La Guía del Corazón

Temari estaba petrificada observando a aquel que tenía cogido de las manos sin entender que pasaba allí, su pareja la observaba algo ruborizado más que por ser ella, por las palabras del Kazekage. Temari giró el rostro hasta observar a su moreno quién la observaba con los ojos muy abiertos y los puños cerrados fuerte conteniendo la rabia. Temari paso a observar a la multitud que gritaba emocionada, de ahí a Kankurô que los observaba sonriente y Gaara... Gaara los miraba impasible, Temari sintió su mundo desaparecer en ese mismísimo instante, perdió de vista lo que la rodeaba, olvidó dónde se encontraba, lo único que hizo fue soltarse rápidamente de su acompañante.

Notó su cuerpo vencerse por la gravedad y caer hacia delante sin poder oponerse a la caída y sin embargo no llegó a alcanzar suelo, cierto que cayó, pero cayó sobre el cuerpo de su moreno, el único que había reaccionado a tiempo para frenar la caída, sin embargo ella no lo notó, su mente ya no reaccionaba, su cuerpo le había indicado que había caído sobre algo cálido pero no acertaba a más.

Despertó en una de las salas de curación que había en la residencia del Kazekage, oía a sus hermanos discutir, a los del consejo protestar y quiso mantener los ojos cerrados para olvidar lo que su hermano había dicho anteriormente. Pero una voz conocida dio el aviso de que ya había despertado y no le quedó otro remedio que abrir los ojos e incorporarse.

Sus hermanos se situaron a ambos lados de la cama observándola con interés, como si quisieran averiguar así si su hermana estaba en perfectas condiciones. Ella evitaba observar a ninguno de los dos a los ojos, sobre todo al menos, sentía que si lo hacía le odiaría y no quería odiar al menor así que, ante todo, evitaba mirar a los ojos de sus dos hermanos. Aquel que Gaara había presentado a la aldea se encontraba sentado a los pies de la cama observándola con dulzura. Temari pudo observar que allí se encontraban todos los que anteriormente habían ocupado el balcón menos uno.

Temari sólo escuchaba las voces de fondo, su mirada buscaba a alguien que no se hallaba en esa habitación, en su interior un odio repentino iba incrementando considerablemente, apoyando firmemente las manos para usarlas como impulsó, dio una voltereta hacia atrás y se escabulló por una de las ventanas de la sala.

Sabía que iba a ser así, se había concienciado para algo así y sin embargo, evadía aquello, no podía evitarlo, su corazón buscaba a otra persona, tanto si su mente y su cuerpo decidían lo contrario su corazón guiaba en esos momentos a su persona. Y por fin lo vislumbro, en el tejado del apartamento de ella, tumbado observando las pocas nubes que surcaban el cielo.

Su vista se nublaba de nuevo, en el momento que fue a gritar su nombre una mano obstruyo cualquier sonido, su cuerpo retenido por unos brazos fuertes. Sus armas se habían quedado junto a sus hermanos, y su fuerza no había sido recuperada por lo que fácilmente cedió a su captor.