Buenas….

Antes que nada mil disculpas por no haber actualizado antes…La culpa la tiene la cárcel camuflada que llamamos colegio…me tenían prácticamente absorbida y no podía escribir…

Bueno mejor ya no pongo mas, sino que pasen directo a disfrutar de esta primera parte del cap…la continuación la pongo este fin de semana, lo tuve que dividir porque salió un poquito largo…de 34 paginas de Word…

Sin mas preámbulos…

"El amor es el sentimiento más puro que pueda existir en nuestras vidas.

Muchas veces decimos o pensamos que el amor solo nos trae infelicidad y sufrimiento, pero la realidad es muy diferente, ya que como dicen muchos filósofos, el amor solo es amor cuando nos duele, porque este hermoso sentimiento siempre llega acompañada del dolor, para que al final cuando la herida sane se pueda sentir un gran alivio, y así poder cicatrizar completamente".

Kary Asakura

MAGIA EN EL BAILE Y ALGO MÁS (1ª parte)

Después de finalizar la presentación de la obra, todos los alumnos ya habían empacado, pues ese día iniciaban las vacaciones de navidad, y deseaban pasar las festividades junto a sus familias, por lo que en una media hora ya todos estaban despidiéndose en la entrada de la institución, muchos lloraban, ya sea porque ya no se iban a ver ya que era su ultimo año, otros porque iban a pasar navidades sin ver a sus amigos y otros sin ninguna razón aparente.

-En fin creo que hasta aquí llega nuestro encuentro mi estimada Tomoyo- Se despedía un joven.

-Creo que tiene razón joven Eriol, pero algo me dice que nos volveremos a encontrar muy pronto.

-Eso espero, mas sin embargo siempre podrá contar conmigo para lo que necesite. Me puede localizar por mi teléfono móvil.

-Pues lo mismo le digo a usted, joven... Bien, creo que ha llegado el momento en que nuestros caminos se separan.-Finalmente se despide la hermosa joven estrechando la mano de su interlocutor. Sintiendo una energía recorrerle por su espina dorsal, haciendo que recordara el beso que se dieron en la obra, o más bien su primer beso. Para luego retirarse en un auto rumbo al aeropuerto.

En el palacio de los Li

En la habitación del joven príncipe se escuchan un sonido extraño, sonando insistentemente. Seguidamente se oye un gruñido, para finalizar con un silencio algo prolongado, hasta que...

-¿Hola?-Se oye la voz masculina algo adormilada.

-Jijijiji-Se escucha del otro lado de la línea.

-¿Tomoyo...¿Por casualidad sabes... que... horas son por acá?-logra articular el joven tratando de ahogar un bostezo.

-Jijijiji, si, son como las tres de la mañana.

-Entonces...¡¡¡¿POR QUÉ RAYOS LLAMAS A ESTA HORA?!!!!- grita el joven príncipe a todo pulmón.

-Shhsssshhhhshh, Cállate Shaoran que vas a despertar a todo el castillo... si es que no lo has hecho ya... Disculpa que te llame a esta hora, pero es que necesitaba hacerlo antes de, tomar mi vuelo.-Le dice la joven un poco apenada.

-Perdón, es que se me había olvidado que me ibas a llamar. Bien¿a que hora llegas?-Logro decir después de haberse calmado.

-Bueno como no había cupo, tuve que esperar hasta el próximo vuelo, así que llego a eso de las tres de la tarde. Te pido que... por favor le digas a mama que envíe a alguien a buscarme... Bien... ya no te molesto mas, pero que no se te olvide decirle ¿ok?. Te quiero y que sigas soñando con los angelitos.

-Esta bien hablamos mañana.-Logro decir durmiendo de reprimir un bostezo. Para luego cortar la llamada y continuar soñando con los angelitos.

Al día siguiente

Nuestro apuesto príncipe, se estaba levantando y después de desperezarse dirige su mirada hacia el reloj:

-¿Quuuuuueeeeeeeeee¿Son las Dieeeeeeezzz¡¡¡ES TARDEEEEEEEEEEEE!!!- gritaba como loco saltando de la cama, y dirigiéndose desesperado hacia el baño para asearse lo mas rápidamente posible.

Minutos mas tarde se escuchaban unos gritos similares a los del príncipe, provenientes de la habitación del frente. Eran producidos por la princesa Sakura, la cual también acababa de regresar del país de los sueños, y al darse cuenta de la hora también había saltado de la cama para hacer lo mismo que el príncipe.

Al cabo de lo que parecieron unos cuantos segundos se abren las puertas de las habitaciones para mostrar a un par de jóvenes salir corriendo como si hubieran visto un fantasma o algo por el estilo, mas sin embargo por lo apurados que iban tropezaron y cayeron ambos al piso.

