Capítulo 9
Instalándose de nuevo
Era un lugar con muy poco espacio, lleno de suciedad por todas partes, las ventanas tapadas por la mugre, impidiendo que el Sol se infiltre en ese lugar... se podía apreciar pocos muebles rotos y viejos... en pocas palabras era un lugar bastante frío y carente de vida alguna.
Pero habitado de unos cuantos ocupantes estaban ahí, no eran ancianos ni niños, eran adultos con rostros muy demacrados, donde en sus ojos se refleja el odio, rencor, la cólera... la maldad pura, ese era el escondite donde los mortífagos que habían logrado escapar de los aurores en la última batalla donde su amo (Lord Voldemort) fue derrotado por el niño que vivió.
En aquellos instantes se encontraba Lucius Malfoy curándose las heridas causadas por la maldita sangre sucia de Hermione Granger (como la llama), la oportunidad perfecta para matarla después de tantos años, de intentos fallidos y... ¡¡¡¡escapo de sus garras! Además de ser atacado con un hechizo donde le dan alma a los objetos, que en este caso fue una gárgola grotesca.
Pero no fue el único en sufrir heridas, también todos los mortífagos que estuvieron presentes, ninguno logro destruir aquella cosa que cobro vida... fueron tan inútiles, el plan había fallado estrenduosamente y por si fuera poco, no duda que le costara más trabajo dar con ella de nuevo.
---Juro que me las pagaras muy caro... maldita sangre sucia; hablaba consigo mismo, el odio que le tenía a esa mujer iba creciendo cada vez más.
Con un chirrido proveniente de la puerta, vio como uno de sus compañeros entraba ahí muy lento (casi no podía caminar a causa de las heridas), tenía vendas por todo el cuerpo y se le notaba una enorme cicatriz en su mejilla derecha.
---Lucius... vamos, tenemos que idear un plan para encontrarla... te estamos esperando en la sala de estrategias; le dijo con una voz muy áspera
---Ya voy Pettigrew.
Sin voltear a verlo después, escucho como se volvía abrir esa puerta y cerrarse por segunda ocasión... no se daría por vencido, aunque fuera lo último que hiciera antes morir la mataría a ella... ese era su único objetivo en esta vida.
Levantándose muy despacio y sintiendo un gran dolor por todo el cuerpo, comenzó a caminar con cuidado y tocándose el estomago (que estaba cubierto de vendas) salió de la habitación en dirección al salón de estrategias.
---Podrás correr pero esconderte... y cuando llegue ese día desearas no haberte enfrentado a mi nunca.
Sin sospechar que para poder matarla, tendría que pasar primero por el cadáver de Potter que era el mago mas poderoso de todos los tiempos, superando incluso al mago Merlín y Albus Dumbledore.
Ahí parado, en medio del pasillo se encontraba uno de los magos más poderosos... se notaba que la vejez era más notable en él, pero aquella sonrisa y ese brillo en sus ojos, no había cambiado en lo absoluto... Albus Dumbledore veía a Harry (convertido en hombre).
---No sabes la infinita alegría que siento por ver que has vuelto.
---Me da gusto verlo profesor Dumbledore.
---El gusto es mío... veo que ya te has informado lo de la señorita Granger (recordando que San Mugo donde estaban), sonrío ante la mirada que de pronto adopto Potter.
---Si... ya me entere de lo sucedido.
---Ah, señor Malfoy ¿Cómo ha estado usted?; le pregunto posando su mirada en el rubio.
---Bien... gracias por preguntar Profesor; respondió algo nervioso.
Ginny no había podido quitarle la vista de encima... si que los años podía transformar a una persona drásticamente, ya no era el mismo de antes (físicamente), aunque bueno... tampoco le había favorecido del todo ese cambio, se notaba que la arrogancia en él era la misma de siempre.
Verónica miraba curiosa al viejo que apenas hizo su aparición, mientras que pensaba para si misma que la vida de Harry estaba rodeada de sucesos interesantes (ella no sabe de su pasado).
