Capítulo 4
La carta
Hermione se levanto con un terrible de dolor de jaqueca y con una cruda muy gruesa, casi ni había dormido nada en el resto de la noche. Todo le daba vueltas aún cuando se fue al ministerio.
Al llegar todo mundo se dio cuenta de la resaca que traía, además que notaba las ojeras que tenía, lo que significa que ni siquiera había dormido bien; pero no fue la única en llegar así, todos los que habían ido a la fiesta ayer en su apartamento llegaron en las mismas condiciones o tal vez peor.
Luna que trabaja con ella en el área de misterios, llegó diez minutos más tarde que ella y con un trapo que olía a café; la castaña miro extrañada a su amiga por eso esta le contesto.
Es para que se me quite la resaca más rápido.
Pero Hermione dudo en que eso le iba a funcionar, nunca había escuchado tal cosa, su amiga si que podía llegar a ser bastante extraña cuando se lo proponía, eso nadie lo discutía, pero en el fondo era una chica soñadora y buena onda.
Remus era el que mejor se encontraba; Tonks que de por si era muy despistada y torpe, lo estuvo el triple, tiró sin querer una pila de documentos, había derramado su café en la túnica de Remus por el pasillo y se había caído en el baño, cayendo de nalgas que terminaron muy adoloridas, y finalmente se termino golpeando la cabeza contra la pared al darse vuelta bruscamente al pararse para salir del baño.
Ginny estaba más distraída de lo normal, su mente la había dejado en casa, todo le daba vueltas, Lidia quería tener silencio absoluto en su cubículo, tomaba un café muy cargado, y respondía a gritos a todo aquel que le hablara o hiciera ruido por ahí; mientras que Ron decía que si a todo lo que le preguntaran con un gesto de la mano muy vacilante.
Hermione estaba tomando mucha agua ese día, definitivamente no volvería tomar nunca más en su vida, esa primera y última vez, le había dejado muy en claro que no era nada bueno tomar.
En su trabajo, le costaba un poco concentrarse en lo que debía hacer (revisar y redactar una montaña de documentos, Luna también tenía que hacer lo mismo que ella (todavía seguía poniéndose en la frente el trapo con olor a café).
Ese día era muy tranquilo, es decir, que se podía percibir un aura en la ciudad que todo indicaba eso: tranquilidad, la brisa era fresca y se podía ver un cielo sin nubes, podías apreciar perfectamente cuando un avión volaba cerca de ahí.
En una de las avenidas principales, donde se encontraban restaurantes lujosos, hoteles o grandes librerías, entre otras cosas, los coches transitaban, como todos los días, a esas horas normalmente había mucho trafico. Se encontraba en su coche (Jaguar) que era de color verde oscuro, tenía prisa por llegar a su casa.
Miro su reloj, que marcaba exactamente las 3:30 PM, volvió su vista a frente cuando los coches a su lado comenzaron a avanzar, dio vuelta a la derecha, pasando al lado de un gran restaurante francés.
Hace dos horas que se encontraba en el carro, pero con tanto trafico, tardaría dos horas más en llegar, además su casa esta muy lejos de donde él se encontraba en esos momentos (eso era lo malo de vivir en una ciudad muy grande y con muchos turistas), lo que más odiaba precisamente era eso: el trafico a todas horas en esa ciudad.
Había salido ya de trabajar y solo tenía una cosa en su mente: llegar a casa a descansar. Realmente su trabajo era muy duro, requería de una concentración absoluta cuando tenía que entrar en acción, era el mejor en esa ciudad, mejor dicho, en ese país.
Pero fuera del trabajo, se dedicaba a tener una vida normal, dejando aún lado su trabajo, se concentraba únicamente en pensar como disfrutar del día con sus amigos y por supuesto... en que comer, porque aunque fuera bueno en su trabajo, era pésimo en la cocina.
Otra vez se detenía en una esquina al ver que el semáforo estaba rojo, suspirando espero a que se pusiera en verde, mientras tamborileaba sus dedos en el volante y daba un largo y profundo suspiro.