Luego de haberse quejado por el golpe dado, y de sobarse la parte lastimada el joven se dio cuenta de la posición en la que se encontraba en esos momentos, solo que al sentir un peso encima suyo, levanto la mirada para encontrarse esas orbes jades que tanto le gustaban, después de ello su vista recorrió el rostro angelical de la chica que en esos momentos se encontraba encima suyo, pudiendo percibir que el rostro de la castaña había perdido todo rastro de niñez, ahora tenia un rostro maravillosamente hermoso como si de una diosa se tratase, en cambio ella pudo observar como los rasgos del ambarino se habían acentuado, perdiendo la redondez de la cara, haciéndolo ver mas atractivo y mucho mas maduro. Ambos se perdieron en la mirada del otro, estaban como hipnotizados, y como si fueran atraídos por un imán sus rostros empezaron a acercarse peligrosamente, cerrado lentamente sus ojos, sus labios estaban a punto de rozarse.

-¡¡Altezas¡¡El desayuno esta listo!!-gritaba una joven de cabellos y ojos castaños, haciendo que ambos jóvenes abrieran los ojos por la sorpresa y se levantaran rápidamente muy sonrojados.

-Na...Nakuru-Exclamo sorprendida la princesa al reconocer la dueña de esa escandalosa voz. Mientras veía como la nombrada aparecía por el pasillo.

-Altezas, disculpen que haya gritado, es que no me pude contener jijiji.-Se excuso la joven. –¿Se sienten bien?- pregunto al darse cuenta de que los rostros de ambos príncipes estaban muy rojos.

-Si, no te preocupes, creo que... mejor bajamos.- responde la princesa, comenzando a emprender el camino hacia el comedor, seguida muy de cerca por el príncipe muy sonrojado y metido en sus pensamientos, con la mirada clavada en ella. Dejando a una Nakuru con muchos signos de interrogación alrededor de su cabeza.

"¿ Y a estos, que mosca les habrá picado? Parecían nerviosos por algo, y ese sonrojo en sus rostros¿y si yo interrumpí algo?, o Dios como me hubiera gustado ver que habrá pasado. Creo que para la próxima no gritare tanto, tal vez Subaru tenga razón y soy muy inoportuna. " – pensaba Nakuru.

Mientras ambos jóvenes se dirigían hacia el comedor, cada uno pensaba en lo que había estado a punto de suceder hace unos minutos atrás.

Al llegar al punto de destino cada uno tomo su lugar en la mesa sin prestar mucha atención en lo que hacían, mas bien parecían robots, ya que cada uno estaba perdido en algún lugar del gran espacio mental...hasta que abruptamente volvieron a la realidad gracias al fiel mayordomo.

-Altezas ¿acaso no piensan desayunar?-Pregunta el anciano al ver a ambos jóvenes sentados en la mesa desde hace minutos, pero sin tocar ningún alimento.

-Hoeee...-logro articular la princesa al darse cuenta de que el hombre le hablaba.-Si... muchas gracias señor Wei.

-¿Y usted joven Shaoran?-Se dirige ahora el anciano al muchacho que aun no había reaccionado.

-mmmmm...-articula el príncipe sin prestar mucha atención.

-¿Se encuentra bien¿Mando a llamar a su madre? Joven Shaoran...-Iba a llamarlo de nuevo pero se detuvo al ver que el príncipe se levanto bruscamente de la silla como si se hubiera quemado.

-Wei...¿dónde esta mi madre?-Pregunta secamente el chico algo apresurado, ahora que se acordaba de algo. Siendo observado sorpresivamente por todas las personas presentes en el lugar (sirvientes, Wei y la invitada)

-Bueno... ahora esta atendiendo al primer ministro en el estudio...¿Le ocurre algo?-Pregunto al ver como la cara de su interlocutor ponía un gesto de preocupación.

-No...solo que necesitaba comunicarle algo, pero lo haré en cuanto se desocupe.-Dice el joven levantando la silla, que anteriormente había tirado sentándose tranquilamente.

-Bueno... es que creo que se van a tardar...es que al parecer tenían un asunto muy importante que atender. Pero en todo caso si desea me lo comunica a mi y yo se lo haré llegar. Joven creo que lo mejor seria que usted empiece a desayunar también, porque ya van a ser las once.

-De acuerdo Wei...-Dice el ambarino empezando a desayunar, pero fijando su mirada en la persona que tenia en frente, quien comía despacio con la mirada baja.

Minutos mas tarde ambos ya habían terminado su desayuno, por lo que el ambarino se puso rápidamente en pie, y salió rápidamente del lugar, como si un fantasma le pisara los talones. Dejando a todos estupefactos, pues esa mañana el príncipe se comportaba de manera muy extraña.

