Capítulo diez¿Regreso a la normalidad?

Todavía no había amanecido, Harry lo sabía porque no había podido dormir en toda la noche aunque de vez en cuando se hacía el dormido por su propio bien. Trató de no inmutarse al escuchar murmullos, pasos y diversos ruidos cerca de la puerta del sótano en el que se encontraba prisionero. "Si tan sólo no me hubieran quitado mi varita. Sin embargo, Voldemort no es estúpido." Pero ahora las reglas del juego han cambiado y te has vuelto más astuto. "¿De dónde salió eso?"-Pensó contrariado.

Con un estruendoso chirrido, la puerta finalmente se abrió. Sintió como la presencia de Algatha se hacía notar en el ambiente. La bruja se agachó a su altura mientras que Harry hacía unos enormes esfuerzos por mantener naturalmente cerrados los ojos y que aquella presencia femenina se alejara rápidamente. Sin embargo, Algatha, acercó la punta de su nariz a la mejilla del Gryffindor para recorrer su rostro hasta llegar a su oído.

-Ya sé que estás despierto, tu respiración y el calor de tu rostro te delatan.-Susurró suavemente.

Harry hizo lo que pudo para incorporarse ya que seguía completamente atado. Decidió no responder ni mantener contacto visual alguno.

-Ha llegado tu oportunidad para pedir perdón.-El tono de voz de la bruja había cambiado bruscamente.- De vivir leal o morir traidor. El Señor de las Tinieblas te está esperando.

Harry respiró hondo y tragó saliva. Sintió su corazón acelerarse ante la perspectiva de morir de esa manera, como un simple prisionero. Pero por sobre todo, le molestaba morir en un cuerpo e identidad ajenos, sin además, tener la oportunidad de decir un sincero "adiós".

Acto seguido, dos mortífagos que no pudo reconocer porque llevaban máscaras, lo sujetaron por ambos costados, firmemente y lo arrastraron hasta su posible tumba.

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

Acaba de amanecer en el castillo de Hogwarts, todos los alumnos seguían durmiendo. Todos, salvo su directora y otros cinco alumnos que se preparaban para abandonar el castillo rumbo a la mansión Malfoy. Deseaban desesperadamente llegar a tiempo. Sentían un enorme terror. Terror a que el mal venciera y eliminara el mundo que había sido su hogar. Terror a perder a los seres queridos, terror a perderse ellos mismos, terror a la muerte despiadada y prematura.

Todo eso y más revoloteaba sin cesar en las mentes de Draco, Hermione, Ron, Luna y Ginny mientras esperaban que llegaran Tonks, Lupin, Ojo loco Moody y todos los que pudieran ayudar.

No se trataba sólo de salvar a Harry y todos recordaron la profecía.

Luego, una tormenta estalló. En el cielo, los débiles rayos del sol habían sido cubiertos por espesas nubes grises que comenzaron a liberar fuertes gotas de lluvia. Ya no había un somnoliento silencio, el sonido de la lluvia al chocar contra los grandes ventanales había inundado el ambiente. De vez en cuanto, potentes rayos iluminaban el castillo que mantenía débilmente encendidas sus antorchas a aquellas horas de la mañana.

Ron se alarmó bastante, tomaba aquello como una señal pero no quería creerlo por lo que ni siquiera se atrevió a confesarlo en voz alta.

Luna se dedicaba a vigilar a cierta castaña que la tenía bastante preocupada porque sabía que se estaba muriendo de angustia al dejar tan preciado tiempo pasar. Nunca se lo había dicho directamente pero Luna podía darse cuenta cuan grande era su amor por Harry, lo mucho que le dolería perderlo y las ganas que Hermione tenía de salir corriendo hacia donde Voldemort lo tenía prisionero solo para verlo.

En cambio, Ginny estaba especialmente nerviosa. Afortunadamente, ese pequeño detalle solo lo pudo notar el verdadero Draco que en toda la mañana no había podido dejar de mirarla ni de pensar en ella. La pelirroja dirigió una tímida mirada hacia el resto del grupo hasta llegar al Slytherin y le sonrió. Lenta e imperceptiblemente, la hermana de Ron, cambió de posición y acercó su mano hasta rozar la de Malfoy. Fue como si un rayo los alcanzara y se estremecieron ante el contacto. El antes ojigris no dudó, con un rápido movimiento capturó la mano que le ofrecía Ginny y le transmitió todo su cariño y confianza.

