Capitulo 5.

Pasaron 3 meses desde el encuentro de Los Titanes con Robin.

En ese lapso la situación se puso aun más tensa. Raven y Cyborg estaban decididos a dar con la guarida de Slade, aunque por razones muy diferentes.

La chica se sentía ultrajada en lo más profundo de si; Robin siempre le hizo creer que lo que hacían era por el bien de la gente y en verdad era para su bien personal, para hacerse notar y llamar la atención de su nuevo mentor.

Esto era para ella una grave ofensa a su persona; decía que Robin los había manejado a su antojo, a todos, ¡a ella!, y que no iba a permitir que un ser tan miserable como ese la tratara como a una tonta. Robin debía ser castigado y vaya que se encargaría de eso.

Por su parte, Cyborg aun tenía fe en él, en que ése que enfrentaron o era Robin, sino una mascarada creada por él con algún extraño fin, lo sabía…lo presentía, pudo sentirlo en ese momento, cuando le hizo saber…

¡Tenía que descubrir el por que de su cambio y no descansaría hasta lograrlo!

Aunque había algo que rondaba la mente de Cyborg y que lo tenía en una eterna disyuntiva. Amenazó a Robin con llamar a Batman, hacerlo venir, y el joven reaccionó de manera violenta, pero si alguien podía llegar al fondo de ese misterio era el murciélago… ¿debía pues en verdad avisarle sobre lo que estaba pasando o sería mejor callar y resolverlo solo…?

Incapaz de tomar la decisión correcta, dejaba pasar el tiempo, continuando su propia búsqueda.

Pero el caso era que ni señales de lo que Raven llamaba "la peor unión criminal que hallamos enfrentado", para ella, este silencio solo delataba que planeaban algo grande, que de seguro se estaban preparando para dar un gran golpe. Cyborg la callaba cada que hablaba así…

Si tan solo supieran…

Slade había estado brutal esa noche.

Su furia, sus celos, lo llevaron a abusar del joven aprendiz de una forma tan despiadada que casi lo mata.

Cuando acabó con él, Robin se encontraba inconsciente, con el ano desgarrado y sangrando de manera alarmante; también de su nariz y labios huía el denso líquido copiosamente, aunado a esto se hallaban 3 costillas rotas y la infinidad de moretones y golpes en todo el cuerpo.

Preocupado, pero sin demostrarlo, hizo atender al niño de inmediato, llevándolo a la cama de su habitación donde le curó él mismo, pues entre sus vastos conocimientos tenía también los de medicina. Tuvo que quitarle el antifaz, mas el niño estaba tan molido que simplemente no era fácil reconocerle sin él.

Lavó y atendió las heridas, detuvo las hemorragias y llevó a cabo las cirugías necesarias; todo esto se vio complicado por el estado previo del niño; aun no se recuperaba del todo de los abusos anteriores, su cuerpo se encontraba exhausto por el extremo esfuerzo, la falta de descanso y alimento. Conectándolo a un suero y recurriendo a todos los medios a su alcance, logró sacarle adelante.

Ahora todo dependía de él, se decía Slade, de su espíritu de guerrero y sus ganas de vivir.

Con lo que no contaba era que el niño ya no tenía ganas de seguir.

Su espíritu se encontraba en peores condiciones que su cuerpo, el cual fue envuelto en violentas fiebres que le hacían sufrir pesadillas y delirios. Una de las mas recurrentes era el verse rodeado de sus amigos, estos le reprochaban por haberlos traicionado, diciendo que si estaba con Slade era por que él así lo había querido, todos le daban la espalda tratándolo como basura, primero Raven, luego Starfire, seguida por Chico bestia y al final Cyborg.

Pero la que más le atormentaba era aquella en la que aparecía Bruce; éste le decía lo decepcionado que estaba de él, que era débil, indigno, sucio, que merecía lo que le ocurrió y que lo prefería muerto, sí, que hubiera sido mejor que muriera antes de haber permitido que Slade lo tomara.

Morir…sí, morir… ¡Cuánto lo deseaba!

Podía verse solo, en medio de la oscuridad, listo para avanzar y conseguir su deseo, solo debía dar un paso…¿Por qué no darlo?, así todo acabaría, nadie lo odiaría, dirían que eso era lo mejor que pudo hacer.

Mas no podía hacerlo, algo lo detenía…no, no eran sus amigos, ni Bruce, sino un estùpido tubo que se hallaba en su brazo y lo ataba de ese lado en el que ya no quería estar; por más que intentaba no lograba quitárselo… ¿Por qué?, ¿acaso no podría ser libre nunca más?