Mientras, Shaoran se dirigía rápidamente hacia el área donde aparcaban los autos de la familia real. Al llegar al lugar se dirige a un sirviente.

-Fredrick¿Sabes donde puedo encontrar a Subaru?-Pregunta secamente al señor que se encontraba ahí.

-Buenos días alteza, Subaru se encuentra en estos instantes en la parte delantera del palacio.-Le saluda y responde el sirviente, haciendo una reverencia e indicándole el lugar.

-Gracias Fredrick- se despide el muchacho, para luego emprender el camino hacia donde le habían señalado.

Al llegar donde le había indicado el señor, busco con la mirada a la persona que buscaba, hasta encontrarlo hablando con otros miembros de la servidumbre, y rápidamente se encamino hacia el.

-¡Subaru! Al fin te encuentro...-Fue el saludo del joven príncipe hacia el mayordomo.

-Oh muy buenos días alteza...¿me necesitaba para algo?-pregunto con sumo respeto el sirviente.-Señores mejor hablamos mas tarde y hagan lo que les he pedido.-Les dijo a las personas que estaban hablando con el, que se retiraron haciendo una reverencia hacia su príncipe.

-Necesito pedirle algo...es que hoy llega Tomoyo y necesito que alguien la busque al aeropuerto.

-Ya veo, no se preocupe yo la busco.-Respondió con toda la calma del mundo, logrando tranquilizar al joven.-Pero ¿su madre ya sabe que ella va a venir?

-Ehhhhh aun no... porque me entere anoche y aun no he podido comunicárselo, porque esta en una reunión.

-Bueno, no se preocupe que yo me encargo de hacer que le preparen su habitación y de buscarla. Solo me dice la hora en que llega su vuelo.

-Ehhhh... ella me dijo que llegaba a esos de...-pero se corto en seco al no poder recordar bien la hora exacta, pues estaba muy ocupado tratando de mantenerse despierto cuando se lo dijo. – ¡¡ah, ya me acorde!!, creo que era a eso de las tres de la tarde.

-Bueno, ya aclarado eso... yo mejor voy preparando su recamara. Así que con permiso alteza.-Se despide el mayordomo haciendo una reverencia y retirándose.

Por otro lado, nuestra princesa se encontraba caminando en el jardín muy pensativa por lo ocurrido antes y durante el desayuno. Específicamente pensaba en el casi beso de esa mañana

" Esos ojos, su mirada no ha cambiado en nada, sigue siendo fuerte y profunda, con esos colores ámbar y destellos dorados hacen que su mirada sea tan profunda, que te puede llegar al alma. Y su rostro es tan varonil y maduro, estos años sin duda le han sentado muy bien. ¿Que hubiera pasado si Nakuru no hubiera llegado¿Realmente nos hubiéramos besado?." –pensaba-"No Sakura, no pienses en eso, si, es muy guapo, pero ¿y que¿acaso olvidaste todo el daño que te hizo?" –Batallaba consigo misma en su mente.

Iba tan ensimismada en sus pensamientos que no se dio cuenta de que había una joven detrás de ella llamándola, no la escucho hasta que la joven estaba a su lado.

-¡¡¡¡Alteza!!!!!-Grito la chica cuando al fin alcanzo a la princesa

-¡¡¡Hooooooeee!!!!-

-Al... fin... la alcanzo...-decía entrecortadamente la muchacha tratando de inhalar aire.

-Si¿qué ocurre?-pregunta la princesa un poco apenada, por andar distraída.

-Es que la reina desea hablar con usted.-Le respondió la chica, cuando por fin el aire llego a sus pulmones.

-Esta bien, muchas gracias por decirme.-Le agradece la princesa, retirándose.

Tiempo después

La princesa salía de la oficina de la reina, después de terminar de discutir los últimos detalles del baile...además, de llevar en su cabecita real una duda, acerca de algo que le dijo la reina, o mas bien de algo que le dijeron a la reina.

Flash back

-Bueno, finalizado todo daré la orden de repartir las invitaciones inmediatamente, y de mandar a organizar todo tal cual como acordamos.-Finalizaba la reunión la reina con todo lo referente al baile.

-Descuiden, yo me encargo de que todo salga perfectamente. Bueno ya me retiro a organizarlo todo, así que con su permiso.-Decía la organizadora, haciendo una reverencia y retirándose.

Cuando la decoradora sale, en la estancia reina un silencio roto por el joven príncipe.

-Madre, anoche me llamo Tomoyo, me dijo que llegaba hoy a eso de las tres.

-Esta bien...hijo ¿por qué no me habías dicho nada?-Le pregunto la reina a su hijo.

