Decisión de Eternidad

Había un gran revuelo entre los médicos de la aldea, todos iban de un lado a otro y si preguntabas por la rubia recién ingresada evadían dar una contestación excusándose tras las prisas. Sin embargo en una de esas el moreno fue llamado por uno de los médicos ya que había recibido órdenes de que le llevasen a una de las salas del hospital.

El moreno siguió al médico hasta una de las habitaciones y le abrió la puerta para que accediese al interior, una sala a oscuras cuya única luz era la que se colaba por la persiana bajada. Se acercó a la cama sin hacer ruido preguntándose la razón de que se encontrase dentro de esa habitación. Miro con interés a la persona tumbada en la cama y tras reconocerla dio un par de pasos hacia atrás, el cuerpo estaba envuelto en gasas, el rostro semioculto bajo un pañuelo húmedo que cubría su frente, tenía el rostro relajado a pesar de mostrar de vez en cuando una ligera mueca de dolor debido a las quemaduras.

Los ojos de ella se abrieron lentamente acomodándose a la oscuridad del cuarto, enseguida identificó la figura que la observaba de pie a su lado y sonrió, una de esas sonrisas que provocaban en él la perdida de vista de ese mundo, aquella sonrisa que hacia que todo lo problemático de su vida pareciese fácil, esa sonrisa que produjo que se enamorara de una mujer tan problemática como ella.

Él se adelantó unos pasos y deposito un tierno beso en los labios de la kunoichi que sonrió con mayor dulzura haciendo que el corazón del shinobi diese un vuelco. No podía, no podría olvidarla, no podía renunciar a ella por mucho que sus hermanos la hubiesen entregado a otro, ella sólo era para él, simplemente pasaría sus días junto a ella le pesase a quien le pesase. Mientras la observaba ensimismado ella se incorporó ignorando el intenso dolor de las quemaduras para abrazar al shinobi siendo correspondida por un cuidadoso abrazo por parte de él.