Disclaimer: los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a JK Rowling y Warner Brothers---- excepto Daine Prince.
Hola a todos!
Disculpen la tardanza! La Universidad me hizo perder la conciencia del tiempo que había pasado. Al menos publiqué un capítulo de Memorias en medio pero no todo ustedes la leen, así que no creo que sirva realmente de justificación...
Lo lamento, pero es que este semestre está muy rudo...
Sin embargo, he recibido todos sus reviews, muchísimas gracias! Cada vez que recibo uno me entusiasmo muchísimo, han visto el contador? Gracias!
Y aquí está el capítulo cuatro. Puro Regulus ya.
Capítulo 4:
Todo queda en familia
"Pero supongo que, al principio, mis padres creyeron que Regulus era un verdadero héroe cuando se le unió"
Sirius Black. J.K. Rowling. Harry Potter y la Orden del Fénix.
Editorial Salamandra. Pp. 123
Regulus estaba en la biblioteca de su casa, sentado en el sillón de siempre, con un libro cerrado sobre el regazo. En la mano sostenía una copa llena de vino y su rostro estaba frente a la chimenea, donde estaba la cabeza de su prima favorita. Sólo las llamas verdes iluminaban la habitación.
-Debes darle tu respuesta definitiva a Bellatrix hoy.
-Lo sé, Cissy.
-¿Por qué has tardado tanto? – le reprochó la rubia – Yo dije que sí el mismo día.
-Tú estás casada con un mortífago. No tenías mucha opción. Yo estaba valorando las posibilidades.
-¿Hay otra posibilidad mejor? – preguntó la chica arqueando una ceja con incredulidad.
-No –contestó Regulus levantando la copa – por eso me uno.
Bebió un trago mientras Narcisa sonreía.
-Entonces nos veremos mañana en la iniciación.
-Así es – dijo Regulus sonriendo – Nos vemos ahí.
-Hasta luego Reg.
-Adiós Cissy.
Con un 'plin' la cabeza de Narcisa desapareció. Regulus siguió contemplando la chimenea pensativo. Ahora la luz dorada de las llamas bañaba las paredes de la habitación. Trataba de sacar de su cabeza las palabras de Sirius sobre los mortífagos y concentrarse en todos los beneficios que traería a la comunidad mágica, a su familia y a sí mismo la lucha.
En ese momento la puerta de la biblioteca se abrió.
-Señor Regulus, la señorita Prince acaba de llegar. Desea verle.
-Déjala pasar Kreacher.
Momentos después Daine entraba al salón. Ese día vestía de blanco inmaculado y llevaba un abrigo de piel del mismo color, el cual le entregó a Kreacher para que se lo guardara.
-Buenas tardes, Daine. Kreacher, sírvele un trago a la señorita por favor.
Daine aceptó gustosa la copa que el elfo doméstico le sirvió, pero esperó a que este se fuera antes de hablar.
-Dime que no es cierto.
-¿Qué cosa? – le tono calmado y reposado de Regulus contrastó con la ansiedad que se notaba en la voz de la muchacha.
-Que vas a unirte.
-¿De qué te serviría que te mintiera? – respondió Regulus tranquilamente.
-Regulus, tú no… no, tú no puedes unirte.
-¿Por qué no?
-Tú no perteneces con ellos. Si te unes será para convertirte en una de las marionetas de Bellatrix, tú no eres como ellos, tú…
-¿Has estado en Kent últimamente?
-¿Qué? – preguntó la chica confundida- ¿A qué viene eso?
-Hablas exactamente igual que Sirius…
-¿Sirius está en Kent? – la pregunta salió demasiado anhelante de los labios de la chica. Regulus se rió.
-Vamos, ve corriendo a buscarlo a los bares de Kent… Sus distintas chicas pueden darte razón de él.
-No debiste decirme eso – murmuró la chica con mirada ausente. Tras un momento de silencio, preguntó - ¿Viste a Sirius?
-No – mintió Regulus.
-¿Y a qué te refieres entonces con que hablo como él?
-A que él nunca pensó que yo valiera para mayor cosa… Y aparentemente tú tampoco.
-Yo no creo que no valgas. – lo corrigió Daine – Al contrario, creo que hay mejores cosas para ti fuera de ese medio.
-¿Qué sabes tú de "ese medio"? – preguntó el chico. Su copa se había vaciado, y prefirió no llamar a Kreacher para que se la llenara para evitar cortar la conversación, así que se levantó y se dirigió la botella de licor que había sobre la repisa para llenarla de nuevo.
