Disclaimer: los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a JK Rowling y Warner Brothers---- excepto Daine Prince.
Hola a todos!
Ya sé que me he atrasado mucho, pero es que la Universidad está que no me deja respirar, además de que han estado arreglando mi computadora.
Sin embargo, aquí está el capítulo. Es algo corto, lo sé, pero a mí en lo personal me encanta como quedó.
No les digo más y los dejó con la lectura.
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CAPÍTULO 3:
EL REENCUENTRO-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"-Era más joven que yo – explicó Sirius-, y mucho mejor, como me recordaban mis padres cada dos por tres.
-Pero murió –dijo Harry.
-Sí. El muy imbécil… se unió a los mortífagos."
Sirius Black y Harry Potter. J.K. Rowling. Harry Potter y la Orden del Fénix.
Editorial Salamandra. Pp. 122
Regulus miró a su alrededor tratando de evitar una expresión de desprecio. Nunca habría escogido un lugar así. No estaba muy seguro de porqué estaba ahí ni porqué le había escrito en primer lugar. Tal vez Narcisa tenía razón y no era más que un sensible, o tal vez Daine tenía razón y quería a su hermano. Lo único que sabía era que quería hablar con él antes.
Habían pasado dos años desde la última vez que se habían visto, cuando Sirius había salido de sétimo año. Regulus se había graduado un año antes de Hogwarts y había pasado ese tiempo profundizando sus conocimientos sobre magia antigua, documentos mágicos antiguos y genealogía.
No sabía casi nada sobre su hermano, solamente que trabajaba para Dumbledore en un grupo especial para combatir a Lord Voldemort.
En ese momento la puerta del pequeño bar se abrió. Regulus distinguiría la figura alta y distinguida que entró en cualquier lugar. El recién llegado se acercó a él y sonrió ligeramente.
-Puntual como siempre.
-Sirius. Tanto tiempo.
-Lo mismo digo Regulus.
Sirius se sentó a su lado e hizo una seña a la camarera que le trajo el mismo trago de siempre. Los hermanos estaban en una de las mesas más alejadas del lugar. Sirius se quitó la capucha que llevaba dejando caer su pelo largo y acomodándoselo con la mano rápidamente. Evaluó a su hermano, estaba casi igual que como lo recordaba, aunque sus rasgos eran más duros.
-Me sorprendió que escribieras – confesó Sirius.
-Me sorprendió que accedieras a verme.
-Lo hice en parte porque te dije que me escribieras si me necesitabas, en parte por curiosidad. – admitió Sirius – Últimamente no salgo mucho, así que espero que valga la pena.
-Por eso me sorprendió que accedieras.
-Estoy en la lista negra de los mortífagos Reg – susurró Sirius mirando a su alrededor.- Ya debes saberlo.
-Si eso crees deberías ser menos obvio – dijo Regulus sonriendo – no debiste citarme tan cerca de donde te quedas.
-¿Quién dice que estamos cerca? – dijo Sirius con una sonrisa de suficiencia.
-Ella.
La sonrisa de Sirius se borró al ver a Regulus sonreírle a una chica unas mesas hacia la derecha. Fue el turno del hermano menor de sonreír.
-Las mujeres siempre han sido tu punto débil Sirius.
Sirius bajó la cabeza en señal de vencido pero sonriendo.
-Eres bueno Reg. ¿Le dirás a alguien que estoy aquí¿A la "querida" Bellatrix, tal vez?
-Sabes que no. Te dije en la carta que sería un encuentro secreto. ¿O no te fías de mí?
-Si no me fiara de ti no estaría aquí – declaró Sirius – No me interesa morir a manos de la salvaje de nuestra prima.
-No va a matarte – corrigió Regulus – Sólo quieren traerte de su lado.
Sirius lanzó una risa corta con la que daba a entender evidentemente que no le creía.
-¿Para qué querías verme? – preguntó prescindiendo de discutir el tema.
-Recibí la invitación.
Sirius dejó su bebida en la mesa y lo miró a los ojos.
-Claro, Narcisa y tú tienen la edad ya. Supongo que lo esperaron con más ansias que la carta de entrada a Hogwarts.
-Estoy hablando en serio – le reprochó Regulus.
-Yo también. ¿Vas a unirte a Lord Voldemort?
-Probablemente.