Al fin, Hermione salía del ministerio, estaba muy cansada y lo único que quería hacer era llegar a dormir por unas dos o tres horas; Luna tenía una cita con un chico rubio de pelo quebrado, con una dentadura blanca y coquetos ojos azules.
Aquel día Ginny salía muy noche, su hermano Ron siempre ese día la esperaba y se iban juntos a la casa, él, Lidia, Tonks y Remus salían también un poco más temprano que ella (dos horas), así que era muy rara la vez cuando su hermano no se quedaba a esperarla.
Hermione decidió ir a comprar otro libro, ya que el había comprado hace unos días, estaba apunto de terminar de leerlo. Despidiéndose de todos, se fue del ministerio.
Ella no tenía coche, no sabía y le daba miedo a prender, además no sabía a quien pedirle que le enseñara a conducir, pues nadie que trabajaba en el ministerio lo hacia. Tras varios minutos de caminar había llegado a la librería nuevamente.
Yendo de nuevo a la misma sección que había ido la otra vez, comenzó a ver los libros, no encontraba uno que le llamara la atención, esta vez tenía ganas de leer de otro género, se metió por otra estantería, donde ahí se encontraban libros de suspenso y terror; esa clase de libros no le llamaba la atención, aunque fueran muy buenos y los autores recibían criticas excelentes, ella prefería libros de amor, de historias místicas o incluso de épocas del siglo XIX.
Encontrando uno que le llamo demasiado la atención, decidió llevárselo junto con otro que se encontraba en la sección de "estrenos". Muy contenta se dirigió de nuevo con la misma cajera.
Gusto en verla de nuevo, señorita Dickson; saludo la cajera al verla.
Igualmente, Jane; respondió ella cordialmente.
Ahhh... de nuevo comprando libros, sostengo lo que digo... es amante de los libros; dijo ella complacida.
No se nota verdad; dijo Miranda Dickson mientras le entregaba un billete.
Que tenga un buen día; dijo Jane al darle el cambio y entregándole en una bolsa los dos libros.
Muchas gracias, y te deseo lo mismo; agarro la bolsa y salió de la librería para dirigirse ahora si a descansar a su casa.
La verdad es que estaba muy cansada, pero tal vez tendría un poco de fuerzas para terminar de leer el otro libro y poder empezar a leer uno de los nuevos. Aunque debía admitir que lo mejor sería dormir antes y al despertar leer un rato.
Mientras caminaba al caldero chorreante, porque desde ahí se iba a parecer en el edificio donde se encontraba su apartamento, decidió que comería ahí, no tenía ganas de comer sola en casa y tener que preparar algo.
Como siempre ocurría, ningún muggle que pasaba por ahí, se dio cuenta que entraba a un lugar entre una gran librería y una tienda de música. Tras saludar amigablemente a Tom, le pidió algo de comer junto con algo de tomar.
El tabernero la atendió en seguida, ella en cierta ocasión le ayudo cuando unos mortífagos habían asaltado el Callejón Diagon, ese día la chica se encargo de aturdir a los que entraron en el local. Desde entonces, siempre le estaba agradecido y le daba lo mejor que tenía siempre que se quedaba a tomar algo o cuando comía con unos amigos.
Tras comer muy bien y demasiado, Hermione o Miranda pagó (Tom le hizo un descuento especial), satisfecha con su estomago un suave –PLINT-- desapareció del lugar en un abrir y cerrar de ojos.
La cita que tenía Luna con el chico rubio era mentira, en realidad se lo invento para que su amiga Hermione no sospechara nada de lo que Lidia les había comentado y que les pedía que se quedaran para tener una conversación en relación a ella.
Así que como buena amiga, cuando se aseguro de que su amiga la castaña salía del ministerio, sin perder demora alguna, se encamino a donde se encontraban los demás, que era precisamente "En el cuartel general de Aurores".
