Disclaimer: La familia Black, Snape, los Prince, los Riddle y todo el mundo mágico pertenece a JK Rowling.

Hola a todos!!!!!

No tengo perdón por el enorme retraso, lo sé, lo sé!!! Esta historia tenía que estar terminada antes de la salida del sétimo libro, y me temo que después de leerlo todo se vendrá abajo...

Pero aun faltan unos días para el libro, y aquí está mi capítulo 7, con el encuentro entre Regulus y su hermano mayor... Y mucho más.

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Capítulo 7:

Siervo de un mestizo

"-¿Sabía usted que él también es un sangre mestiza –preguntó Harry con temeridad. Hermione soltó un débil gemido- Me refiero a Voldemort. Sí, su madre era bruja, pero su padre era muggle. ¿Acaso les ha contado que es un sangre limpia? "

Harry Potter. J.K. Rowling. Harry Potter y la Orden del Fénix.

Editorial Salamandra. Pp. 808

La batalla subía en intensidad, los mortífagos y la gente de la Orden estaban en una fiera batalla, los gritos eran ahora de otra clase… Pero dos personas parecían ajenas a todo esto. Un hombre de la Orden, de cabello negro corto y ojos grises tenía su varita en dirección a un mortífago, pero acababa de aflojar la presión y lo hacía voltearse en ese momento.

-¿Regulus?

-Sí Sirius. Soy yo.

La niña que hasta el momento los había mirado inmovilizada corrió lejos de ellos al notar que habían perdido todo el interés en ella.

El mortífago miró fijamente a su hermano, quien podía ver sus ojos grises a través de la máscara, sin dejarse intimidar por la varita.

-Ibas a matar a esa niña… – dijo Sirius con resentimiento y otro sentimiento que Regulus no pudo evitar pensar que sonaba a un poco de decepción, moviendo un poco la varita hacia él – Realmente eres todo un mortífago…

-Te dije que me convertiría en uno – dijo Regulus en tono retador, ajeno a lo que sucedía a su alrededor, concentrado en su hermano. ¿Debería pelear con él?

-Y lo hiciste. Ya no eres el Regulus que conocí.

-¿Se puede saber por qué crees eso? – preguntó serio, tratando de ganar tiempo, y a la vez curioso por la reacción de Sirius. Era como si realmente le importara.

-Porque ibas a matar a una sangre limpia.

Regulus bajó la mirada un momento, y ante su sorpresa, Sirius bajó un poco la varita y continuó con un tono enojado y recriminador, pero sin gritar.

-¡¿Qué crees que estás haciendo con ellos Regulus?! Tú me dijiste toda esa porquería de que te unías por la sangre, y aquí estás… ¡¡¡matando sangre limpias para que un mestizo tenga el poder sobre el mundo mágico!!!

Regulus se precipitó hacia Sirius, pero el mayor de los Black fue más rápido y lo paralizó. Se acercó y le quitó la careta, hablándole muy cerca de la cara, al punto que Regulus sentía el aliento caliente y fiero de su hermano.

-¿No lo sabías¿No sabías que Lord Voldemort es en realidad Tom Riddle, el hijo de un muggle?

-¡No es cierto!¡Es el heredero de Salazar Slytherin! – le gritó Regulus desde su posición inmóvil.

-¡Lo es! – confirmó Sirius asintiendo - ¡El hijo de una mujer descendiente directa de su línea sanguínea y de un muggle!

Regulus iba a replicar, pero algo lo hizo detenerse… ¿Riddle…?

-¡¡Retirada!! – el grito de Bellatrix hizo a los dos hermanos sobresaltarse. Sirius tomó con más fuerza la varita para precipitarse a atrapar a los mortífagos en fuga, pero le dijo a su hermano en un susurro antes de irse.

-Piénsalo bien Reg. Tú eres el experto. Dime si lo que estás haciendo es realmente lo que creías… Yo siempre podré ayudarte si tomas la decisión correcta.