Se dejó caer de rodillas y comenzó a llorar…se odiaba, ¿Por qué tenía que ser tan débil?, ¿Por qué ni siquiera era capaz de destruirse a si mismo?

Quizá por que ya no había mucho que destruir, otro se hizo cargo de eso.

Tras varios días de agonía, por fin volvió en si.

Los nuevos medicamentos aplicados por Slade estaban surtiendo un efecto prodigioso; estaba desorientado y débil, pero la recuperación era inminente.

Para desgracia de Robin, seguía vivo.

Aun se sentía muy adolorido y dormía la mayor parte del tiempo, como no podía comer sólidos, se le alimentaba por medio del suero.

-Así que tú eres el que me ataba aquí…-Pensó al ver el tubo incrustado en su brazo.

Slade pasaba casi todo el día a su lado, velándolo y aplicándole el tratamiento; para Robin esto era el más terrible de los castigos, si había cometido un error grave así lo estaba pagando.

Cuando Slade no podía acompañarlo era el turno de Conrad para cuidarlo; esto era casi peor, pues mientras que el amo velaba por el niño, prodigándole cuidados con una ternura y cariño enfermizo, por el contrario, el sirviente aprovechaba los momentos de sueño del joven para mirar su desnudez, ya que por obvias razones, Robin no podía usar ropa alguna aun y solo se encontraba cubierto por las cobijas; el viejo libidinoso destapaba al petirrojo y con extrema sutileza lo tocaba a placer a la vez que él se masturbaba con la otra mano. Robin era consciente de esto, pero no le era posible delatarlo, pues aun su boca no sanaba, impidiéndole hablar y además, el hecho de pedirle ayuda a Slade le parecía abominable.

Conforme avanzó la recuperación ocurrió lo inevitable; al volver su rostro al estado normal, Slade pudo conocer la identidad del muchacho, y nada pudo sorprenderle más que el reconocer al joven hijo adoptivo de Bruce Wayne, el pequeño Richard John Grayson, a quien en muchas ocasiones vio en las fotos de la pagina de sociales de los más importantes diarios acompañando al millonario.

Por obvia lógica descubrió la identidad del caballero nocturno, pero como ya le había dicho al chico, esto le era irrelevante; sí, era irónico que aquello por lo que muchos de los más grandes criminales del mundo estaban dispuestos a matar, llegara de aquel modo tan sencillo y sin buscarlo a las manos de alguien a quien le tenía sin el mas mínimo cuidado.

A él solo le importaba Robin.

Por fin llegó el día en que Robin pudo ponerse en pie. Aun no se recuperaba al 100, pero podía levantarse y moverse. Slade orgulloso, concluía que se debía a su voluntad y fuerza, tan parecida a la suya; Robin lo hacía por que prefería mil veces andar con dolor que permanecer en esa cama.

El chico fue llamado al salón principal, su amo quería verle.

-Realmente me satisface ver tu determinación Robin-Decía Slade frente a la computadora; ya no usaba la mascara, al menos no frente a Robin, ya que según él ya habían llegado a un nuevo nivel en su "relación"-Y en honor a ello tengo una sorpresa para ti. Tengo lista tu nueva misión, ¿no te da gusto?, volverás a estar en activo de inmediato y con algo que será un reto-Robin no reaccionó ante esto, desde ese ultimo incidente parecía mas un autómata-Analicé la muestra de "Bankron" y revisé los datos que trajiste de laboratorios "Corsso", pude ver que con un catalizador clave podemos encauzar la energía de la aleación de forma mucho más provechosa. Pero el único lugar que ha logrado desarrollar ese artefacto es precisamente la empresa con mayores avances y por lo mismo la mejor custodiada de todas; entrar ahí será difícil, pero sé que tú podrás lograrlo. Robin, entrarás al edificio de "Industrias Wayne".

El chico se sobresaltó. Slade había dicho la única palabra que podía sacarlo de su autismo; comenzó a sentir una rebeldía leve, causada por el temor de allanar la propiedad de su padre, ya era mucho el haber dejado que Slade conociera su identidad como para hacerle una traición más.

-N…no puedo…

-Claro que puedes.

-No puedo…no insistas…-Musitó.

-¿Qué dices?-Robin tembló al escuchar su voz, gélida, pero que comenzaba a tomar el habitual y ya conocido por él, tono de amenaza-¿Acaso pretendes negarte?

El chico no respondió.

