unos segundos, pudo vislumbrar unas siluetas... una bleghur, un animalito pequeño (del tamaño de un oso de peluche) y una criatura grande, con escamas y muchas curvas... era largo, muy largo. Se limpio los lentes y pudo al fin, ver con claridad que eran tres de las mascotas de los fundadores.

Marlen, la bella bleghur lo miraba atentamente, el pequeño tejon, Wyllou se subió de un salto en su hombro derecho y Boor paso entre sus piernas, para terminar de enroscarse a su lado.

Le agradaba verlos de nuevo, esperando con paciencia que dijese algo... pero las palabras no llegaban a sus oídos, el mutismo era incomodo. No recordaba una situación como esta con las mascotas y ciertamente no sabía que decir.

Acaricio con cuidado la cabeza de Wyllou, esperando que alguien más hablara. No supo cuantos minutos transcurrieron, cansado de tanta espera se decidió a comentar algo antes de que se comenzará a irritar.

--Me alegro verlos-- camino directo a su cama, acomodándose en ella. –A que debo el honor de su visita.

--Hola Harry, nos da gusto verte a ti también-- era Marlen quien le hablaba.

Boor se enroscó en el suelo, junto a la cama del joven. Wyllou dio vueltas acostado una y otra vez, hasta que por fin, se quedo patas arriba, moviéndolas como si quisiese atrapar algo en el aire. Aquello le resulto cómico al ojiverde, que le sonrió de manera amistosa.

--Dalwerd nos comentó de lo poco que hablaron ayer-- hizo una pausa y acerco su brazo izquierdo junto al perchero donde el fénix estaba. Este se subió.

Hedwig miraba con ojos de reproche a los intrusos, se notaba furiosa e indignada. Extendió sus alas y salió por la ventana muy ofendida. Harry supo que no volvería hasta que fuera muy de noche con un ratón muerto.

--Pues no hablamos, prácticamente no contesto a mi pregunta y me dijo lo irresponsable que fui.

--Muy cierto diría yo-- Boor le contesto con mucha clama e indiferencia.

--Supongo que me vienen a decir lo mismo-- su tono fue algo irritante, pero eso no le importo. –Y si es otro sermón mejor ahórrense sus palabras, ya tengo suficiente con mi conciencia-- un poco enojado se levanto, y se recargo en la ventana del cuarto. Miro al reloj y faltaba media hora para la llegada de la castaña. ¡Como diablos odiaba esperar! Además que la actitud de las mascotas lo enfadaba de sobre manera.

--Volvemos a lo mismo-- expreso con pesar la serpiente.

El tejón se quedo quieto, miro con intensidad a Potter. La bleghur y el Fénix intercambiaron miradas, ya se temían algo como eso. Sería muy duro combatir contra aquello, pero al menos sabían como ayudar a Harry.

--¿De que hablas?-- su tono altivo no paso desapercibido por ninguna mascota. --Se más especifico.

--Tu enojo sin razón. Comienzas de nuevo a sentir la ira emerger dentro de ti-- Wyllou hablo con clama acostado en la cama. –Todo este tiempo lo sospechábamos... fue raro que al salir con "esa chica" mandarás al diablo todo lo que te preocupaba.

--No lo mande al diablo, sólo...-- ahora que lo pensaba, no recordaba que su amiga la pelirroja le comentara algo sobre su enojo, sólo sabía que antes de que olvidará todo, las cosas no salían bien y muy a menudo se enojaba por todo. –Sólo que, no recuerdo... ¡demonios! No lose.

--Parece que es más grave de lo que suponemos-- Boor lo sabía, no tenía idea de cómo, pero Voldemort era capaz de mil cosas, no quitaba la posibilidad de que todo fuera obra suya.

--Por eso les pedí que vinieran, los demás no pudieron por otras cuestiones.

--Harry, ¿Cómo piensas recuperar la memoria?-- pregunto Marlen

--No tengo idea-- confeso con pesadumbre. –Espero que Hermione me ayude.

--La chica que... -- hablo la bleghur, recordando una chica con una gran melena castaña, inteligente y valiente, siempre al pendiente de Potter. –Ah ya, esa chica... es muy bonita.