Sirius corrió hacia los otros mortífagos, al tiempo que Regulus sentía que podía moverse de nuevo. Miró aturdido a su hermano correr y desapareció, ateniéndose a la orden de su prima.

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Bellatrix estaba de rodillas frente a Lord Voldemort, en el salón privado de este. Hacia un mes había sido noticia mundial el asesinato de los niños, aunque el golpe no había sido tan grande como deseaban debido a la intervención temprana de la Orden del Fénix.

Había llevado a Regulus a otras torturas, pero ninguna tan fuerte de nuevo, lo dejaba permanecer en el laboratorio, terminando las pociones. Sin embargo, Severus Snape había terminado su tarea especial en esos días y Regulus volvía a estar disponible.

-¿Crees que aún tienes dominio sobre él? – preguntaba Voldemort al tiempo que se volvía hacia ella.

-Sí mi señor. Tendré control sobre él mientras corra sangre Black por mis venas.

-Puso resistencia en el ataque…

-Es como un niño aún mi señor. Necesita entrenamiento. Está asustado y esta proposición lo devolverá a su normalidad, mi señor.

Tras unos segundos de silencio, Lord Voldemort habló de nuevo.

-¿Crees que pueda hacerlo?

-Sí. Estoy segura – contestó sin dudarlo – lo vi memorizar esos libros…

Otro largo silencio. Finalmente, Voldemort dijo en tono de sentencia.

-Habla con él. Que se ponga en la tarea de inmediato. No quiero un solo mestizo haciéndose pasar por sangre limpia aquí. No me fío de su memoria. Que revise la literatura de nuevo.

-Sí mi señor – respondió la mujer con una sonrisa.

-Sabes lo que esto significa. La misión es tuya, no suya. Si tiene éxito te premiaré más que a ninguno, incluso que al mismo Severus que acaba de terminar efectivamente la misión que le había encargado. Cuando estés segura de que ha terminado, mátalo.

-Así lo haré mi señor.

Bellatrix le besó la mano y salió del salón.

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Regulus estaba en la biblioteca de la casa Black. Las órdenes de Bellatrix habían sido claras: tenía que utilizar sus conocimientos en genealogía mágica para detectar a los mestizos que trataran de hacerse pasar por sangre limpias en el movimiento. Tenía sus dudas sobre hacerlo, era probable que condenara a la muerte a los que encontrara… pero era aún más probable que lo mataran si descubrían que nos los había descubierto a todos.

Había dicho a su prima que se sabía los árboles de memoria, pero ella le había dicho específicamente que revisara de nuevo la biblioteca de las mansión. Aquello era algo tedioso, pues ahora que Regulus estaba poco en casa tenía consigo sus libros favoritos, y los que de la biblioteca estaban protegidos por un hechizo especial muy poderoso para conservarlos intactos, pero que no permitía acceder a ellos.

Tras decir los contrahechizos correspondientes sacó uno de los libros. Alzó la varita para poner el hechizo de nuevo, pero decidió hacerlo cuando acabara con ese trabajo. Si tenía que estar consultando mejor no hacer el desgastante hechizo una y otra vez…

Se sentó en el escritorio con el libro "Las familias sangre limpia más antiguas del mundo mágico" frente a él, pero las letras frente a sus ojos no captaron su atención. Desde la conversación con Sirius no podía dejar de pensarlo… No recordaba ningún Riddle en ninguno de los libros.

Le hervía la sangre de pensarlo. No era posible… él no estaba sirviéndole a un mestizo. Era el descendiente de Salazar Slytherin, Bellatrix se lo había dicho… Probablemente era una mentira que Sirius quería hacerle creer, aunque tal vez era más bien una mentira que habían hecho creer a su hermano.

Sí, eso era. Empezó a revisar la lista de apellidos de sangre limpia cuando topó con uno que le llamó poderosamente la atención: Gaunt.

