Como dije, aquí está el capitulo 4
Capitulo 4.
El ambiente en la torre "T" era tan extraño.
Distantes parecían los días en los que los 5 jóvenes justicieros vivían en armonía, discutiendo quizá solo cuando quedaba un único pedazo de pizza.
Ahora todo estaba tan callado; Cyborg notaba la tensión apoderándose de sus amigos y su hogar de manera inevitable; Raven rastreaba en la computadora de modo casi obsesivo, buscando el menor indicio de actividad criminal; estaba firme en la idea de que Robin y Slade darían un golpe pronto y consideraba que era mejor estar prevenidos.
A Cyborg le daba asco la forma en que ligaba ambos nombres, como si hablara de una poderosa asociación criminal de años.
Starfire yacía como la muñeca fea, llorando por los rincones; era desagradable ver como la chica se abandonaba desentendiéndose de todo; ésa era su forma de solucionar los problemas graves o personales, retirarse a lloriquear, esperando que la respuesta le cayera del cielo.
Y en medio de esto se hallaba Chico bestia, devanándose los sesos entre encontrar el por que a ésta situación o el chiste perfecto que le devolviera la alegría a todos.
Pero eso no iba a pasar por dos simples razones.
Una, los chistes de Bestita eran malísimos.
Dos, la única forma de que la alegría volviera a la torre…a sus amigos, era con el regreso de Robin; sí, su regreso a casa con una explicación lógica e irrefutable de por que se unió a Slade.
Pero… ¿acaso pasaría?
Cyborg caminó por los pasillos y llegó al gimnasio. No pudo evitar recordar las pesadas, pero satisfactorias sesiones de entrenamiento, todos juntos, luchando por dar el 100, por ser un mejor equipo.
Siguió su camino y llegó a la plataforma en la azotea; el balón de basquetball aun estaba ahí, en medio de la cancha, como esperándolos a él y a Robin para llevar a cabo otro de sus tantos retos.
Se sentó en la orilla y miró al horizonte; estaba a punto de llegar el ocaso…pero a Robin le gustaba más el amanecer.
"Promesa de un nuevo día" le dijo una vez, "da la sensación de que todo es posible".
¡Era increíble!, nunca pensó que extrañaría tanto a ese "enano, altanero, cabellos de punta", pero a cada minuto que pasaba lo único en su cabeza era Robin.
¿Por qué?, ¿Por qué se había ido con Slade?, ¿acaso Raven tenia razón?, ¿ése era su plan desde el principio?, ¿o acaso él y Bestita estaban en lo cierto y algún motivo poderoso lo hacia actuar de ese modo?, ¡Aaaaagh!, ¡como le fastidiaba no tener las respuestas!
Pensó nuevamente en Robin, lo fuerte y decidido de su personalidad; en la vez que se conocieron; en aquella cuando, por un estùpido error mutuo, habían echado a perder una misión en la prisión de Jump City, dejando escapar a Cinderblock con ese pobre hombre que, de no permanecer dormido, se convertía en Plasmus, eso los había hecho pelear culminando con la renuncia del chico cibernético al equipo, ¡gran error!, nunca se había sentido tan solo y miserable, sin sus amigos…sin Robin.
No, ahora se sentía peor que en esa ocasión.
Su comunicador sonó, al parecer Raven encontró algo. Cyborg se puso de pie de un salto y volvió al salón principal de la torre.
Ahí esperaban los demás con la ansiedad reflejada en el rostro.
-¡¿Qué pasa?!
-Robin-Fue la única respuesta de la chica oscura.
Laboratorios "Corsso", a las afueras de la ciudad.
Era éste la sucursal de la matriz ubicada en Metrópolis; estos laboratorios investigaban y experimentaban siempre con materiales potencialmente radioactivos o explosivos, sufriendo constantes accidentes por los que el ayuntamiento de Jump City les había ordenado instalarse a varios metros de ésta, una decisión muy acertada si tomamos en cuenta que apenas hace poco se suscitó una explosión (afortunadamente no radioactiva ni nuclear) que acabó con el ala este de su estructura.