---¿Y como esta la señorita?; pregunto adivinando (no pregunten, porque ni yo misma lose) que la chica (Verónica) era la única sin saber de la identidad falsa de Hermione.
---Bien, hace unos minutos que despertó; contesto presuroso Remus.
---Ay que alivió; dijeron al mismo tiempo Ginny, Lidia y Tonks (esta última llego con el director, y al llegar ahí, puedo escuchar cuando Harry decía que no era novio de Verónica, y esta decía que si, por esa razón los interrumpió asustando un poco a todos los presentes que no se habían percatado de su presencia).
Todos los demás que tampoco sabían del recuperamiento de la castaña, suspiraron aliviados.
¿Y el señor Garder?; volvió a preguntar.
---Aún no; esta vez fue Ron quien contesto a la pregunta.
---Pobre; murmuro por lo bajo Tonks.
Remus en esos momentos se le acercaba despacio y agarraba las manos de ella discretamente, dando un pequeño apretón para que ella se percatara de su presencia. Al mirarlo vio que le estaba sonriendo y acariciando suavemente con su mano, su mejilla derecha.
---No te preocupes; le susurró y le dio un suave beso.
No había palabras para explicar el amor que le tenía a Remus... se sentía una mujer completa y feliz, él la había hecho cambiar en varios aspectos y estar a su lado era más de lo que se pudo llegar a imaginar.
El que tenía la cara de celos en lugar de pena por el prometido de Hermione, era precisamente Harry, que sin conocerlo ya quería apartarlo de la castaña... aunque esta lo acribillara a maldiciones.
Draco junto con Ron, fueron los únicos en percatarse de la expresión en el ojiverde, y ambos sabían muy bien que mientras Harry estuviera aquí sucederían hechos muy importantes...
---Disculpen; los interrumpió una voz femenina. Al volverse todos se encontraron con una sanadora. ---El señor Ian Garder acaba de despertar; les anunció cortésmente.
---Bueno, supongo que alguien tiene que ir a verlo; dijo como sin querer la cosa Tonks que seguía de la mano con Remus.
---Cierto, si me disculpan iré yo, como amigo de Hermione... ese gilipo... ah, me refiero a Ian; se apresuro a corregir Ron, estaba tan acostumbrado a llamarlo "Gilipollas de cara mustia) y se fue rumbo al cuarto de este, guiado por la sanadora.
Harry se puso alegre en su interior, al menos podría contar con su ayuda si se ofrecía en alguna circunstancia, además de la de Draco, y estaba seguro que las chicas también lo ayudarían (Ginny, Luna, Tonks y Lidia), que esta última fue quien le envió la carta y gracias a ella pudo enterarse del compromiso entre Hermione e Ian.
---No recuerdo que me hayan dicho los motivos de su regreso... y que es lo que piensan hacer estando aquí; dijo de pronto Dumbledore.
---Así, eso tenemos que hablarlo con el señor ministro de magia y usted profesor; dijo Draco al acordarse de que no habían mencionado nunca los motivos.
---Bien, entonces los veré en el ministerio esta tarde...
---Preferiría que fuera en el colegio; se apresuro a decir Harry. ---Lo considero el lugar ideal sin que nadie más sepa... hasta el momento.
---Como prefieran, entonces le enviare una lechuza al ministro; dijo Dumbledore. ---Si me disculpan, tengo algo que hacer; dicho esto se fue dejando a los demás en el pasillo.
---Y... ¿ahora que harán?; preguntó curiosa la pelirroja.
---¿Cómo?; la interrumpió Tonks que segundos antes le había dado un beso corto a su novio
---No pensaras que ellos tres (señalando a Harry, Draco y Verónica) estarán aquí todo el día y con las maletas; le dijo con tono lógico.
Hasta ese momento ninguno se percato que todo ese tiempo habían cargado con las maletas de un lugar a otro; los tres se miraron entre si, decidiendo algo con sólo mirarse.
