Disclamer: No poseo ninguno de los personajes que figuran dentro del manga de Bisko Hatori.
Capítulo 9.- ¿Qué es lo que se escode tras esa capa de dulce crema?
A la mañana siguiente, Honny se despertó en su cama y lo primero que divisó fue la cara de Mori, que descansaba, extrañamente sentado, casi vigilante, sobre un taburete que estaba en la esquina de su habitación. Sigilosamente, se levantó y decidió ir a la cocina, robar unas cuantas cosas (lo que era habitual cada mañana) y llevarlas nuevamente al cuarto para poder compartirlas con Takashi. Salió de su alcoba y el fresco aire golpeó su rostro. Rebosante de brillo, la mañana se erguía como si nada hubiese pasado. Honny pensó en Tamaki y en Haru-chan, y se preocupó de no saber nada de ella. Supuso que se encontraba bien, pues las noticias malas eran las primeras en llegar. Miró el reloj. 6:30. Era aún muy temprano para empezar las rondas de llamadas. Conociéndolos, tanto Hika como Kao-chan no agradecerían una molesta llamada matutina. Supuso que tampoco Kyoya estaría muy feliz, en parte por lo cansado que debía estar tras la agitación de ayer, por otro lado porque conocía sus hábitos de sueño. Sintió que la brisa acababa de desperezarlo, y que el sol tímidamente alumbraba con sus rayos el ala norte del Dojo. Caminó en silencio y al llegar a la cocina, vio que como todos los días, Kirii había dejado una leche y un plato de galletas de chocolate arriba del estante en donde se guardaban los víveres. Con una sonrisa en su rostro, volvió nuevamente a su habitación. Mientras caminaba lentamente por el elegante pasillo de madera, a lo lejos sintió un olor a incienso que embargaba toda el ala del dojo. Se preguntó de donde vendría ese olor. Al doblar en la esquina más próxima, se encontró con Kirii, que barría las afueras de la fuente principal, no muy lejos del gran cerezo que días antes había sostenido a Kana. Se imaginó su silueta empapada en el árbol, y sus mejillas se sonrojaron tímidamente al recordar la belleza de su kimono y su cabello. Algo en el corazón le punzó con fuerza. Kirii observó por un momento a su joven maestro perderse en sus pensamientos, y con una leve sonrisa en su rostro, exclamó:
- Si es que al señorito le interesa, me he enterado que hoy se esta haciendo el responso de la muerte de los padres de la señorita Tsukinawa. Es de su dojo de donde proviene el intenso olor a incienso-.
No me interesa – dijo Honny, saliendo de su ensimismamiento, y trató de adoptar una postura que normalmente hacía cuando no quería hablar mas de un asunto. Cruzó sus brazos, y se mantuvo sin hacer contacto visual con el anciano mayordomo. Sin poder resistirse, como quien sucumbe ante la mirada de su madre, Honny miró los ojos tiernos y cansados de Kirii, y se desarmó completamente. Kirii se acercó despacio, y su longevo rostro le sonrió, le revolvió los cabellos, y le paso una varilla de incienso. Luego se dio media vuelta, y siguió barriendo, mientras tarareaba :
" …bei fang yu jian ren
Jue shi er du li
Yi gu quing ren Cheng
Zai gu quing ren guo
ning bu zhi quin Cheng yu quing guo…
Jian ren nan zai de…" 1
Honny agradeció que Kirii no hiciese más preguntas, y se dirigió hacia su habitación . Ya dentro de ésta, Mori había despertado y estaba doblando las ropas de cama donde antes había estado Honny. El chico miró a Takashi por unos segundos antes de decir:
nee, Takashi, sabes que en la casa principal hay sirvientes que pueden hacer eso, no es necesario que tu lo dobles.-
