Capitulo 2.

Robin pasó varios minutos tendido en el piso.

Miraba, a través de sus densas lágrimas los restos del uniforme que llevara con tanto orgullo minutos antes, y que ahora yacía, destrozado y manchado en el suelo; pensaba si volvería a usarlo algún día…si sería digno de portarlo nuevamente algún día.

Reuniendo toda la fuerza de la que fue capaz, se puso en pie. Sus piernas flaquearon un poco al tratar de sostenerlo, mas aun así consiguió sostenerse. Sintió como de su torturado y adolorido ano, que punzaba aun por el maltrato recibido, escurrían los restos del semen de Slade, ahora frío, resbalando por sus muslos y corriendo como un denso hilillo hasta sus tobillos, algunas gotas gruesas y pesadas cayeron directas desde su entrada hasta el suelo.

Un espasmo, causado por el asco y la repulsión le acometió. Necesitaba darse un baño lo más pronto posible. Avanzó hacia el rincón de la habitación, en ella había instalada una ducha (como la de los vestidores deportivos, es decir, sin puertas ni canceles); llevaba los restos de su uniforme en la mano, no quería que, a pesar de haber sido mancillado, se deshicieran de él como si fuera basura.

De un manotazo se limpió las lágrimas, decidido a no llorar más. Recordó los gritos y suplicas que Slade lograra arrancarle y se sintió furioso consigo mismo; de buena gana habría soltado un puñetazo contra la pared para desahogarse…si no hubiese estado tan agotado.

Abrió el grifo de la regadera, tomando un baño a conciencia; deseba quitar de su cuerpo hasta el mas mínimo rastro de lo ocurrido, borrar las huellas de lo que pasó.

-Como si fuera tan fácil-Pensó tristemente.

Se puso el traje que Slade preparara para él y salió de la habitación. Su nuevo amo le esperaba en la puerta.

-Te sienta bien-Susurró complacido-Sígueme.

Obligando a su cuerpo a no sucumbir ante el dolor, a su espíritu a no derrumbarse ante la desesperación; caminó tras él para recibir las instrucciones de su primera misión.

-Robin…Robin, responde-Repetía sin cesar Starfire por el comunicador con la esperanza indisoluble de recibir respuesta.

Pero una vez más no obtenía nada.

Los 4 jóvenes titanes se hallaban preocupados. Habían seguido el rastro del ultimo plan de Slade; una supuesta bomba de cronotrones con la que paralizaría toda la ciudad, pero las cosas habían dado un giro muy extraño; para empezar las rarezas, Cinderblock les salió en el camino, abalanzándose directamente contra Robin en una feroz batalla; su líder, anteponiendo el bien de la ciudad (como debía ser) antes que el suyo propio, les pidió continuaran persiguiendo a los esbirros roboticos de Slade y desactivaran la bomba.

La segunda cosa extraña fue la propia bomba, ya que al parecer no era más que un cascarón con solo ciertos elementos mecánicos para dar el aspecto de la peligrosa arma; al tratar de desactivarla, esta se derrumbó dando paso a una insólita bazooka que surgió a sus espaldas, disparándoles un rayo de plasma. Pero al parecer no fueron los únicos a los que las cosas salieran mal, pues éste no logró su cometido, que era, indudablemente, el destruirlos.

Bendita ignorancia.

Desgraciadamente, cuando creían haberse burlado de Slade al salir airosos de su trampa, la cruel verdad vino a abofetearles el rostro, pues cuando volvieron al lugar de la pelea entre Robin y Cinderblock, no hallaron más que los restos de ésta.

No había ni rastro de los dos contendientes.

Angustiados por su amigo, de inmediato se dieron a la tarea de buscarlo. Por aire, por tierra, cubriendo cada punto de la ciudad que les fuera posible, llamando sin cesar por el comunicador.

Nada.

Starfire llamaba de nuevo, sobrevolando la ciudad, Chico bestia recorría las calles pasando por los mismos lugares por más de 100 veces, Raven monitoreaba la misión desde la torre "T", mientras Cyborg volvía al escenario de la batalla. Así habrían seguido por más horas de no ser por la alerta titán.

Un intruso se había infiltrado a la torre de industrias S.T.A.R ubicada en el centro de la ciudad. En dicho lugar guardaban los prototipos más avanzados y valiosos creados en sus laboratorios.

Tenían que responder al llamado aunque no quisieran.

Al llegar al lugar vieron a algunos guardias de seguridad vencidos y tirados en el piso, uno de ellos logró decir algo, el intruso había robado un rayo térmico, un arma nueva y potencialmente peligrosa.

Una sombra atraviesa corriendo el pasillo externo que rodea a la torre y que culmina en una plataforma que se extiende de ésta hacia el frente, por encima de Jump city.

