Disclaimer: los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a JK Rowling y Warner Brothers---- excepto Daine Prince.

Hola a todos!

¡Primero que nada, muchísimas gracias por sus reviews! Me ha entusiasmado muchísimo la respuesta que han tenido a la historia... ¡Más de 10 reviews sólo en el primer capítulo! Muchísimas gracias de verdad, me encanta que les haya gustado la historia, espero que siga gustando.

Como segundo lugar, quiero darle las gracias a quienes me hablaron del árbol genealógico de los Black. Sin embargo en el review no aparecieron las direcciones para buscarlo y debido a mi falta de tiempo no pude hacerlo por mi cuenta, así que espero que no les moleste encontrarse con Antares y Yelba, ya que se quedarán como los personajes de la historia. No será la primera vez que se inventan nombres para ellos.

Bueno, los dejo con el capítulo donde nos centraremos ya en Regulus... A ver que les parece.


Capítulo 2:

El escape

"…Mi dulce y anciana madre me borró cuando escapé de casa. A Kreacher le encanta relatar esa historia entre dientes.

-¿Te escapaste de casa?

-Cuando tenía dieciséis años –afirmó Sirius- Estaba harto."

Sirius Black y Harry Potter. J.K. Rowling. Harry Potter y la Orden del Fénix.

Editorial Salamandra. Pp. 121-122

Las hermanas Black habían pasado el día en la casa Black. Sirius y Andrómeda habían vuelto tarde, trayendo consigo algunos paquetes misteriosos que llevaron rápidamente a la habitación del merodeador en el segundo piso. Regulus fue el único en notar ese detalle.

Daine también se había quedado en la casa todo el día, y compartió con la familia la cena familiar, durante la cual Andrómeda estuvo pateando a Sirius cada vez que lo veía a punto de hacer algún comentario imprudente. Así que, para sorpresa de los Black, su hijo mayor estuvo en silencio casi toda la noche, exceptuando por las veces que respondía las preguntas y comentarios que Daine dirigía directamente hacia él.

En realidad, la mente de Sirius estaba muy lejos del comedor de la casa Black. Esa noche sería libre al fin y no podía esperar por el momento. Sabía que sus padres no encontrarían raro su comportamiento, al menos no más raro de lo acostumbrado: para ellos Sirius era un fenómeno andante.

Pero en la mesa había alguien que sí lo conocía muy bien y pudo notar lo inquieto que estaba. Ese alguien era Regulus Black. Andrómeda había tenido razón esa mañana al hablar sobre su primo. Aunque pensaba que Sirius estaba muy equivocado en muchas cosas, apreciaba a su hermano mayor, incluso llegaba a admirarlo.

A pesar de lo que sus padres dijeran, sabía que su hermano tenía cosas de las que él carecía. Desde su asiento tranquilo en la biblioteca de la casa había oído todas las discusiones con sus padres y había estudiado con curiosidad el extraño comportamiento del merodeador. Igual, desde la sombra del árbol en la que estudiaba en los jardines de Hogwarts había estudiado a Sirius y sus amigos.

Esa era una de las mejores cualidades de Regulus. Era un gran observador. Lograba pasar desapercibido y al mismo tiempo captar detalles que a todos los demás le pasarían por alto. Gracias a esta cualidad captó las miradas entre Sirius y Andrómeda y la expresión ausente de su hermano y llegó a una conclusión: debía vigilarlo esa noche.

Después de que todos se habían ido y estuvo seguro de que el resto de la familia se había retirado a descansar, Sirius salió de su cuarto sigilosamente. Se dirigió al salón de la casa llevando un saco con él. Sacó una pequeña bolsa de polvos flu que llevaba con él y los tiró al fuego.

-¿Listo para una excursión nocturna Sirius?

Sirius se volvió pálido. Regulus se levantó del sillón que estaba de espaldas a la chimenea, Sirius vio como marcaba la página del libro de la genealogía antes de dejarlo en el asiento.

-¿Qué estás haciendo aquí Regulus? – preguntó Sirius frunciendo el ceño. ¡Maldición! Todos sus planes a la ruina por culpa de su hermano…

-Sospechaba que intentarías algo así. No eres lo suficientemente muggle o tonto para tratar de saltar por una ventana, la red flu era lo más obvio.

-Se supone que deberías estar dormido – Sirius se preguntaba que había salido mal de su plan.

-Lo estaría, si me hubiera tomado el té que nos preparó Kreacher antes de acostarnos¿verdad? –sonrió ante la expresión de perplejidad de su hermano mayor – Me colé en tu habitación después de que bajaste con Andrómeda y encontré esos polvos de dormir que compraste. Te vi entrar a la cocina mientras nuestras primas se despedían. Eres fácil de predecir Sirius.

-Consíguete una vida y deja de meterte en la mía. – dijo Sirius claramente enojado – Ahora supongo que intentarás llevarme a mi cuarto y encerrarme o algo así¿no? Y mañana papi y mami estarán más orgullosos de ti y más decepcionados de mí. ¿O acaso los previniste de tomar el té también y van a hacernos compañía en unos momentos?