¡Claro que era bonita! La más guapa según él. Su noviazgo con ella fue lo mejor, disfruto mucho y experimento la libertad como nunca antes. Aunque eso era parte del pasado. No tenía la menor idea de cómo reaccionaría al tenerla cerca... tal vez si la besará, ¡si como no! No era más que obvio que no pasaría, absurdo era pensar en ello.

Los siguientes minutos, las mascotas le otorgaron el perdón, observaron que no tenía culpa. Le contaron en breve las diversas teorías que tenían referente a muchas cosas.

A las doce en punto. Hermione Jane Granger entraba por los jardines de la casa, el ojiverde caminaba a su lado, se encontraba callado y serio. Una reacción muy contraria a lo que pensaba minutos atrás. ¡En definitiva todo le salía al revés!

No sabía como empezar la platica, ¿Sería correcto abordarla con el tema de golpe? o preguntaría por su salud, bienestar de sus padres. ¡Se sentía un completo estúpido! Pareciera que fuera una visita con motivo romántico. Las manos le sudaban y las pocas palabras que le dijo, fueron acompañadas por tartamudeos. Si uno lo mirase en aquel momento, pensaría que era un chiquillo tratando de cortejar.

Por otro lado, el mutismo de la castaña no ayudaba en mucho. Analizaba con determinación el comportamiento de su amigo. En otra situación le parecería divertido, podría bromear con él, de no ser por el hecho de que necesitaba de ella para poder recordar.

Paso varias noches en vela, buscando el porque de aquellas amnesia, hasta que por fin hallo la respuesta. Era natural lo que sucedía, sólo le diría un par de cosas, y una poción lo ayudaría a calmarse para que comenzará a recordar los sucesos de los últimos seis meses.

Se extraño un poco, al momento que entro vio a las mascotas, al mirar al tejón, vino a mente la forma en como aquel animalito la salvo de todas las maldiciones asesinas que le lanzaron los mortífagos, con sólo estar en el hombro de ella la rescato de la muerte. Le daba las gracias por ello.

Dalwerd desplegó sus alas y voló majestuosamente hasta donde se encontraba, dejo que la chica lo mimara acariciándolo (le encantaba eso).

--Ehh… no es reclamo ni nada por el estilo, pero, ¿por qué estamos en tu cuarto?—pregunto curiosa la castaña.

--Me gusta aquí, además no creo que nos interrumpan si mi padrino o Remus llegan de improvisto.

--Buen punto-- miro con detenimiento su cuarto, recordando el momento en que le hablo muy feo cuando Harry le mostró su cuarto por vez primera, en el verano pasado.

Sin querer sus mejillas se tiñeron rojizas. Desecho de su mente eso (no quería que notase su sonrojo por que se arrepentía). Lo primero que tenía que hacer esa decirle todo a Harry lo que olvido. No estaría nada malo que le echara en cara su "noviazgo con la arrastrada esa"; aunque no tuviera la culpa directa, no le perdonaba todas las veces que soporto el ver como se besaban de manera muy salvaje para su gusto (eso la prendía de celos).

--¿Gustas un poco de agua?—ofreció el chico.

--Uhmm, no gracias.

La castaña se sentó al pie de la cama acariciando todavía al ave. No entendía porque estaba callada ella y todo el mundo, nunca le agradaba el silencio y este no era la excepción.

--Este... Herm, te pedí que vinieras porque antes... no se que paso.

--No necesitas decirme nada-- su tono de voz fue sincero, pero el chico malinterpreto las cosas.

--¡Claro que necesitas saber!-- él estaba en la puerta que daba al balcón. –Tengo que serte honesto; no estuve ni estaré enamorado de Pansy.

--Lo se—contesto con clama ella. Dalwerd voló, dio tres vueltas en la habitación y aterrizó en su percha. –Estoy enterada de todo—observó la cara de asombro del chico. –Se que todas las veces que te vi besándola no era lo que deseabas.

--¿Qué?

--Confieso que tuve celos por ello, pero... me siento feliz que vuelvas a ser el mismo—de plano el chico se encontraba perdido, con paciencia, le contesto. –Era natural que tuvieras amnesia al pasar el efecto.

Ante eso, las mascotas y Potter no le quitaban los ojos de encima. Ella se ruborizó. Decidió que no le diría como se entero, lo que significaba que Cho no saldría en la plática.

--Harry—lo miro intensamente a los ojos. –Se que Pansy te dio a beber un filtro amoroso... el más potente que existe.

--¿Pansy?

