No, no me tienen que recordar que soy terriblemente irresponsable, eso ya lo sé por mi cuenta. La Universidad y el trabajo son horribles, no sé cómo soporto todo esto. En fin, aquí, luego de mucho tiempo, el capítulo dos. Dedicado a todas las personas que se dignen a leer esto.
Sumario: El plan de Kai no era pasar la semana completa con Takao… pero cuando pasan los 7 días, se da cuenta que no se quiere ir. Shonen-ai. KaixTakao.
Disclaimer: Bakuten Shoot Beyblade no me pertenece. Tampoco obtengo ningún tipo de beneficios al publicar esto, sólo estoy para entretener al público.
Advertencia: Shonen ai, si no les gusta, no lo lean… Ah, mucha miel, melcocha y cursilerías. XD Total, algunas veces lo necesitamos.
Notas:
1. "Blah" Diálogos.
'Blah' Pensamientos.
"Blah" Llamadas telefónicas.
2. No sé porque me gusta llamar a Kenny por su nombre americano en vez del japonés. Igual a Mariah. Bleh, como sea --
3. Nota, respeto mucho a Rei y a Mariah. Lo que verán más adelante sólo tiene un fin cómico, no es para burlarme.
Seven Days no Yutsuu
¿Qué tal si vivieras tu vida dirigida por tu corazón en vez de tu horario?
¿Qué tal si descubrieras que tu corazón sabe lo que necesitas mejor que nadie más?
¿Y qué tal si la única cosa que pensabas que necesitabas era justamente en lo jamás habías pensado?
-Lunes-
El sonido de las aves cantando afuera de la ventana y la sensación cálida del sol en su piel hizo que la figura que se encontraba en la cama se estirara. Luego volvió a quedarse quieto, como si se hubiera dormido nuevamente.
Pero después los ojos de Kai se abrieron de repente y se reincorporó en la cama. Con sus cinco sentidos despiertos, el ex -capitán recordó con claridad los eventos sucedidos el día de ayer y de cómo había terminado en la casa de Takao. Como reflejo, el muchacho se volteó a ver el reloj de la mesa de noche antes de comenzar su día.
La hora, 8:23 a.m., en números digitales color rojo le devolvían la respuesta. '¿Qué?' Los ojos de Kai se abrieron aún más. Asombrado por haberse levantado tan tarde, el bicolor comenzó a preguntarse si Takao había cambiado la hora sólo para hacerle una broma. Esa idea fue desechada inmediatamente. El siempre había tenido la habilidad de levantarse temprano sin ayuda, gracias a su reloj interno.
Ya prestándole atención a lo que le rodeaba más allá de su habitación, pudo escuchar el sonido de platos y cubiertos desde la cocina. Lo que significaba que Takao ya estaba despierto.
'¿Me quedé dormido?' La horrible verdad se asentó en la mente de Kai mientras se ponía de pie y arreglaba sus cosas para salir. 'Es definitivo, Takao no me dejará en paz por esto'. Pensó amargamente el joven. Aún cuando no lo intentaba, el dueño de Dragoon lograba afectarlo de alguna manera.
Takao bostezó y se desperezó por tercera vez en el día en la cocina. Distraídamente se rascó la cabeza mientras que con la otra mano se servía un vaso de leche que acompañara el plato de tostadas que le esperaba en la mesa. Sentándose en la silla más cercana, el joven de cabellos azules tomó un trago de leche mientras esperaba por Kai. No estaba seguro de lo que el bicolor querría para desayunar, así que optó por hacerle otro plato de tostadas pero con una taza de té.
Mirando el reloj de la cocina, Takao festejó en silencio. Se las había ingeniado para levantarse antes que Kai... Pero la verdad es que anoche se sentía demasiado emocionado como para dormir.
Takao bostezó una vez más y tomó otro trago de leche.
Kai entró a la cocina unos segundos después y el peliazul se le quedó mirando. El joven había decidido vestirse con un estilo similar al que usaba cuando era un adolescente: sweater y pantalón oscuro, botas y su inolvidable bufanda. En cualquier persona este atuendo se vería extraño, pero en Kai lucía muy normal. Más raro era verlo vestido con saco y corbata.