-No deseas hacerme enojar, ¿verdad?-Dijo yendo hacia él, luego lo abrazó y continuó-Sabes muy bien lo que consigues cuando lo haces-Robin sintió un espasmo recorrerlo-Entrarás a "Industrias Wayne" y robarás el catalizador clave para mí, ¿está claro?-El muchacho asintió. Slade lo soltó y se acercó de nuevo a la computadora-Pero antes de dar inicio a los preparativos, quiero dejar algo muy claro-Pulsó un botón y llamó-¡Conrad, ven aquí enseguida!

Casi al instante, el desagradable hombrecillo llegó.

-Diga señor.

-Mi estimado Conrad-Habló Slade con parsimonia-Hay algo que quiero tratar contigo desde hace tiempo.

-Estoy a sus ordenes señor-Repuso el otro con servilismo. Slade se acercó a Robin y lo abrazó por la espalda, dejando que mirara de frente al sirviente, luego paseó su mano derecha con libertad por el pecho, abdomen y entrepierna del chico. Conrad miraba tratando de contener su emoción.

-Es hermoso ¿no es así?

-Ya lo creo…-Contestó el hombre frenando lo más posible su entusiasmo.

-Sí, sé que ya lo habías notado, ¿o acaso crees qué no he visto la forma en que lo miras?

Conrad nervioso balbuceó.

-Eh…bueno, señor…yo….

-Y no solo eso, sé que nos has espiado, incluso que te has atrevido a tocarlo…

-¡No señor, eso es mentira!-Exclamó el tipo nervioso y perdiendo la compostura-¡Nada de eso es cierto!, ¡no puede creer lo que él le diga!

-Lo curioso es, Conrad, que Robin no me ha dicho nada-El hombre de aspecto ratonil abrió desmesuradamente los ojos-Eso estuvo muy mal Conrad, sobre todo cuando sabes que Robin es mi posesión más preciada-Aun sujetando al niño con un brazo, Slade sacó con la mano libre una curiosa pistola de extraña forma y apuntó al hombre-Y es algo que debes pagar.

En el rostro de Conrad apareció una expresión de terror total.

-¡No señor por favor! ¡No lo haga, juro que no volveré a hacerlo!-Gritaba mientras retrocedía angustiado.

Slade disparó. Una carga de plasma le dio de lleno a Conrad haciéndolo caer de espaldas, pero salvo el golpe no tenía daño alguno.

Éste, al verse ileso, soltó una risita nerviosa mientras veía a Slade como si le hubiese querido jugar una broma.

-S…señor… ¡vaya susto el que me ha pegado!

-Ya lo creo-Dijo Slade, presionando un botón en la pistola, al momento, el cuerpo de Conrad se cubrió de un brillo naranja con destellos blanquecinos, mientras él se retorcía y se quejaba; al principio parecía manifestar simples dolores musculares, pero conforme seguía el proceso, estos aumentaron haciéndole pasar por terribles estertores, que le hicieron proferir gritos de verdadero dolor.

Robin lo miraba petrificado, Slade abrazándolo, pero bajando a su altura, explicó.

-Mira bien Robin, esto es lo que mis sondas nano tecnológicas hacen en el cuerpo humano. Al activarse interactúan para destruir todas las células, como verás, esto provoca un gran sufrimiento.

Conrad se convulsionaba, tirado en el piso, daba de repente saltos como un pedazo de carne en brasas ardientes, de sus ojos desorbitados manaba sangre negra, de su boca bullía la saliva como espuma, sus dedos se retorcían tratando de aferrarse a algo, los gritos se volvieron aullidos y comenzaba a oler a carne y cabello quemado.

Tras varios minutos el cuerpo del sirviente no soportó más, estallando de forma horrible, salpicando de sangre negra y vísceras todo el lugar.

-Esto es lo que quería dejar claro mi dulce amante, vuelves a traicionarme como la otra vez y esto le pasará a tus amigos, empezando por el montón de lata-El chico quedó helado ante el espectáculo, Slade le dio un beso profundo y regreso ante la computadora-Bien, revisemos el plan, no hay tiempo que perder.

A millones de kilómetros fuera del planeta se halla una fortaleza espacial mejor conocida como La Atalaya; parecida a un segundo Monte Olimpo, es el centro de operaciones de La liga de la justicia.

En el hangar hace arribo una de sus naves jabalinas, tripulada por Superman, Batman, Linterna verde y La mujer maravilla, después de una extenuante misión en un cuadrante lejano de la galaxia; al ir a asistir a un crucero espacial, terminaron atrapados en una grieta dimensional, donde había un mundo sometido por un cruel tirano; los cuatro héroes decidieron prestar su ayuda y tras liberar a esa gente sometida, reemprendieron el camino a casa.