Ginny también ya se encontraba ahí cuando Lovegood llegó, Lidia con mejor aspecto al de esta mañana (de hecho todos estaban mejor) comenzó a explicarles el motivo de la reunión.
Bien, creo y ustedes estarán de acuerdo en que debemos hacer algo con respecto a Hermione; comenzó hablar con un brillo misterioso en sus ojos, que indicaba que tenia pensado en hacer algo.
¿Qué quieres decir con eso?; pregunto sin entender Luna.
Vamos, no me negaran que cierta persona debe saberlo...
¿De quién hablas?; pregunto esta vez Tonks, que volvía ser lo suficientemente despistada a como era todos los días.
Lidia la miró con sus ojos entornados, lo que era ella y Luna, en ocasiones podían estar tan desconectadas en lo que sucedía a su alrededor, que no le faltaban las ganas de abrirles más los ojos, para que así lograran verlo... aunque sinceramente lo dudaba.
Ron pronto adopto un rostro serio, Ginny que no entendió al principio, al mirar a su hermano cayo en la cuenta de que quería decir Lidia. Remus en cambio parecía estar de acuerdo con ella. Mientras que Luna si había captado pero prefirió no opinar.
Tonks… me refiero a que Harry debe de saberlo; explico.
¿De que servirá, se te ha olvidado que hace años, cuando se fue, intentamos comunicarnos con él… nunca recibimos respuesta alguna; dijo de pronto Luna ganándose la mirada de todos.
Luna tiene razón, duele admitirlo, pero cual va a ser la diferencia; dijo Ron, quería que su mejor amigo volviera, pero no quería ver sufrir de nuevo a su amiga por él.
Vamos Ron, si Harry se entera… algo tiene que pasar; dijo Lidia desconcertada, pensaba que el pelirrojo la apoyaría al instante.
Volverá a sufrir, mira… estoy de acuerdo en que Hermione comete un gravísimo error al casarse con ese… pero dudo que Harry puede hacer algo.
Ron, él es el único que puede hacer que ella no cometa semejante tontería; razono Lupin apoyando a Lidia.
Todos se quedaron callados, pensando si estaba correcto informarle al chico; no muy seguros los demás asintieron. Lidia sonrió y sacando un pergamino, pluma y tintero, se acomodo en el escritorio.
¿La escribirás ahora?; preguntó incrédula Luna.
Pues claro, no por algo lo discutimos primero;; respondió Lidia como si fuera lo mas lógico del mundo.
Mojando la punta de la pluma en el tintero comenzó a escribir la carta… Ron miro inclinándose un poco para ver exactamente que le diría, puso una cara poco creíble ante lo que sus amiga ponía en el pergamino.
Dudo mucho que te crea con eso que escribes…
Oigan… que lechuza utilizaremos; hablo Luna haciendo que todos los presentes la miraran exasperados. ---¿Qué, no dije nada malo.
Dios mío, dame paciencia por favor; musito Lidia.
Las llaves cayeron pesadamente en una pequeña mesita de cristal que se encontraba en medio de la sala. La persona que dejo caer dichas llaves, se dirigió a la cocina por un poco de agua.
Había aparecido en un callejón que estaba a una cuadra del edificio donde vivía, no podía aparecerse directamente en su apartamento por varios motivos: uno de ellos era que tenía un hechizo para evitar que alguien apareciera ahí, otro, era que vivía en un edificio donde los muggles vivían (tenían que verla salir y entrara al edificio), entre otras más...
Se encontraba pensando muchas cosas, tenia varios pendientes que por asuntos (preparativos de la boda) tuvo que posponerlos por un breve tiempo. Caminando a su cuarto con los libros cargando aún fue, quería darse un relajante baño, además todavía traía un poco la resaca, así que opto por la opción de despejar su mente y recargas sus energías.
El cuarto de ella estaba pintado de un amarillo claro, con muebles muy bien cuidados, al fondo se encontraba un gran ropero, contenía además, una mesita de noche, un tocador con un gran espejo, un mueble donde se encontraba un televisor con DVD (le gustaban las películas románticas y de comedia) y un pequeño librero.
