Momentos en los que Nada Importa
Ella se dejaba besar, en su sueño estaba ocurriendo exactamente eso así que ni se percato que realmente estaba ocurriendo.
Cuando él se separó pudo oír un leve susurro por parte de ella y vio como alguna lágrima caía lentamente por su mejilla. Sin pensarlo la abrazó, de la impresión Temari abrió los ojos y notó que no podía moverse aunque la razón por la cual no podía no le molestaba… demasiado, pero no entendía que estaba haciendo él allí, y tampoco es que le interesase mucho en cuanto notó los labios del Nara contra los suyos de nuevo. Esa sensación hizo que perdiera el mundo de vista y se abrazará a él profundizando el beso.
Ninguno quería pensar en nada más que en el otro, Temari buscó un método rápido de deshacerse de chaleco y camiseta a la vez por lo que metió mano en el porta kunais de Shikamaru y cortó la camiseta al mismo tiempo que desabrochaba el chaleco, por su parte Shikamaru había terminado de desatar la bata y acariciaba la desnuda piel de la espalda de Temari muy cerca del broche del sujetador. Temari instintivamente dejo caer la bata quedando solo en ropa interior sentada en el sofá mientras Shikamaru besaba su cuello haciendo un recorrido hacia sus pechos.
Temari suspiraba mientras acariciaba la espalda de él, enrojeció un poco cuando el desabrochó la parte superior de su ropa interior mientras seguía besando por esa zona, Temari le hizo levantar la cabeza y le beso mientras unas manos recorrían el torso de él descendiendo con lentitud hacia los pantalones bajándolos y despojando de ellos a su portador. Con un leve empujón sentó en el sofá a Shikamaru y se colocó encima de su cintura moviendo sus caderas encima de la zona íntima de él mientras hacia un recorrido desde las caderas de este asta sus labios llenándole de besos tiernos y sensuales.
Shikamaru se estaba muriendo al sentirla tan ceca, al tener a su alcance esa dorada y apetecible piel, quería degustar cada sabor de esa mujer que estaba ante él. Temari viendo que el miembro de Shikamaru estaba ya marcándose demasiado no se hizo de rogar.