-Eeeh... es que se me paso.-Le respondió Shaoran con una gota en la cabeza.

-Bueno, ya eso no importa, el caso es que me alegra mucho que ella vaya a pasar las fiestas con nosotros.-Comentaba Ieran.

-Ehhh...creo que mejor me retiro, con permiso.-Dijo la princesa al ver que estaba sobrando ahí, o mas bien cuando sintió una punzada en el corazón, al escuchar que Shaoran nombraba a una chica, que al parecer era muy especial, y esa punzada no podían ser ¿celos?

-Ah, esta bien querida, pero recuerda bajar para presentarte a Tomoyo, estoy segura que se llevaran muy bien, hasta pueden llegar a ser amigas.-Decía muy contenta la reina, ante la futura formación de una posible amistad.

-Oh, de acuerdo, pero mientras, creo que mejor termino mis deberes. Así que mejor bajo cuando ella ya llegue.-Terminó de decir la chica, para después emprender ¿La huida?

Fin Flash back

"Me pregunto quien será esa tal Tomoyo, parece ser alguien muy allegada de la familia, además de especial, me pregunto que relación tendrá con Shaoran, un minuto ¿acabo de decir Shaoran?, además ¿a mi que me va a importar que relación tendrá el con esa chica?. Por dios Sakura despierta de una vez, NO DEBES pensar en el, el te hizo mucho daño."

La joven chica iba cavilando, o mas bien peleando con su conciencia, cualquiera que la viera pensaría que estaba loca, ya que se le veía, por unos momentos haciendo gestos raros con la cara, y después sacudía la cabeza enérgicamente. En fin esa chica sin duda era muy especial...

Por otro lado nuestro joven príncipe no sabia ni que hacer, ya que tenia un mar de confusión mezclado con sentimientos reprimidos por años, que nuevamente volvían a surgir, solo que trataba de olvidar todo y dejarlo a un lado, ya que el pensaba que eran tontos pensamientos, los cuales solo lo hacían perder la cabeza. Sin embargo su comportamiento era muy extraño, era aun mas callado de lo habitual (N/A¿Acaso eso es posible?), se la pasaba suspirando unas incontables veces, y con la mirada y pensamiento perdidos.

Su madre al conocerlo tan bien, sabia que a su hijo le pasaba algo, mas no quería presionarlo, pero aun así necesitaba saber que le ocurría.

-Hijo...¿Te pasa algo?-Le pregunto cuidadosamente Ieran al chico. Ahora que estaban solos. Pero al ver que este aun seguía perdido tal vez en Plutón, le volvió a hacer la pregunto solo que ahora un poco mas fuerte. Esta vez obteniendo la atención del castaño.

-¿Eh¿Me decía algo madre?-Reacciono un poco confundido.

-Shaoran te estaba preguntando si algo te ocurría.

-¿Por qué lo pregunta?

-Hijo te conozco muy bien, y en los últimos días has estado muy raro, andas todo el día perdido en tus pensamientos, ya no hablas, ni siquiera para llevarme la contraria cuando hablo de tu niñez, suspiras cada minuto, tienes la mirada de alguien confun...-Pero no continuo, ya que su hijo la interrumpió.

-¿Queeeeeeeeee?...Madre ¿Qué quiere decir?...-Exclamo exaltado al escuchar todas las cosas que su madre decía de el.

-Hijo cálmate...no es para tanto. Además esa es la verdad, últimamente te estas comportando así.

-Bueno...yo...eh-Sin saber que decir solo carraspeo un poco.

-Jajajaja hijo, realmente eres muy gracioso... pero vamos a retomar la conversación ¿Qué te ocurre?-Lo miro inquisitivamente.

-Pues...pues yo estoy normal.-Trato de parecer el mismo de siempre.

-A mi no me engañas, te conozco muy bien Shaoran, por algo soy tu madre y se que algo te pasa. Así que puedes decírmelo.

-En serio madre no me pasa nada. Yo solo...-pero al ver que no sabia que decir, prefirió mejor quedarse callado.

La reina soltó un suspiro.-De acuerdo, si no deseas decírmelo esta bien, te comprendo, después de todo te es mas difícil hablar de esto con alguien que no es de tu edad.

-No... no es eso madre, es solo que no me pasa nada en serio.-dijo el ambarino tranquilamente.

-Esta bien, solo debes saber que las penas se llevan mejor, si son compartidas con alguien. En fin no me hagas caso Shaoran, ahora vete que ya Tomoyo esta por llegar.-Finalizo esa charla la reina, señalándole la puerta a su hijo.