Pese a sus rigurosas medidas de seguridad, fue indescriptiblemente fácil para el hábil aprendiz colarse al interior de los laboratorios; obvio que había que darle su crédito al mentor, ya que diseñó un plan perfecto que el joven ejecutaba espléndidamente.
Siguiendo el plano aprendido de memoria, Robin llegó al área 48, lugar donde resguardaban el "Bankron", su botín.
Sacó de su cinturón un dispositivo del tamaño de una pastilla, lo pegó en la caja de seguridad número 10208, presionó y esperó, unas lucecitas rojas parpadearon en el aparato y la caja se abrió sin problemas. Robin sacó la muestra y el archivo y corrió a la salida.
Aparecieron unos guardias de la empresa, pero tal como surgieron fueron apaleados y derribados por el chico.
Alcanzó la ventila por la que había entrado y llegó al techo; de ahí saltó a la parte trasera del edificio. Los Titanes ya le esperaban.
-¡Alto Robin!-Dijo Cyborg con voz seria-¡Entréganos lo que has robado!
Robin quedó congelado, mirándolos; en su oído las órdenes de Slade volvieron a resonar.
-Hazlo ahora Robin.
-Queremos hablar contigo-Volvió a decir Cyborg ante la mirada reprobatoria de Raven, este haciendo caso omiso continuó-Necesitamos que nos des unas explicaciones.
El chico lo miró, deseaba decirlo…pero no podía.
-¿Qué está pasando?-Intervino Chico bestia-Te están obligando ¿verdad?, puedes decírnoslo, somos tus amigos y te ayudaremos.
-¡Hazlo ya!-Gritó Slade.
El joven relajó el semblante, poco a poco una sonrisa, extraña para sus amigos, apareció en sus labios, el chico bufó divertido y dijo.
-¿Obligando?-Los miró con sorna, burlándose de ellos y de su inocencia, soltó una carcajada que lo delataba como un cínico consumado-Idiotas…-Siseó-…no hay nada que decir, nadie me está obligando.
-¡¿Qué dices?!-Exclamó Starfire.
-¡Lo sabía!-Rugió Raven.
-Sí, ya veo que no eres tan estùpida como creí-Siguió el chico, haciendo gala de todas sus dotes histriónicas aprendidas de Bruce, ya que éste como parte de su preparación como combatiente del crimen conocía todo sobre el arte de la actuación y la transformación, transmitiéndole estos conocimientos a su pupilo; en ellos se aplicaba aquello que el doctor Watson solía decir de su buen amigo Sherlock Holmes, quien también poseía este talento, "lo que había perdido la escena, lo había ganado la lucha contra el crimen".
Y por lo mismo, Los Titanes se estaban tragando el cuento completito.
-¡Imbèciles!, ¿acaso creen que iba a quedarme siempre haciendo de "niño bueno"?, ¡bah!, ¿Por qué habría de hacerlo si puedo obtener lo que me plazca?-Los chicos escuchaban absortos, no queriendo creerlo-Sí, solo fueron un escalón, algo así como una muleta; estar con ustedes fue una ventaja, ¡pero también fue un fastidio!
-¿Q…qué quieres decir?
-Al guiarlos, partida de estùpidos, pude demostrarle al mundo mis habilidades, después de todo no son nada sin mi dirección, y gracias a eso conseguí atraer la atención del único ser en este planeta capaz de comprenderme y de llevarme a cumplir mis deseos.
-¡¡No seas tan engreído!!-Estalló Raven.
-Sí, anda enójate, después de todo es lo que mejor sabes hacer.
-Pero…Robin…tú no puedes…tú no eres…-Sollozó Starfire.
-Abre los ojos niña tonta, este soy yo en realidad.
-¡¡Entonces es cierto…-Siseó Raven colérica-…esa noche…la trampa…fuimos un sacrificio para Slade!!
Robin se sobresaltó pero sin demostrarlo, ¿así qué eso era lo que pensaban?
Agarrándose de eso, siguió.
-Así es-Contestó con una risita-Se supone que mataríamos dos pájaros de un tiro; yo le demostraría que tan comprometido estoy a su causa y nos desharíamos de ustedes al mismo tiempo, pero por lo visto, no saben lo que les conviene…debieron morir y quedarse en el fondo de ese drenaje.