"Pensé que ya no era tu estilo." Observando a Kai con mirada incrédula.
Devolviéndole la mirada a Takao, una ligera sonrisa se dibujó en el rostro del bicolor. "Y yo pensaba que tú habías crecido." Le respondió antes de tomar asiento.
"¿Eh? Ah..." Takao parpadeó un par de veces antes de darse cuenta. El peliazul uso su mano para limpiar el bigote de leche que tenía sobre los labios mientras se sonrojaba un poco por la pena. "Dime Kai¿tienes algo en especial que quieras hacer el día de hoy?"
Takao lo había atrapado observando el modesto desayuno que le había servido. La mirada en el rostro de Kai indicaba claramente que no había pensando qué haría durante su suspensión. Hasta ahora había tomado decisiones por el calor del momento.
"Aún no lo he decidido..." Contestó con poca seguridad.
Takao sólo asintió y trató de tragar rápidamente la tostada que tenía en la boca para contestar. "¡Wookai!"
Sintiéndose más tranquilo por la respuesta de su compañero, Kai optó por tomar un sorbo de su té. Cuando alargó la mano para tomar una tostada, notó que la mirada de Takao estaba sobre él. El bicolor frunció el entrecejo.
Takao continuó observándolo mientras sonreía y descansaba su rostro sobre sus manos. "¿Qué?"
Kai cerró los ojos e ignoró el comentario para regresar con su desayuno.
El desayuno estaba a punto de terminar cuando Takao se puso de pie para buscar algo más. El joven se volvió a rascar la cabeza al ver el recipiente de frutas vacío. '¿No hay? Eso no está bien' Encogiéndose de hombros, el peliazul abrió la puerta del refrigerador para buscar la jarra de jugo.
Pero la escena que se encontraba dentro del frigorífico hizo que la risa de Takao sonara nerviosa. "Uh oh... Kaaaiii..." El muchacho se volteo a ver a su compañero que todavía se encontraba sentado en la mesa.
Terminando su taza de té, Kai respondió. "¿Qué?"
"Parece que no tenemos alimentos para la semana." Explicó el dueño de Dragoon, volviendo a meter la cabeza dentro de la nevera esperando a que los alimentos aparecieran de la nada.
Kai ya sabía lo que vendría después, pero aún así preguntó. "¿Y?"
Casi de manera automática, Takao salió de su escondite y pateó la puerta del aparato para cerrarla. "Yyyy... ¿quieres ayudarme con las compras?"
Cuando Kai no respondió, el peliazul agregó en un tono juguetón. "O podríamos pedir la comida para que la traigan durante toda la semana. La última vez que comí tanta comida chatarra fue cuando me quedé con Kenny mientras sus padres se fueron de viaje el año pasado..."
"Está bien." Lo interrumpió, poniéndose de pie y caminando hacia la puerta para ponerse sus zapatos.
Justo detrás de él venía Takao agitando las llaves de la casa y sonriendo. "Sabía que lo verías desde mi punto de vista."
"¿Tú punto de vista?" Espetó Kai, cruzándose de brazos. "Si no estuviera aquí apuesto a que sólo comerías comida chatarra y dulces."
"¡Oye¿Cómo sabes eso?" Se preguntó el peliazul trotando para poder ir a la velocidad del bicolor.
El viento soplaba gentilmente mientras los dos beyluchadores caminaban hacia el pequeño supermercado del vecindario.
'Una semana con Takao.' Pensaba Kai, disfrutando de la refrescante brisa de la mañana y el hecho de que no tenía que estar encerrado en su trabajo. 'Una semana de paz... por lo menos'.
"Hiromi y el Jefe todavía están en la Universidad. Decidieron alquilar un pequeño apartamento cerca del campus en vez de tomar el transporte todos los días." Comentaba el peliazul.
'O quizás no...' Suspiró el ex-capitán mientras Takao seguía hablando boberías.