El chico salió de la oficina de su madre muy pensativo. Realmente nunca llego a imaginar que se estuviera comportando de esa manera, y aun menos pensar si quiera que alguien lo hubiera notado. Definitivamente esa chica había logrado una vez mas confundirlo inmensamente. Primero cuando años atrás se conocieron, y el empezó a tener sentimientos hacia ella, y ahora que llegaba de nuevo hizo que, esos mismos sentimientos que el tanto se había esforzado por borrar de su mente y corazón volvieran a surgir, trayendo como consecuencia confundirlo mas que a un oso perdido en un desierto.

Lo único que podía hacer era liberar su mente centrando su atención en algo, por ejemplo en sus estudios, y así no pensar en eso. Por lo que se dirigió hacia la biblioteca para buscar algo con lo que distraerse, puesto que aun faltaba una hora para que su querida "hermana" llegara.

En la entrada del palacio había un gran alboroto, puesto que ya había llegado la protegida, por así decirlo de la familia real. Se veía por los alrededores a algunos sirvientes transportar el equipaje de la recién llegada hacia el interior del palacio, mientras que el buen mayordomo de la familia, se encargaba de darle la bienvenida y la conducía al interior, donde la familia real y la invitada esperaban.

Al ingresar al castillo, se percato de que todo seguía igual, eso la alegro muchísimo, pero lo que mas alegro fue ver a su familia, porque eso eran esas personas después de todo, su familia, las cuales se habían encargado de velar por su felicidad, y de darle un hogar, después de ese triste incidente en donde sus padres genéticos fallecieron, cuando aun ella era muy pequeña. Aun así ella agradecía a todos los dioses existentes, el haberla compensado con esas personas las cuales ahora eran su familia, así que sonriente se acerco a saludarlos.

-¡¡Hola!! –Saludo a ambos reyes primero, los cuales solo se limitaron a abrazarla, muy efusivamente.

-¡Querida nos alegra tanto que hayas vuelto!-Le saludaba a su vez la imponente señora, sin dejar de abrazarla.

-Es cierto, nos alegramos que vayas a pasar estas fiestas con nosotros.-Apoyo a su esposa Hien Li.

La chica estaba muy contenta de verlos a todos pero se contento aun mas al divisar a su "hermano", quien estaba sonriente, pero callado. Así que se separo de sus padres y se dirigió a este.

-¡Shaoran¡Cuánto me alegro de verte! – Exclamo a la vez que envolvía al chico en uno de sus abrazos de osos. Casi asfixiándolo.

-Yo...tam...bien...Tomoyo... no.. puedo respirar.-Logro articular el ambarino con el poco aire que le quedaba, y con la cara de un tono azulado.

-¿Ah¡¡¡¡Hay si lo siento!!!!-Se separo rápidamente de el muy apenada, pero sonriente.

-Por cierto querida, aun no te hemos presentado a nuestra invitada. ¿verdad?.-dijo Ieran Li al darse cuenta de que en el fondo estaba la ojiverde, viendo la escena un poco callada. Y haciendo que con esas palabras cierto castaño se pusiera tenso de repente.

-Ven, mira ella es la princesa Sakura Kinomoto, y Sakura querida, ella es nuestra protegida e hija Tomoyo Daidogi.-Las presento.

Tomoyo pudo observar frente a ella, a una chica muy hermosa, de tez blanca, claro no tanto como ella misma, de cabellos castaños, de buena altura, y cuerpo esbelto, pero lo que mas le llamo la atención de esa chica fueron sus ojos, los cuales eran de un verde profundo, pero que al parecer le faltaban algo, alegría ¿tal vez?. Sin embargo algo le decía que esa chica era muy agradable y si su intuición no le fallaba ella podía llegar a ser alguien muy especial para cierto castaño, si es que ya no lo era.

A su vez la castaña observaba a una joven al parecer de su misma edad, de tez muy blanca, que parecía poseer una piel delicada como si de porcelana se tratase, de ojos amatista, cuerpo esbelto y un poco más alta que ella, se veía muy gentil y amable. No sabía por que, pero sentía que esa chica le iba a caer muy bien.

-Un gusto conocerte, Señorita Kinomoto.-Dijo Tomoyo, estrechando la mano de la ojiverde, sonriéndole de manera amistosa.

-Lo mismo digo, pero por favor llámeme por mi nombre que no me gustan las formalidades.-Le respondió la castaña, sonriendo también.

-Entonces, puedes también llamarme con mi nombre.-La amatista dijo a su vez. Mientras empezaba a pensar en algo.

-Bueno, ahora que ya se conocen¿por qué no van los tres a charlar un rato mientras, arreglan la habitación de Tomoyo? O mejor ¿Por qué no salen a comprar lo que van a ponerse el día del baile?.-Propuso la reina, lo que ocasiono varias reacciones en los tres jóvenes presentes, primera reacción: la cara del joven príncipe se contrajo en una cara de susto y se lleno de rayitas azules, cuando su cerebro imagino en la reacción de su hermana al escuchar eso; segunda reacción: la castaña puso una cara de terror al pensar que todavía no había comprado su vestido, y la tercera: la cara de la amatista se volvió radiante mientras pensaba en las creaciones que iba a realizar.