--Así es, lo que averigüé, fue que perdería su efecto hasta que ella misma te lo confesará. ¿Fue el día en que me llego tu nota?

--Si, pero... si lo sabias ¿por qué tardaste tanto en venir?

--Simple. Tenía que dejar reposar unos días la poción.

--¿De que poción hablas?

--Verás, la amnesia se te va a quitar con los días y con una poción... con esta—le enseño un pequeño frasco que tenía entre sus manos.

--¿Cómo lo sabes, ¿por qué Pansy lo hizo, ¿qué hice todo este tiempo?.

--Prácticamente te besabas con ella todo el tiempo—el empleo de su disgusto fue notorio. –Te importo un bledo todo tu alrededor, te enojabas si alguien la insultaba.

--¿Quién lo hacía?

--Tanto te importa saber eso—los celos que le produjeron al oír esas palabras de él, la impulso a decir eso. –Todos... a nadie le sento bien la noticia.

El hecho de notar sus celos, le hizo tener una esperanza. Eso lo hizo sonreír y pensar que todo en el mundo hay solución, aunque en ocasiones parezca imposible.

--Respecto a las otras preguntas no te lo puedo decir, todavía no es momento.

--¿Por qué?—eso no lo esperaba.

--Confiá en mí, con el tiempo lo sabrás, ¿deseas saber algo más?

--Si—dudo si decirle o no, pero su curiosidad fue más fuerte. --¿Qué relación llevamos?

--Solo amigos—iba a decir otra cosa, sin embrago no tenía caso decírselo. –Solo tenías ojos para ella.

--Ah, tú— en un instante, los nervios se apoderaron de sus nervios: "¡Vamos! Hazlo" se decía a si mismo mentalmente. --¿Tú lo tomaste bien?-- conforme hizo la pregunta, su voz fue bajando de tono, hasta que se hizo un susurro. --¿Qué otra cosa sucedió?

--Mmm... Gryffindor gano la copa de Quidditch, la copa de la casa fue para Ravenclaw... ¡ah cierto, te hiciste amigo de Malfoy.

--¿QUÉ? Eso no es verdad—¿en qué diablos estaba pensando por esa estúpida poción de cuarta? –Yo no pude...

--Oh si, por eso y muchas otras razones a nadie le gusto tu noviazgo.

En todo ese momento, las mascotas guardaron silencio, escuchando con interés la charla. Marlen que estaba cerca de la castaña se le acerco.

--¿Hace cuanto tiempo lo sabes?—Harry pensaba que el mundo se puso patas arriba.

Granger lo pensó unos momentos, no fue mucho después de Harry y la serpiente se hubiesen hecho novios, de hecho, fue al día siguiente pero no era prudente decirlo.

--Meses, no recuerdo bien.

Estaba claro que si recordaba la fecha pero supusieron, que decir eso implicaría muchas otras cosas, lo que dijo ella que aún no podía decir.

--Toma—le tendió la chica el frasco. –Debes tomarla de un solo trago. Eso te ayudará.

--Dices que no me importo nada... eso incluye las clases especiales.

Hermione rodó los ojos con furia, ¡claro que también! No tomo ni una sola clase, al igual que nada... su mundo era Pansy Parkinson. Se levantó y camino muy lento por la habitación.

--Para nada; casi todos el días estabas con los Slytherin. Salvo el último día—al ver que su amigo le hacía un además para comentar algo, continuo. –Toda la casa de Gryffindor llevo flores al lago en memoria de Ron. Estuviste con Susan, Ginny y conmigo.

Una sonrisa cálida se hizo presente en el chico, recordar a su mejor amigo y que todos lo hicieran, era algo que toco en su corazón de manera tierna.

Durante otros minutos, lo puso al tanto de otros sucesos menos importantes, omitiendo la desaparición de Cho Chang, razón por la cual el director decidió regresar a todo el alumnado de inmediato.

También le informo sobre la situación del mundo mágico, que no era muy bueno. Diversas medidas que se tomaban y registros de unos ataques al mundo muggle. Pero aún Lord Voldemort no se atrevía a mostrar la cara.

Horas más tarde, Remus llegaba a casa con unos ingredientes para la cena, este al ver a la castaña, la invito (para desgracia del ojiverde), ella tuvo que negarse a aceptar la propuesta.