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

-¡Qué tenemos aquí! Pero si es el mismísimo Draco Maloy en persona que tiene el honor de visitarnos.-Siseó Voldemort- No lo tenía previsto pero tengo un pequeño regalo de bienvenida para ti¡Crucio!

Harry sintió el dolor recorrer todo su cuerpo, la rabia que estaba liberando Voldemort con su ataque y el placer que le producía poder finalmente torturar al que él pensaba era Draco Malfoy. Sin embargo, el Gryffindor, no le concedió ni siquiera un gemido y unos segundos después el hechizo se desvaneció.

-Vaya vaya, el mocoso de Lucius se ha hecho más fuerte este último tiempo.-Exclamó un mortífago que Harry no conocía.

-Podría sernos útil si prueba no ser un debilucho como el resto de su familia.-Reflexionó Algatha.

-No tan rápido querida, todavía nos queda un largo camino por delante.-Replicó Voldemort maliciosamente.- ¡Crucio!

La maldición imperdonable tomó desprevenido al Gryffindor por lo que esta vez le fue mucho más difícil resistirse y tratar de canalizar su dolor. Inconcientemente, lanzó un grito y se maldijo por satisfacer a su enemigo.

-Así está mejor. Esta casa esta acostumbrada a llenarse de los gritos de mis víctimas.-Mencionó con orgullo contenido El que no debe ser nombrado.

Harry no pudo evitar pensar en todo lo que había sufrido Malfoy, todo lo que le había contado sobre lo que Voldemort había causado en su familia. Harry se imaginó a una pálida Narcisa, suplicando por la vida de su esposo e hijo, sola, a merced de Voldemort en la enorme mansión. Incluso, el Gryffindor pensó en los castigos que podría haber recibido Lucius por sus errores y faltas hacia el Señor Oscuro. Harry admitía que el padre de Draco era un ser despiadado, que no dudaba en actuar de la misma forma pero ningún ser humano merecía aquel trato.

Súbitamente, Voldemort dejó de aplicarle el Crucio ya atacó rápidamente con otra táctica.

-Supongo que tienes curiosidad. Hablamos del tema antes de traicionarme pero no tuve la oportunidad- El asesino de los padres de Harry hizo una pequeña pausa para disfrutar el momento-de mostrártelo.

Un rayo de color violeta penetró en la mente de Harry, transmitiéndole diversas imágenes de los padres de Draco. Algunas eran de cuando el Slytherin era tan solo un bebé y otras databan de hacía tan solo unos meses.

-¡Basta!-Gritó con todas su fuerzas Harry que no podía aguantarlo.

-¿Sintiéndote melancólico, Malfoy?-Se burló uno de los mortífagos que lo habían sacado a rastras del sótano.

-Podrías haberlo evitado y lo sabes.-Agregó Algatha que había estado observando la escena con interés.

-¡Mentira¡Hice todo el trabajo y la mataron de todas formas!-Protestó con rabia Harry y hablando en primera persona ya que nadie en la habitación conocía su verdadera identidad.

-No te atreviste a matar al vejete, eso es ser débil de mente y yo no lo tolero.-Declaró autoritariamente Voldemort.

-Nadie tiene derecho a reclamarme nada porque el plan de todas maneras funcionó.-Respondió ácidamente el Gryffindor.

-¡¿Osas contradecirme?! Parece que no ha sido suficiente. ¡Crucio¡Crucio¡Crucio!

Harry se retorcía de dolor en el frío suelo, el sufrimiento era insoportable y comenzó a convencerse de que no escaparía esta vez. Este sería su último enfrentamiento con Voldemort, si es que se lo podía otorgar aquel nombre. Imágenes de su vida comenzaron a desfilar por su mente, especialmente los momentos más felices que había tenido.

-Espero que esto te haya hecho recapacitar. La verdad es que necesito más seguidores y has demostrado no ser tan débil y estúpido como tu padre-Harry realizó una mueca- Esta es la única oportunidad que te voy a dar…

-Te conviene aceptarla, Draco. Seríamos un gran equipo.-Le aconsejó Algatha luego de guiñarle un ojo.

Harry bufó para si mismo.