Lo alarmante fue que, lo que en ese mundo para ellos fue una semana, en el mundo real habían sido cuatro meses; la línea del tiempo entre ambas dimensiones era muy dispar.

Al descender de la jabalina, Batman se dirigió directamente a la computadora de su habitación, la cual se halla conectada directamente a la de La Baticueva; estaba muy preocupado.

Cuando se encontraban en ese extraño mundo revisó su terminal personal. En ésta se encuentra un programa con el cual se mantiene al corriente de la actividad de Robin por medio de sus transmisores (el de los titanes y el del murciélago), y no es por que no confíe en el niño, pues él lo ha entrenado y sabe muy bien lo que tiene; el asunto es que a pesar de ello, para Batman, para Bruce Wayne, ese chico que le ha ayudado cientos de veces a frustrar los planes mas sicóticos, que junto a él ha desmantelado a cientos de organizaciones criminales y que, guiando tan diestramente a sus amigos, ha detenido a los delincuentes más peligrosos, no dejaba de ser para él el pequeño Dick, su joven entenado…su muy amado hijo.

Por eso, aunque el muchacho ya libra sus propias batallas, no dejaba de vigilarlo; siempre al pendiente, siempre preocupado por su bienestar.

Así que ni imaginar la reacción del hombre al checar la terminal y ver que el cardenal no registraba movimiento alguno en largo tiempo y que sus transmisores estaban muertos.

Primero pensó que la radiación de la grieta dimensional había afectado la señal, pero cuando al salir de ella y volver a su mundo notó que la situación no cambió, su preocupación se redobló.

Se conectó con la computadora de La Baticueva y volvió a revisar, nada; trató de comunicarse con él, no hubo respuesta.

Salió de la habitación y se dirigió a la plataforma de tele transportación. Debía ir a la tierra y debía ir rápido.

La alerta Titán sonó en la torre "T".

En respuesta, Los jóvenes titanes se dirigieron al centro de Jump City, a donde se ubicaba el objetivo del criminal en turno.

Industrias Wayne.

Llegaron al lugar, marchando con cautela y algo ansiosos. Nada les aseguraba que Robin y Slade fueran los perpetradores en esta ocasión, pues en estos meses de silencio tuvieron que enfrentar a varios villanos. Pero dada la larga ausencia que (como Raven no paraba de pregonar) solo auguraba algo grande, y siendo que Industrias Wayne contenía la clase de botín que Slade buscaría, tenían la esperanza de que fueran ellos quienes estuviesen detrás de esto.

Entraron al área invadida y pudieron ver como, a lo lejos, en el interior de un enorme salón metálico, frente a un expositor de luz gravitacional en el que se encontraba un extraño y minúsculo aparato, la silueta pequeña y esbelta de Robin estaba presto a tomarlo.

-¡Por fin!-Murmuró Raven.

-¡Detente Robin!-Gritó Cyborg. El joven aprendiz siguió dándoles la espalda-Date la vuelta lentamente y con las manos en alto.

Robin comenzó a girarse lentamente, pero cuando el ángulo le fue propicio, estiró el brazo izquierdo apuntando hacia ellos; los cuatro chicos pudieron apreciar que en el antebrazo portaba aquel rayo térmico que fuera fruto de su primer robo.

Más solo tuvieron tiempo de eso y de esquivar, pues Robin en un movimiento rápido disparó en contra de ellos; aprovechando la confusión provocada, tomó el catalizador y de un salto se escabulló por una ventila.

Raven, envolviendo a los otros con su ave de energía negra, se tele transporto hacia la azotea.

Robin salió y se encontró con que todos le esperaban, rodeando la salida.

-¡Vaya!-Dijo con una sonrisa sarcástica-Han mejorado.

-No te dejaremos escapar-Sentenció Cyborg, en su voz se podía sentir una mezcla de rudeza y preocupación.

El petirrojo estuvo a punto de flaquear, pero se mantuvo firme.

-Eso ya lo veremos-Replicó a modo de desafío-De un salto pasó sobre Cyborg cayendo fuera del cerco hecho por sus amigos, Raven, iracunda, se giró y lo atrapó con sus sombras, solo que uno de sus brazos había quedado libre, Robin, que previniendo esto, pues conocía muy bien el modo de pelea de cada uno, traía en la mano una bomba de goma adhesiva que lanzó al rostro de la chica, perdiendo esta la concentración y liberándolo al quitarse el conjuro, Robin le dio una patada en el abdomen y la aventó contra la enorme "Y" que formaba el nombre "WAYNE" en la cima del edifico, Chico bestia, transformado en lobo intentó embestirlo, pero su ex-líder saltaba de un lado a otro esquivándolo, luego le tiró una patada, rematando con una de modo descendente que dejó a Bestita noqueado; Starfire disparaba sus rayos estelares sin éxito, Robin a su vez hizo lo propio con el rayo térmico, atinándole y dejándola en el piso.