---Bueno, pues creo que lo mejor será que yo me valla con mi prima, que debe de estar ya preocupada porque no me he comunicado, le avise que llegaba a las dos de la tarde y miren la hora; decía mientras consultaba con su reloj de mano. ---Son más de la cinco, lo siento debo de irme; se despidió de ambos chicos y con el resto un saludo de mano.
---Valla... al fin se fue; dijo la pelirroja. ---Bueno y ustedes...
---Cada quien compro un departamento; dijeron al unísono ambos mientras se señalaban el uno al otro.
---¿Y donde es?; preguntó curiosa Tonks.
---Yo en... Balduck Toll; dijo Draco poniendo cara de pensativo.
---Somos vecinos; interrumpió Remus. --- Yo también vivó ahí.
---El mío es en Street Nithy, en el edificio de "The Angels".
---¡¡¡Por dios...!; exclamó Ginny.
---¡¡¡Dios mío!; chillo emocionada Lidia.
---¡¡¡Ayyyyyy!; daba saltos de gusto Tonks.
---¿Sucede algo?; preguntó Harry sin entender nada.
---Tu y Hermione son vecinos... ¡¡¡vecinos!; exclamaba Ginny. ---El edificio de ella esta frente al tuyo, se llama "Villasor".
Eso si que no se lo esperaba por nada del mundo Harry... ser vecino de Hermione... eso significaba muchas cosas, tanto buenas como malas, daba gracias a dios por tener buena suerte en elegir el departamento. Tendría que pensar seriamente muchas cosas.
---Todo parece indicar que el destino los quiere juntos; dijo en tono soñador Tonks.
Una de las cosas que tenía loco a Remus era los sentimientos de ella, siempre se mostraba soñadora y optimista a todo... aunque combinado con un poco lo ingenua y torpe que llegaba a ser en ocasiones, pero no le importaba, pues nadie en este mundo es perfecto y se debe aprender amar a esa persona con sus virtudes y defectos.
---Sugiero que vallan a dejar sus maletas en el departamento; dijo Ginny tras controlar su emoción. ---Tienen que descansar, dentro de una hora o dos se reunirán en el colegio para hablar con el profesor y el ministro de magia.
El director estaba sentado en su escritorio junto con el ministro de magia, esperando la llegada de los tres jóvenes que serían los guardianes de Hermione. Estaban tomando una taza de café y charlando sobre los nuevos acontecimientos y cambiando ideas al respecto.
De pronto tocaron a al puerta y la cabeza de la profesora McGonagall apareció en la puerta, cediendo el paso a las tres personas, después se fue de ahí cerrando nuevamente la puerta.
---Bienvenidos sean al colegio de nuevo (en este caso a los dos hombres). ---Les presento al señor ministro George Golding. Por favor tomen asiento.
Tras sentarse (pero antes saludar al ministro de magia), el profesor Albus hizo a parecer tres tazas más llenas de un café que despedía humo.
---No hace falta decir quien los envió, eso ya lo hable con mi compañero (señalando al director) hace unos momentos, así que vamos directamente al verdadero motivo... ustedes serán los guardianes de la señorita Hermione Granger.
---Disculpe, me informaron que era a la señorita Miranda Dickson; dijo extrañada Verónica.
---Debe saber...; empezó a hablar Dumbledore pero se detuvo al no saber su nombre.
---Verónica Jacques.
---Debe saber señorita Jacques que Miranda Dickson es un nombre falso, es para mayor protección, su verdadero nombre es Hermione Granger; terminó de hablar el director.
---Aclarado ese punto... prosigamos, también me informaron que estarán investigando quien la quiere matar, pues hay una relación con una persona que es muy buscada en Francia; hablo el ministro.
---Si, señor ministro, sospechamos que esa persona pudo ayudar a encontrar a la señorita Granger, se descubrió que hay una relación entre los mortífagos y esa persona; explico Draco muy serio.
---Si, por eso se nos asigno a los tres, para trabajar en equipo y a la vez hacer las dos cosas... somos los mejores en nuestro campo de trabajo; explico esta vez Potter.
---Losé... me mandaron el expediente de cada uno y también su auto señor Potter; añadió recordando que había llegado al ministerio.