-¿Por qué? – preguntó Sirius balanceándose en las patas traseras de la silla y mirando a su hermano con curiosidad.
-Pelea por mis ideales. La limpieza de la sangre, la superioridad de la magia…
-Me da náuseas sólo oír hablar de ello… -Sirius hizo como si fuera a vomitar.
-¡Por favor Sirius¡Son cosas obvias! Lord Voldemort quiere cambiar la visión permisiva que hay, traer de vuelta las buenas costumbres. Si Lord Voldemort triunfa los Black estaremos muy alto una vez más. Somos una de las pocas familias sangre limpias que quedan y…
-¡Ajá! Por eso es que te unes – dijo Sirius dejando caer la silla y señalándolo con el dedo índice – Te unes por los Black, porque sabes que eres el único heredero y crees que si Lord Voldemort gana estarás muy alto en la escala social. ¡Qué ingenuo eres!
-¿Ingenuo¡Yo no soy el que persigue ideales vacíos!
-Sí, pobre ingenuo Regulus que desde el sillón de la biblioteca se perdió entre letras e historias y nunca se enteró en qué mundo vivía… En el momento en que Voldemort llegue al poder se va a deshacer de todos los idiotas que lo apoyaron. – Sirius empezó a hablar rápidamente, para evitar que su hermano lo interrumpiera – Él no lucha por tus ideales Regulus. Él quiere poder, y se vale de esa excusa para que ustedes trabajen para él. Cuando no los necesite los desechará como basura, como estorbos que serán para él.
-Te equivocas – dijo Regulus – Bellatrix está entre sus favoritas, él ha prometido…
-¿Y qué vas a hacer tú en un grupo de gente como Bellatrix? – lo cortó Sirius – llevo ya bastante tiempo peleando con los mortífagos Reg, y créeme, tú no tienes madera de mortífago.
-Creo en lo mismo que…
-Los mortífagos no son un grupo de creyentes de una doctrina. Son asesinos.
Los hermanos se miraron retadoramente. Finalmente fue Regulus el que rompió el silencio.
-Siempre te has creído superior a mí Sirius. Lo veía cuando nuestro padre hablaba bien de mí. Tu mirada de desdén… Siempre te has creído más valiente por ser un Gryffindor, más listo por ser más sociable, más…
-¿A qué viene esto? – lo interrumpió Sirius.
-A que no es cierto. No eres mejor que yo, ni yo soy mejor que tú Sirius. Somos iguales.
-¿De verdad? – Sirius arqueó una ceja – pues tenemos la similitud bastante escondida…
-Somos iguales en que los dos somos capaces de pelear y morir por lo que creemos y lo que amamos. La diferencia radica en que creemos y amamos cosas distintas.
Sirius sonrió y asintió.
-Tengo que admitir que tienes razón en eso.
-Por eso quería verte – el semblante de Regulus se tornó más serio – Hace años renunciaste a tu familia y negaste la sangre que corre por tus venas, pero necesito saber hasta que punto. Si tuvieras que enfrentarme en una batalla¿me matarías?
-No soy un asesino Regulus, esos son los de tu grupo. ¿Tú me matarías?
-Sí, si me enfrentas como tu enemigo. No como tu hermano. Pero no has respondido a mi pregunta.
Sirius suspiró.
-No Regulus. No te mataría a menos que fuera absolutamente necesario.
-¿Por salvar tu vida?
-Por aquello en lo que creo y aquello que amo.
Regulus sonrió y asintió. Puso unas monedas sobre la mesa y se levantó.
-De acuerdo. Es hora de que me marche. Supongo que esta es la despedida definitiva.
-Eso creo – dijo Sirius incorporándose a su vez – a menos que reconsideres las cosas.
-Nunca me pasaré a tu bando, Sirius.
-Ni yo al tuyo.
Aguantaron la mirada del otro un momento, hasta que Regulus inclinó la cabeza en señal de despedida y salió del local con paso firme. Sirius lo miró alejarse y suspiró. En qué lío se estaba metiendo su hermanito…
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¡Y eso ha sido todo por hoy! Sí, lo sé, fue muy corto... Pero igual espero sus comentarios! Los reviews me hacen muy feliz y me suben mucho el ánimo, y estoy muy orgullosa de la cantidad de reviews que llevamos en dos capítulos!
Espero que la historia les siga gustando.
Saludos desde Costa Rica
Sara Fénix Black