"Hiromi dijo que era mejor que vivir en un dormitorio porque entonces no tendría que 'ahuyentar a los chicos con un palo'." Takao giró sus ojos, como si pudiera creer que eso fuera verdad, y luego prosiguió. "... Y que sería mejor compartir con un amigo que con un completo extraño. Además piensan que la comida del campus es horrible, pero yo no estoy de acuerdo."
Kai sólo ladeó su cabeza, la verdad era que no sabía qué agregar a aquella conversación sin sentido.
"¿Acaso haz probado su comida¡Respirarás fuego como un dragón por una semana!" Takao se carcajeó y mentalmente se imaginó a Kai en esa situación. "Eso sería todo un espectáculo..."
"Takao..."
Takao le respondió con otra sonrisa. "De cualquier manera, pienso que es un intercambio justo. Apuesto a que Hiromi se volverá loca ahora que el nuevo CD de Ming Ming salió a la venta, sabes que al Jefe le encanta."
No, la verdad es que no lo sabía... ¿Acaso se había perdido de tanto? Incluso lo relacionado con el beyblade había tomado una posición secundaria gracias a su trabajo, cuando antes ni siquiera una hospitalización era capaz de mantenerlo alejado del juego.
"¿Entonces por qué no estás con ellos, Takao?" Preguntó el muchacho, rompiendo la pausa que se había creado en la conversación. El peliazul detuvo su caminata y miró a Kai con una expresión de sorpresa, luego apartó la mirada y se mordió el labio inferior. Al parecer estaba pensando qué decirle a su amigo. Al pasar de unos minutos, el rostro de Takao se tranquilizó."Bueno, la verdad es que fui el primer año con ellos y tomé algunos cursos que pensé que me gustarían, pero..." El muchacho dejó la oración a medias y comenzó a caminar una vez más.
Kai lo siguió y no dijo nada más, esperando si su acompañante deseaba continuar con la historia o no.
"No lo sé... parecía como si me faltara algo. No podía imaginarme a mí mismo haciendo las cosas que me estaban enseñando. No sentía... no sentía que pertenecía a ese lugar."
Kai se sorprendió al escuchar sus propias dudas acerca del futuro salir de los labios de Takao. El comprendía a la perfección a lo que se estaba refiriendo su compañero.
"Si voy a pasar el resto de mi vida haciendo algo, debe ser algo que ame... ¿entiendes?" Terminó el joven, mirando a Kai por encima de su hombro.
Sí, lo comprendía a la perfección. "Te refieres a beybatallar." Comentó el bicolor, estando completamente seguro acerca de qué estaba hablando su compañero.
El peliazul se carcajeo. "Casi se podría decir que es eso."
'¿No era eso¿Qué otra cosa puede amar a parte del beyblade?' Kai pensó sobre su propia respuesta ante esa pregunta y decidió dejar ese tema enterrado para un mejor momento. Los labios del ex-capitán casi sonrieron. En efecto, existía algo que adoraba más que el beyblade, y eso era beybatallar con Takao. Claro, nunca admitiría eso.
Los dos continuaron su camino, pasando por pequeñas tiendas antes del llegar al supermercado. Durante la caminata se encontraron con una librería que tenía las nuevas ediciones de revistas de deportes y beyblade; era de esperarse que atraparan la atención del dueño de Dragoon. "¡Mira!" Takao agarró la manga del sweater de Kai a la vez que señala la librería. "¡Vamos a ver lo que tienen!"
"Takao..." Dijo Kai mientras que su mirada se paseaba por los títulos de enciclopedias y libros pesados que eran mostrados en la vitrina. "¿Desde cuándo te gusta leer?"
"Ja, ja, ja..." Rió de manera sarcástica el chico de cabellos azules, luego volvió a halar el sweater del bicolor para que entraran al negocio. "Ven, además... necesito comprar nuevas tiras cómicas."
Dejando libre a su prisionero, Takao se dirigió a un conjunto de estantes bien conocidos para él que mostraba tiras cómicas y revistas. La verdad era que a Kai no le interesaba comprar ningún libro o revista en ese momento, y por eso se dispuso a simplemente ver el local. Su mirada cayendo en una cesta llena de libros en rebaja que costaban 5 dólares o menos.