-Gaunt… - recitó Regulus haciendo memoria y empezando a pasar hojas buscando la página correspondiente– la línea directa de Salazar Slytherin, descendientes de su única hija, Miranda… El heredero de Slytherin nacerá de su sangre…

Finalmente encontró la página. Leyó rápidamente.

-La línea se ha conservado pura ya que se reproducen entre hermanos para no perder la sangre… Nunca han querido trasladarse de Snake Valley, a pesar de que este fue abandonado por los magos aterrorizados por la familia Gaunt y poblado por muggles, los cuales le dan ahora el nombre de Pequeño Harlengton.

Miró las páginas correspondientes a los Gaunt pensando rápidamente. Lord Voldemort no se parecía a ninguna de las fotos de los Gaunt, y el matrimonio exclusivo entre hermanos aunque conservaba la raza desmejoraba la especie… Voldemort podía no verse humano, pero no se veía simiesco, como se esperaría de su línea…

¿Era posible que sangre nueva hubiese entrado en él¿Sangre… muggle?

Tenía que averiguarlo. Cerró el libro y llamó a Kreacher para enviarlo a hacer su maleta. Haría un pequeño viaje a ese lugar de Harlengton.

Cuando el elfo se hubo marchado procedió con su trabajo, comparando los apellidos de los mortífagos con los de las familias mágicas, encerrando en un círculo aquellos que tenía en lista que no aparecían. La mayoría de ellos con sólo leer el nombre lo había sabido. Era un gran voto de confianza que le dejaran los nombres de los mortífagos: no se suponía que los mortífagos se conocieran entre sí.

En ese momento, Kreacher le anunció la llegada de Daine Prince.

Regulus sonrió de medio lado. Había esperado esa visita. Cuando la chica entró la recibió cariñosamente con un beso en la mejilla.

-¿En qué puedo servirte?

-Me enteré de tu misión – dijo Daine sin preámbulos- la de encontrar los mestizos.

Regulus asintió.

-¿Y que hay con eso?

-Tengo que pedirte un favor Regulus – dijo la chica rápidamente – es sobre…

-Severus Snape.

La chica lo miró con los ojos muy abiertos. Regulus sonrió con suficiencia.

-Es el hijo de Eillen Prince ¿no?

Daine se sentó con aspecto impactado, tratando de acomodar sus pensamientos.

-¿Co… cómo lo sabes? – preguntó con un susurro.

-Snape no es un nombre mágico – explicó Regulus – Eso lo sé desde el colegio. No lo acusé porque quería ganarle en popularidad en pociones sin necesidad de hacer explícita la superioridad de mi sangre. Sin embargo, sus genes mágicos eran fuertes. Cuando me hablaste de Eillen, la exiliada de tu familia, dijiste que creías que había tenido un hijo y me preocupé por otra línea sanguínea perdida, así que una vez en Hogwarts averigüé sobre Eillen Prince y descubrí, para mi sorpresa, su matrimonio con un muggle de apellido Snape. No te dije nada ni dije nada en Slytherin sobre la sangre de Severus por ti. Igual no lo hice al descubrir que trabaja para el Señor Oscuro.

Daine asintió, pero no hubo ninguna sonrisa de gratitud por su parte, como Regulus notó, sino una mirada de profunda concentración.

-¿Y ahora Reg¿Lo dirás ahora que es tu trabajo?

Regulus la miró fijamente, pensando… Sí había logrado saber de su misión era que estaba cerca de la información de Voldemort y para sus intereses en ese momento le servía tenerla a su favor… Y aparte de él, era poco probable que alguien descubriera la sangre muggle de Snape: era un buen mago a pesar de su impureza.

-No – dijo Regulus firmemente – si no lo hice antes, no lo haré ahora. Quédate tranquila.

-Pero… ¿por qué no lo harás? – preguntó la chica confundida.

