Notas de la autora: disculpen la tardanza xD, pero por fin actualizo. Y es que en realidad he tenido problemas (conmigo) con lo que respecta a mi modo de escribir. Así que éste capítulo es una especie de 'beta'. No se parece a nada al como he escrito anteriormente, así que ustedes serán los mejores jueces al leer. Espero que les guste este capítulo.

Pdta: probablemente edite los cuatro capítulos anteriores dentro de algunos días (sólo edición, no cambiaré nada)
Gracias por leer

Capítulo 05: Cada uno piensa lo que quiere

Del resto de la población (los no tan implicados):

No había ningún alumno de la casa de los leones al que no hubiesen castigado más de una vez por hacerle alguna broma, de muy mal gusto, a algún estudiante de Slytherin. Y en cada nivel (de primero a séptimo) que no hicieran estallar los calderos de pociones con Snape (era seguro de que McGonagall estaba resignada y apoyaba la teoría de que era sólo una treta para poder sacar de quicio al jefe de casa de Slytherin).

Tampoco era secreto que Slytherin y Gryffindor no se mezclan, ni siquiera para ir al baño (por casualidad). Tanta era la apatía que al final desistieron de juntarlos en clases… era demasiado antiproductivo y los alumnos estaban (sólo de Gryffindor) reprobando la asignatura (y perdiendo la copa de las casas) por el descuento de puntos, desmedido, por parte de Snape.

En definitiva, era normal que los insultos volaran a la orden del día entre leones y serpientes (como se les decía normalmente), una guerra entre casas legendarias (por lo que se sabía llevaban varias décadas en ello) así que tampoco era de extrañarse que más de un alumno, diario, terminara en la enfermería por un hechizo mal o muy bien realizado (dependiendo que jefe de casa lo encontrara daba o restaba puntos para la casa correspondiente).

Harry Potter era uno de los pocos que tenía las agallas como para confraternizar con Slytherins (llámese a la acción de tener sexo con ellos), lo raro de todo es que Draco Malfoy no es una de las personas favoritas de Potter, por no decir que se llevan demasiado mal para la salud mental (y física) de la enfermera y el resto del profesorado (incluyendo al director).

Aquí entonces viene el shock inicial de todo el colegio (muy bien disfrazado de aceptación ciega y estúpida, o al menos eso creían los implicados).

Una pareja de adolescentes comprometidas es normal en Hogwarts, más aún cuando se tratan de alumnos que pertenecen a la 'elite' de la Sociedad Mágica. Se sabe que aquellos compromisos son irrevocables y han llevado a la muerte a más de un par de jóvenes menores de edad (la mayoría de las veces por el poco tino de los padres a la hora de escoger la supuesta pareja que acompañará a sus retoños hasta la muerte, literalmente). El problema radica en la naturaleza de sus hijos y lo bien que se pueden llegar a llevar…

Ahí está el gran vacío que dejaron los matrimonios Potter y Malfoy al creer que sus hijos serían lo suficientemente maduros como para tomar, y afrontar, eso del compromiso en serio (aunque todo el colegio cree, junto con toda la planta docente, que el Director Dumbledore también creyó en la tamaña estupidez de que las rencillas acabarían).

Entonces ahora la pregunta de los mil millones de galeones es¿Quién será el primero en caer?

Ahora se terminará de explicar el asunto para que aquellos que no son parte del Colegio de Magia y Hechicería pueda comprender a cabalidad todo.

Así como todo el colegio sabe que las peleas y desavenencias de Gryffindor y Slytherin no se terminarán por un simple compromiso (que no es muy simple tampoco porque se habla de los dos alumnos más importantes de las respectivas casas); también saben que en caso de que Malfoy se declare abiertamente heterosexual (cosa que ha hecho en reiteradas ocasiones pero que nadie termina de creer) y que Potter haga lo mismo (pero sería un verdadero fiasco ya que tiene la costumbre de pasear con toda la gente que se acuesta, y que no es poca, por el colegio sin pudor alguno); entonces, recién en esos momentos, los alumnos creerían que así y todo lo que desprenden cada vez que terminan dándose de puñetes y patadas en medio de un pasillo, no es menos que atracción sexual mal enfocada.

En pocas palabras: nadie en el colegio le cree a Malfoy eso de 'no me pones los cuernos porque te haré la vida un infierno', y tampoco nadie le cree a Potter (ni siquiera sus dos mejores amigos) eso de 'no me quiero acercar a Daniel porque Malfoy puede hacerle algo y no quiero que se vea involucrado en las estupideces que hacen aquellos que me engendraron'.

La escena de celos que proporcionara Draco Malfoy, alias Príncipe de Slytherin, en pleno desayuno hace dos días no fue más que eso: una escena de celos. Así que nadie (sin exagerar) se cree las excusas baratas y con muy buen fundamento que los dos impicados formulan a los idiotas que se les ocurre preguntar.

El guardián de Gryffindor (más conocido como Ron Weasley, alias comadreja), dice que lo que Harry tiene es una crisis de identidad sexual, que cuando descubra que la heterosexualidad es lo mejor que puede pasarte en la vida dejará a Malfoy plantado en el Ministerio y en la iglesia (se dice que Narcisa y Lily han visto la forma de hecharle un Imperio a un sacerdote muggle para que sea una boda de ensueños)… Aunque admite (sólo delante de su novia) que tendrá que conformarse con tener que ser el padrino de una boda que veía venir (en sus peores pesadillas) y no con tantas certezas, y esperanzas, de que se celebrara (como se esperaría de la boda de tu mejor amigo).