---Bueno, ¿algo más que aclarar?; pregunto Dumbledore.
---¿Cuándo empezamos?; fue la voz de Draco quien hablo.
---Mañana mismo... ahhhh, se me olvidaba, también mañana se le será informado a la señorita Granger y tendrán que averiguar como fue que la atacaron y... ustedes saben como hacer su trabajo; termino de decir el ministro.
Dando finalizado el asunto, se retiro alegando que tenía varios asuntos que atender y poco tiempo para hacerlo.
El Sol de la mañana lo hizo despertar, tras darse una ducha de agua fría y prepararse la comida por medio de aparatos eléctricos (forma muggle) estaba dispuesto a ir a ver a su amigo el ojiverde, sino fuera porque justo al salir se encontró a Ginny Weasley caminando al final del pasillo (rumbo a las escaleras).
---¡¡¡¡Espera!; le grito sin perder tiempo.
La pelirroja se detuvo y lo miro con atención, mientras él se acercaba corriendo con una sonrisa en sus labios (algo tramaba). La saludó cortésmente dejando con la boca abierta a la chica, pues se dio cuenta que aquella arrogancia que pensó que todavía tenía... no se veía por ningún lado.
---Ho... Hola; tartamudeaba a causa de la sorpresa.
---Te ves hermosa; le dijo en tono seductor.
Eso hizo que la pelirroja se extrañara más... ¿Se había perdido de algo, ¿Qué le pasaba, no entendía y nunca lo llegó a entender en el colegio, su manera de ser... era tan extraño y difícil comprender varios de sus actos o su forma de mirar... que por cierto eso le ocasiono un escalofrío.
Se acercó lentamente a ella, haciendo que esta retrocediera y quedara atrapada en la pared, la alcanzó antes de que ella se escapara y le levanto la barbilla, obligándola a mirarla a los ojos.
---¿Qué te pasa?; le pregunto muy nerviosa, no le gustaba para nada la situación que se estaba creando.
---Nada... sólo que...; decía mientras le acariciaba un mechón que tenía al frente la pelirroja.
Esta volteó su rostro aún lado y se retiro presura de ahí. El otro sólo sonrío y se volteo hacia ella, mirándola de una forma seductora. Y eso era precisamente lo que incomodaba a la pelirroja en un hombre, que la miraran de esa manera.
---¿Se puede saber a donde ibas, no me digas que vives en un departamento de este edificio.
---Afortunadamente no, vine a ver a Remus y Tonks; así que si me disculpas...; empezó a decir mientras emprendía su marcha rumo a las escaleras.
---Ah no... tú no te vas aún; le dijo agarrandola por el brazo.
---¿Qué es lo que quieres?; le dijo sin voltear a verlo.
---Esto...; le decía al tiempo que la volteaba y la acorralaba contra la pared (poniendo ambas manos a la pared, cada una al lado del rostro de ella), juntando por fin esos labios que deseaba probar en cuanto se dio cuenta de la mujer atractiva que era.
Sus labios eran suaves y tenía un aroma exquisito, algo que te podía volver adicto a ellos y querer devorarlos, degustarte con ellos. Aventurándose más, introdujo su lengua queriendo recorrer cada centímetro de la boca de ella.
Por otro lado, Ginny se vio sorprendida por ello y de la confusión no hizo nada por impedir que la lengua de él explorará (pero en ningún momento respondió al beso), lo que significo un reto para el rubio.
La chica no había cerrado los ojos para nada y los tenía abiertos de para en par; tras reaccionar uno o dos minutos después, lo empujo al suelo con mucha fuerza. Ahora estaba completamente furiosa...
---¡¡¡No te atrevas a volver hacerlo, quien te crees para besarme de esa forma... escúchame bien, y que te quede claro... yo no soy una mujer fácil, que la puedas besar y acostarte las veces que se te pegue la gana; estaba muy roja del coraje. ---A la próxima que lo hagas, la pagaras muy caro.
