Muchas gracias por el reviw allenduka, me encanta que me des la lata así!!!!!!!! Jajajaja. Eres un cielo, un besote muy gordo. He leído hoy tu perfil por curiosidad, y me ha encantado que me tengas apuntada y que además… te gusta Kenshin!!!. Weno, molto grace, de nuevo, AURA.
Weno, creo que no se ve la foto, así que os pongo escrita la dirección en plan cutre a ver si así lo veis:
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Dormía relajado, respirando tranquilamente, apenas tapado por una sábana y con unos pantalones cortos como toda vestimenta. El calor era asfixiante en su piso. Vivía en un bloque de apartamentos, en una zona media cualquiera, de una ciudad cualquiera… pero él no era un hombre cualquiera. Jake soñaba con su barco, con su mar, con cualquier océano del mundo, en el que él era un hombre libre… a su lado, su amada, una o cientos, porque él podía conseguir a la mujer que quisiera con solo chasquear los dedos… al menos en ese lugar.
De pronto sonó el teléfono, despertándole bruscamente de su mundo paralelo. Lo cogió somnoliento, murmurando con la voz agravada por el sueño:
sí.
BUENOS DÍAS AMIGO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.- Jake apartó un poco el teléfono de su oído, con una mezcla entre alegría y desesperación.
Buenos días… aunque creo que me he acostado hace un par de horas.
Bueno, te doy diez minutos para que te duches y estaré allí con un café.
Bien cargado por favor.
Okay. Hasta ahora.- El hombre escuchó durante un par de segundo más el sonido de la línea cortada, hasta que reaccionó y colgó, levantándose de la cama. No sabía como Gibs podía tener tanta energía por las mañanas. Se acercó al espejo, se observó y abriendo la puertecilla observó todas las "medicinas" que tenía allí dentro: caramelos, gominolas, regalices… era su surtido particular, y cada mañana, antes de ducharse, se comía un par, era su energía. Tomo dos moras, se las llevó a la boca y se metió bajo la ducha.
Diez minutos de reloj más tarde, el timbre de la puerta sonaba.
Puntual como siempre.- murmuró Jake.- En fin.- Abrió la puerta con solo una toalla húmeda alrededor de la cintura y Gibs, poco sorprendido como si estuviera acostumbrado a verle así todos los días, que lo estaba, entró en la casa.
Jake, eres un desastre, como tienes la casa. Bueno, me da igual, en realidad vengo a decirte que tenemos un encargo.
Os pondré en antecedentes. Jake era un empresario independiente, llevaba una empresa de informática que constaba de cuatro componentes: Gibs, Ana María, Cotton y él mismo. Estaban especializados en casi todo, desde programar antivirus a preparar plataformas de videojuegos. Y especialmente, claro, hackear ordenadores, pero eso no era oficial.
¿Un encargo de quién?.- gritó el hombre desde el baño, mientras se vestía.
De una nueva empresa, se llama el Holandés Errante y quiere que preparemos una plataforma para un nuevo videojuego infantil.
¿Y de qué iría el juego?.
Oh, pues, de estrategia, unos piratas en el siglo XVII, que tienen que ir a por un tesoro e ir pasando pruebas y no sé qué.
Bueno, no está mal, por lo menos no tenemos que inventarnos monstruitos, es lo que más odio.- Jake salió del baño. Llevaba el pelo húmedo, y revuelto, unos vaqueros y una camisa blanca que se le abría hasta mitad del pecho, iba descalzo y subiéndose las gafas en busca de sus playeros.- ¿Cuánto tiempo tenemos?.
Se han portado más o menos bien. Tenemos tres semanas.
¿TRES SEMANAS?? ¿Y ESO ES PORTARSE BIEN?.
Juntos se dirigieron hacia su despacho, a una reunión con el grupo, tendrían que ponerse de acuerdo e iniciar el nuevo trabajo.
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David Ernest Jones, Davy para los amigos, se encontraba en su despacho, claramente recargado. Firmaba los papeles que le pasaba su secretaría, revisados antes por mano derecha al mando en la empresa, sin apenas mirarlos, pensaba en lo bien que le irían las cosas con su prometida si esa misma noche la invitaba a cenar al restaurante más caro de toda la ciudad, estaba seguro de que se rendiría a sus pies.
Mientras tanto, William Turner, entraba con paso firme en la oficina. Era el abogado de la empresa, un broker de las finanzas: alto, jóven, guapo, rico, atráctivo… en definitiva, todo lo que podía soñar una mujer que rozara la treintena. Will, como le llamaban sus amigos, iba saludando a todas las damas que se cruzaban a su paso, con una sonrisa rompedora y unos ademanes sensuales que habían conquistado ya a gran parte del personal femenino de la empresa.
Llegó al despacho de David y abrió la puerta, tropezando con su secretaria que tiró los papeles que llevaba en la mano al suelo.
Disculpe señor Turner.
Ha sido culpa mía, Gladis, no se preocupe.- dijo esbozando una de sus mejores sonrísas.
Y bien Turner, amigo, ¿qué te trae por aquí?.- Preguntó Davy.
Nada querido amigo, nada importante en realidad, solo traigo los presupuestos para el nuevo juego infantil que quieres sacar a la venta.
Mientras, alejada de la oficina de Jake y de la empresa de Davy, una joven estaba sentada ante el espejo, se observa minuciosamente, el pelo perfecto, los ojos perfectos, la boca perfecta, el cuerpo perfecto… la mujer perfecta. En eso se había convertido, en una barbie como las que había odiado durante todos sus años de universidad. Solo una ligera moradura bajo los ojos denota que ha dormido poco durante las últimas noches. Toma un bote lleno de pastillas y retiene el aire durante unos segundos, después toma la decisión. La suerte… ¿está echada?.
Muy buenas a todo el mundo que esté siguiendo este fic, aunque de momento solo tenga un reviw (grace bene), me gustaría saber las opiniones, porque en este fic, aunque utilizo los personajes de Piratas, realmente, les he cambiado la personalidad un poquito, bueno, un bastante, vale, vale, en realidad son casi completamente contrarios a lo que hay en la peli: Jack es tímido, Will se liga a quien quiere, Lizz es frágil, Gibs es gay digo…. No esto último no tomar en serio… o sí quien sabe, ya veré lo que hago. Solo eso, agradecería opiniones. Un besote a tos.
Aura.