Cyborg, como segundo al mando, asume el rol de líder interino cuando Robin no les acompaña. Al ver al ladrón huyendo ordena.

-¡Titanes al ataque!

En el acto, el equipo corre tras esa sombra, la cual llega hábilmente hasta el extremo de la plataforma evadiendo los ataques de los héroes; al llegar a su meta, las nubes que cubrían a la luna se retiran dando paso a la luz e iluminando así la atlética y pequeña figura del intruso, revelando su identidad.

Los Titanes no pueden dar crédito a lo que están viendo.

-¡Robin!

-¡¿Pero qué…?!

-¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Qué está pasando?!

Robin los miraba fijamente, su cuerpo en postura defensiva, sujetando el rayo térmico firmemente; en su oído, a través de un mini audífono, Slade daba sus instrucciones.

-Ni una palabra Robin-Ordenó el hombre, el niño dio un respingo al escuchar su voz tan cerca, hecho que rápidamente logró disimular-Ellos ya no son tus amigos; si hablas, ya sabes lo que les pasará.

-Robin…-Dijo Starfire.

El chico se puso en guardia, Los Titanes sorprendidos no entendían que sucedía.

-Tranquilo-Dijo Cyborg conciliadoramente, acercándose a su amigo-Solo queremos hablar.

-No dejes que se acerque a ti-Habló Slade-¡Atácalo!

El joven dio una patada a Cyborg, con tal fuerza que lo lanzó, mínimo a metro y medio lejos de él. Raven, Chico bestia y Starfire observaron esto horrorizados, no comprendían, él era su amigo, ¿Por qué los estaba atacando?

Robin yacía de pie frente a ellos, a pesar del dolor que aun sentía en todo su cuerpo, el agotamiento, la visión cansada, todo incrementado por el terrible esfuerzo físico que comprendía el infiltrarse a una instalación, evadir guardias y ahora, enfrentar a Los Titanes, aun así, se hallaba erguido frente a ellos, incólume, como si nada le hubiese pasado, como si no sufriera daño alguno; después de todo ¿Cuántas veces no había visto a Batman, su mentor, recibir tremendas palizas, incluso heridas de bala y sin embargo seguir peleando firme como una roca sin demostrar su sufrimiento?, siempre se enorgulleció de seguir su ejemplo y aunque ahora no se sentía digno de ser su discípulo, se aferraba a eso para no desfallecer y con él llevarse a sus amigos a la perdición.

-¡¿Por que hiciste eso?!-Exclamó el Chico bestia confundido al ver como su amigo y líder agredía a uno de sus compañeros.

-Entréganos ese rayo térmico-Demandó Raven estirando su mano hacia él, la cual irradiaba su poderosa y mística energía oscura, misma que destellaba en sus ojos. Starfire, con las manos cubriendo su boca, miraba la escena desesperada, sin saber como actuar.

Era obvio que Slade le ordenaría atacarlos, y antes de volver a escuchar su desagradable voz o de darle la oportunidad de dañarlos, prefirió actuar por su cuenta.

De un salto libró la distancia entre él y Raven y sin darle tiempo de reaccionar, la sujetó fuertemente del antebrazo y la proyectó contra el piso; Bestita, indignado, se transformó en un enorme oso con la intención de sujetarlo e impedir sus movimientos, pero el chico ni tardo ni perezoso le dio una patada en el estomago de tal magnitud que le sacó el aire y le hizo perder la transformación, lanzándolo de la misma manera que hizo con Raven; Starfire, indecisa, estiró un poco un brazo, cuya mano brillaba como si pretendiera disparar sus rayos estelares, pero Robin de un simple manotazo la derribó al piso al tiempo que una nave sobrevolaba la plataforma. Robin reconoció en ella una de las unidades de Slade, de la nave lanzaron una cuerda para que abordara; resignado, el joven tomó el implemento y huyó del lugar.

Starfire sollozaba sentada en el suelo, no podía creer que Robin la hubiera golpeado, Chico bestia y raven se ponían de pie, preguntando al resto si no estaban heridos.

Cyborg seguía en donde había caído. No entendía… ¿Por qué de pronto su mejor amigo se había puesto en su contra?, ¿Por qué trabajaba para Slade?, ¿Qué fue todo eso?

Pero algo le pareció aun más raro y era lo que no dejaba de darle vueltas en la cabeza. En varias ocasiones, Robin y él entrenaron juntos en combate cuerpo a cuerpo, usando toda su fuerza y sus técnicas como si lucharan contra un enemigo real, y en todas ellas, las patadas de su amigo le enviaban a varios metros de distancia, pero está vez, la fuerza que empleó no le había hecho ni cosquillas; ¿se habría contenido para no dañarlos?, ¿realmente estaría de lado de ese criminal?, tenía que resolver ese misterio.

