Capitulo 4: El extraño peluquero muggle.

-Bien, vamos a cantar chicos -dijo Arthur Weasley sacándo un laud.

-Yo empiezo -dijo Ginny

-De acuerdo -dijo Arthur poniendose un sombrero de trobador

-Somos los Weasleeeeeeeeeyyyyyyyy! -empezó Ginny

-Somos lo mejoooooooooorr -siguieron los gemelos Weasley

Lucius Malfoy nunca habria pensado encontrarse en semejante situación. Rodeado de sus peores enemigos, disfrazados con unas pintas de loco y el pelo morado! Y todo por culpa de Snape, el cual parecia muy a gusto con el masaje en los pies que le estaba dando Percy Weasley.

-Yo también quiero un masaje -dijo Draco con envidia de su profesor de Pociones.

-Por supuesto... -dijo Lucius - ...que no!

-Joo, Severus puede...

Mientras los Weasleys seguian con su canción.

-Soomooos los Weasleeeyyyy, molamos mogollóoooooon, defendemos a los muggles de cualquier maldicióooooooonnn! -cantaba Arthur Weasley. Toda la familia rompió en aplausos, incluso Gilderoy aplaudió a su manera...

-Me puedes pasar otro bollo? -dijo Snape que se estaba poniendo morado de pasteles.

-¿Vosotros no comeis? -les dijo Arthur.

-No, de hecho -dijo Lucius Malfoy- tenemos prisa, así que nos vamos...

-No! -dijo Arthur- no podeis iros! Aún no hemos cantado: Somos los Weasley, comemos un montón, los pantalones no nos caben por tanto turróooooooonnn!

Pero Gilderoy Lockhart se puso en pie y empezó a imitar a un avión.

-Bieeeeeennn -gritaba Ginny

Lucius hizo un gesto significativo a sus compinches, pero Snape no lo entendió ya que estaba muy animado cantando: Somos los Weasley molamos mogollón cantamos todos juntos en esta excursión!

Por fin pudieron huir de los Weasleys excusando que tenian que ir a el pueblo más cercano a comprar víveres, llegaron a el mencionado pueblo y preguntaron por la peluqueria. Era una peluqueria vieja y con un peluquero calvo y bajito.

-Bienvenidos -dijo el muggle -¿En que puedo servirles?

-Queremos que nos arregle esto -dijo Malfoy padre mostrando su cabello de un chillón colo morado.

El viejo se pasó la mano por la barbilla reflexionando, dió un par de vueltas mirando a Lucius como si lo estuviera analizando milímetro a milímetro y después dijo:

-De acuerdo, siéntese -dijo señalando una silla vieja y mugrosa.

Lucius se sentó y suspiró aliviado. Por fín se iba a quitar ese ridículo color de pelo. Tendria que haber enviado una lechuza al Ministerio y dar alguna excusa por su inusual falta al trabajo. Mientras Draco y Severus se peleaban por una revista.

-Dámela! -decia Draco

-Draco, tienes que aprender que el que la vé primero es quien se la queda -dijo Severus forcejeando.

-En tu caso el primero que la olfatea -se rió Draco

-Ven aqui mocoso! -dijo Severus soltando la revista y persiguiendo a Draco por toda la peluqueria, mientras Lucius estaba mirando al peluquero que se habia sentado en la alfombra mientras meditaba con los dos dedos índices a los lados de la cabeza. El peluquero se levantó y se fué a un extremo de la peluqueria mirando a Lucius por un espejo pequeño, más tarde después de analizar minuciosamente a su cliente, repitió la operación desde el otro vértice del establecimiento.

-Estupendo -pensó Lucius- de todos los peluqueros muggles he escogido el más paranoico... bueno, mientras peine bien...

En ese momento Draco se tropezó con la silla de su padre y Severus se abalanzó sobre él, lo que provocó que los tres magos cayeran al suelo.

-AAAAArrggggg -se quejó Lucius sin respiración por el peso oprimente de su hijo y su profesor.

-¿Son ustedes forasteros? -volvió a hablar el peluquero ignorando el estruendo que acababan de montar sus extraños clientes.

-Nadie llama forastero a un Malfoy -dijo Lucius incorporandose y haciendo una pose heroico.

El peluquero ante esa reaccion (normal en el señor Malfoy) hizo un gesto muy rapido con las manos y empezó saltar como alegre canguro por Australia. Lucius se volvió a sentar en su silla. Draco por fin consiguió su propósito y se quedó con la revista.

-¿sabeis que Margareth está liada con Marc? -dijo Draco

-¿Que? -dijeron los dos adultos a la vez.

-Margareth! La cantante de Las brujas de Macbeth, se ha liado con Marc, el jugador del equipo Nacional de Quidditch de Irlanda.

-AAAhhhh -dijeron los demás aún sin entender.

-Un momento -dijo Draco haciendo de Holmes y Watson- ¿Que hace una revista mágica en una peluqueria muggle?

-Eh, no se.. que cosas eh? jajajajajajajajajajaja -empezó Severus, el cual suspiró y se tocó inquieto los cuellos de la camisa.

