Capítulo tres: Los dilemas de Harry
Pasaban los minutos y los dos magos no lograban salir de su asombro. McGonagall tampoco se atrevía a decir algo. Sólo se limitó a observarlos, tratando de penetrar en sus mentes para transmitirles apoyo.
-¿Esta es su última palabra?-preguntó Draco, mirando a la directora.
-Sí, de verdad que lo siento muchísimo. Pondré todo lo que esté de mi parte para ayudarlos pero por ahora no hay nada que yo pueda hacer.-dijo dulcemente McGonagall.
-Y… ¿Usted sugiere que no se lo digamos a nadie?-interrumpió un desconcertado Harry-¿Ni siquiera a Ron o a Hermione?
-Me temo que no, señor Potter. Es mejor que ellos no se enteren para no preocuparlos más. Ya están bastante alterados con todo el asunto de la profecía y la batalla final contra Voldemort. Yo sé lo importante que son para usted el señor Weasley y la señorita Granger, usted confía mucho en ellos, siempre lo han ayudado pero esta vez no hay nada que ellos puedan hacer y eso los va alterar aún más. Ellos no saben con qué clase de magia estamos tratando, es mejor sus amigos no tomen partido en esto porque no saben ni sabrán como manejarlo.
-Esto quiere decir que estamos solos-añadió secamente Malfoy.
-No, afortunadamente es lo contrario.-dijo lentamente la directora, para que sus palabras se fueran grabando en las mentes de los dos adolescentes.-Se tienen el uno al otro, el vínculo que los une es más fuerte ahora que nunca.
Harry evitó hacer una mueca, Draco sólo miraba el piso.
-Muchas gracias por su tiempo, profesora. Será mejor que nos vayamos. ¿Cualquier duda o problema podremos volver a verla, no es cierto?-preguntó de forma muy seria el antes ojiverde.
-Por supuesto, no duden en hacerlo.
El Gryffindor se levantó de su asiento y le dio un codazo a Malfoy para sacarlo de sus pensamientos.
McGonagall observaba, preocupada, a los dos magos marcharse de su despacho.
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Harry no se dirigió a la sala común de Slytherin. Sabía que tenía que empezar a acostumbrarse a la situación y entre más pronto, mejor. Pero en esos instantes necesitaba pensar, ordenar su cabeza y, rodeado de Slytherins no sería una buena idea.
Así que decidió dirigirse a la Sala Multipropósitos. Ahí podría estar tranquilo, todo el tiempo que quisiera.
Sin embargo, durante el trayecto se encontró con la persona que justamente no estaba listo para afrontar. Inevitablemente, hacia él se dirigía una esbelta figura que aceleraba cada vez más el paso. Se veía cansada, triste y se le notaban varios moretones en el rostro, brazos y piernas, producto del incidente de la noche anterior. Seguramente, ella no había tenido tiempo para curarse las heridas o de asistir a la enfermería ya que cojeaba. Harry no habría necesitado que la persona se acercara tanto para reconocerla. Esa peculiar cabellera castaña no le podía pasar desapercibida ni a varios metros de distancia. Y esos ojos color miel…
A Harry se le encogió el corazón al verlos echar chispas de esa manera.
-¡Draco Malfoy!-gritó Hermione.
El Gryffindor no reaccionó.
-¡Draco Malfoy!-volvió a gritar la castaña, aún más fuerte y con más rabia.- ¡Claro!, después de lo de anoche¿no vas a reaccionar¡Claro!, ahora te comieron la lengua los ratones, después de todos los insultos que escupiste.
Harry no podía mover ni un solo músculo, menos abrir la boca para replicar. Tenía tantas ganas de gritar. De decirle que él no era Malfoy, sino que Harry Potter, su mejor amigo. Tenía tantas ganas de abrazarla, mecerla entre sus brazos y dejar que llorara sobre su hombro. Pero no podía, por su bien, el bien de ella, no debía hacerlo.
-¡No me mires así, Malfoy! Mejor dime¡¿Qué hiciste con Harry¡¿No te bastó con lo de anoche¿Dónde lo tienes? Porque fíjate que Harry desapareció, no está con Ron porque él está en la E-F-E-R-M-E-R-Í-A, no está en su cama, ni en la sala común y menos en la biblioteca.-terminó de decir Hermione con los ojos llorosos.
El antes ojiverde no sabía que hacer. Finalmente, aunque se le partiera el alma tomó una decisión. Sabía que eso era lo mejor que podía decir en esas circunstancias.
-Para tu información, yo no secuestré a tu noviecito. Lo vi partir tempranito al despacho de McGonagall, no me preguntes para qué. Ahora, sal de mi camino, estorbas.-le dijo Harry, tratando de sonar lo más convincente posible, aunque en el fondo se moría de pena.
-Esta me la pagas, hurón.-soltó Hermione antes de salir corriendo en dirección al despacho de la directora.
Harry decidió seguirla, sólo por las dudas. Después iría a la Sala Multipropósitos.