'Que perdida de tiempo...' Suspiró el muchacho, recogiendo un pequeño libro destartalado y que en su portada mostraba una pintura poco atractiva. Abriendo el libro en una página cualquiera, Kai examinó la historia escrita hasta que Takao terminara de comprar lo que necesitaba. 'Sus pieles se encontraban empapadas en sudor mientras se movían a perfecto ritmo en aquel baile de épocas antiguas. Sus gemidos, que sonaban como música en el aire, sólo era una demostración que estaban a punto de llegar al...'
Kai arrojó el libro devuelta a la cesta, sintiendo como sus mejillas se encendían y a la vez asco por aquella novela erótica barata. 'Con razón está en rebaja.'
"Ya conseguí lo que quería. ¿Puedes creer que tenían tres nuevos tomos?" Dijo Takao, deteniéndose detrás de Kai con sus brazos llenos de revistas y tiras cómicas. "¿Qué es eso?" El peliazul notó el pequeño y abusado libro en la cesta. "¿Acaso quieres comprar ese libro, Kai?"
"¡NO!" Exclamó firmemente mientras apartaba la mirada. "Déjalo donde está y vamonos de una vez." Kai no elaboró más y eso le dio motivos suficientes a Takao para sospechar que algo no estaba bien con el dueño de Dranzer. El muchacho colocó su compra sobre una mesa, recogió el pequeño libro y lo comenzó a leer para ellos dos.
"'Ambos cayeron, rodando en la hierba en medio de la pasión que sentían. Sus ropas desgarradas en el proceso...' jajajaja." Takao no pudo evitar reírse al darse cuenta de lo que estaba leyendo. "¿Qué es esto? Nunca pensé que eras de esos que leían este tipo de novelas baratas. ¿Serás un romántico de closet?" Bromeó el chico mientras que su compañero se sonrojaba aún más y cerraba sus puños con fuerza.
"Como sea..." Espetó Kai, dando la vuelta y saliendo de aquel lugar. "Te esperaré afuera. No tardes." Por más amenazador que intentara sonar, el sonrojo en sus mejillas le daba un efecto contrario.
"¡Sí, capitán!" Saludó Takao, todavía con el libro en la mano. El muchacho le entregó a la cajera los libros que iba a comprar y mientras ella registraba la compra, el peliazul pensó: 'Probablemente me mate antes del jueves si sigo bromeando con él de esta manera... pero no puedo evitarlo. Prefiero que esté enojado conmigo a que me ignore toda la semana.' La cajera le dio la bolsa con sus revistas y Takao le agradeció con una sonrisa. 'Además, Kai se ve muy tierno cuando se sonroja...'
Los dos llegaron al supermercado sin más inconvenientes, y se sorprendieron al encontrarlo más lleno que de costumbre. Takao caminaba por los pasillos echando cosas en el carrito mientras Kai lo seguía. Nunca antes había hecho una compra en el supermercado.
Cuando se detuvieron en la sección de frutas y vegetales, Takao no pudo evitar jugar un rato.
"¡Hey, Kai! Adivina quién soy."
Kai se volteó para ver a Takao de rodillas, sosteniendo dos cebollas blancas sobre su frente, su objetivo era que lucieran como dos grandes lentes. "Es Kenny¿no te das cuenta?" El chico de cabellos azules se rió de su (mala) personificación.
Kai suspiró y se cruzó de brazos. "Deja de hacer el ridículo."
"Mira, ahora soy Mariah..." Ahora estaba tratando que su voz sexy y femenina. El peliazul tomó un par de melones y los sostuvo sobre su pecho; las mejillas de Kai volvieron a encenderse cuando Takao le lanzó un beso y le guiñó un ojo. "Reeeiii, te amo..."
"Deja... Esos... Melones... En... Paz..."