Sobre los implicados:

I. Harry (cuando no hay nada más que decir que sólo queda maldecir)

Siempre pensó que su boda sería arreglada (en realidad lo tenía asumido desde que se enteró que era normal hacerlo en su familia), así que también tenía asumido que se casaría con una linda bruja de su edad (aunque de preferencia mayor) a la que no le molestara que tuviera un par de amantes (a los que no le costaría mantener).

Su vida sexual siempre fue activa… digamos que desde que cumplió los trece años (un poco precoz, lo sabía), pero con la fama del apellido Potter era casi imposible resistirse a todas esas jóvenes de su edad (y un poco mayores también) que quisieran violarlo y hacerle cosas pervertidas (nunca mal bienvenidas). Su bisexualidad se presentó después (cuando tenía catorce), se dio cuenta que Diggori estaba más que bueno y sería de lo más excitante arrinconarlo después de un partido de Quidditch, preferiblemente en las duchas, y lamer de su cuello el agua mezclada con sudor... Terminó de aceptarlo al partido de hufflepuff siguiente, cuando hizo todo lo que había imaginado y un par de cosas más que había improvisado pero que habían resultado mucho más entretenidas que las otras.

Cuando sus padres le dijeron que necesitaban casarlo dijo que bueno, siempre había pensado que se terminaría casando con Parkinson (linda slytherin, su familia tenía negocios con ellos) o quizás con una de las Patil (en su preferencia Padma). Los chicos no son para el matrimonio, según sus propias investigaciones, las personas del género masculino tenían mejor sabor solteros o, en su defecto, cometiendo pecado (llámese siendo infieles).

Así le fue hasta conocer que eso de tener novios (en plural, de más de uno a la vez) es entretenido, en ninguna parte decía que no se podía tener más de uno (Sirius siempre le decía que si tenía novios de a uno siempre te terminas arrepintiendo del que no pasó por tú cama... en cambio si los tienes a todos juntos después sólo quedan buenos recuerdos).

Daniel llegó a su vida en un momento un tanto oscuro (o no tan oscuro a decir verdad), una chica con la que andaba le puso los cuernos con Snape (una noticia de ese calibre le baja los ánimos a cualquiera). El chico era lindo, bueno en la cama, y se creía su dueño a vista y paciencia del alumnado. No lo molestaba porque no quería que lo molestaran. Y como sólo se quedaría cinco meses (de los cuales ya llevaba dos en la escuela) serían tres meses de paz.

Cuando el americano se marcho el volvió a su rutinaria vida de soltero (había que aprovecharla), sus padres ya le habían dicho que su matrimonio estaba negociándose.

La noticia con Malfoy… estaba bien que le comprometieran con un hombre (en sus pesadillas era casi aceptable), pero de ahí a comprometerle con Draco Malfoy, el madito Slytherin que le llevaba haciendo la vida imposible desde que le conociera (a la temprana edad de tres años y medio en casa de Sirius). Definitivamente estaban todos locos para casarle con el engendro que le había envenenado en la cena de navidad en casa de los Malfoy (con espectadores a toda la elite de la sociedad mágica), el que casi le había enviado a San Mungo hacía dos veranos cuando mandó, demasiados, boggarts a su casa (estando completamente solo).

Habían cosas que no se le perdonan a los padres, menos aún el último maldito movimiento que se les había ocurrido: Anillos de Compromiso Mágicos.

Todos sabían que esas estupideces se habían hecho no con el fin de que gente normal se casara, no. Sino que su principal función era volver loca a la gente que los usaba, si se los ponían a dos enemigos acérrimos estos terminaban odiando más a su 'pareja'. Eso de que del odio al amor hay un paso es una linda utopía (y bien estúpida). Para las parejas que se querían perfecto, pero ponerle esas idioteces a alguien que odiaban… tener que sentir celos y hasta preocupación… era la peor aberración que se le había ocurrido a aquellos que llamaban familia.

Así que si a alguien se le había pasado por la cabeza la atroz idea de que siquiera podría llegar a considerar algo con Draco Malfoy debía de estar conciente que tendría un lugar reservado en San Mungo.

Era Harry Potter, no por nada era una leyenda en hacer la vida imposible a los profesores y el que aseguraba y juraba (con respaldo de pruebas clínicas) que era su padre.

II. Draco (si nadie te cree niega hasta la muerte)

Era heterosexual, lo juraba.

Le gustaba como se veían las chicas en bikinis y resaltaban sus senos entre la seda de los vestidos de año nuevo, adoraba perderse entre el escote de alguno y poder sentir la suavidad de esa tela tocar sus mejillas. Adoraba la suavidad del pelo de las muchachas, ojalá pudiera contar con un pelo como el de ellas, llevarlo tan largo como lo hacían sin que las molestaran. Adoraba sus zapatos de la última colección de Prada en combinación con los vestidos (algunos modelos) de Channel.

Lástima que los chicos no tuvieran tan buenos diseñadores y que no se viera muy bien que llevara zapatos de tacón… Deberían probar hacer zapatos igual de lindos para hombres heterosexuales.

Casarse con Harry Potter era una de sus peores pesadillas (aunque tuviera uno ojos que Corazón de Bruja había catalogado su edición especial 'los 10 más guapos y famosos' como los más hermosos y sexys de toda Gran Bretaña). Y aunque a veces, sólo a veces, se quedaba mirando aquel trasero por el que la mitad del colegio baboseaba, no era agradable el sentimiento de asco que sentía cuando los novios de Potter lo andaban exhibiendo por todo el castillo, y las ganas de matarlos y retorcerles el pescuezo se hacían más fuertes que quedarse mirando el abdomen plano que se mostraba cuando le miraba a hurtadillas en los vestidores de Quidditch.

Así que odiaba a Potter, maldito Potter.

Y era heterosexual, eso lo juraba.