Corrió sigilosamente por los numerosos pasillos del castillo, lo más cerca que podía de su mejor amiga. Bastante cerca del despacho de McGonagall se encontraba Draco, en el cuerpo de Harry, todavía se veía medio aturdido. Hermione lo vio y se echó a correr aún más fuerte.
El Gryffindor se escondió detrás de una estatua, desde donde podía verlo todo sin ser visto. Así fue como vio a su mejor amiga lanzarse a los brazos de su peor enemigo. Harry sintió que el espíritu del león que llevaba muy dentro se despertaba y comenzaba a rugir con todas sus fuerzas. Si no salía de ahí rápido, haría algo de lo que después se arrepentiría ya que ni el mismo entendía qué era lo que estaba sintiendo.
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Volvió lo más pronto que pudo a la Sala Multipropósitos. Sin embargo, aún estaba bastante alterado. Sabía que sentía ese odio hacia Malfoy por todo lo que les había hecho, a él, a Ron y a Hermione; pero esta vez había sido distinto. Nunca se le había helado la sangre de esa manera, nunca había sentido tanta rabia y odio hacia Malfoy sin razón alguna.
"¿Se llamaba eso celos¿Era eso lo que sentía Cho cuando lo veía con Hermione, mientras que salíamos en quinto año¿Desde hace cuánto tiempo que guardo encerrados estos sentimientos hacia Hermione y por qué tienen que volver a salir justo ahora¿Por qué la echo tanto de menos?"
Se paseó tres veces delante de la pared pensando "necesito un lugar en donde poder pensar y olvidarme de mis problemas." Instantáneamente, una puerta apreció. Sin dudarlo, Harry entró. La habitación era muy agradable. No estaba exageradamente iluminada para dar una sensación de privacidad. Ésta contaba también con varios sillones muy cómodos pero diferentes para adaptarse al estado de ánimo de la persona que los usaba. Harry se percató que la pieza estaba rodeada por objetos de quidditch: escobas, posters figuras de jugadores famosos en miniatura, animadas; libros sobre le mismo deporte y muchos otros objetos. También se fijó que había un canasto gigante lleno de dulces y golosinas como ranas de chocolate y grageas de todos los sabores.
"Como las que nos gustan a Ron y a mí"-pensó con un dejo de tristeza.
Por último, la habitación tenía muchos libros, plumas, tinteros y pergaminos.
"Pero¿por qué? Yo no leo muchos libros, menos voy a escribir."Se preguntó el Gryffindor.
Enseguida encontró la respuesta: "Hermione".
El lugar tenía no sólo lo que a él le gustaba y le distraía, sino que a la vez lo que le gustaba y distraía a sus mejores amigos.
Harry soltó un suspiro, esta prueba era demasiado difícil. Parecía absurdo ya que él había tenido que pasar a través de cosas mucho peores al enfrentarse año tras año a Voldemort. Sin embargo, Ron y Hermione siempre habían estado ahí para él, sobre todo la castaña. Y ahora se sentía solo aunque McGonagall pensara lo contrario.
Decidió recostarse en uno de los sillones y abrió un paquete de grageas. Estaban deliciosas.
Sin embargo, su cabeza estaba hecha un lío. No lograba asimilar que tendría que comportarse como un Slytherin ya que su espíritu de Gryffindor seguía ahí, muy dentro de él, de hecho, lo sentía más fuerte que nunca. Luego estaba el asunto de mentirle a sus amigos…, no soportaba esa idea tampoco. Tendría que tratarlos fríamente, ignorarlos, dirigirle miradas amenazadoras pero jamás, JAMÁS se atrevería a tocarlos.
Tampoco se le olvidaba que tenía cosas pendientes con Voldemort.
"¿Lograría él con sus poderes sentir que no estaba en su cuerpo¿Sería capaz de reconocerlo¿Y si estar en el cuerpo de Malfoy lo ayudaba en la batalla final y lograba engañar a Voldemort? Pero no podía dejarle un carga tan grande a Draco, aunque fuera su enemigo, esta era su batalla, no la de él. ¿Y si algo le pasaba a su verdadero cuerpo¿Cómo lo recuperaría¿Qué pasaría con el alma de Malfoy, moriría junto con un cuerpo que no era el suyo¿Seguiría el Slytherin en contacto con el señor oscuro¿Qué tal si le tendía una trampa? No, un momento. Malfoy todavía tiene intereses y seguramente sabe que su cuerpo está en juego y que si muero, no habrán posibilidades de que recuperemos nuestros cuerpos." Este último pensamiento tranquilizó un poco a Harry. Se dio cuenta que a Draco le convenía que Voldemort no se enterara de nada.
Sin embargo, todavía estaba Hermione.
