La Alerta de mi Corazón
Observaba aquel cielo que advertía de una tormenta, pero hacía ya tiempo que la tormenta habitaba en su interior, desde que la había conocido una pequeña tormenta le inundaba el corazón encontrando la calma cuando compartía algo de tiempo a su lado. Desde el principio él ya sabía lo que sentía, que la persona con la cual combatiría su vida, desde que la conoció supo que u vida soñada jamás sería como la había soñado, al contrario, cada día estaría lleno de algo diferente rompiendo su esquemática monotonía, quería entregarle lo que su padre le entrego una vez cuando era pequeño. Pero ya no podría ser, la tormenta de su interior se revolvía con furia produciéndole una fuerte jaqueca.
Mientras observaba aquellas pocas nubes algo en su corazón dio un vuelco y se levantó rápidamente a mirar un punto de la aldea, algo en su interior le indicaba que algo iba demasiado mal, pero quiso ignorar esa alerta interior pues podría significar que aún se negaba a renunciar a ella.
Trato de ignorar lo máximo posible esa sensación, iría a verla y le daría la enhorabuena por su casamiento, tras eso, la olvidaría, trataba de auto convencerse que todo aquello no había sido producto de que la amase, sino simple instinto de hombres. Sabía que aquello era lo peor que podía pensar pero era lo único que aliviaba su corazón en esos instantes en que sabía que ya no podría recuperarla por más que tratase de hacerlo.
Una voz conocida le alertó, pidiéndole ayuda para localizar a una persona, no se lo pensó dos veces y fue a ayudarle, cualquier cosa por salir de aquella aldea y dejar de pensar en ella lo más posible y evitarle un poco de tortura a su corazón. Al parecer había perdido a una kunoichi por el desierto, le había tomado por secuestrador y le atacó internándose sola en las arenas infinitas de ese extenso desierto.
Pocos lugares habría donde localizarla y serían los primeros en que buscarían, después vendría el peinado completo del desierto, pero ahí precisarían de la completa ayuda de Sunagakure.