Se fue muy altiva y enojada con ese patán... que se había creído para besarla de esa forma, ella no iba a ceder a sus encantos de... se notaba que era un mujeriego de primera, y no era arrogante, era peor que eso, mil veces peor...
Mientras que Draco se quedo tirado en el suelo y dándose cuenta que con Ginny no sería fácil seducirla, normalmente eso bastaba para que cayeran y se las podría llevar a la cama, estar con ellas por un mes o dos y después... cambiarlas por otra (como si fuera un juguete); así que... tendría que cambiar de estrategia, pero de que esa mujer la tendría en la cama... la iba a tener, y más de una ocasión.
Levantándose por fin y sonriendo para sus adentros, fue a visitar a su amigo el chico de cabellos azebaches, el cual lo hizo por medio de la aparición (pero tendría que ser en un callejón que encontrara desierto) para evitar que un muggle lo viera.
Ginny se había ido del edificio, olvidándose por completo que venía por otros motivos y ver a otras personas, agradables y no odiosas... echaba humo por las orejas, del coraje que le provoco el rubito ese... pero se las pagaría, de eso no había duda.
No había podido dormir mucho, el sólo pensar que él estaba de vuelta la había logrado inquietar con fuerza; se preguntaba una y otra vez le motivo de su regreso... pero no se le ocurría una posibilidad.
Además estaba también Ian... ¿Cómo estaba él de salud? Y como reaccionaría cuando se enterara de Harry, mejor no pensar en eso (una vez le llegó a mencionar que un hombre la lastimo profundamente, más nunca le dijo el nombre). Una y otra vez se le venía a la mente su rostro... lo mucho que llegó a cambiar esos seis años... a simple vista se veía que ya no era el mismo de antes.
Se sentó de golpe en su cama, desistiendo de dormirse nuevamente, lo único que lograba era dar vueltas y vueltas sin poder dormir otra vez... de sólo pensar en esos ojos verdes... de su aroma, que olía igual de exquisito a como lo recordaba, pero no podía... ¡¡¡maldita sea! Justo ahora... justo cuando se va a casar, decide volver y darle un giro 180° a su vida de nueva cuenta.
Por más que le daba vueltas al asunto, no podía quitarse que el regreso de Harry le traería problemas... demasiados problemas para su gusto. ¿Por qué en el pasado tuvieron una relación, ¿Por qué lo llegó a amar tanto, tanto que le causo un daño que nunca pensó podría hacerle.
Necesitaba irse de San Mugo ya, estar ahí, acostada todo el día y no estar al tanto de lo que ocurría la estaba poniendo nerviosa... tenía que ponerse al corriente en su trabajo, saber como se encontraba su prometido Ian y averiguar porque Harry había regresado, de paso también saber cuanto tiempo estaría aquí y vengarse de él.
Poniendo los pies en el suelo frío, comenzó a caminar en dirección a la puerta sin siquiera tener la delicadeza de ponerse pantuflas y una bata que la cubriera del frío que se sentía a esas horas.
Pero mucho antes de que posara su mano en el pomo de la puerta y empujar de ella, entro la sanadora que se encargaba de checarla cada dos horas, en cuanto la vio parada y descalza, dio un grito en el cielo y haciendo caso omiso a lo que la paciente le decía (que era que tenía que irse, y que se encontraba en perfectas condiciones), la llevo de nuevo a la cama y la recostó con algo de brusquedad (no fue intencional) y comenzó a checarla nuevamente.
---Señorita Dickson no debe levantarse y menos con lo pies descalzos... acaso quiere enfermarse y estar más tiempo aquí; le dijo la sanadora muy seria.
Ante lo último dicho, Hermione dejo de hablar como loca y reflexiono las palabras... tenía razón, no quería quedarse más días de lo debido en el San Mugo, aunque tampoco quería seguir estando ahí sin poder hacer nada y enterarse de lo que ocurre haya afuera.
Resignándose finalmente, se quedó en la cama y comió lo que la Sanadora le traía. Sin querer se le vino a la imagen Harry... ¡¡¡No podía ser posible que aún de lo que le hizo siga pensando en él, tenía que quitárselo de su cabeza, por eso se casaría con Ian, él era lo que toda mujer buscaba encontrar en un hombre... ¡¡¡entonces porque pensaba una y otra vez en Harry Potter!