La miró a los ojos expectante mientras tomaba un trago más.
-Sé lo necesario – la chica le dirigió una mirada desesperada – es este lugar donde no puedes confiar en nadie, absolutamente en nadie. Debes actuar a ciegas, siguiendo instrucciones que es preferible no entender su objetivo… Por favor Regulus. No te unas.
Regulus sonrió.
-Lo siento Daine. Ni siquiera tu encantadora mirada de ruego me puede hacer cambiar de opinión.
-Pero Regulus… ¿Por qué te unes en realidad?
-Por los Black.
Regulus sonrió más ante la expresión perpleja de la chica.
-El honor de los Black depende de mí. Será todo un orgullo para mis padres que pelee por los ideales que nuestra familia defiende desde hace siglos. Nuestro lema es "toujour pours". Sirius ha manchado nuestro nombre luchando contra este lema, y como bien sabes Andrómeda lo ha mancillado con ese matrimonio con un sangre sucia. Bellatrix y Narcisa pelean por Lord Voldemort, pero ambas han perdido ya el apellido. Yo soy el único Black que puede traer el honor de la familia de vuelta. Y voy a hacerlo.
-¿Nada te hará cambiar de opinión?
-Nada.
La luz de la chimenea se reflejaba en los ojos de Regulus con la misma fuerza que la determinación que sentía. Daine bajó la cabeza vencida.
-No digas nunca que no te lo he advertido – murmuró débilmente.
-No lo haré. – el tono de Regulus era definitivo. Daine lo miró directo a los ojos, pero Regulus no se inmutó.
-¿Cambia esto las cosas entre nosotros? – preguntó la chica inquieta.
-Sólo si tú así lo quieres.
-No.
-Entonces no. – respondió tranquilamente el chico terminándose la copa y dejándola de lado. Ella le sonrió y sin decir nada más, salió de la biblioteca.
Una vez que oyó la puerta principal cerrarse, Regulus echó un puñado de polvos flu en las llamas.
-¡La casa Lestrange! – cuando la fría y oscura sala de su prima apareció ante sus ojos, pudo ver a Bellatrix sonriendo desde uno de los sillones.
-Te esperaba primo.
-No iba a fallarte.
Regulus se acercó y la saludó de beso en la mejilla.
-¿Algo de beber? – preguntó la mujer señalando el mini bar en la pared del salón.
-No, gracias.
-Siéntate – Bellatrix señaló el otro sillón, frente a ella. Regulus sabía que eso no sería una conversación entre primos. Era una conversación oficial. - ¿Tienes una respuesta a la generosa oferta del Señor Oscuro?
-Sí. Voy a unirme.
Los labios de Bellatrix se curvaron en una sonrisa.
-Sabía que contábamos contigo. Por eso mismo he hablado sobre el Señor Oscuro sobre tu posición en el movimiento con antelación.
Bellatrix hizo una pausa para comprobar si se veía en el rostro de su primo el interés que esperaba ver reflejado en él, y así fue.
-Eres un Black, y como tal, tendrás una posición privilegiada. No empezarás de cero, sino que podrás formar parte de uno de los escuadrones especiales desde el inicio. –Bellatrix hizo otra pausa para permitir a sus palabras hacer el efecto deseado. – El mío.
-¿Trabajaré contigo? – preguntó Regulus de inmediato.
-Conmigo no sería la expresión correcta Regulus.
-Perdón, quise decir, para ti.
-Para el Señor Oscuro, bajo mis órdenes – aclaró Bellatrix.
-En ese caso, es un honor – dijo Regulus con una inclinación de cabeza – Todo queda en familia.
-Así es. Todo queda en familia Reg. Mañana debes venir aquí media hora antes de las once de la noche, cuando te llevaré a tu iniciación. Veremos a Narcisa allá. Después se les dará su primer misión. ¿Entendido?
-Entendido. ¿Eso es todo?
-Así es.
-En ese caso me retiro.
-Sí. Ve a darle la buena noticia a Antares y Yelma. Estarán orgullosos de ti.
Regulus se despidió con una inclinación de cabeza y desapareció en la chimenea. Bellatrix sonrió malvadamente viendo las llamas. ¡Qué ingenuo que era su primo!
Vale, ya sé que es corto... Pero es una historia de capítulos cortos, aunque probablemente en los de más acción que están por llegar me extienda más. Y el próximo capítulo trae sorpresa y prometo publicarlo muy pronto! Sólo espero sus comentarios sobre este!
Saludos desde Costa Rica
Sara Fénix Black