-No. Ellos están profundamente dormidos. Sino, no podríamos tener esta pequeña plática.

-No tenemos nada que hablar Regulus. – dijo Sirius al tiempo que empezaba a meter sus cosas en la chimenea - Tenemos quince años en la misma casa y nunca hemos tenido nada de que hablar.

-Vamos Sirius, no puedes irte.

-¿De verdad? – preguntó escépticamente el aludido – mírame.

-Sirius, sé que nuestros padres a veces se pasan contigo, pero ¡no puedes irte¡Estás deshonrando a tu familia!

-¿Deshonrando a la familia? – Sirius repitió lo que había dicho a su hermano sin creerlo - ¡Por favor, Regulus! Soy una deshonra para la familia por el simple hecho de existir. Mi marcha es buena para todos, viéndolo bien. Pero no lo hago por ninguno de ustedes. Lo hago por mí. Estoy harto.

-Estás siendo egoísta – le recriminó su hermano acercándose – Nuestra madre quedará destrozada, nuestro padre…

-Feliz de tenerte sólo a ti en casa – lo interrumpió Sirius.

-Vamos, no te hagas el mártir. Sabes que no puedes irte.

-Deja de decir eso – Sirius miró a su alrededor asegurándose de no dejar nada detrás – Dime una sola razón por la que no puedo irme.

-¡La sangre, Sirius! –le gritó Regulus apretando un puño y extendiendo el brazo frente a él, siguiendo la línea de las venas con el dedo de la otra mano - ¡La sangre que corre por nuestras venas y nos une! No hay nada más importante que eso. No puedes renunciar a tu familia.

-¡Esta NO es mi familia! – gritó Sirius. Regulus retrocedió un poco al ver el enfado latente en su rostro.

-Soy tu hermano – dijo en tono duro el menor.

-Lo sé – Sirius se calmó un poco y se acercó señalando hacia las escaleras que llevaban a las habitaciones – pero ellos no son mi familia Regulus. Tú los has visto, tú más que nadie tiene que entenderlo. No puedo quedarme aquí.

-En un año serás mayor de edad, nada te cuesta quedarte los días que faltan para entrar a clases.

-No Regulus, tengo mucho tiempo planeando esto. Me están esperando.

-No puedes dejar a tu familia, te arrepentirás siempre.

-No creo que me arrepienta ni una sola vez.

-¿Quieres decir que en serio no nos extrañarás?

A Sirius lo sorprendió el tono de su hermano. ¿Tendría Andrómeda razón y Regulus lo apreciaría en el fondo?

-No calzo aquí Reg. Pertenezco a otro lugar. Tú tienes que saberlo. Después de todo, como bien dijiste, eres mi hermano.

Regulus bajó la cabeza resignado. Sabía que no podría convencerlo. Sirius se sintió un poco culpable de irse dejándolo ahí, en ese infierno que era su familia.

-Tú perteneces aquí – continuó, tratando de animarlo – simplemente nuestras vidas tienen caminos distintos.

-No, tú elegiste un camino distinto – dijo Regulus mirándolo de nuevo.

-Sí. Porque no quiero ser una grabadora que repite las ideas de su familia y termina convirtiéndose en un títere de los magos oscuros.

Sus miradas se encontraron sin saber que decir. Finalmente, fue Regulus quien rompió el silencio.

-Pues entonces adiós Sirius. Nos veremos en el colegio. Aunque no creo tener de qué hablarte entonces.

-Yo tampoco. – Sirius se metió a la chimenea, vio a su hermano dirigirse hacia el sillón por su libro y añadió – Pero si alguna vez necesitas mi ayuda… no dudes en escribirme.

Regulus asintió lentamente.

-Ya vete. No diré nada. Palabra.

Sirius sabía que su hermano era muchas cosas, pero podía fiarse de su palabra. Lo miró subir las escaleras con su inseparable libro en la mano antes de decir en voz baja:

-A la casa Potter.

Era la noche de su libertad.

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Kreacher fue el primero en darse cuenta al día siguiente de la ausencia del primogénito de los Black al irlo a despertar a media mañana. Lo buscaron por toda la casa. Regulus oyó el alboroto pero no se movió de la biblioteca.

Cuando su madre se lo informó se mostró totalmente sorprendido. Era un actor excelente, y nadie sospechó que él sabía lo que había pasado, ni siquiera sus primas cuando se reunieron a comentar lo sucedido.

-Pues yo estoy feliz de que se haya ido – dijo Bellatrix con total sinceridad- era una vergüenza para la familia tenerlo aquí. Un sucio traidor de la sangre en la ancestral casa Black… Estamos mucho mejor sin él.

-Pero Bellatrix… - replicó Narcisa con cara de circunstancias - ¡pobres tíos Antares y Yelba! La vergüenza que Sirius ha traído a la familia…

-Nos está avergonzando desde que quedó en Gryffindor, Cissy. – dijo Regulus – Y la vida diaria en esta casa con él peleando cada cinco minutos era insoportable. Bella tiene razón.

