Las Cosas se Complican

Las cosas no iban bien para los dos shinobis pues no sabían moverse por el desierto, tropezaban cada poco o caían rodando por las dunas. El rubio no dejaba de quejarse del calor que hacia, y el moreno no dejaba de decir que todo eso era muy problemático para él, más que remedio le quedaba que ayudar al rubio a localizar a la kunoichi, si por su culpa una habitante de Sunagakure moría podía darse una situación de ofensiva entre Konoha y Sunagakure.

Para ellas las cosas iban poco mejor que para ellos, trastabillaba y había terminado perdiendo las sandalias por lo que la ardiente arena le quemaba las plantas de los pies provocando ligeras sensaciones de mareo por lo excesivo del calor. Sin embargo algo en su suerte dio un pequeño giro, localizar un pequeño equipo de genin junto a su profesor, pero lo más que pudo hacer antes de desplomarse y quedar semioculta por la arena fue arrojar un kunai cerca de ellos para que se percatasen de la presencia y la dirección de origen del kunai además de hacerse un ligero corte tiñendo una pequeña parte de la arena que la ocultaba para que la localizasen, quizás la encontraran o quizás no, eso ahora ya no le importaba.

ellos por fin consiguieron encontrar rastro de vida, pero no iban a poder continuar buscando, de todas formas debían regresar antes de que cayese la noche o ambos acabarían con hipotermia y con suerte aguantarían hasta el día siguiente, pero ninguno confiaba demasiado en sus respectivas suertes, así que, de momento, decidieron que era mejor retirarse y comenzar al día siguiente de nuevo con la expedición.

El equipo había regresado apresuradamente a la aldea, el capitán del equipo llevaba a una kunoichi a la espalda respaldado por el resto de su equipo vigilando si esta hacia movimiento alguno que indicase su conciencia. Sin embargo ella seguía igual que como la encontraron, inconsciente, habían realizado una primera cura cerrándole el corte de la mano para que no perdiese sangre y cubierta con una capa para evitar que las quemaduras del sol se incrementasen.

Los dos shinobis de Konoha regresaron y fueron informados de la localización de una kunoichi por algunos aldeanos de la villa, ninguno la había visto pero sabían que era rubia ya que algunos si habían llegado a ver el color de sus cabellos. Fueron corriendo al hospital de la villa para que el rubio reconociese la identidad de la kunoichi y verificase si es la que ellos buscaban o se traba de otra. Pero cuando quisieron entrar a la sala uno de los médicos dio por respuesta una rotunda negativa.