Slade monitoreaba desde su computadora la misión, observando en la grafica los niveles de adrenalina y endorfinas liberadas por su aprendiz en el proceso, que eran detectadas gracias a varios sensores colocados en el traje. Estos subieron mucho durante el crimen, lo cual demostraba su teoría.

Le había gustado robar para él.

Una imagen asaltó su mente. El joven petirrojo debajo de su cuerpo, retorciéndose al compás de sus salvajes embestidas; era la tercera o cuarta vez que le ocurría esto.

No era la primera vez que aplicaba esta clase de sometimiento en contra de alguien, aunque solo fueron unos pocos ejemplares de ambos sexos; pero no dejaban de ser casos aislados de los cuales ningún recuerdo o sentimiento posterior le había acosado, solo lo hizo y ya, sin que representara la más mínima relevancia.

Pero este caso era distinto, los gritos del niño aun sonaban en sus oídos, el sabor de su semen aun estaba en su boca, las imágenes de ese erótico momento se recreaban de nuevo en su mente.

Acompañado de tan placenteros recuerdos, se paso la mano por su entrepierna, sobando y acariciándose.

Realmente disfrutó del pequeño, ¡y ahora era todo suyo!

Robin entró en el salón, llevando el rayo térmico en sus manos. Slade lo miró, el chico imponía con su andar, fuerte y resuelto, cosa que le excitó aun más; el joven quería reflejar al auto obligarse a demostrar lo que quedaba de su fuerza interna, que no estaba vencido, pero eso solo despertaba más la lujuria de su nuevo mentor, que ansiaba por dominar ese cuerpo y ese espíritu rebelde.

El chico aventó con ira el aparato a Slade, éste lo atrapó con la mano antes de que lo golpeara en la cara.

Robin se dio media vuelta dispuesto a marcharse a su habitación, pese a que odiaba ese lugar y no deseaba estar en él, la verdad, era preferible a permanecer cerca de Slade.

-Aun no te he dado permiso de retirarte-Atajó el hombre con resolución.

-No me necesitas-Replicó el chico.

-No deberías ser tan frío, después de todo, estoy muy satisfecho con tu desempeño-Se levantó de la silla y se acercó a una mesa en la cual desarrollaba sus investigaciones, ya ahí comenzó a trabajar con el aparato-Nuestra unión va a resultarte muy beneficiosa, con el tiempo te darás cuenta; quien sabe, quizá podría llegar a ser para ti como un padre.

Robin se giró para mirarlo, estallando por fin la ira que reprimía, ¡¿Cómo se atrevía a pretender que le diera el titulo que él consideraba el más sagrado?! Indignado protestó.

-¡Yo ya tengo un padre!

-¡Oh, es verdad!-Repuso el otro con sorna-El murciélago, ¿no es cierto?, y supongo que él te ve también como a un hijo (aunque cualquiera diría que ese hombre no tiene sentimientos), pero… ¿acaso crees que aun pensará igual después de todo lo ocurrido?, ahora que has robado, ahora que te he cogido.

Robin tuvo un ligero sobresalto que le hizo sentir más miserable. Slade había puesto en palabras lo que le carcomía por dentro…el posible rechazo de su padre.

-Tienes razón-Siguió el hombre-Ser tu padre no seria tan gratificante, me gusta más el titulo de tu amante.

El petirrojo salio de su ensimismamiento; levantó la cabeza mas indignado que antes y furioso grito.

-¡¡No te atrevas a decir…!!

Pero no terminó de hablar, Slade se giró con rapidez propinándole a la vez un bofetón con tal fuerza que el impulso hizo caer al niño al suelo, luego con movimientos ágiles se agazapó sobre él y sujetándole del cabello siseó en su oído con voz venenosa e iracunda.

-¡¿Cómo te atreves tu a contradecirme?! ¡¿Cómo te atreves a levantarme la voz?! Recuérdalo Robin, eres mío desde que aceptaste nuestro trato, ¡me perteneces desde el momento en que te tomé!, ¡¡eres mío!!

El muchacho rechinaba los dientes, forcejeando por zafarse del agarre de Slade y así poder dar batalla, pero no lo consiguió.

-Además, admítelo, ¡somos tan parecidos!, monitoreé tus signos mientras robabas el rayo térmico, tu adrenalina y endorfinas subieron de nivel…acéptalo, te gustó robar para mi-El niño hizo otro esfuerzo vano-Y en especial te gustó que te poseyera, lo supe por tus gritos, tus jadeos, las reacciones de tu cuerpo a cada embestida, ¿o te atreves a negarlo?

