Desierto
No era necesario ser muy inteligente para saber que sin alimento suficiente y agua se puede morir, pero si sólo tienes agua y estas perdido en un desierto donde las temperaturas pueden alcanzar varios grados bajo cero es de lógica que no se puede sobrevivir más de una semana. Temari tenía esas ideas claras y preparaba una calabaza de mano para llevara algo de agua en la búsqueda de la aldea, no podía permanecer en un lugar tan evidente, en la aldea seguramente nadie se habría percatado de su ausencia y en caso de que se hubiesen percatado quizás fuese hace unas pocas horas, por lo que el tiempo iba en su contra, no alcanzaría la villa sin su abanico para usar las ondas de aire, pero si no se movía sería peor que haberse perdido, el desierto es mucho más peligroso de lo que la gente puede llegar a imaginarse, las inmensidades de arena, las continuas tormentas de arena, las bandas de asaltantes, etc. debía tratar de moverse con rapidez, orientarse mediante las estrellas apenas distinguibles debido a la arena que su propio Elemento elevaba al cielo ocultándolo. La suerte ya había sido echada, ella hacia tiempo que jugo su última carta y no tenía as alguno con el cual ganar, su destino había sido ya decidido, si conseguía regresar con vida sería entregada a uno de los compañeros de Shikamaru, si no lo hacía seguramente acabaría formando parte del desierto de uno u otro modo la felicidad no formaba parte de su destino, jamás había formado parte en su vida, pequeños roces con ella y nada más, meras ilusiones que jamás se harían realidad.
Caminaba con la mirada puesta en un punto perdido en la arena, un punto cuya posición era indefinible pues todos eran iguales simplemente se marco la fijación de avanzar en línea "recta" como mínimo alcanzaría alguna zona de observación de los cuerpos Anbu. Solo llegar, si lograba llegar quizás pudiese verle unos segundos antes de desvanecerse en un torbellino de infiernos.
En otra zona del desierto dos shinobis trataban de localizar cualquier pertenencia de la kunoichi, el moreno no sabía de la identidad de la chica ni parecía estar muy centrado en ello, lo único que hacia era echarle una mano a un compañero y eso, era demasiado problemático para él. Sin embargo el rubio creaba bunshin sin control con la intención de barrer la zona para localizarla, pero el desierto es algo demasiado complicado para que una persona ajena a él pueda comprender una mínima parte de su complejidad. En ese desierto bunshin y técnicas del estilo son inútiles, las tormentas se encargan de aniquilarlas desapareciendo rastro de la existencia de estas, las señalizaciones son ocultadas por los innumerables granos de arena de diferente tonalidad que lo componen. Para esos dos shinobis localizar a la kunoichi sería más complicado que localizar una aguja en un pajar.