-Por ti – respondió Regulus con una sonrisa, que finalmente la mujer correspondió alborozada y le dio un abrazo.

-¡Eres lo máximo Reg!

-Lo sé…

Regulus la mantuvo abrazada un momento de espaldas a la biblioteca. Cuando finalmente la soltó ella se repuso rápidamente, recobrando la compostura.

-Y bien… ¿cómo va el trabajo? – preguntó más informalmente - ¿Encontraste los libros?

-Sí – contestó Regulus volviendo a estos – tuve que quitar la protección a la biblioteca por mientras hago el trabajo, aunque seguramente mañana salga durante el día… Hay unas cosas que quiero comprobar.

-¿Qué cosas? – preguntó la chica con curiosidad al tiempo que ojeaba algunos libros.

-Es secreto –respondió Regulus – al igual que el trabajo que hago aquí. No te preocupes Daine. El secreto de Snape está a salvo conmigo. Vete, y déjame trabajar.

La chica le sonrió de nuevo, le dio un suave beso en la mejilla y se dirigió a la puerta. Justo antes de salir se volvió un poco para murmurar levemente

-Gracias…

Desapareció al otro lado de la puerta y Regulus escuchó cerrarse la puerta principal. Daine se había ido. Sonrió irónicamente y subió a asegurarse de que Kreacher tuviera listo su equipaje.

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Pequeño Hangleton no era un lugar de mucha actividad, como pudo comprobar Regulus a su llegada. Le había dicho a su prima que haría un viaje para comprobar ciertas líneas de sangre y se había negado a necesitar compañía. Bellatrix no había sospechado de él pues había visto que decía la verdad. Lo que no sabía era exactamente que era la línea de sangre del Señor Oscuro la que seguía.

Cuando llegó al pueblo empezaba a anochecer y tras buscar una pequeña posada se dirigió al lugar donde sabía que le sería más fácil informarse: el bar del pueblo. Este se llamaba El Ahorcado y parecía muy concurrido. Regulus sonrió. En pueblos así ese lugar era lo único interesante que podía haber después de cierta hora.

Regulus no era un experto sobre los muggles, pero no desentonaba entre ellos como lo hacían la mayoría de los magos. Probablemente porque de joven había oído a su hermano mayor hablar mucho sobre ellos y algo había leído al respecto también. Había que conocer al enemigo.

Vestía con una camisa y pantalón negro, y llevaba una capucha para cubrirse mejor el rostro. Sin embargo, al llegar al local se descubrió. Al final de la noche todos estarían muy borrachos para recordarlo y ocuparía su encanto para sacar la información que quería.

Pidió un trago y se sentó solo en una mesa. Poco tiempo después una mujer algo entrada en años se sentó a su lado.

-Hola guapo… ¿De visita en el pueblo? Soy Dot…

-Hola preciosa – mintió descaradamente el chico trabajando contra su timidez y buscando su lado conquistador… Sirius no podía habérselo dejado completamente todo – ¿Te puedo invitar una copa?

-Claro… - Regulus pidió un trago para ella – ¿Qué haces aquí, si se puede saber?

El chico deslizó un líquido incoloro en la bebida de la chica con gran habilidad antes de dársela. Eso la haría más comunicativa y no recordaría nada luego.

-Estoy investigando.

-¿Se puede saber sobre qué?

-Estoy buscando información sobre dos familias… Tal vez puedas ayudarme…

La mujer lo miró insinuante.

-Yo te ayudaré en lo que quieras cariño…

Regulus frunció el ceño. Ese "cariño" era un efecto secundario de la poción… La mujer podría ponerse excesivamente cariñosa. Más que ya venía dispuesta…

-¿Sabes si vivió por aquí una familia llamada Gaunt?

La mujer se rió al tiempo que acercaba su asiento más al de Regulus.