-Bueno ya que ninguno de los dos tiene sus trajes, yo me encargare de hacerlos, y así quedaran divinos, esa maravillosa noche. Así que vamos a que les tome las medidas y luego a comprar todo lo necesario.-Propuso la amatista.

-Eh... creo que yo no voy, tengo mucho que hacer.-Se excuso el príncipe, pensando en las ideas locas que podía tener su inocente hermana.

-No. No. No Shaoran, tú te vienes con nosotras. Que tengo que tomarte las medidas, para confeccionarte tu traje. Así que nada de excusas, tú te vienes.-Le dijo la amatista, con una sonrisa algo macabra en el rostro, al ver que la cara de su querido hermano se ponía azul. Mientras agarraba del brazo al nuevo pitufo, y se lo llevaba, no sin antes despedirse de los reyes. Pero segundos más tarde regresaba para jalar a una muy confundida Sakura y llevársela también.

Luego de caminar durante unos minutos, o mas bien luego de que ambos príncipes fueran arrastrados por unos minutos, por fin sienten que se detienen. Por lo que se enderezan y miran a su alrededor, pudiendo percibir que habían llegado a una especia de sala, el cual poseía una chimenea, y nos sillones muy cómodos.

-Bueno, ya que llegamos, mejor empecemos, que solo faltan dos días para el baile. Veamos, Shaoran párate sobre ese taburete.-Empezó la chica muy energética, después de darle una orden a un sirviente.

-Eh...Tomoyo yo...-empezó a protestar el ambarino.

-Nada protestar, sabes perfectamente que yo voy a hacer tu traje, y no quiero que digas mas nada.-Le advirtió y aclaro la amatista. Comenzando a tomar sus medidas, luego de que un sirviente le trajera sus instrumentos. A lo que el príncipe solo soltó un suspiro resignado a que ella le confeccionara su traje. Todo esto era observado por una confundida Sakura, quien tenia una enorme gota sobre la cabeza "esa chica si que era extraña "

Cuando la joven termino con el chico, lo hizo bajar del taburete para alivio de este, y luego voltearse para buscar a la otra joven. Pero al ver que esta tenia una cara de confusión, se le acerco, dispuesta a explicarle la situación.

-Sakura, no te extrañes, es solo que a mi me gusta mucho el diseño, y me gusta mucho confeccionar trajes, por lo que la mayoría de las veces se los hago a mi querido "hermano" Shaoran, y pues como en dos días es el baile de navidad, tengo que hacerlo rápido, ah y también te pienso hacer tu vestido así que súbete a esa silla para tomarte las medidas.-Le aclaro, pero diciendo esto ultimo con un toque de autoridad en su voz.

Luego de haber terminado de tomarle a Sakura sus medidas, Tomoyo se dispuso a sentarse en uno de los sillones a diseñar ambos trajes, pero sin antes señalarles a ambos castaños que tomaran asiento también.

-Bueno, por lo que veo Shaoran has crecido bastante, y tu cuerpo cambio desde la ultima vez que te hice un traje. Por otro lado, Sakura, tu cuerpo es muy esbelto y también eres alta.-Describió, al observar las medidas de cada uno, y empezando a dibujar en un block.-Veamos ¿que color les quedara bien?. Se preguntaba en voz alta mientras, dibujaba de una manera concentrada, siendo observada por ambos castaños, ambos con una gota en la cabeza.

luego de una media hora, la joven y desquiciada diseñadora, suelta el lápiz y levanta la mirada, con una sonrisa radiante.

-Listo...he terminado, se verán soñados, jijijiji...-Decía tal cual una loca. -Bueno Shaoran ya te puedes ir, yo iré de compras, con Sakura.-Decía viendo a la nombrada, con una mirada que denotaba que no permitía excusas. A lo que la aludida solo soltó un suspiro de resignación.

Minutos mas tarde ambas chicas estaban en un lujosísimo auto, de camino hacia el centro de la cuidad. Para realizar las supuestas compras necesarias, para según la amatista, la correcta confección de los trajes.

-Sakura¿qué tal te ha parecido Shaoran¿Te ha gustado?-Soltó de repente, mirando inquisidoramente a la pobre chica, que se había quedado helada con la pregunta.

-Ehhhh...-"¿qué si me ha gustado¿qué clase de pregunta es esa?"-Buenoo... yo...-Balbuceaba un poco sonrojada, al recordar la figura del ambarino.