-Una nueva era en la historia de la magia. La era de las artes oscuras, el Señor de la Tinieblas y sus mortífagos. Suena hermoso.-Soltó Meter Pettigrew con ojos soñadores.

-Nada mal colagusano pero esa espléndida declaración me correspondía a mí.-Le reprochó Voldemort y acto seguido, le dio un gran golpe en la cabeza para recordarle quien era la mente siniestra.

-Sí, mi señor.-Murmuró claramente ofendido el animago que se fue a sentar en un rincón.

-Como iba diciendo…Draco Malfoy-Voldemort utilizó un tono más siniestro de lo común- ¿Te arrepientes de tus actos para unirte a mi causa y serme fiel para el resto de tu vida?

-Nunca, primero muerto-Escupió sin vacilar Harry.

-Muy bien-Dijo Voldemort sin inmutarse-Deseo concedido. ¡Avada Kedavra!

El rayo de luz verde se dirigió directamente hacia Harry quien se preparó para dejar de vivir. Cuando sintió que alguien se abalanzaba sobre él para cubrirlo del hechizo.

-¡Protego!

El hechizo alcanzó un viejo sillón polvoriento, sin causar más daños.

Harry aturdido, sintió como Hermione que le había salvado la vida, se aferraba con mayor fuerza a su cuerpo. Sin embargo, tuvieron que separarse al instante ya que a la tormenta del momento, se le unió una lluvia de hechizos y rayos de colores en todas las direcciones.

¡Habían venido a salvarlo! Harry no podía contener la alegría y la emoción pero que tuvo que tratar de guardar para más tarde ya que estaban en medio de una terrible batalla. ¿Era su deber ahora derrotar al mago tenebroso más temido? Así parecía…

Hizo ademán de incorporarse e ir a recuperar su varita que estaba en posesión de colagusano pero la castaña lo detuvo, sujetando su mano firmemente.

-Harry ¿Qué se supone que estás haciendo?-Le preguntó Hermione entrecortadamente.

-¿Harry¿Tú…?-Hermione asintió. Para el Gryffindor aquello explicaba y cambiaba muchas cosas pero en ese momento no había tiempo-Yo, debo enfrentarlo.

La castaña sabía que tenía que hacerlo, era su destino, el de la profecía pero eran tan jóvenes, no querían morir, no quería perderlo. Le aterraba la idea de volverse a encontrar sola, herida, pero a la vez sabía que el infierno en el que habían estado viviendo debía terminar también.

-Cuídate, por lo que más quieras, Harry.-La Gryffindor le dio un beso en la mejilla y un fuerte abrazo.

-Tranquila, esta vez Voldemort tiene que pelear contra dos Harry Potter.-agregó firmemente el Slytherin que se les acaba de unir.

-¿Seguro que haces lo correcto?-Preguntó el antes ojiverde.

Malfoy se encogió de hombros.

-¿Qué opción me queda? Sólo me queda seguir las órdenes del vejete.-Dijo seriamente el antes rubio.

-¿Qué¿Acaso Dumbledore está implicado en esto?-Preguntó el Gryffindor bastante sorprendido.

Expelliarmus!-Gritó Hermione antes de que Algatha les lanzara un hechizo-¡Harry no hay tiempo para explicaciones, hablaremos cuando esto haya terminado!

Voldemort se acercaba con paso firme hacia ellos. Hermione se enfrascó en una lucha contra Viktor Krum, la castaña aprovecharía para descargar toda su rabia acumulada.

Draco y Harry asintieron. El Slytherin le entregó a Harry su varita que había logrado recuperar durante la confusión. El antes ojiverde escuchó algo parecido a "Creo que se te olvidaba algo importante, Potter."

-¡Vaya, vaya pero si es un dos por uno!-Se exclamó Voldemort con rabia y emoción contenidas.-Al parecer después de tanta insolencia el dúo dinámico se ha quedado mudo.

Ambos trataron de hacer caso omiso a las provocaciones de Voldemort por lo que empuñaron aún más fuerte sus varitas.

-Hagamos esto rápido y lo menos doloroso posible.

-En eso estamos de acuerdo.-Respondió el Slytherin.

-¡Avada Ke…!

-¡Expelliarmus!-Gritaron el rubio y el pelinegro al unísono.