mm…- dijo Mori, taciturno, concentrándose en doblar perfectamente el cubrecama. Sus manos temblaban, y su rostro estaba más tenso de lo que usualmente se veía. Honny dejó en el suelo el plato de galletas y la leche, y llamó a su primo a sentarse junto a él con una palmadita en el suelo y una mueca dulce, pero Mori se sentó en el lado opuesto de donde se encontraba Mitzukuni, dándole la espalda. Un silencio sepulcral reinó en la alcoba, y Mitzukuni seguía esperando que su primo se dignase siquiera a mirarlo. Pero Mori seguía firme, mirando hacia la puerta con un gesto que el chico no alcanzaba a reconocer. Una especie de angustia empezó a llenar el pecho de Honny. Miró a Takashi consternado, y con los ojos llenos de lágrimas, le preguntó:
¿He hecho algo para que te molestaras?- tragó saliva. Pensó que no había forma de que la respuesta fuera que sí, pero entonces ¿cuál seria la razón para este comportamiento? Nunca, desde que tenía uso de razón, Mori le había dado la espalda así, tan cortante. Mori hizo un ademán violento, y se levantó dispuesto a abandonar la sala. Honny suplicó
- Takashi…
¿Qué te hace pensar eso¿Qué te hace pensar que hiciste algo en lo absoluto? – preguntó Mori, aún dando la espalda a Honny. El sol se colaba por entre los juncos de la puerta medio abierta que frente a la cual se encontraba Mori, y la espalda de éste, grande y fornida, proyectaba una sombra que tocaba las rodillas de Honny, en el otro extremo de la habitación. Afuera, los pajarillos cantaban alegremente, no percatándose de la escena llena de tensión que se desarrollaba al interior del cuarto.
Honny no respondió. No entendía que pasaba. ¿Porqué de repente sentía a Takashi tan lejano? Dos grandes lágrimas rodaban por el rostro de Honny. Sus sollozos llegaron a los oídos de Mori, quien permanecía impertérrito ante la tristeza de su primo. Se apoyó en la puerta de corredera por unos segundos y luego volteó hacia a Honny. Mitzukuni se quedó pasmado, al ver que su primo también estaba llorando. Como nunca antes había visto, en sus fuertes y callados ojos se traslucía una aflicción horrenda, como si el corazón entero se estuviese desangrando a través de sus lágrimas. El alma de Honny dio un vuelco inesperado, y se acercó poco a poco a Mori. Este, al ver que su primo se aproximaba, trató de secarse las lágrimas con la manga de su kimono y con un ademán le pidió que no se arrimara. Honny se quedó inmóvil, mirando por primera vez en su vida un frágil Takashi desplomarse ante sus ojos. Su corazón dio un salto cuando vio a Mori de rodillas, con la cabeza gacha y las manos sobre el tatami del cuarto, mientras que las gotas que escurrían en sus mejillas mojaban el piso. Honny trató de acercársele nuevamente, pero Mori, entre sollozos le pidió que no lo tocase
¿Porque? – preguntó Mitsukuni mientras empezaba a llorar con más fuerza. El pecho se le oprimía al ver a su primo sufrir así
-Yo…- dijo Mori, mientras que los sollozos se hacían más fuertes- Yo.. Yo no pude protegerte…. Podrías haber muerto en aquella explosión, y yo no.. yo no… yo no estuve contigo para poder… Arriesgué tu vida y la de Haruhi por no haber estado atento… yo juré siempre estar a tu lado…- Dijo, mientras de las lágrimas humedecían aún más el tatami.
Takashi, no…- Dijo Honny, mientras miraba a su primo, que yacía en el suelo, apenas apoyándose en sus fuertes y largos brazos dorados.
Yo ya no merezco estar junto a ti… he deshonrado toda mi casa… yo no.. yo…- Dijo, y se levantó. Miró por última vez a Honny, y salió.
Cuando Mitsukuni se levantó, y trató de correr tras de él, ya había desaparecido.
Honny se quedó un rato parado, mirando hacia el corredor vacío. Luego sintió que al interior de la habitación su celular sonaba. Despacio, entro y cogió el celular que descansaba en el suelo, cerca de su ropa de escuela perfectamente doblada.