"¿Me perdonaría alguna vez lo que tengo que hacerle¿Volvería a confiar en mí¿Y si muero antes de poder despedirme o arreglar las cosas con ella¿Y si no puedo disfrutar una tarde más a solas con ella¿Quién me ayudará con los deberes? Ella siempre estuvo ahí, quizás más que Ron. Sí, sin ella no habría pasado las pruebas en primer año (bueno, Ron ayudó un poquito). Si no fuera porque fue ella quien averiguó lo de las tuberías en segundo año, nunca habría logrado llegar a la Cámara de los secretos. En tercer año, fue gracias a ella y a su gira tiempos que logramos dejar escapar a Sirius junto con el hipogrifo. En cuarto, me apoyó siempre durante el torneo de los tres magos (bueno cuatro en realidad). En quinto, siempre ayudó con el ejército de Dumbledore y la Orden de Fénix, necesitábamos urgentemente a alguien con sus conocimientos. Además me ayudó a superar la muerte de Siruis y sabe lo duro que fue para todos la muerte de Dumbledore.
¡Cuánto me van a hacer falta su cariño, sus consejos, sus sonrisas, sus reproches, todo! Y sus ojos color miel…".
Mientras Harry tenía todos estos pensamientos, un libro salió de una de las estanterías en donde reposaba desde hacía ya mucho tiempo. Se dirigió sigilosamente hasta el sillón en donde yacía el Gryffindor y se depositó sobre sus piernas. El joven mago se sobresaltó levemente al sentir el contacto de éste, se quedó mirando el libro con mucha curiosidad. Éste era bastante viejo y estaba cubierto con un poco de polvo. En la portada no había ningún título ni indicio del autor. Harry decidió abrirlo en la página que estaba marcada. Era un libro de poesía, más bien poesía en francés por lo que pudo reconocer. En la página siguiente se encontraba la traducción del poema que el antes ojiverde estaba tratando de entender.
Toi et moi (Tu y Yo)
Regarde-moi, (Mírame)
Que vois-tu? (¿Qué ves ?)
Une âme en printemps (Un alma en primavera)
Qui t'ouvre son cœur. (Que te abre su corazón)
Je te regarde, (Te miro)
Qu'est-ce que je vois ? (¿Qué veo ?)
Une âme en hiver (Un alma en invierno)
Qui me ferme son cœur (Que me cierra su corazón)
Je te parle, (Te hablo)
Qu'entends-tu? (¿Qué es lo que escuchas?)
Une voix harmonieuse (Una voz armoniosa)
Qui chante le bonheur (Que canta la felicidad)
Tu me parles, (Me hablas)
Qu'est-ce que j'entends? (¿Qué es lo que escucho?)
Une voix sans esprit (Una voz sin espíritu)
Qui chuchote le rejet (Que susurra el rechazo)
Tu prends ma main, (Tomas mi mano)
Que sens-tu? (¿Qué es lo que sientes ?)
Une plume douce et fragile (Una pluma suave y frágil)
Qui te caresse. (Que te acaricia)
Je prends ta main, (Tomo tu mano)
Qu'est-ce que je sens ? (¿Qué es lo que siento ?)
Une dague froide et dangereuse (Una daga fría y peligrosa)
Qui me blesse (Que me hace daño)
Nous sommes, en effet, (Somos, efectivamente)
Comme la lune et le soleil (Como la luna y el sol)
Nous ne serons jamais ensemble. (Nunca estaremos juntos)
L'un vivra le jour et l'autre la nuit. (Uno vivirá el día y el otro la noche).
Harry se quedó perplejo. Sabía que leer la traducción no podía compararse a leer el original, en su idioma original. Francés, para algunos el idioma del amor. Si lo recordaba bien, Hermione hablaba francés, quizás algún día ella podría revelarle los secretos que guardaba el poema, ocultos para él.
Y con todos esos pensamientos en la cabeza Harry cayó en un profundo sueño, lejos de todos sus problemas y con la sensación de que tal vez, encontraría la manera de salir de este enorme lío en el que se había metido.
Notas de la autora: Holaaa!! Bueno, estoy de vuelta, y con un capitulo mas largo para que esten contentos. Bueno, primero que nada quiero decir que he decidido dejar los siguientes tres capitulos que les prometi en tercera persona ya que así fue como comencé mi historia y no tendría sentido cambiar bruscamente de persona.
Este capitulo no tiene tanta acción como los otros, sino que se centra en los pensamientos de Harry, todas sus preguntas y dudas que lo atormentan. Tenía que hacerlo, es normal. Ustedes tenían que saber que es lo que estaba pasando por la cabeza de Harry para entender lo que irá haciendo durante el desarrollo del fic. Además él es un ser humano, tengo que mostrarles su lado humano. Finalmente, estoy comenzando mi H/Hr...jajajjaa, de a poquito, no va a ser tan facil.
No les doy más la lata y les agradezco mucho a consuelo, vixo4200, abydo, usagipotter y nadsha por leer!!
Bueno, nos vemos el proximo capituloo!! muxos saludooos!
P.d: me dejan hartos reviews por faavor!!(no los puedo forsar pero eso me da mas animos).
Cam-tz