El impacto del hechizo propulso a Voldemort por los aires, entre varios hechizos que no lo alcanzaron mientras su varita yacía en el rincón opuesto de la habitación. El Señor de las Tinieblas, logró convocar mentalmente a su varita, recuperándola instantáneamente.

-¿Eso es todo lo que tienen par de traidores a la sangre? ¡Crucio!

Gracias a sus increíbles reflejos de buscador, Harry evitó que la maldición alcanzara a Malfoy, quien a su vez contra atacó con otro hechizo. Ambos estaban haciendo un excelente trabajo, sus mentes estaban conectadas y Voldemort tuvo que esforzarse bastante en un combate en el cual ya no tenía clara ventaja.

-¡Reducto!-Gritó Harry, tratando de aguantar el punzante dolor de su pierna derecha.

-¡Sectusempra!-Lo siguió Malfoy quien tenía un par de costillas rotas.

Los dos rayos impactaron directamente en el mago más temido de todos, causando efectos devastadores en él. Voldemort había nuevamente perdido su varita, la cual había rodado lejos y ahora se encontraba a los pies de colagusano. Éste en un acto de valentía la recogió, mirando con odio a su amo. Con un gesto decidido que no era propio de él, le entregó la varita a Harry quien no sabía muy bien que hacer con ella.

-Rómpela, Harry. Destrúyela, es nuestra única oportunidad.-Le indicó el Slytherin.

Voldemort, que todavía estaba conciente, escuchó como Harry Potter trataba de "Harry" a Draco Malfoy y comenzó a comprenderlo. Dumbledore después de todo había dejado un plan B y él, Lord Voldemort, había sido engañado, cegado por el orgullo. Sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir como algo se desgarraba de su alma. Se sentía muy débil y a su alma le costaba aferrarse a su cuerpo. Lentamente, ante sus ojos, Harry y Draco le lanzaron al piso los fragmentos de su varita antes de reducirla a un montón de polvo.

El Gryffindor, esperó a que el "alma" de Voldemort se desprendiera del cuerpo destrozado en el que se encontraba. Sería más fácil destruirlo, sin usar una maldición imperdonable.

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

-¡Protego!-Gritó Luna Lovegood antes que el rayo verde alcanzara a Ron.-¿Te encuentras bien?

-Sí, yo…este…eeehh-Balbuceó el pelirrojo.

-Vamos Ronald, es muy simple, es sólo una palabra.-Le dijo suavemente la rubia.

-Eeeeh, bueno, yo-Luna lo miraba expectante-Gracias.

-No hay por qué.-Le respondió sonriéndole.

-¿Dónde está mi hermana?-Preguntó Ron desviando su mirada de la de Luna.

-Tratando de ayudarle a Hermione con su brazo.

-¿Es muy grave?

-No, Herm es muy fuerte, sanará en un dos por tres.

Los interrumpió una luz cegadora que los aturdió por varios minutos, seguida de un silencio expectante. De entre una gran nube que no dejaba ver a nadie, salieron Draco y Harry, apoyándose el uno en el otro. Todos corrieron a ayudarlos porque eso era lo que más importaba ahora, Voldemort no los molestaría nunca jamás.

-Lupin, usted debería llevar al señor Potter y Ojo Loco al señor Malfoy.-Anunció rápidamente McGonagall-Bueno, a decir verdad, Potter en realidad es Malfoy y Malfoy Potter así que…

-No-Susurró como pudo el Slytherin.

-¿Cómo?- preguntó Ginny.

-Hemos vuelto.

-¿Quieren decir que…?-Intentó la castaña con emoción contenida.

-Cada uno ha vuelto a su cuerpo.-Concluyeron ambos antes de desmayarse.

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

Por todo el mundo mágico había corrido rápidamente la noticia de la caída del Señor Oscuro y la hazaña de Harry Potter junto con Draco Malfoy. Hogwarts estaba especialmente conmocionado ya que sus dos héroes volvían esa misma tarde. McGonagall no había podido evitar que se organizara una enorme y espléndida fiesta, incluso ella misma estaba muy entusiasmada. Al parecer, la felicidad había vuelto a llenar el corazón de todos.

-Te ves hermosa, Hermione.-Le dijo suavemente Harry cuando la recibió a los pies de la escalera para el baile de aquella noche.

-Gracias, Harry. Tú también te ves muy bien.-Respondió ruborizándose.