¿Hola?- dijo Mitsukuni, mientras se sentaba. Su ánimo decaía con cada minuto que pasaba. Dormir era lo único que su corazón en este minuto podía soportar. ¿Qué había pasado? Sentía como si hubiese entrado a un espacio paralelo. Takashi.
¿Honny-sempai?- Dijo su interlocutor. Honny lo reconoció de inmediato. Se llevó una galleta a la boca, y sorbió un poco de leche.
Mhm….- tragó la galleta. En ese momento, le supo extrañamente amarga.- Dime, Kyo-chan ¿Cómo está Haru-Chan?-
Ella se encuentra en este momento en su casa. Hikaru, Kaoru y Yo nos hemos encargado de dejarla sana y salva. Te llamaba para decirte que el próximo Viernes se realizará, como se había programado, el baile de máscaras, por lo que tendremos el ensayo general de los números a presentar el lunes.- Dijo Kyoya. Mitsukuni se extrañó que en su voz no hubiese ni el mas mínimo tilde de preocupación. Lo lógico era que después de lo ocurrido, el Host club entrara en un receso indefinido.
¿Has sabido algo de Tamaki? He visto la nota que han dejado ….ha… ¿Está escrita con sangre, verdad? – Dijo Honny, mientras un escalofrío recorría su menudo cuerpo al solo pensar que Tamaki podía estar en algún lugar solo y herido.
La "sangre" de la nota incriminatoria era en realidad una tinta especial. Nos da una pista de quién es el secuestrador. Primero, porque pudo entrar a los perímetros de la escuela de forma que nadie se percató y segundo porque no fue capaz de hacerle daño a Tamaki para escribir una nota con verdadera sangre. Las muestras que envié al laboratorio me aclararán aun más la procedencia de la tinta e identificarán las huellas que pudiesen haber quedado en el papel. Por ahora, me reservaré todas mi teorías, pero creo que ya tengo una pista firme a la que voy a seguir.-
¿Y la policía?- Preguntó Honny. Afuera, el olor a incienso se hacía más fuerte, y Mori no daba luces de aparecer nuevamente. El corazón del chico se apretó aún más.
Hemos decidido, tanto la familia Suoh como el host club, que el caso será marginado de las autoridades, y que se mantendrá bajo la estricta vigilancia de las tropas de la corporación Ootori-.
¿ Es que acaso el padre de Tamachan no le preocupa lo que pueda pasar con su hijo?- Preguntó Honny, mientras sus mejillas se tornaban rojas. No entendía como no había hecho un escándalo tras saber que su hijo se hallaba desaparecido, con posibilidad de resultar herido o peor aún, muerto.
El rector concordó conmigo que la manera correcta para llevar el rescate a cabo era hacerlo de manera que ni la prensa ni nadie se entere de lo que ha pasado. Sabes lo torpes que son los policías, además de ser muy fáciles de rastear. Le daríamos la facultad a los secuestradores de estar un paso más adelante, y de estar atentos por si nos acercamos mucho a su huella. –
¿Piensas que un alumno de Ouran está involucrado?-
Creo que si. Pero para eso también llamaba. Quiero que Mori-sempai me haga el favor de mandarme vía fax la lista de todos los integrantes del grupo de Kendo que crea tienen alguna conexión con Dojos importantes . Siento que alguien de ese rubro está detrás de todo esto. – Dijo Kyoya, mientras se escuchaba que la limusina en donde estaba se detenía lentamente.
Honny guardó silencio. Un nudo en su garganta le impedía que tragase, y sus manos se helaron nuevamente. Cuando por fin tragó saliva, le contestó:
-Takashi se ha ido. Creo que para siempre. – Dijo, mientras unas lágrimas salían de sus grandes ojos avellana – Se culpa por lo que ha pasado ayer, y ya no quiere estar más conmigo…-
- ¿Cómo es eso posible? – Dijo Kyoya, mientras su timbre de voz se tornaba más alarmado. No recordaba nunca que ninguna discusión entre honny y mori hubiese llegado tan lejos.