-Oh vamos, no es tan difícil, solo responde si o no. Aunque por tu cara creo que te ha gustado. Jijiji...-Se empezó a burlar de la pobre castaña, la cual solo veía a su alrededor buscando una vía de escape, y al parecer la ventana del auto era la mejor opción.-Ya hablando en serio...¿te gusta?

-Eh pues...-Pero su salvación llego, ya que la puerta del vehículo se abrió, dejando ver al conductor, indicándoles que ya habían llegado.

Minutos mas tarde se encontraban ambas jóvenes, entrando de un lugar a otro, hasta que una de ellas arrastro a la otra a entrar en la tienda correcta...la tienda de telas... (N/A: creo que mejor no pongo lo que compraron, porque eso lo verán más adelante. También será muy aburrido.)

Luego de unas cuatro horas de compras, y de haber compartido un poco mas juntas, y conocerse mas, las chicas se habían vuelto muy buenas amigas, ya hasta parecían que llevaran años conociéndose. Luego de llegar al palacio con unas "pocas bolsas" ambas se dirigieron a la habitación de la castaña. Pero antes un sirviente los intercepto.

-Señorita Tomoyo, su habitación ya esta completamente ordenada y lista.-Les comunico Subaru.

-Ah muchísimas gracias Subaru, bueno ya mejor me voy a instalar y a llevar las bolsas allá. –Dijo la chica, dispuesta a subir.

-Por supuesto, si desean las ayudo con las bolsas.-Se ofreció tomando las bolsas que las chicas tenían en esos momentos a sus pies, y subiendo las escaleras.

Luego de que los tres llegaran a la habitación de la amatista, Subaru deposito las bolsas en una mesa que había cerca de la cama, y se dispuso a dejarlas a solas.

-Ah se me olvidaba decirles, que la cena será servida a las ocho, espero que bajen a tiempo.-Y con esto se retiro dejándolas tranquilas para que conversaran.

-Bueno Sakura ¿Por donde comenzamos a desempacar.?

-Eh Tomoyo, tu eres la única que sabe de telas, y pues también de los trajes.

-Mmmmmm…creo que tienes razón. Mejor siéntate mientras yo me pongo a elaborar el maravilloso traje en el que te veras soñada.- Decía la amatista, con rostro soñador, mientras imaginaba el bello vestido que iba a confeccionar.

-Aunque Tomoyo como ya te dije hace rato…¿no seria mejor si comprara yo uno o me pusiera uno de los que traje, para que así ahorrarte el trabajo?. Además el baile es en dos días.-Le propuso la ojiverde, con una gota en la cabeza, y visiblemente preocupada por su amiga, ya que ella no quería que esta se desvelara.

-No..no y no… ya te dije Saku que nadie, absolutamente nadie podrá hacer que te veas soñada, además tal vez y así…-Pero se callo de repente al darse cuenta que iba a meter la pata, antes de que el plan maestro fuera puesto en marcha (un plan pensado por ella, para que cierto hermanito suyo se fijara en la castaña). –cof cof cof... ejem...y si te preocupa el que no descanse, solo te digo que no debes pensar en ello, pues yo ya he hecho trajes en muy poco tiempo, además de que no es tan difícil hacerlos, y mas si ya llevo años confeccionando.- aclaro al notar la preocupación en la mirada de la joven.

-Bueno…esta bien…si tu lo dices.-Acepto la castaña.

Habían pasado ya dos días desde que la joven Tomoyo llegara e impusiera el hacerse ella cargo de los atuendos que llevaran los castaños el día del baile. Dos días en los cuales ella se encerró en su habitación, donde trabajaba inspiradísima, sin que nadie la molestara, además de que no quería que nadie viera sus creaciones hasta que estuvieran listos.

Y efectivamente era el día de tan esperado baile, donde desde temprano se veían a los sirvientes corriendo de un lado a otro llevando cosas de un lado a otro, ya fueran mesas, arreglos florares, sillas, tablas, y otros objetos que no se podían visualizar por la rapidez con la que eran transportados. En si, el castillo ahora era un caos total, y ni se diga de la cocina, en la cual un experto chef era el encargado del suculento manjar que seria servido ese día, debería resaltar que el ya mencionado chef estaba al borde de un colapso mental, y ataque de nervios o algo parecido, pues estaba como un histérico dando ordenes, a sus ayudantes, los cuales no parecían afectados por el alto tono de voz usado por su superior, y eso que eran para ponerle los pelos de punta a cualquiera. En fin esa era mas o menos la situación de la loca gente encargada de organizar absolutamente todo para que todo quedara impactante esa noche. Menos mal que habían aseado todo el castillo días antes, porque sino mejor no imaginarse como seria, la situación.