Chico bestia gruñó, apretando los puños y mostrando los dientes, Starfire tenía los ojos anegados en lágrimas, Cyborg lo veía aun negándose a creer lo que oía.
-¡¡¡Maldito!!!-Gritó Raven lanzándose contra él, pero el chico esquivó los ataques de la joven y le lanzó unas tenazas metálicas que se aferraron al torso de ésta, atrapándole los brazos y haciéndola caer al suelo.
Chico bestia se transformó en león y se arrojó sobre él, pero Robin le respondió con un disco eléctrico (iguales a los que siempre usó solo que ésta era de manufactura de Slade), al contacto con éste, el chico verde recibió una potente descarga que lo hizo caer al piso inconsciente, perdiendo la transformación.
Cyborg, dubitativo, hizo surgir su cañón sonico y observaba al aprendiz de Slade combatir a sus amigos "no me obligues…" susurraba el joven; Robin aprovechó la indecisión de éste para atacarlo, arrojándole otro disco, pero Cyborg reaccionó a tiempo y logró esquivarlo, mas, sin darle oportunidad de actuar, el petirrojo lo golpeó con su bastón tirándolo con fuerza contra la estática Starfire, que estupefacta no lograba moverse y por consiguiente no atacaba.
Tras esto, Robin echó a correr con dirección del ala destruida de los laboratorios "Corsso".
Cyborg, algo aturdido aun, consiguió ponerse de pie y al verlo huir corrió tras él, decidido a darle alcance.
No podía creerlo…no quería creerlo, debía estar fingiendo…¡¡ése no podía ser su Robin!!
Llegó a los escombros del edificio, internándose en esa jungla de vigas de metal, tiznadas y retorcidas, y piezas de concreto esparcidas por el suelo. No podía estar muy lejos, no le llevaba mucha ventaja.
-¡¿Por qué simplemente no me dejas en paz?!-Escuchó gritar a Robin por encima de él, cuando Cyborg miró hacia arriba, lo vio saltar desde una parte del esqueleto de las ruinas en dirección suya, listo para asestarle una patada.
Cyborg no logró esquivar el ataque, el joven aprendiz consiguió golpearlo y aventarlo a unos metros de distancia.
-¡Quiero que hablemos!, ¡quiero que me expliques por que…!
-¡Parece que te fallan los circuitos auditivos! ¿Eh?-Soltó Robin al tiempo que le tiraba golpes y patadas que a Cyborg le costaba evitar.
-¡Tú no eres así!, ¡exijo saber la verdad!
-¡¿Exiges?! ¡Tú no tienes derecho a exigir nada!
Robin estaba transfigurado, descargaba sobre Cyborg todas las emociones mezcladas que guardaba desde aquella trágica noche; la rabia hacia Slade por haberlo destruido por dentro, hacia si mismo por caer en la trampa y dejar que sus amigos fueran tomados como rehenes, por no evitar que Slade abusara de él, y sí, quizá también hacia sus amigos…aunque ellos no tenían la culpa.
Se sentía sucio, bajo, miserable…deseaba gritar, llorar, morir; eso, deseaba morir…era algo que brotó en su alma desde esa vez y que cada día iba creciendo más hasta casi ahogarlo, ocupando continuamente sus pensamientos, quería morir…pero no podía…simplemente ya no era dueño de su vida.
Y como no podía descargar su rabia en contra de quien él consideraba el mayor culpable de está situación (o sea, él mismo), lo hacía en contra de su amigo, ayudándole esto a la vez a representar mejor su farsa.
Cyborg no podía evadir todos los golpes a pesar de que realmente se estaba esforzando por hacerlo; era extraño, entrenó infinidad de veces con Robin, tantas como para conocer perfectamente su estilo y modo de pelea, lo que transmitía en ella, y a pesar de que ejecutaba sus técnicas tan perfectamente como siempre, también pudo notar que eran hechas con una emoción que nunca manifestó antes, con algo nuevo para él.
El chico luchaba con ira, pero no la que se tiene hacia un enemigo, más parecía una ira interna, para consigo.
El chico cibernético no sabía por que, pero tenía la impresión de que Robin, necesitaba luchar de esa manera, era su forma de sacar lo que le carcomía el alma; de que Robin, si no estuviera peleando de esa manera tan encarnada como ahora, se habría soltado a llorar.