-No lo sé, y no quiero hablar de eso-. Dijo Honny, y colgó el teléfono. Lo lanzó lejos, y se tendió sobre el tatami. Estuvo así, largo rato, mirando hacia el techo, pensando en donde estaría Takashi en ese momento. El timbre del teléfono sonaba al otro extremo, pero Honny no se levantó a recogerlo. Takashi. No podría hacerle entender que la única manera de que se dejase de sentir culpable era que él, Honny, empezase a experimentar la vida por si mismo, lo que conllevaría también riesgos que tendría que asumir. Recordó que desde que eran niños, Mori siempre había estado allí para protegerlo. Y se dio cuenta que tal vez él sentía lo mismo hacia Kana, pero que por miedo a herir los sentimientos de Mitsukuni, había callado. Y su corazón se encogió aún más. ¿Qué haría si llegase el momento en que debían separarse?
Entregándose a sus meditaciones, Honny se quedó dormido sobre el tatami. Al despertar, extrañamente, ya estaba oscureciendo. Debían ser las 6 de la tarde. No sabía cómo, pero el sueño se había apoderado de él, y le había curado, aunque mínimamente, la herida recién abierta en su corazón. Se incorporó, y vio que Kirii había dejado una bandeja con bento al interior de su habitación. Sus tripas rugieron de tal forma que sintió que no podría dar un paso si no comía algo primero. Como ya oscurecía, Honny abrió la puerta de par en par para que entrase la poca luz que aún quedaba. Un hermoso ocaso coronaba el día, que había significado para Honny sólo tristezas. Y sintió que el olor proveniente del dojo de Kana aún era intenso. Se levantó, tomó el incienso que horas antes le había dado Kirii, y partió en dirección al dojo de los Tsukinawa. Al llegar a la entrada, se fijó que las sandalias de Mori no se encontraban en el usual puesto, justo al lado de las suyas. Su corazón se entristeció aún más. Dentro de él, aún guardaba la esperanza de que todo hubiese sido un mal sueño.
Mientras se ponía sus sandalias, Kirii apareció detrás de él y le posó sobre sus menudos hombros un kimono negro. Honny se lo agradeció con la mirada , tomó unos lirios que Kirii le ofrecía y partió en dirección al Dojo vecino.
Al caminar unas cuatro cuadras, la imponente mansión estilo japonés se erguía frente a una hilera de árboles de cerezo. El olor de los botones en flor se mezclaban con el del incienso, y la brisa hacía ondear las luces de las velas que iluminaban desde el suelo la senda hacia el interior del Dojo. Honny caminó por el sendero, mientras escuchaba hacerse más notorio un réquiem melancólico que se elevaba a lo lejos. Ya en el interior de la mansión, vio a Rumiko, la hermana mayor de Kana que días atrás había visitado a Honny pidiéndole le devolviese el lazo a su hermana. Su mismo estricto rostro, su cabello tomado en un rodete, su kimono oscuro que le sentaba mucho más que su usual judoki blanco y sus ojos fríos y tristes saludaron con un gesto grácil cuando Honny se detuvo frente a ella, y le presentó sus respetos. Aunque los padres de Rumiko y Kana habían muerto hace unos pocos años en un infortunado accidente en China, Mitsukuni nunca había visto una sonrisa en el rostro de la hermana mayor. Y tal vez fue ese contraste lo que lo cautivó al conocer a la pequeña y tímida Kana, siempre tan risueña. Mientras caminaba hacia donde se encontraba un tumulto de gente, Honny notó que la escena del responso y el atardecer no parecían afectarlo. Su corazón ya estaba deprimido, pues sentía que poco a poco, como una lila marchita, la relación con Takashi se deshojaba.
