Dulce Amanecer
Una tenue luz entraba por entre las rendijas de la persiana bañando su rostro de múltiples reflejos. Se encontraba muy a gusto como para querer levantarse de la cama, así que se removió dándole la espalda a la ventana y la molesta luz del nuevo día y se abrazó a la "almohada". Al mismo tiempo otra persona en la casa tenía demasiada pereza como para levantarse a esas horas de la mañana, su cama estaba muy calentita como para que le apeteciese abandonarla, pero algo le hizo abrir un poco los ojos, unos brazos rodeándole la cintura.
Shikamaru abrió un poco más los ojos, acostumbrándolos a la tenue luz que bañaba lo que fuese que estaba en su cama abrazándolo, su sorpresa fue notar que la cabeza de quien fuese estaba apoyada en su mano, muy cerca de su pecho algo que le hizo sonrojarse un poco. Dirigió su mano libre al rostro y aparto unas hebras de pelo dejando al descubierto un rostro pacífico, completamente relajado y sin aparentes preocupaciones. Tubo miedo a moverse y despertar a ese dulce rostro, no conseguía identificarlo con aquella luz y aún menos con esa expresión pero pudo notar que las respiraciones de ambos iban acompasadas.
Temari dormía muy placidamente, se estaba muy a gusto ahí, notaba una sensación muy agradable y un dulce aroma a hierba la inundaba, sabía de quien era ese aroma pues iba vestida con su ropa. En sus sueños ella estaba tumbada en la hierba con la cabeza de él apoyada en su costado ambos observando las nubes. Pero poco a poco sus ojos empezaron a abrirse, muy lentamente mientras se acomodaba más en su almohada, tan cálida…
Shikamaru enrojeció un poco al notar que se abrazaba más a él y lo peor es que aún no sabía quien era, pero un suspiro hizo que cayese en la cuenta de quien era.
Temari abrió los ojos por completo y se encontró con que no estaba abrazada a ninguna almohada, sino a algo más.. interesante. En menos de un segundo se había levantado y desaparecido por la puerta, Shikamaru pensó en seguirla, pero su pereza de buena mañana era superior así que se acomodó mejor en su cama y volvió a quedarse dormido al mismo tiempo que un fuerte portazo hacia retumbar la casa.
Shikamaru: mendokusai…