Sirius también llego pero hasta después, ya cuando la cena estaba lista. Se despidió de la joven invitándola pronto a la casa. Harry quería pasar más tiempo con ella, quería saber algo que lo carcomía por dentro, aunque no lo hacía por miedo a la respuesta.

--Bueno, espero haber sido ayuda para ti-- ambos estaban al pie de la puerta de la casa, afuera del jardín delantero. –Si me necesitas para algo, me lo informas por favor.

Ella se acercó para darle un beso de despedida, Harry la tomo de las muñecas. Rogando para sus adentros le pregunto lo siguiente:

--¿Estas contenta con Victor?

Así que volvía a lo mismo, de seguro le diría que era libre de andar con chicos, al momento siguiente, la besaría con pasión y ternura; volvería a los ataques de celos... era algo que también tenían que aclarar... cosa que otro día sería.

--Somos amigos, ya debo irme.

Antes de salir por la puerta, por iniciativa de ella, volvió sobre sus pasos y de forma cariñosa, se despidió de él con un beso muy largo en la boca. Lo rodeo por el cuello con sus brazos, asegurándole, que tenían cierto pendiente que resolver.

Sin decir nada ella salió de su casa caminando. Harry la observó hasta que la perdió de vista. Estaba muy contento por confirmar que no era novia del búlgaro.

Y otra parte de su ser se sentía culpable, pues no quería darle falsas esperanzas a los dos. No podían estar juntos mientras Voldemort estuviese con vida.

En definitiva, las cosas se tomaban de nuevo su camino. Por su parte, no haría nada para reclamar si quiera a la Slytherin del plan. No valía la pena y el tiempo.

Lo que haría a partir de mañana sería re-iniciar los entrenamientos con las mascotas, incluyendo con disculparse con todos por su irresponsabilidad.

El resto del tiempo disfrutaría de la compañía de Sirius y Remus. Se reconfortaba con tener esperanzas positivas. Cuando entro a su cuarto las mascotas ya se habían ido, dejándole dicho que estaba perdonado.

Lo que si lo inquieto era tener la sospecha de que el filtro y su enemigo a muerte, estaban relacionados en cierta forma. Algo que si era cierto para su desgracia...

NOTAS DE LA AUTORA:

De nuevo yo por acá.

Se que es mucho tiempo, siglos tal vez, mas no iba a desaparecer.

¿Qué les pareció el segundo capítulo, pronto retomare cosas, como entrenamientos y demás cosas, así que no se desesperen.

Tengo varias cosas en mente, y la mayor parte es de mi vida privada (un lío en ciertos aspectos), a veces quiero desaparecer o pensar que es un sueño, algo estúpido tal vez, pero en fin, la vida sigue y el fic también!

Paso con los reviews:

Jim: Muchas gracias por tu review.

Pedro: Me alegra verte por aquí de nuevo. Ando bien en términos de salud, también me cuido de no contagiarme de dengue que por las lluvias ya hay brotes. Échale ganas al estudio y relájate cuando puedas. En cuanto a lo que me pides de los entrenamientos lo haré, cuando lo leas me dices haber que te parecen. Sanke

Dreico: Hola amigo! Como andas que me cuentas. Sobre lento en emociones pues si, (me alegra que lo hayas notado) le falto, lo hice así por que me lo imagine atontado y proceso bien la información. Cuídate mucho. Sanke.

Serenitakou: ¿Sanky? ¡¡Que gracioso! Me reí con eso. No importa que tardes y que no hayas tenido mucho tiempo, por que si a esas vamos, a mi no me da tiempo de dejarte mis reviews en tu historia (que ya te debo un buen, la verdad y eso me da pena). Estate tranquila que no pasa nada. Sanke. Gracias por tu review.

RSA: Bienvenida a este fic y gracias por tu review, disfruta de historia.

LunaNis: Me hinco ante ti. Leerte las dos partes es wuaw… empezando por que la primera parte esta a falta de ortografía feísimas y ni se diga de la segunda. Eso de actualizar pronto… mejor no digo nada. Y con respecto a lo de Pansa (ups, me lo pegaste), es Pansy, pues el apodo le quedo bonito jajajajaja. Cuídate y respecto a lo de las dos ideas, mejor que se la tuya, tiene mas contenido. Por cierto como vamos con eso? Sanke

Preguntas, felicitaciones, dudas, sugerencias, reclamos, dejen un review plis.

Con cariño

Sanke.