El peluquero llamó al silencio y los acompañantes callaron. El peluquero cogió las tijeras y empezó a hacer poses de artes marciales (esa tan típica con la pierna al aire y los brazos levantados) y luego empezó a hacer saltos al más puro estilo Matrix y, en el aire cortó el pelo del señor Malfoy.

-¿Pero que hace tarado¿Quiere cortarme el pelo con los pies en el suelo? -dijo ya cansado Lucius cuando el peluquero se sentó encima del respaldo de la silla del señor Malfoy y con poses de ballet cortaba como le daba la gana.

Media hora después y con un ataque de nervios por parte del respetable señor Malfoy, el peluquero terminó y empezó con Draco.

-A mi me lo deje cortito -dijo Draco mirando de reojo la larga cabellera de su padre.

-De acuerdo nena -dijo el peluqiero -sientate guapa.

-Soy un hombre! -dijo Draco indignado.

-Si, con esa faldita... -dijo el peluquero desaprobando el improvisado vestuario de Draco.

-Este tinte muggle es excelente -dijo el señor Malfoy mirando su pelo nuevamente rubio.

Draco, aún un poco enfadado con el dueño, se asombraba con los movimientos del peluquero que ahora imitaba a un indio.

Por fin terminó la agotadora sesión de peluqueria intensa y los dos Malfoy terminaron muy satisfechos y con sus cabellos como antes.

-Ahora usted, que es quien más lo necesita -le dijo el peluquero a Severus, lo que provocó la ira de este.

-Bueno serán 45 Euros. -dijo el hombrecito

-E-u-r-o-s?

-Pero antes -dijo el peluquero sin darse cuenta de que los Malfoy no entendian nada de euros - ¿Les importa si les hago unas fotos?

-¿Que? -dijeron los Malfoy

-Si, puede tomarme un par de fotos, se que tengo un atractivo inmojorable -dijo Severus con una risita.

-No, a usted no, a los que he peinado, es uno de mis hobbies, como esta peluqueria tiene pocos clientes fotografio sus peinados para poder superar mis técnicas.

-Bueno, si es así no veo incomveniente -dijo Lucius muy contento por poder lucir de nuevo su antiguo look.

Los Malfoy se hicieron unas fotos muy sexys con el peluquero luciendo su preciosa melena.

-Bueno, ahora ¿Me pagan?

-Tranquilos yo tengo dinero muggle -dijo Draco

-NOO! Que haces con eso? Nooooo, mi hijo me ha salido amigo de los objetos sangre sucia! -dijo Lucius alarmado, al borde de la desesperación.

-No me gustan los objetos muggles papá -dijo Draco serio- se lo robé a Arthur Weasley.

-Ese es mi hijo! -dijo Lucius muy contento.

Una vez en la Mansión Malfoy, Snape se despidió y los Malfoy se fueron a dormir muy contentos con sus nuevos peinados. Lucius en su cama adorselada pensó en el estupido día que habia tenido. Pensando en el peluquero paranoico se quedó dormido. Después de una agitada pesadilla en la que Arthur Weasley le cortaba el pelo con una banduria, Lucius despertó aparentemente contento y ni siquiera se enfadó cuando el elfo tardó dos minutos en traerle el periodico El Profeta y el desayuno a la cama.

Lucius se comió sus tostadas con mermelada son trozos de melocotón y abrió el periodico, los ministros ya estabn volviendo a poner leyes en contra de la tortura a muggles, que gobierno más incompetente! Llegó a la sección de cotilleos y gritó lo más fuerte que pudo. Se calzó las zapatillas y corrió a la habitación de su hijo.

-Draco, Draco, DESPIERTA! página 63 del Profeta -dijo Lucius muy alterado.

Draco se despertó quejándose. Allí en plena página 63 estaban algunas de sus fotos con el peluquero.

-El peluquero del pueblo muggle -leia Draco- ha ganado el concurso mundial de peluqueria profesional. "Ayer se me presentaron dos extraños individuos con el pelo teñido y al terminar de peinarle pues ví mi última oportunidad de ganar el concurso con esos magistrales peinados" confiesa el peluquero "Tengo que reconocer que ayer estaba muy inspirado"

-Maldita sea! -se quejó Lucius Malfoy- Ahora salimos en todos los periódicos! Maldito peluquero, ahora mismo voy a lanzarle una maldición que...

-Papá -le interrumpió su hijo- mirate al espejo.

Lucius pensó que su hijo tenia razón. No podia ir a maldecir sin limpiarse antes la cara y siguiendo el consejo de su primogénito giró la cabeza hacia el espejo. Un joven atractivo con los ojos grises le miraba con un estrabagante peinado... morado.

CONTINUARÁ...?

Lo admito, he tardado, pero por en medio he temido examenes de evaluación y ahora que he tenido este fin de semana relajado pues he aprovechado para escribir este capitulo. Espero que les guste, para saberlo recuerden que me tienen que dejar un bonito review! Besos y gracias por todos los reviews que he recibido hasta ahora!