"Oh, está bien." Takao regresó los melones a su puesto original, pero estaba buscando más frutas y vegetales con los cuales hacer más imitaciones. Kai comenzó a empujar el carrito de las compras para alejarse de aquel vergonzoso espectáculo, haciendo que el peliazul se diera por vencido y lo siguiera.
Un rato más tarde, milagrosamente ya habían logrado llenar su carrito de compras y pagar por los comestibles antes de que a Takao se le ocurriera continuar jugando. Los jóvenes se dividieron los paquetes durante el camino de regreso al dojo. Ambos caminaron en un cómodo silencio hasta que Takao recomendó tomar un atajo por el parque.
Mientras caminaban, un viento fuerte salió de la nada, levantando partículas de polvo al aire. Los dos cerraron sus ojos automáticamente para esperar a que la ventisca terminara.
"¿Quién liberó el tornado?" Se preguntó el peliazul, levantando su brazo para proteger sus ojos.
"Ven." Ordenó Kai y se dirigieron a un banco bajo un árbol lejos del área de juegos.
"Cielos… ¿podemos detenernos un rato, Kai?" Preguntó Takao a la vez que dejaba las compras en el suelo y se sentaba en el banco, tratando de arreglar su gorra y su cabello. Kai también puso las compras en el suelo, pero permaneció de pie y con los brazos cruzados esperando por Takao.
"Ouch… owowowowow…." Al parecer la arena llegó a entrar en el ojo del peliazul. Por más que tratara de sacarla con su mano, la partícula de arena se había asentado en su ojo derecho. Su ojo comenzó a lagrimear. "Ah, diablos…"
Kai notó que el dueño de Dragoon estaba parpadeando demasiado. "… ¿Qué sucede?"
El moreno levantó la mirada hacia Kai; varias lágrimas estaban resbalando por su mejilla. "¿Qué es lo que parece¡Tengo algo en el ojo¡Argh¡Sal de una vez!"
"Déjame ver…" Takao se puso de pie para facilitarle las cosas al chico de cabello bicolor. "¿Cuál es el ojo que te molesta?" Preguntó y tomó gentilmente el rostro del chico en sus manos para acercarlo más.
"…" Takao se quedó sin palabras por unos momentos por culpa de la cercanía. Sin pensarlo, tragó saliva mientras pensaba que las manos de Kai eran realmente suaves. "Um… eh… en el derecho…" Takao trató de parpadear para que aquel sentimiento de incomodidad terminara de una vez por todas. En uno de esos lapsos pudo apreciar que Kai había fruncido el entrecejo y que había abierto ligeramente la boca mientras se acerca aún más. 'Sus labios…' Pensó el peliazul, un poco atontado.
Kai sopló vigorosamente el ojo de Takao.
"¡OW¡Kai¿Qué estás tratando de hacer?" Vociferó el muchacho, separándose violentamente del otro y tapando su ojo derecho para protegerlo.
Kai le ofreció una media sonrisa. "¿Ya salió?"
Takao había dejado de maldecir y ahora estaba mirando detenidamente sus labios, como si no hubiera escuchado lo que había dicho.
"Takao." Repitió el bicolor.
"¿Eh?" Takao salió inmediatamente de su estupor. Un ligero tinte rosa cubrió sus mejillas antes de ignorarlo y seguir como si nada hubiera ocurrido. "Sí… sí… ya no está."
"Como sea… la próxima vez deja que tus pestañas hagan su trabajo." Dijo Kai mientras recogía las bolsas.
Takao le sacó la lengua mientras recogía las que le correspondían a él. "Nadie tiene ojos de súper estrella como tú."
'No estoy seguro de eso…' Pensó el dueño de Dranzer para sí. "Vamos, a menos que quieras que tú helado se derrita."
Aquel comentario hizo que Takao se apresurara y llegaron al dojo en tiempo record. Una vez en la cocina, el chico de cabellos azules comenzó a organizar las compras con la ayuda de su ex – capitán. Cuando terminaron, Takao decidió tirarse en el sofá de la sala a descansar mientras leía una de sus revistas nuevas y Kai tomaba una ducha.