Mientras todo esto pasaba en el interior y exterior del recinto, en las habitaciones superiores, especificando, la habitación de la ahora no titulada diseñadora, se podía ver las puertas de dicho lugar abrirse abruptamente y salir por ella a una joven muy apurada, que seguidamente se echo a correr por el largo pasillo y perderse por el, para que a lo que parecían unos cuantos segundos reapareciera, pero arrastrando tras ella lo que parecía una persona aparentemente adormilada.

-¡¡¡¡SAKURA¡¡¡¡YA ES TARDE¡¡¡¡DESPIERTA QUE TENEMOS QUE ALISTARTE!!!!!-empezó a gritar la amatista, después de lanzar a la "Bella durmiente" en un sillón. A lo que la castaña se despierta "algo aturdida" y ¿sorda? (N/A: XD ¿quien no lo estaría después de semejante grito?)

-¿Ah¿Qué ocurre Tomoyo?¿Por que tanto escándalo?- Le pregunto la ojiverde a la amatista, a la vez que se desperezaba.

-¿COMO QUE QUE OCURRE?¡¡¡¡ ES CASI HORA DEL BAILE Y TU AUN NO ESTAS LISTA!!!!!-gritaba muy histérica y como loca la amatista.

-Pero Tomoyo, si ni siquiera son las dos de la tarde…-Le informo la chica con una gota en la cabeza, cuando por fin pudo ver el reloj.

-¿Ah?¿en serio?. Jijijijijijiji… pensé que eran las cinco o seis de la tarde-Dijo dejando de gritar, dirigiendo su mirada al reloj. Y comprobando que lo que le dijeron era correcto.

-Eh Tomoyo¿estas bien?-Se preocupo la castaña, al darse cuenta de que su interlocutora estaba algo perdida.

-Por supuesto que estoy bien, discúlpame Saku… es que no sabia que era tan temprano, Jijijiji!!!!...- La tranquilizo la chica.-Bueno, ya que estas despierta¿Por qué no vamos a comer algo y después te comenzamos a preparar para el baile?

-Esta bien…como digas Tomoyo…-suspiro resignada la ojiverde a no seguir durmiendo.

Minutos mas tarde tanto Sakura como Tomoyo se encontraban en la habitación de esta ultima, rodeadas de algunos platos exquisitos, los cuales eran vaciados rápidamente, mientras estas dos charlaban…hasta que horas mas tarde ambas se encontraban dándose una ducha, claro esta, cada una en su respectiva habitación y baño…

Tomoyo al salir de la ducha, se envuelve en una bata de baño, para luego tomar dos trajes que estaban colgados en una parte de su armario, los cuales estaban envueltos, en una especie de plástico protector. Luego de tomarlos, ella se apresura a salir, y dirigirse a través del largo pasillo, hasta detenerse enfrente de una puerta y tocar tres veces.

-Adelante-Se escucha desde dentro de la habitación, una voz masculina.

-Hola Shaoran, te he venido a traer el traje, por favor, quiero que te lo pongas, para que me lo muestres, a ver si tengo que hacer alguna modificación.-Lo saludo la joven entregándole uno de los trajes, a la vez que lo empujaba hacia el vestier de la habitación. A lo que el chico solo suspiro resignado, y rogando mentalmente a los dioses, que el traje fuera algo "normal".

Minutos más tarde el joven salía del vestier completamente vestido y cabe destacar que se veía por demás muy apuesto. La amatista al comprobar que el traje no roquería de ninguna modificación, se dio por satisfecha, y se dispuso a entregar el otro rápidamente, pues la hora de inicio del baile, ya se estaba aproximando. Por lo cual se despidió de su hermano y salió apresuradamente de la espaciosa alcoba.

Luego de salir contenta de la habitación de su hermano, la chica, se dirige hacia la habitación del frente, y como anteriormente hizo, toca la puerta unas tres veces.

-Pase.-Se escucho la voz de una joven desde dentro.

-Sakurita, te he traído tu vestido, vamos rápido póntelo, para que vez como te queda, y a ver si tengo que hacer alguna modificación.-Dijo la amatista, entregándole el único paquete que traía y empujando a la mencionada dentro del vestier.

Pasaron algunos minutos desde que la ojiverde se estaba cambiando, pero aun no salía.

-Tomoyo…me preguntaba…si me pudieras ayudar.-Se escucho desde dentro del vestier.

-¡¡¡Claro Sakura!!!! Déjame ver.-Le respondió la chica, entrando al lugar donde se encontraba la castaña.-¡¡Listo¡¡¡¡Te ves divina!!!! Ahora ven para que te peine y maquille.

Luego de una media hora, la amatista se encontraba dirigiéndose hacia su habitación muy contenta por el trabajo realizado