Las Palabras Pueden Hundir

Nadie sabía de la nueva estancia de Temari en Konoha, en la semana que llevaba allí nadie la había visto, Tsunade le mandaba misiones en solitario y ella las realizaba, volvía, daba el informe y desaparecía de nuevo.

El tiempo en la villa había empeorado, fuertes vientos en la noche y cargado por el día. Un tiempo algo peculiar en esas fechas. Shikamaru había enviado algunos mensajes a la Arena para Temari, pero ninguno había recibido respuesta, en su último mensaje le pedía que por favor le respondiese a lo cual Gaara respondió indicándole que su hermana se hallaba de misión durante una larga temporada estaría fuera del país del Viento por lo cual no la escribiese en vano. Shikamaru se sintió extraño, solo, impotente, un auténtico imbécil, quizás ella se había enfadado por algo y no quería saber de él, pero sabía que Gaara en tal caso le degollaría antes de decirle una excusa así, pero saber que no podía contactar con ella le destrozaba por dentro.

Las cosas se mantuvieron así, pasado casi un mes Shikamaru volvió a tratar de contactarla y de nuevo Gaara le contestó diciéndole lo mismo, a él empezó a olerle mal, pues tras pasado un mes ya era hora de que ella estuviese de vuelta, ¿no? Mientras él se carcomía en preguntas sin respuesta e hipótesis que no le llevaban a ningún lado, Temari había empezado a encontrarse más a menudo con Neji, empezaron a quedar, siempre para lo mismo, para entrenar, la defensa de Neji contra los ataques imparables de Temari. Acababan sus entrenamientos agotados sin conseguir mucho pero ambos orgullosos de sus combates, Temari confiaba en que Neji no diría una palabra de que ella estaba allí a menos que ella quisiese y en el tiempo oque llevaban viéndose aún no había contado nada.

Sin embargo en uno de sus entrenamientos algo cambio, neji había conseguido dejarla sin chackra y ella se mantenía firme con sus armas, una combinación perfecta de armas con movimientos ligeros como el viento y fuertes como roca. Pero aun así Temari estaba cediendo, poco a poco su visión se nublaba, poco a poco sus ataques eran menos certeros. Una voz en la lejanía la estaba descomponiendo con rapidez y Neji lo notó cuando en su último ataque Temari no se movió y el tuvo que frenar su ataque a escasos cm. de ella. La imagen de una Temperatura con su especto más oculto al descubierto le había dejado impresionado. Unas lágrimas cristalinas se deslizaban por el rostro de la joven, su cuerpo temblaba y su mirada había desaparecido en el vacío.

Sin embargo Neji decidió no preguntar, sabía que Temari no le diría que le pasaba, su orgullo no la dejaría hacerlo, así que mientras esperaba a que ella se recompusiese recogió las armas arrojadizas y otros utensilios que habían utilizado ese día. Para cuando terminó Temari volvía a ser la de siempre, pero le pidió que no le comentase nada a nadie ya que sería como revelar que estaba allí y por anda del mundo quería que se supiera, al menos todavía no.

Shikamaru cada vez estaba peor, al Shôgi estaba perdiendo incluso ante Naruto, en las misiones no estaba muy espabilado y donde de normal ya esta en las nubes últimamente es que no descendía de ellas ni por casualidad.

Temari por otro lado estaba que no podía, si le pedía a Gaara regresar se la cargaría, pero no podía seguir así, su alma se estaba destruyendo por dentro, por su cabeza no dejaban de pasar las palabras que escuchó al llegar a la villa y al mismo tiempo interpretaba una imagen. No aguantaba estar así, ella no era así, esas cosas no debían afectarle. Desde la muerte de su madre cuando ella tenía cuatro años, ni siquiera entonces lo había hecho, entonces.. ¿por qué lo hacía ahora?