Los libros los dejo en el librero y muy dispuesta se metió a bañarse en la tina...
Sólo unos minutos habían transcurrido al meterse en la tina de baño, cuando el teléfono sonó, Hermione siguió con los ojos cerrados dentro de la tina, la contestadora se activó y la persona que la llamaba era su prometido que la invitaba a salir días después aún lugar romántico.
Por estar en la tina, relajándose y sin querer, dormida, despertó un poco tarde, con rapidez y con las energías bien puestas, se puso una ropa cómoda y comenzó a trabajar en lo que había dejado pendiente en relación al trabajo.
Sentándose en la silla cómoda, enfrente suyo se encontraba una pequeñita montaña de papeles y uno que otro libro sobre diversos temas, uno de ellos "LA MAGIA NEGRA QUE USAN TUS ENEMIGOS", comenzó a leer uno a uno los pergaminos y tachando o subrayando con la pluma que tenia en su mano...
Por fin llegaba a su casa, después de estar varias horas en el trafico de esa ciudad, a pesar de llevar unos cuantos años viviendo ahí, no podía acostumbrarse al trafico que día a día se formaba.
Había salido temprano de trabajar, para que pudiera descansar mejor, pero el tráfico hizo que el pobre terminara agotado, maldiciendo para sus adentros esas situaciones que con frecuencia le llegaban a pasar.
¿Tardaste en llegar?; se escucho una voz a sus espaldas.
Se volteo para encontrarse con una mirada grisáceo, era su amigo, compañero de trabajo y su confidente en estos últimos años. Era un chico mas o menos de su estatura, de piel blanca y cabello platinado.
Tráfico; se limitó a decir. ---¿Qué paso?; pregunto.
¿Que, no puedo visitar a mi amigo en su casa; objeto este.
Claro que puedes venir cuando gustes, pero se me hace raro que lo hagas a estas horas; dijo de nuevo el chico que acababa de llegar a su casa.
Bueno... llego un informe de Londres; respondió.
Ah... y que significa exactamente.
Un grupo de mortífagos... hace tiempo que quieren matar a una persona que trabaja en el ministerio, por razones de seguridad, dicha persona tiene una falsa identidad con las demás personas; explico el chico de cabello platino.
Si, lo sabemos desde hace tiempo, esa persona se encuentra a salvo, que pasa ahora; dijo de nuevo el chico, mientras dejaba las llaves del coche colgadas en la pared.
El mismo señor ministro de Londres quiere brindarle una guardia personal.
Eso que tiene que ver con nosotros; dijo el chico.
Tengo que ser mas especifico... veamos, relaciona lo que te digo con nuestro trabajo... ya entiendes; explico su amigo mientras se sentaba en un pequeño sillón.
Sabes bien que no voy a volver a Londres.
Pero...
El chico de ojos grisáceo iba a replicar, pero se calló al ver una lechuza entrar por la ventana y posarse enfrente de su amigo. Este con cierta curiosidad cogió la carta que traía la lechuza en el pico (el ave emprendió el vuelo al instante).
¿De quien es?; preguntó curioso.
Pero no obtuvo respuesta, vio como su amigo habría la carta en silencio y como sus ojos pronto se abrieron de par en par.
¿Qué dice la carta?; pregunto de nuevo.
No puede ser...
¿Qué?.
Escucha...
Hola completo desconocido para mi:
Te escribo por una razón muy importante y eso es... mi mejor amiga, la cual tú conoces a la perfección, a la que dejaste hace años atrás con el corazón destrozado por completo... me refiero a Hermione Granger. Tal vez creas que esto es una especie de broma o algo así, pero debo decirte que no loes, en estos momentos ella esta cometiendo un gran error, algo que sólo tú puedes impedir, quiero decir que ella esta apunto de casarse con alguien.
