Separados

¿Cuánto tiempo había transcurrido? No lo querían saber, deseaban permanecer así sin preocuparse de cosas que al final llegarían. Su monotonía de misiones y papeleo se rompía de vez en cuando con pequeñas salidas con los amigos de Shikamaru, si, los amigos de Shikamaru, Temari jamás les denominaría como sus amigos, compañeros y confidentes quizás, pero jamás amigos.

Por mucho que se esforzasen en estar juntos era complicado, por unas por otras siempre andaban liados, cuando uno volvía de misión el otro acaba de salir en otra, aun así, el poco tiempo que compartían juntos era suficiente, ambos luchaban y realizaban todo mejor de lo que era habitual, luchaban por regresar y ver de nuevo al otro.

Tras casi año y medio Tsunade les estaba liberando de trabajo sabiendo de que en medio año Temari regresaría a Sunagakure a cumplir con sus nuevas obligaciones, nunca habían vuelto a tratar de esas obligaciones pero todos sabían de ellas. En los tres últimos meses que permanecerían juntos Tsunade les había anulado drásticamente todo tipo de trabajo que les quitase mucho tiempo para que pudiesen estar más juntos, ambos se sentían algo inútiles por ello pero aprovechaban ese tiempo para estar juntos jugando al Shogi o simplemente para observar las nubes.

Sin embargo, cuando quedaban casi dos meses para que se despidiesen Shikamaru fue solicitado para una misión, nadie sabía de que tipo de misión, lo enviaron junto a Genma durante tiempo indefinido. Naruto más de una vez había ido a gritarle a Tsunade y a echarle en cara que lo mandase de misión por tiempo indefinido cuando seguramente para su vuelta Temari ya no estuviera en la villa y no volviesen a verse, pero Tsunade sólo acaba destruyendo la mesa del despacho con lo que Naruto callaba, y así como unas tres veces semanales, cuando no era Naruto era algún otro. Temari cansada de que todos estuviesen enfadados con la Hokage por su decisión les pidió que lo dejasen correr, que así ya estaba bien, cuando tuviese que irse se iría y Shikamaru comprendería; desde eso ya no iban tanto a ver a Tsunade y la mesa de ésta permanecía intacta para alivio de los carpinteros de la villa.

El tiempo continuaba su curso y parecía que poco a poco ya habían cesado de quejarse prácticamente por completo, aun así se la pasaban tratando de que Temari estuviese lo más distraída posible. Cuando ya se aproximaba la fecha de su retorno Temari se mentalizaba de que cuando llegase su vida acabaría en un punto alejado de todos, lo más seguro en casa de algún feudal comprometida con suerte con el hijo de alguno y su villa recibiría más aportaciones para su mejora, a lo cual ella acabaría retirada de la vida del ninja, un plato fría cuyo principal ingrediente es la muerte. Los que no estarían cuando se marchase se despedían ya de ella y le deseaban que al menos su prometido no fuese un viejo verde amargado más feo del mundo, ella les reía la broma y les agradecía su compañía en su estancia en la villa.

El último día preparó todo y dejó la casa acomodada para que en el tiempo que no estuviese se mantuviera perfecta para el regreso de Shikamaru, preparó el papeleo que Tsunade le había pedido que llevase a Gaara y pulió su equipo para la marcha. Cuando pisase la Arena y entregase los pergaminos su vida acabaría dando un giro extraño.