Al llegar al lugar en donde la gente presentaba los respetos, se dio cuenta que tres tambores tradicionales japoneses tocaba un paso a tres tiempos, dando un aire de ejecución marcial a la oración silenciosa de todos aquellos que presentaban los respetos. Honny se inclinó, dejó los lirios y juntó sus manos mientras permanecía incado. Rogó al Kami que los padres de las hermanas Tsukinawa encontrasen descanso eterno y se incorporó. Extrañamente, la Tumba le parecía más grande de lo usual, como si últimamente le hubiesen agregado algo. Se inclinó nuevamente y se percató que parte del lado derecho la mezcla que unía a los ladrillos estaba aún fresca. No le dio mayor importancia, pero al momento justo que se levantaba, le pareció escuchar algo desde el interior. Tomó mayor atención, pero al no oír otra cosa que el retumbar de los tambores y el triste lamento de réquiem, se volvió a levantar.
Decidió buscar a Kana antes de marcharse de nuevo a casa. Se alejó de donde estaba la ceremonia, y empezó a caminar por los elegantes pasillos que daban a los jardines botánicos, célebres por su belleza y orgullo de la familia Tsukinawa. Allí, entre los árboles, otros distraídos huéspedes conversaban. Al llegar a una esquina, Honny Alcanzó a escuchar a dos señoras que sostenían a mediana voz una conversación:
Supe que desde hace tiempo que la familia ha estado guardando las Apariencias, pobrecitas. –
De seguro que es para que las jovencitas puedan tomar un esposo rico. Sabes que si alguien se llegase a enterar que están en la quiebra, ninguno las aceptaría.
Creo que hasta ya han rechazado a una, la pobre.-
Mas bien les haría volver a China…-
Honny no se detuvo a escuchar más, y entró por la puerta poterior. Conocía perfectamente a donde ir, y aunque loa años y las reparaciones habian modificado un poco lugar, conocía el dojo como si fuese el propio. Al doblar a la derecha, se encontró frente a la puerta que daba a la habitación de Kana. Su corazón empezó a latir con más fuerza, y por un minuto se olvidó del problema con Takashi, y sus mejillas se sonrojaron levemente con el pensamiento de que vería nuevamente a Kana. Corrió suavemente la corredera, y a contraluz con el ocaso, estaba Kana, arreglándose su largo cabello azabache. Ella la miró sorprendida por un segundo y luego se incorporó, blandiendo su bello kimono negro, acercándose hasta Honny. Se miraron por un instante, la chica con verdes ojos inexpresivos, Mitzukuni aprisionando el ferviente deseo que se sublevaba en sus brazos por abrazar a la tierna criatura que se encontraba frente a él. Kana bajó la vista. Un sollozo silencioso le indicó a Honny que era prudente sostenerla entre sus pequeños brazos. Tiernamente al oído le susurró:
No te preocupes, yo siempre estaré contigo-
El sonido de una corredera hizo que la mirada del chico se desviase hacia donde sabía se encontraba la entrada del baño personal de Kana.
Y allí, entre vapores de baño sosteniendo una toalla, se encontraba Mori.
WIII en este episodio creo que se vieron otras facetas de Honny y de Mori... Mori ¿ Porqué RAYOS ESTABAS EN LA HABITACION DE KANA? que pensará Honny ahora! SU RELACIÓN ¿Se habra arruinado para siempre?
Ke dira Hikaru cuando sepa que Kyoya se le hapropuesto matrimonio a Haruhi¿Que habra contestado ella? Donde estara tamaki?
Eso y mucho mas en el proximo capitulo ... wii dejen reviews!
NOTAS ACLARATORIAS:
1 CANCION "LA BELLEZA DE LAS NACIONES" . ES UNA CANCION CHINA MUY FAMOSA, QUE CUENTA LA HISTORIA DE UNA MUJER DE EXTRAORDINARIA BELLEZA QUE ERA CAPAS DE DESTRUIR HASTA LA MAS GRANDE NACIÓN. CREO QUE KIRII LA CANTA CON LA INTENCION DE DECIRLE ALGO A MIZUKUNI