Yo se muy bien la historia entre ustedes dos, no se los motivos de tu partida, pero si te digo que eres un completo idiota por haberla echo sufrir mucho; Ron, Luna, Ginny, Remus y Tonks (también los conozco) opinan lo mismo que yo.
No te conozco (sólo en revistas), pero si te puedo asegurar que tú debes ayudarnos a impedir que nuestra amiga cometa el peor error de su vida. Aunque ya no sientas nada por ella (eso lo sabes tú), al menos tienes la obligación de hacerla recapacitar después del daño que le causaste.
Ella se casa dentro de poco. No te pido de favor que vengas... TE LO EXIGO.
Atte. Lidia Maior.
Ninguno de los dos dijo nada durante unos minutos, el silencio reinaba en esa casa, por la mente del chico de cabello platinado pasaba miles de pensamientos tan confusos. Por otro lado estaba aquel chico que sostenía la carta entre sus manos, poseedor de unos ojos verdes, con una cicatriz en su frente, por la mente de él sólo algo pasaba por su cabeza... Hermione se va a casar .
De pronto una especie de desesperación asalto su corazón, por mas que las letras las veía en esa carta, donde decía que ella se casaba, simplemente se negaba a creerlo... no ella, no se podía casar... eso no podía ser verdad.
¿Qué piensas hacer?; pregunto su amigo.
Harry...
No me dijiste el nombre de la persona a la que se debe proteger en Londres; se limitó a decir este con la voz extremadamente seca.
Ah... que raro; comenzó a explicar este.--- Bueno su identidad es Miranda Dickson.
Pero cual es el nombre.
Her... Hermione Granger.
Volteo a ver a su amigo y vio en su mirada una seriedad poco usual en él, lo que dio a entender que no había escuchado mal, además de que se iba a casar, corría un grave peligro por lo mortífagos que querían matarla.
¿Se sabe el nombre de los mortífagos?
No adivinas... mi padre esta al frente de ese grupo.
No... no es posible, Draco; dijo Harry con una voz temblorosa, el simple echo de que el padre de uno de sus mejores amigos (Ron es el primero) estaba detrás de la chica que... de su amiga, en definitiva era muchas noticias de golpe en un solo día.
De algo estaba seguro, no se iba a quedar con los brazos cruzados, no se iba a quedar ahí sin hacer algo para protegerla de alguna manera, sabría que no sería nada fácil el verla de nuevo, de hablar con ella, pero si de algo estaba seguro era... que si la viera no sería porque algo malo le pasara. Además había otro detalle, aclarar todo de una vez por todas, averiguar porque la tal Lidia le comunico que era el único que podía impedir que ella se casara con un hombre, al cual ya odiaba sin siquiera saber su nombre, menos conocerlo.
NOTAS DE LA AUTORA:
Publique un día antes el capítulo porque mañana me será imposible, además de que faltan tres días para que presente el examen a la universidad... me han sucedido cosas buenas y malas (mucho mas malas) precisamente en esta semana (odio que me pasen esta clase de cosas), lo que ha provocado que se me hallan ido los ánimos, me siento desconectada de todo... es una sensación que nunca he sentido, escomo si fuera mentira todo lo que ocurrió hace años.
Incluso ya hasta los nervios de presentar los exámenes se me han ido por lo que paso, pero no quiero pensar en eso ahora, mejor les hablo con respecto a este capítulo...
Por fin Harry sale, ¿Qué hará, se quedara en Francia sin evitar que se case o que la lleguen a matar los mortífagos (¡¡¡Vaya forma de ser de Lidia). También sale nuestro Slytherin favorito, que en esta historia no será malo, pero si un poquito mujeriego.
Conforme avancen los capítulos aparecerán mas personajes, unos ya conocidos (creados por la autora J.K Rowling) y otros creados de mi imaginación.
¿Qué tal este capítulo, espero sus opiniones, que sepan que me gusta saber lo que opinan (buena o mala), una duda, sugerencia o reclamación.
¡¡¡¡¡DEJEN REVIEWS POR FAVOR!
Sanke