Rato más tarde, Kai volvió a la sala. Mientras estaba en su habitación había pensando en revisar algunos papeles que había traído consigo, pero gracias a la frustración los tiró debajo de su colchón para no verlos por ahora.
Kai se dio cuenta que Takao no estaba en el sofá, ni siquiera en aquella habitación. El bicolor vio el recibo de las compras al lado de un grupo de revistas y lo recogió. Mientras estaba ahí debía pagar al menos por la mitad de la compra.
Revisando el recibo, Kai aprovechó para escanear el de la librería también. '¿Labios Rosa de Primavera?' Ese título no debía estar ahí. ¿Acaso habían engañado a Takao?
"Y entonces, él recostó a su amante en la cama, plantando besos sobre toda la superficie de aquella piel de porcelana." La entretenida voz de Takao llegó hasta los oídos del ex –capitán. Kai se volteó lentamente sólo para ver la maldita novela barata en las manos de su compañero.
Una expresión agria se apoderó del rostro de Kai. "Te gusta arriesgarte¿cierto?"
El chico sólo sonrió y prosiguió con la lectura. "Sus piernas se entrelazaron y la miel de pasión comenzó a gotear…"
La mirada en el rostro del bicolor aseguraba una paliza muy dolorosa en un futuro no tan lejano.
"Está bien, está bien. Ya me divertí. Ya te voy a regresar tu libro." Dijo Takao, extendiendo el libro en dirección de Kai.
El dueño de Drazer continuaba con su semblante agrio pero aún así se puso de pie para tomar la novela y tirarla a la basura. Justo en el momento en que la iba a agarrar, Takao la alejó de su alcance.
"¡Cambie de opinión!" Exclamó y salió corriendo de la habitación.
"Pequeño demonio…" Murmuró Kai antes de seguir al peliazul fuera de la sala hasta su recamara.
Takao trató de cerrarle la puerta en la cara, pero Kai fue más rápido y pudo sostener y empujar la puerta antes de que se cerrara. Una vez dentro, arrinconó a Takao contra la pared. Ambos respiraban con dificultad y se miraban a los ojos.
"¿En verdad pensaste que te ibas a escapar de mí?" Cuestionó el joven de ojos carmesí en voz baja.
Takao no pudo evitar sonrojarse y apartó la mirada. Algo de color azul sobre la cómoda atrapó su interés. "¡Trajiste a Dranzer!"
Kai siguió la mirada de Takao. "Claro que sí."
La primera versión MS de Dranzer se había hecho añicos luego de la batalla contra Brooklyn, pero después de que las cosas se calmaran y Bay City reconstruida, Kenny reconstruyó y mejoró a Dranzer. En esa ocasión, Takao y Kai volvieron a beybatallar en el parque. Cuando Max y Rei regresaron con sus respectivos equipos a Estados Unidos y China, Kai y Takao se buscaban con frecuencia para batallar juntos; la verdad era que Kai se divertía bastante en esa época… pero la costumbre se fue perdiendo gradualmente con el tiempo.
'¿Cuándo comencé a escoger reuniones en la Empresa Hiwatari sobre reuniones con Takao?' Se preguntó Kai, algo perturbado porque estuviera ignorando algo que disfrutaba para hacer algo que detestaba.
Takao y Kai compartieron una mirada. "¿Quieres tener una beybatalla?" Cuestionó el peliazul.
"Acabas de cometer el primer error, Takao. Vas a perder." Anunció mientras recogía el blade de Dranzer.
"¿Tienes la habilidad para respaldar esas palabras?" Preguntó, sacando del bolsillo de su chaqueta su propio blade de Dragoon.
"Si lo quieres comprobar, dejemos de hablar."
"¿Me llamas cobarde?"
"Quizás…"
Antes de que Takao pudiera responder, su estomago le avisó que todavía no había almorzado. "Em, sí¿qué te parece si te derroto después de comer?"
"Debí haberlo sabido…" Murmuró el dueño de Dranzer. "… Será tu última comida."
"Mi última… ¡KAI¿No podrías dejarme tener la última palabra?" Gimoteó Takao.