-¿Por qué te interesan? Vivían al otro lado del valle en una casucha… Estaban locos de remate y parecían monos…

Eso concordaba con lo que Regulus sabía, debido a los cruces exclusivamente entre familiares cercanos.

-Ya veo… Hablaste en pasado¿no queda ninguno?

-No… Pero fueron protagonistas de una historia muy interesante. La hija de los Gaunt sedujo al hijo de los Riddle, la gente de plata de aquí del pueblo. Ella y Tom se fugaron para casarse… ¡Fue uno de los mejores chismes aquí en Pequeño Harlenton! Porque Tom Riddle era uno de los hombres más guapos que he conocido… Estaba comprometido con Cecile Barton, de Gran Harlenton. Era una chica de alta sociedad que quedó destrozada cuando él la dejó por esa.

Regulus sintió erizarse toda la piel. Tom Riddle… Probablemente la chica Gaunt y él le habían puesto a su primogénito el nombre de su padre… El menor de los Black sintió una gran ira nacer en él. El gran Lord Voldemort no era más que un sucio y cochino mestizo… Él, un Black, con una ascendencia intachable de sangre pura, había estado trabajando a las órdenes de un vulgar mestizo… Por más heredero de Slytherin que dijera ser, su sangre estaba contaminada.

Y la sangre lo es todo.

Sin embargo, la voz de Regulus se mantuvo impasible y su rostro no demostró la conmoción que sufría en ese momento.

-¿Sabes si tuvieron hijos? – preguntó sin mostrar demasiado interés en el tema.

-No lo sé… Tom volvió al pueblo un tiempo después diciendo que ella lo había engatusado y no sé que otras tonterías. La verdad es que no sé qué vio en ella. Tenía que estar ciego para dejar a la bellísima Cecile por ella… Si creyera en brujerías diría que le dio un filtro de amor.

La mujer se rió estridentemente de su ocurrencia, mientras Regulus pensaba que probablemente tenía razón.

-¿No recuerdas el nombre de la chica Gaunt?

-No… No eran muy sociables con la gente del pueblo. En eso los Riddle y los Gaunt se parecían. Por eso nadie lamentó las muertes de ninguno. En especial el asesinato de los Riddle.

-¿Asesinato? – Regulus la miró nuevamente interesado. Había estado a punto de dar por terminada la conversación para seguir buscando información, pero este detalle le llamó la atención poderosamente.

-Oh sí… - los ojos de Dot brillaron – Aparecieron asesinados en su casa hace unos 40 años o un poco menos… Pero nunca lograron probar como los habían matado. ¡La policía dijo que estaban en perfecto estado de salud pero que estaban muertos!

La mujer empezó a reírse estridentemente una vez más, pero Regulus comprendió inmediatamente que habían sido asesinados con un Avada Kedavra.

-¿Hubo sospechosos en la investigación?

-Todos sospecharon del jardinero, Frank Bryce. Yo creo que fue él. Tiene un carácter horrible, no me gustaría de enemigo…

La mujer decidió que la historia ya había tomado demasiado tiempo y se acercó más a Regulus, poniendo una mano en su pecho.

-Pero no veo por qué te interesa esta historia… Podríamos aprovechar el tiempo en cosas más interesantes…

-En un momento preciosa – dijo Regulus sonriendo un poco – Sólo una pregunta más. ¿Qué pasó con este Frank Bryce?

-Sigue en la mansión Riddle. Esa casa grande que se ve sobre la colina – contestó Dot jugando con los botones de su camisa. Regulus la miró con hastío y sacando la varita por debajo de la mesa la apuntó y pensó con fuerza "demaius".

La mujer cayó dormida sobre la mesa. Regulus se levantó poniéndose la capucha de nuevo y miró a la camarera.

-Creo que ha tomado demasiado.

Se encogió de hombros y salió del local dispuesto a buscar a Frank Bryce. Quería llegar al fondo de todo eso.