---No puede ser esto posible; se dijo así misma mientras se golpeaba con su propia mano en su frente. ---Tengo que sacarte de mi mente... de mi mente para siempre; se repetía una y otra vez aquello tratándose de convencer de que lo lograría.
La sanadora hace unos minutos que se había ido, gracias a ello la castaña podía hablar consigo misma respecto a muchas cosas... además de que era un método que ella utilizaba cada vez que estaba nerviosa.
Todavía faltaba muchos arreglos para que su apartamento quedara listo, tenía unos cuantos muebles, refrigerador, estufa, lavadora, pero le hacía falta un televisor, una sala pequeña, un ropero más grande y una cama más cómoda, sin mencionar una mesa donde comer entre otros aparatos eléctricos (a él le gustaba vivir como un muggle) o casi un muggle, pero durante su niñez se acostumbro a un hogar con cosas por el estilo, además que no sabía como eran los hogares del mundo mágico (salvo una leve idea, gracias a que paso unos cuentos veranos en casa de su mejor amigo).
Estaba terminándose de vestir cuando escucho que alguien llamaba a la puerta, al abrirla se encontró con su amigo el rubio de ojos grises.
---Buenos días, pasa; le decía mientras le indicaba que pasara con señas.
---Hola y buenos días; les respondió el saludo Draco.
Miró el departamento con detenimiento y comprobó que no era el único en terminar de decorar el apartamento. Harry traía una camisa a medio a botonar, tras cerrar la puerta se dirigió a su cuarto.
---Oye, Verónica se ha comunicado contigo; le preguntó mientras se dirigía a la ventana del cuarto y observaba como los autos pasaban por ahí.
---No, ¿Y a ti?.
---Tampoco, y me alegro... ya sabes que no me llevo de maravilla con ella; y tenía razón el rubio, a pesar de ser compañeros de trabajo Draco y Verónica no se simpatizaban en lo absoluto.
---Me sorprende verte a estas horas.
---No tenía nada que hacer; le respondió Malfoy. ---Por cierto, ¿Cuándo recogerás tu carro?
---Hoy mismo, lo haré antes de visitar a Hermione para decirle ya sabes que; le contesto Harry. Ya estaba completamente vestido, ahora estaba poniéndose una túnica de color azul oscuro.
---Te acompaño, además no sólo tú tienes que informarle... de hecho debemos de hacerlo los tres.
---Si, espero que Verónica no tarde en comunicarse conmigo. Tras arreglarse la túnica y tratar de acomodar decentemente su cabello (cosa que no logro) invito a desayunar a su amigo en un lugar que conocía desde hace años, donde la comida estaba deliciosa.
---No gracias, yo lo hice antes de venir a visitarte.
---¿Cocinaste?; le pregunte incrédulo Harry.
---Ni loco, me alegra que lo muggles hayan encontrado la forma de hacer comida instantánea con ese aparato eléctrico (microondas).
Se encontraba sentada en la mesa de la cocina tomándose su café como todas las mañanas lo hacia, en esos momentos traía una bata blanca semi transparente, con los pelos alborotados...
Casi a punto de terminar su taza, escucho claramente como una llave era introducida a una chapa y el ruido de esta al abrirse, escucho la puerta cerrarse y el ruido de las llaves caer en un mueble.
Se levanto y fue en dirección a la entrada y vio como su amiga Luna dejaba caer una pequeña maleta al suelo, mientras se daba un masaje en el cuello.
---¿Dónde habías estado en todo este tiempo?; le dijo en tono de reproche, hasta en la noche anterior se había percatado de que ella no estaba cuando en el hospital o en el ministerio, lo que significaba que no se había enterado del ataque a Hermione y la llegada de Harry a Londres.
---Calma Lidia, me fui desde anteayer en la tarde porque se presento un problema.
---¿Cuál?