Robin continuó el forcejeo, lo cual Slade tomó como una débil negativa; divertido agarro bruscamente el brazo del chiquillo y lo levantó de golpe-Te lo demostraré.

Lo arrastró hasta la enorme silla que se hallaba frente a la computadora, sentándose en ella y sobre sus piernas a Robin, de espaldas a él y dando la cara al panel del gran ordenador.

Haló al chico de modo que quedará recargado en él, acercó su rostro al oído de éste y susurró.

-Mira bien la gráfica que tienes frente a ti, no quiero que cierres los ojos o gires la cabeza hacia otro lado, no pierdas detalle alguno de esa pantalla.

Metió la mano dentro de las mallas del pequeño y sacó su tierno e inmaduro pene, de inmediato lo apretó con lujuria y empezó a friccionarlo de arriba hacia abajo, recorriéndolo a placer.

Robin se remolineaba en las piernas de Slade, la respiración de ambos se estaba acelerando, pero de nuevo el chico se impuso el no emitir sonido alguno, está vez quería cumplirlo.

Slade seguía manipulando el delicioso falo, dando apretones suaves al principio, pero que se hacían más fuertes conforme aumentaba la intensidad. El líquido pre-eyaculatorio de robin escurría desde la punta, bajando por el tronco y ensuciando la mano enguantada de Slade.

Éste se quitó otra vez los guantes para disfrutar de tan exquisito contacto.

Masajeò con brusquedad los testículos del niño, quien se agitaba cada vez más; los signos de la grafica se elevaban al tiempo.

-¿Lo ves?-Habló Slade en su oído-Esto lo demuestra, lo estás disfrutando, gozas con ser de mi propiedad.

Robin se maldecía a si mismo y a las reacciones de su cuerpo. Se mordió los labios para reprimir un gemido e incluso intentó cerrar sus piernas, pero con la mano que le quedaba libre, Slade le sujetó una rodilla y las separó, manteniéndolo así para su comodidad e imprimiendo más sadismo y lascivia a su juego.

Robin sintió como la entrepierna del hombre crecía justo debajo de sus nalgas, a la vez que la humedad de su pene alcanzaba su ropa; se arqueó, la inflamación de su miembro y una ligera descarga que le recorrió la piel le anunciaban que estaba próximo a venirse.

Slade jadeaba en su oído, de esa forma casi gutural y áspera que a Robin tanto le intimidaba y repugnaba. El petirrojo, sin poder evitarlo, volvió a arquearse y a retorcerse mas, dejándose llevar involuntariamente por los arranques de placer físico que le estaba provocando.

-Quiero escucharte Robin-Ordenó Slade con voz ahogada por la excitación-¡Quiero oírte gritar!

Éste no obedeció, no lo haría, no escucharía de él ni un murmullo.

-¡He dicho que quiero oírte!-Gritó aquel con furia, apretando sin misericordia el frágil miembro. Robin lanzó un alarido de dolor y, había que admitirlo, de placer.

Slade continuó la salvaje manipulación, soltó la rodilla del muchacho y le sujetó la cadera para guiarla en suaves y acompasados movimientos, de forma que las nalgas del niño se frotaran con el ya endurecido miembro del adulto.

El petirrojo jadeaba sin poder contenerse más, era eso o comenzar a llorar.

La mano de Slade dio los últimos apretones, el semen de Robin salio disparado manchándolos a ambos; el jovencito exhaló un suspiro apagado, el cual denotaba el cansancio y la humillación que sentía.

Slade continuó acariciando el falo de la criatura, mientras frotaba el propio con el exhausto cuerpo juvenil.

-¿Te das cuenta?, disfrutas siendo mío, y no solo la grafica lo demuestra, tu cuerpo también lo confirma-Soltó el miembro del chico y hizo ponerse en pie; éste se sostuvo, agitado, del panel de la computadora. Slade se levantó y se dirigió a la puerta-Tenlo siempre presente Robin, ahora eres mi amante y lo serás todo el tiempo que yo quiera-Llegó al umbral, se detuvo y dijo-Y desde está noche dormirás en mi habitación; prefiero mantenerte cerca y vigilado-Tras esto se retiró.

Robin cayó de rodillas al piso. Aunque no quería, de nueva cuenta las lágrimas hicieron su aparición. Tenía que buscar la forma de salir de ahí, pero para eso debía salvar a sus amigos, ¿y como lograrlo si Slade controlaba todo incluyéndolo a él?

Sintió que a sus pies se abría un vacío, un vacío en el cual deseaba perderse.

Bien, espero que este capitulo les haya gustado.

Besos y como ya he dicho.

¡TEEN TITANS FOREVER!