Kai guardó su blade en su bolsillo y salió de la habitación. "No."
Desde la primera ronda, ambos estaban dando lo mejor de sí. La frase 'una ronda más' cambió a ser 'sigamos hasta que ninguno pueda más'. El jardín, prueba fehaciente del pasatiempo del abuelo por lo hermoso y bien cuidado que lucía, ahora era el testigo mudo de una bomba.
Todo dejó de existir y sólo eran ellos, y a pesar del tiempo, todavía podían leer los movimientos de sus blades. Cuando un juego en empate terminaba, era seguro que otro iba a comenzar.
Horas más tarde, con la ropa y el cabello desarreglados, completamente exhaustos y sudados, cenaron rápidamente para finalizar el día.
"Buenas noches, Kai." Dijo Takao antes de que su compañero entrara a la habitación de invitados.
Kai lo observó por unos segundos y le correspondió el gesto con una sonrisa. "Sí, buenas noches…"
Cuando el bicolor cerró la puerta, el dueño de Dragoon se dio cuenta que su corazón estaba latiendo muy rápido y no era por haber batallado tanto.
Acostado en su cama, Takao miraba el techo y pensaba que aquellos sentimientos que lo habían atormentado el día de hoy no lo dejarían en paz, pero para rematar, tampoco podía dormir si no pensaba en ellos. El sentía algo cuando Kai estaba cerca, y ahora era peor después de beybatallar con él después de tantos años… No era la primera vez que lo sentía, pero antes nunca había tenido el tiempo o la necesidad para meditarlo. Pero ahora…
Su día con Kai se repetía una y otra vez en su mente, en especial aquella sonrisa que le regaló antes de irse a dormir.
'¡El beyblade y el romance no se mezclan!' Takao mismo había declarado esas palabras unos años atrás, cuando en su cabeza sólo se encontraba el juego. Pero ahora… ahora… ahora sentía la necesidad de retractarse porque…
Porque cuando estaba beybatallando contra Kai, no podía evitar amar esa sensación…
Tan pronto como ese pensamiento llegó a su cabeza, el peliazul se cacheteó un par de veces y se haló el cabello. '¡Argh! Takao, no seas tan idiota. El romance y Kai son una peor mezcla… como el agua y el aceite…"
Gracioso, así fue como Hiromi los había descrito una vez… Entonces¿por qué sentía lo contrario? Quizás al principio haya sido así…
Takao recordó los eventos del Torneo contra BEGA y el campeonato mundial que había ocurrido 3 años antes de eso. Ellos habían fortalecido un lazo que se había creado 3 años antes de aquel incidente. Habían ocasiones en las que Kai y él sólo tenían que mirarse para comprender lo que el otro estaba pensando o sintiendo…
El dueño de Dragoon haló con más fuerza su cabello por seguir pensando en lo mismo. 'No olvides por qué está aquí. ¡Sólo estamos compartiendo tiempo entre amigos!' Y luego de la semana, Kai volverá al trabajo¿y cuántos años tendrá que esperar Takao para volver a verlo¿Acaso diez¿Veinte¿Nunca? Algo pesado se acomodó en el corazón de Takao ante las posibilidades pero logró mantener la calma. No necesitaba que esos sentimientos problemáticos se interpusieran en su tiempo compartido.
Distraídamente comenzó a desear poder volver al pasado, cuando podía pretender que no le importaba mucho y no extrañaría Kai. Pero, al mismo tiempo… Ahora que Kai estaba aquí con él, no podía engañarse al decir que lo único que sentía por él era amistad.
No cuando Kai hacía cosas como sostener su rostro con delicadeza… y como sonreía… el rostro de Takao volvió a sonrojarse y se cubrió con las sabanas, diciéndose a sí mismo que debía dormir a pesar de aquellos pensamientos que rondaban en su cabeza. 'Sólo somos amigos…'
CONTINUARA…
Este capítulo se le agradece al montón de canciones románticas que estuve escuchando mientras lo escribía. Gracias, en verdad son musas.
A los lectores, gracias por leer y nos veremos en la próxima entrega.