---Briselda, tuvo problemas con el embarazo, como sabes se fueron de vacaciones a las playas de España por ocho días, y se resbalo sin querer de las escaleras del hotel; dijo con voz cansada la rubia.
Se acerco y sentó pesadamente en la mesa de la sala, le froto un poco los ojos, pues no había dormido desde ese día. Lidia quito la cara de reproche hacia su amiga y se acerco a ella tendiéndole el poco café que le quedaba.
---¿Y como sigue?; le pregunto más amable.
---Pues bien, el que no tenía buena cara fue mi padre. Estaba pálido cuando llegue a la enfermería del hospital, minutos después la trasladaron a otro hospital.
---Pobre de tu papá; lo dijo muy lento, casi en un susurro.
---Si, imagínate, mi madre muere cuando tengo nueve años, dejándonos solos a mi padre y a mi, y ahora... que ya se volvió a casar y espera ansioso a otro hijo... sucede esto; ella también se había preocupado mucho por el estado de su madrastra y su hermanito.
Lidia no dijo nada, también Luna tuvo una vida difícil y ahora que su padre era feliz al lado de una mujer que lo amaba y estaba a punto de darle un segundo hijo (varón) y que la revista "El Quisquilloso" iba muy bien en los últimos cuatro años, le sucedía esto. Lo bueno es que no paso a mayores, Briselda tendría que tener absoluto reposo y nada de hacer cosas pesadas.
---Y... ¿Qué paso en mi ausencia, porque por el tono en que me recibiste me da a suponer que algo sucedió.
---Pues si... atacaron a Hermione e Ian en la noche cuando fueron a cenar; dijo y al ver que su amiga habría los ojos como platos con la boca totalmente abierta y sin emitir sonido alguno, agrego. ---Pero ya están fuera de peligro, los llevamos a tiempo a San Mugo pero... ¡a que no adivinas quien llego?.; le dijo muy emocionada.
Luna la miraba extrañada, le contaba que su amiga fue atacada y ahora le dice que alguien (que no sabe quien) llegó y por eso le brillan los ojitos en esos instantes...
---¿Quién?; sin sospechar de quien podría ser.
---¡¡¡Harry!; grito emocionada dando pequeños saltitos.
---¿Qué Harry?; pregunto totalmente despistada.
Lidia que tenía en esos momentos los brazos medio extendidos los bajo con pesadumbre y miro de una forma a su amiga... dando un suspiro con resignación, se puso a platicarle a su amiga todo con lujo de detalle.
Al terminar el relato, la rubia tenía abierta la boca de la impresión. Tras asimilar la información por su rostro se dibujo una sonrisa, por las cosas que sabía, había una pequeña esperanza de que Harry regresara a conquistarla de nuevo y evitar que su amiga la castaña se casara, ya que por mucho que le cayera bien Ian, no era el hombre que Hermione necesitaba a su lado por el resto de sus días.
---¿Y ya se vieron frente a frente?; pregunto Luna también con los ojos brillantes, pues estaba segura al igual que sus demás amigas que siendo vecinos ambos chicos, muchas cosas pasarían...
---Pues... no lose, no le pregunte en ese momento; le respondió Lidia con sinceridad, dandose un golpe en la cabeza por no haber ido ver a su amiga cuando vieron a Harry en el hospital.
Tras haber recogido su carro en el ministerio, y encontrarse ahí con Verónica, decidieron no perder más tiempo y comenzar con las investigaciones, o sea, ver a Hermione al hospital que curiosamente hoy en la tarde salía del hospital.
Pero Harry tenía otras razones por verla, además de querer saber como fue que la atacaron, quería tratar nuevamente de hablar con ella y... no sabía exactamente que hacer, pero en definitiva, no quería que la chica lo tratar como un extraño.
---Bien, hora de ir a San Mugo; lo saco de sus pensamientos la voz de Verónica, que traía un conjunto un tanto provocativo, pero como traía una túnica, casi no se le notaba.