-¿Estás segura que a Ron no le molesta que bailes más de una pieza conmigo?-Preguntó un poco nervioso el ojiverde.

-Ningún problema, aunque no lo quiera admitir, Luna baila muy bien. Además, ella ya le robó el corazón, solamente falta que este Weasley distraído y con poco tacto se dé cuenta.-Hermione radiante y nada en el mundo le arruinaría la noche.

-Veo que el hurón no solo ha recuperado su cuerpo, sino que también parte de su ego, orgullo y…-Harry se detuvo al ver la mirada divertida que le entregaba la castaña.- ¡¿Qué?!

-Malfoy es Malfoy.-Respondió divertida.-No me digas nada, yo ya aprendí la lección. Al parecer te haría bien otro cambio de cuerpo con él porque a ti te falta pulir la lección.

-No es necesario, espero que Dumbledore no nos haya hechizado más luego de su muerte, ese plan para que Draco y yo nos uniéramos y derrotásemos a Voldemort era bastante arriesgado.-Reclamó Harry tratando de parecer ofendido.

-A mí me parece que ha dado un espléndido resultado.-Opinó la Gryffindor.

-Sí, pero eso no impide que Draco sea ahora un angelito. ¡Mira como le coquetea a Ginny!

-Harry…-Hermione había aprendido como traer al ojiverde a la realidad cuando estaba nervioso por algo.-No me invitaste al baile para contarme lo grandes amigos que son Malfoy y tú ahora ¿no?

-Eeeh, bueno, este, tienes toda la razón. Soy un idiota.

-Ahí está mejor. Pero un idiota lindo por cierto.-Agregó Hermione.

-¿Sabes qué logró ese cambio de cuerpos también?-Harry había dejado de bromear.

-¿Qué cosa?

-Que me enseñó a valorar algo muy importante que siempre tuve a mi lado, que no supe cuidar ni aprovechar. Pero ahora se me da esa oportunidad para remediarlo.

-¿Y eso es?-Preguntó emocionada y con ojos brillosos la castaña.

-Mis aptitudes naturales para… ¡Al diablo!-Harry no pudo esperar ni un segundo más y juntó sus labios con los de Hermione, regalándole un tímido pero hermoso beso.

-Mmm, esta faceta tuya me gusta.-Dijo Hermione una vez que se separaron.

-¿Qué comience la velada entonces?-Invitó el pelinegro.

-Que nunca termine.-Deseo la castaña aceptando la mano que le ofrecía Harry Potter.

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

-Tom, volvemos a encontrarnos. Curioso que sea el día de tu juicio final ante el Tribunal de la Muerte para Magos Tenebrosos.-Dijo suavemente Albus Dumbledore.

Voldemort o lo que quedaba de él soltó un gruñido.

-Supongo que tu caso será rápido y simple. Veamos¿Cuáles son nuestras opciones? Culpable, culpable, culpable y archi culpable. ¿Alguna objeción?-Preguntó el antiguo director de Hogwarts.-Ninguna, muy bien. Caso cerrado.

-¿Para qué lo hiciste?-Lo desafió Voldemort.

-Para salvar a Harry y para demostrarte el potencial del señor Malfoy que tú nunca supiste ver.-Respondió simplemente Dumbledore.

-Siempre adelantándote a mis planes.-Gruñó Voldemort.

-Aunque basta y sobra con un Harry Potter para derrotarte, yo sólo, digamos que aceleré el proceso.-Confesó Dumbledore.

º0o Fin o0º


Notas de la autora: Hola a todos! Y hemos llegado al final de esta historia, la primera que subí a FanFiction. Espero que les haya gustado tanto o más como a mí me gustó escribirla. Es la primera, no es perfecta y sé que seguramente habré dejado muchas cosas que desear pero lo hice lo mejor que pude y bueno como dicen, uno aprende de sus errores ¿no? Muchas gracias por leer nuevamente, por sus maravillosos reviews y espero que este final les haya gustado. Yo quedé muy satisfecha con él. Sin aburrirlos más, me despido y nos leemos en el otro fic que tengo pendiente, en los que ya terminé pero si están interesados en leer bienvenido sea, o en alguna otra historia que se me venga a la mente más tarde.

Muchisimas gracias nuevamente!

Un beso,

Cam-tz