Robin se giró para dar una patada, la misma que había fallado en el entrenamiento con Slade; igual que esa vez, volvió a trastabillar y estuvo a punto de caer; instintivamente, Cyborg lo sostuvo por la espalda, igual que como había hecho Slade.
-¡¡¡¡SUELTAME!!!!-Rugió Robin casi histérico, no soportaba el contacto con nadie y mucho menos en una posición así. El tono en la voz del muchacho impresionó y asustó a Cyborg de tal modo que sin pensarlo, aflojo un poco su agarre, de lo cual el aprendiz sacó ventaja liberándose.
El chico encaró a Cyborg. Se hallaba muy alterado, con los nervios destrozados y el rostro muy pálido. Cyborg pudo notar como un ligero temblor recorría el pequeño cuerpo de su amigo mientras luchaba por controlar su agitada respiración.
-Robin-Dijo con voz suave, pero preocupada-Este no eres tú…vamos, por favor, dime que te sucede.
-Tú no sabes nada de mí…-Logró decir el otro aun agitado y alterado-…y tampoco tengo que explicarte nada…-Se dio media vuelta para marcharse.
-¿Y si lo llamara?, ¿se lo explicarías a Él?-Aventuró esperando encontrar una solución.
Desgraciadamente solo consiguió que se renovara la cólera del petirrojo, que consideraba esto un golpe bajo; entendía perfectamente a quien se refería con ese "Él".
-¡¡¡No te atrevas!!! ¡¡¡¡Jamás!!!!-Gritó con el rostro casi desencajado por el temor que le causaba el simple hecho de pensar que Bruce lo viera, que supiera lo que había pasado y lo odiara por su debilidad, por permitir que lo marcaran de esa forma.
Volvió a girarse listo para irse, pero Cyborg, en un movimiento rápido, logró atrapar una de sus muñecas.
-¡Espera!
-¡Te dije que me soltaras!
-No hasta que me escuches. No sé que está pasando, no entiendo por que tan de repente reniegas de tus principios y te unes a tu peor enemigo, pero sí sé algo…este no es el Robin que conozco, no es el amigo al que siempre he tratado.
-El Robin que conociste nunca existió…Raven se dio cuenta mucho antes que tú.
-¡Por mí Raven puede decir lo que quiera!-Exclamó Cyborg enojado; haló a Robin girándolo hacia él para mirarlo a los ojos y siguió-Yo te conozco bien y sé que nos ocultas algo… ¡esto no puede ser más que una farsa!
-¡¿Qué parte de "éste soy yo en realidad" no entiendes?! ¡¿Por qué no te das por vencido y lo aceptas?!
-Por que te estaría defraudando-Robin se sorprendió al oírlo-Si me tragara todo ese cuento estaría ignorando el tiempo que hemos pasado juntos…la confianza que depositamos el uno en el otro… Te he admirado y respetado desde el día en que nos conocimos, valoro cada minuto que pasamos juntos, ¡he aprendido tanto de ti!, solo por ti me di cuenta que a pesar del metal sigo siendo humano, tú me lo demostraste, gracias a ti pude ver que el que ya no pudiera continuar con mi antigua vida no quería decir que todo hubiera acabado…me diste un propósito, un fin. La persona que me dio todo eso es alguien firme, valioso, fuerte, con principios, precisamente la que está frente a mí.
-No es verdad-Pensó amargamente Robin; cada palabra le mancillaba el corazón-No lo soy-Susurró.
-¡Sí lo eres!-Protestó Cyborg-¡Me lo dice el corazón…lo que siento por ti!
Aquí se calló de repente…había hablado de más. Robin lo miró impactado. Cyborg estaba algo apenado por lo que había dicho, pero luego lo olvidó, ¡que diablos!, ¡ésa era la verdad!, ahora lo reconocía; se había enamorado de Robin, de su valor, su entusiasmo, su terquedad y de su dulzura, aquella que no dejaba ver tan a menudo por adoptar siempre su rol de chico recio y ecuánime.