Cyborg se plantó frente a él apuntándole con su cañón sònico.

Robin le apuntó también con el rayo térmico.

-Robin…-Musitó el joven, tratando de mantenerse fuerte, pero a la vez intentando demostrarle que podía confiar en él-…te lo prometo, no te haré daño…solo quiero que hablemos.

-¿No te cansas?-Se burló el otro. Cyborg no desistió.

-Solo quiero hablar.

-Yo no-Contestó con fastidio y disparó contra Cyborg derribándolo.

El chico cibernético cayó pesadamente al suelo.

Una nave de Slade se acercó a la orilla del edificio.

Robin, pasando por encima de Cyborg, fue hacia ella y la abordó.

Unos minutos después, un teléfono sonó en la mansión Wayne en Ciudad Gótica.

Alfred Pennyworth, leal mayordomo de la familia Wayne, observa el identificador antes de responder. Desde que su amo saliera a aquella misión y dejara de reportarse tanto en casa como en la empresa, Alfred debía cubrirlo haciendo uso del simulador de voz que Bruce había previamente instalado en el aparato. Al ver el nombre de Lucius Fox, uno de los ejecutivos importantes de la empresa, aparecer en el identificador, presionó un botón para ponerlo en marcha.

-Lucius, buenas noches, ¿Qué pasa?

-Buenas noches Bruce-Respondió la voz del otro lado de la línea-Solo llamó para informarte, se suscitó un robo en la sucursal de Jump City.

Alfred dio un respingo.

-¿Estás seguro?

-Sí, se llevaron el nuevo proyecto.

-Esto es extraño, es decir, ahí se encuentran Los titanes-Musitó Alfred más para sí que para Lucius.

-Sí, pero al parecer los apalearon, por lo menos eso me dijeron los elementos de seguridad que les ayudaron a ponerse en pie en la azotea del edificio.

-¡¿Qué?!-Esto no podía ser, pensó-Las cámaras, ¿captaron algo las cámaras de seguridad?

-Parece que sí, no he dejado que nadie más lo vea (ni siquiera yo lo he hecho y tampoco se lo he dado a la policía), siguiendo tus instrucciones en cuanto a situaciones de alto nivel, pongo a tu disposición el video, te lo acabo de enviar por la red privada de la compañía.

-Perfecto, ahora mismo lo veré, gracias Lucius.

Ambos hombres colgaron.

Alfred se dirigió a toda velocidad a La Baticueva y encendió el Baticomputador, conectándolo a la red privada de Industrias Wayne, descargó el video.

Estaba preocupado… ¿Cómo es que Los titanes habían sido apaleados?, ¡era imposible!, el joven Dick se hallaba con ellos y él era casi tan fuerte y hábil como el amo Bruce, ¿Quién tendría la capacidad de robar Industrias Wayne y dejar fuera de combate a su joven amo?, ¡no era posible!

Miró el video…no lo podía creer… ¡no era cierto!, ¡el amo Bruce debía ver eso!, pero ¿podría localizarlo?

Un halo de luz azul apareció en medio de un área despoblada, el halo que dejaba el tele transportador de La Atalaya cuando dejaba a alguien en tierra.

Batman estaba ahí. Ahora que se hallaba de nuevo en el planeta iría a Jump City, debía ver a Robin, saber si estaba bien.

En el momento en que se disponía a llamar al batiavion, su comunicador sonó.

Esperanzado respondió, pero no era quien él esperaba.

-Sí Alfred, ¿Qué pasa?

-Señor… ¡gracias al cielo que por fin logro comunicarme con usted!, llamó el señor Fox y…bueno, hay algo que usted debe ver.

El fiel mayordomo le envió el video.

Batman se quedó atónito.

¡Por fin asoma las orejas el murciélago!

Espero que les haya gustado este capitulo, espero sus comentarios.

Gracias.

¡TEEN TITANS FOREVER!

El nombre real de Robin es Richard "Dick" John Grayson (aquí lo conocimos como Ricardo Tapia), "Dick" es como un apelativo cariñoso para los Ricardo o Richard, así como a las Guadalupe se les dice "Lupe" o a las Georgina "Gina".

El cardenal es el nombre de la motocicleta de Robin.