Su prima le dedicó una sonrisa aprobatoria. Andrómeda estaba algo aparte, mirando pensativamente por la ventana. Bella le dedicó una mirada de desprecio.

-Ya deja de lucir como un alma en pena. ¡Todos sabemos que conocías el plan de Sirius y me apostaría la varita a que lo ayudaste!

-¿Y qué si lo hice? – dijo Andrómeda volviéndose retadora – al menos él tuvo el valor de hacer lo que quería.

-¿No pensarás en seguirle, verdad? – dijo Narcisa abriendo muchos los ojos – No te atreverías a hacernos eso…

-No te preocupes Cissy – dijo Regulus tras mirar un momento a la castaña – Andy no lo haría. No todavía.

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Regulus no podía definir qué sentía con respecto a la marcha de su hermano. Era ciertamente un alivio no ver interrumpidas sus tardes de lectura por los pleitos entre su madre y Sirius, pero la vida de Grimmuald Place carecía en realidad de interés.

A los días de la marcha de Sirius todos parecían haberlo olvidado, actuaban como si nunca hubiera estado ahí. Regulus sólo vio a una persona realmente desconsolada por lo sucedido. Daine Prince.

-Vamos Daine, no es tan malo como parece…

-Pero Regulus… - los chicos estaban en el balcón de la casa de los Prince- se ha ido para siempre.

-No seas melodramática. Lo verás en el colegio.

-No querrá hablar conmigo. No querrá hablar con una Slytherin que forma parte del pasado…

-¡Oh, ya déjalo Daine! –dijo Regulus perdiendo los estribos- Sabes muy bien que ni en mil años Sirius te habría hecho caso, además¿qué es tan maravilloso sobre él?

-¡Regulus! – la chica se sonrojó.

-Por favor, todos sabemos que te morías por los huesos de mi hermano.

-Eso no es cierto… - negó Daine, aunque el rubor en sus mejillas indicaba lo contrario - ¿y me vas a decir que tú no lo extrañas¿Que no lamentas que se fuera?

-La verdad, no. No quería que se fuera, pero lo hizo.

-¿Y eso cambia las cosas?

-Eso lo cambia todo. – la mirada de Regulus se perdió en el horizonte – Negó su propia su sangre. La sangre lo es todo Daine. No me importa que no comparta nuestras ideas sobre la limpieza de la sangre. Lo que no puedo consentir es que niegue a su propia familia, la propia sangre que corre por sus venas. Es la misma que corre por las mías, y por más lejos que se vaya, no podrá cambiar eso.

Daine miró a Regulus de una manera totalmente distinta a como lo había visto durante toda su vida.

-Vamos Daine, anímate – dijo Regulus volviendo a verla – Ya vendré mañana a verte, mejor me marcho.

Daine asintió y lo acompañó a la salida. De camino pasaron por el salón principal de la casa, donde estaba el árbol genealógico de los Prince. Regulus se acercó a admirarlo.

-Cierto – dijo Daine sonriendo – te interesa la genealogía…

-Así es – Regulus levantó el libro que andaba consigo: "Las familias sangre limpia más antiguas del mundo mágico". – Hey, tu árbol familiar tiene alguien quemado también.

-Sí… Eillen Prince – dijo Daine con tono despreciativo – se casó con muggle. Dicen que tuvo un hijo, no lo sé.

-Por eso no estoy de acuerdo en que los eliminen de los árboles – dijo Regulus negando lentamente- se pierden líneas importantes, y como te dije, no pueden cambiar la sangre que llevan por las venas.

-¿Ya quitaron a Sirius del de los Black?

-Así es – contestó Regulus dirigiéndose a la salida- Nuestra madre lo quemó el mismo día que se marchó en la noche.

-¡Eso te hace el único heredero de los Black!

-Así es.

Sin embargo, Daine pensó que no sonaba tan emocionado al respecto como debería.


¿Qué les pareció? Tengo muchas ganas de saber que les parece este segundo capítulo y en especial que opinan sobre Regulus Black. A mí me encanta, es muy distinto a Sirius en algunas cosas, pero encantador a su manera.

Gracias por darme ánimos con la Universidad. De verdad que ver reviews nuevos en el correo siempre es una alegría. De momento me está yendo bien, el semestre apenas empieza y hay mucho trabajo.

Sobre Memorias, para los lectores que supongo estarán esperando la continuación, les tengo la buena noticia de que ya sólo me falta una escena y media para acabar el capítulo. Sin embargo no sé cuando pueda hacerlo... Me encantaría lograrlo antes de final del mes. Espero poder hacerlo. Pero sepan que no la he abandonado. El capítulo se llamara "La primera misión".

Bueno, ahora sí me despido que tengo muchas lecturas y resúmenes esperando...

¡Saludos desde Costa Rica!

Sara Fénix Black