Robin estaba pasmado, la revelación de su amigo le había dejado helado, no por que fuera algo que repudiara, al contrario, pues ya él había notado meses atrás que ése mismo sentimiento para con Cyborg había nacido y crecido dentro de su corazón, pero nunca pensó que él se sintiera igual. ¡Maldita suerte!, ¡¿Por qué tenía que ser así?! ¡¿Por qué debía pasar esto (que anheló secretamente) ahora que su vida terminó?! ¡¿Ahora qué no era más que la sombra de lo que antes fue?!
Pasaron unos segundos así, segundos que parecían horas. Ambos de pie, uno frente al otro, Cyborg aun con la muñeca de Robin fuertemente atrapada en su mano.
Quería decirle algo…quizá disculparse y decir que no era cierto… ¡no!, ¡ya se había atrevido a hacerlo (en un momento inadecuado, pero se atrevió al fin)!, no iba a echarse para atrás.
-Cyborg…yo…
El joven cibernético empezó a acercarlo hacia él con intención de besarlo, Robin estuvo a punto de dejarse llevar, pero reaccionó a tiempo, sacó de su cinturón una bomba de humo y la tiró con fuerza al piso; valiéndose de esta densa cortina desapareció.
Cyborg solo sintió la delgada mano del chico escabullirse de la suya.
Minutos después, Robin llegó al salón principal de la guarida de Slade, depositó el botín sobre la mesa de trabajo de éste y dijo sordamente.
-Misión cumplida.
Slade, que lo esperaba como siempre en la silla frente a la computadora, se puso de pie y se acercó a él. Sin más le azotó el rostro con su pesada mano.
Robin cayó al suelo, luego lo miró desconcertado.
Slade lo veía con furia. Había monitoreado la misión como hacía siempre; escuchó la mentira tan bien contada a Los Titanes, el niño cumplió su orden de tan magistral modo que, si él no se lo hubiese exigido personalmente que los engañara, habría creído también en ella.
Eso le hizo sentir feliz.
Pero también fue testigo de su encuentro con Cyborg; la confesión inocente de éste, las sensaciones que, por un breve instante despertaron en Robin estás palabras.
"Lo que siento por ti".
Slade estaba iracundo, irracional, celoso. Lleno de estos sentimientos, alterado por ellos y la locura que pueden provocar en un hombre con su temperamento, volvió a azotar la cara del muchacho con su enorme mano. Robin lanzó un grito de dolor al tiempo que de sus labios, reventados por los golpes, brotaba la sangre.
-Como has podido…-Musitó el otro con voz pétrea-¡¡¡Como osas traicionarme!!!
Robin temblaba de ira, dolor y miedo. Paralizado, no intentaba levantarse del piso ni retroceder, las piernas no le respondían.
Slade cayó sobre él golpeándolo con ambos puños, con una brutalidad espantosa, el pequeño no se libraba de un impacto cuando le sucedía el otro. Slade desfogaba sobre él toda la cólera que lo embargaba.
-¡¿Crees qué no me di cuenta?! ¡¿La forma en qué te derretías por él?! ¡Eres mío Robin!, ¡¡¡mío!!! ¡¡¡¡Y NO VOY A PERMITIR QUE ME TRAICIONES CON NADIE!!!!
Desvistió al chico a jalones, desgarrándole toda la ropa y dejándolo completamente desnudo; sacó su pene erecto, volteó al chico boca arriba, de modo que lo viera a la cara y lo penetró salvajemente, tomándole una pierna y empujándola hacia su pecho para que, de éste modo, el ano del niño se relajara y pudiese invadirlo a mayor profundidad.
-¡¡¡¡Parece que no quieres entenderlo!!!!-Gritaba entre jadeos-¡¡¡¡Eres mío!!!! ¡¡¡¡Me perteneces!!!! ¡¡¡¡SOLO ERES MÌO!!!!
Slade continuaba sodomizándolo con fuerza y crueldad, lastimándolo más que en ocasiones anteriores.
Conrad observaba todo con una sonrisa libidinosa desde la puerta entreabierta.
Durante horas solo se escuchó en todo el lugar los gritos desgarradores de dolor y desesperación del pobre petirrojo.
Ahora siento que este quedó corto, ¡en fin!
Por favor, espero sus comentarios.
Besos, ¡TEEN TITANS FOREVER!