Las manos comenzaron a sudarle cuando, ya estando en el coche, prendía el auto y comenzaba a conducir rumbo a un destino especifico. Sin darse cuenta, y sin sentir el tiempo, ya estaba en la entrada del hospital (el coche en un estacionamiento cerca de ese lugar).
Draco le indico como entrar a Verónica, y esta entro tomando del brazo al chico de cabellos azebaches, prácticamente prendiéndose de su cuerpo y camino hasta el dormitorio de la castaña sin soltarlo ni un segundo.
Estando ya en el pasillo donde se encontraba el dormitorio de ella, vio como la sanadora de ayer salía de ahí y se metía en otro cuarto. Respirando aire y tomando una decisión, se encamino (claro, primero soltándose del brazo de Verónica).
Él fue el primero en entrar, seguido de los otros dos; la castaña se encontraba sentada en la cama, acomodando mejor las almohadas. Se volteo en dirección a la puerta al sentir alguien dentro.
Ahí estaba, otra vez él... parado cerca de su cama y acompañado de un chico (que se le hacia familiar) y una chica que no recordaba haberla visto antes. Pero de algo si estaba segura... no por nada ellos estarían ahí así por que si, algo pasaba o estaba a punto de pasar...
NOTAS DE LA AUTORA:
Les comunico que hasta este capítulo llevo publicado en la otra página, así que comenzare a actualizar cada capítulo en dos o tres semanas, dependiendo de que tanto tiempo tenga de escribir.
¿Qué tal el capítulo, pensaba poner la platica que van a tener Hermione con los otros tres, pero decidí ponerlo en el siguiente capítulo, espero que les haya gustado tanto como a mi. Las situaciones que le van a suceder a los personajes de la historia, ya comenzaron, como habrán notado con Draco y Ginny, Luna entre otros...
Ya que les explique el asunto en forma de actualización, quiero que sepan, que me tengan un poco de paciencia, si llegó a tardar en publicar los capítulos en ocasiones.
Tengo algo que comunicarles, no es agradable (al menos para mi), pero en definitiva, no pude entrar a la universidad; al principio lo sentí horrible, pero... analizando las cosas, no es malo, tengo que ver el lado positivo de las cosas, aunque suene cruel... por primera vez en vida voy a escarmentar algo por estilo.
Siempre en la escuela he logrado lo que me propongo, me dedico al estudio y mis amigos, mi familia siempre a estado ahí (y me apoya en estos momentos), a partir de la muerte de mi abuelito en enero de este año, siento que ya no soy la misma... aunque siga con mi vida normal, y me ría, haga corajes y me dedique al estudio, siento la ausencia de él dentro de mi.
Su muerte, junto el ser rechazada de la universidad, me ha hecho ver algo diferente y, en cierto modo, me ha dado fuerzas en querer superarme, sacar lo mejor de mi y no rendirme por los problemas que tenga en el futuro, no será fácil enfrentarlos... pero tampoco imposibles.
Gracias a todos los que lean esta historia, dejen reviews o no, suena loco, pero escribir estas historias, contestar sus reviews y (sin conocerlos físicamente), contarles cosas que me pasa, si estoy feliz por esto, triste por cualquier cosa, etc, etc. me hace sentir bien y con unas enormes ganas de ser escribiendo historias. ---POR ESO LES DOY LAS GRACIAS---
Ahora paso a contestar los reviews:
EmmaRiddle: Jajajajajaja. Me dio mucha risa como describes a Harry, que es muy verdad lo que dices, el mismo se causo el sufrimiento, al dejar así a Hermione, como mencionaste: pobre taradín. Gra ias por tu review ¿Qué te pareció este?. Un abrazo y cuídate. Sanke.
Achinech: Gracias por tu review, espero que este te haya parecido interesante, que admitió que casi no paso nada de nada. Cuídate. Sanke.
LunaNis: Tienes toda la razón, si una persona ha sido lastima de la forma en que Hermione sufrió, es comprensible en su totalidad (bueno, al menos esa es mi opinión). ¿Cómo te pareció este capítulo?. Perdóname si de ahora en adelante tardo dos o tres semanas en actualizar.
