Capitulo 8

Para la doctora Leslie Thompkins, el que la llamaran con urgencia de la mansión Wayne a mitad de la madrugada no era nada nuevo.
Amiga y condiscípula de Thomas Wayne en la facultad de medicina de La Universidad Gótica, y profesando igual cariño por Martha, su esposa, Leslie era considerada un miembro más de la familia; además, fue ella quien atendió y asistió el parto del heredero Wayne, por lo cual también era muy apegada a Bruce.
Tras la muerte de sus padres ese lazo se hizo aun mas fuerte y estrecho; entre ella y Alfred lucharon por sacar al pequeño de su depresión (aunque sin mucho éxito), estuvo siempre consciente de ese incesante deseo de venganza que se albergó en el corazón del chico y que lo llevó a transformarse en lo que era ahora, solo que a diferencia de Alfred que, por muy en desacuerdo que estuviera con esta decisión de su joven amo, terminó por apoyarlo en toda su preparación, Leslie siempre manifestó estar en contra de toda esa locura llamada Batman.
Pero con el tiempo terminó cediendo (en especial cuando llegaba con alguna herida de bala u otra de la que algún criminal afortunado pudiera jactarse), se convirtió en el médico oficial del murciélago, diciéndose a si misma, cuando caía en la cuenta de que lo estaba solapando, que Bruce ya era adulto y podía hacer de su vida lo que quisiera aunque a ella no le gustara.
Había pasado toda clase de sustos con él, desde una hemorragia que parecía no querer detenerse hasta una ceguera que creyó sería permanente; ya nada le impresionaba, cualquier cosa que viera en esa mansión no podría asustarla más…
Obviamente no estaba lista para lo que le esperaba.
Alfred la había recibido en la puerta trasera como siempre hacía cuando la llamaban por cuestiones medicas; tenía el rostro pálido y los ojos rojos, señal de que había llorado recientemente; esto la aterró, de inmediato pensó que por fin, Batman se habría hallado con la horma de su zapato, con aquel criminal lo suficientemente capaz para eliminar a tan hábil guerrero.
El mayordomo la hizo pasar sin darse tiempo de explicar nada, solo decía que era urgente y que algo terrible le ocurrió a… aquí ya no entendió, el tan correcto señor Pennyworth iba sollozando como si la tragedia se hubiese instalado en esa casa.
Leslie siguió a Alfred por los salones hasta llegar a la escalera, subieron al segundo piso y se dirigieron a donde estaban las habitaciones, pero en lugar de ir a la principal, la de Bruce, se desviaron a la que usara cuando era niño y que pasó a ser la de Dick cuando se mudó ahí.
¡Oh por Dios!, eso significaba que…
A toda prisa entraron en ella. Alfred con voz temblorosa la anunció en un dejo de su eterna propiedad y fineza; Leslie miró; en el interior, tendido en la cama, se hallaba Dick, mas pálido que la muerte y muy demacrado, junto a él y tomándole la mano estaba Bruce, con el rostro descompuesto por el dolor y la angustia; al verla dio un suspiro de alivio.
No…no podía ser Dick… ¡se lo había dicho a Bruce tantas veces!, ¡¿Por qué nunca le hizo caso?!
Cuando Bruce adoptó al niño, Leslie creyó que sería beneficioso, quizá el chico sería quien lograra que el loco justiciero se asentara y llevara una vida normal; otra vez se equivocó, no sabía como, pero el hombre consiguió que el chico se enrolara en esa vorágine, cuando menos lo pensó el pequeño Dick ya le acompañaba bajo el nombre de Robin.
Ahí no se reservó sus opiniones. Leslie fue dura con Bruce, reclamándole por exponer al joven a la violencia del hampa de Ciudad Gótica, de desviar su desarrollo normal por llevar la vida del vigilante nocturno, que lo arriesgaba a que algo terrible le pasara; pero éste solo decía que tenía sus razones y que siempre lo cuidaría.
Al parecer eso no fue posible.
En pocas palabras Bruce la puso al tanto de lo ocurrido, Leslie quedó horrorizada al escucharlo; quiso decirle que se lo había advertido, que debió retirarse y retirar a Dick de todo esto desde hace mucho…pero no se atrevió.
El rostro del hombre…la gran pena que reflejaba…todo ese dolor le decía que ya estaba sufriendo bastante.
Comenzó a atender al muchacho, estaba inconsciente y muy débil, le hizo un chequeo general; se hallaba anémico, así que lo conectó a un suero; tenía múltiples heridas y laceraciones en todo el cuerpo, suturas en el recto que debieron ser restauradas y golpes variados más algunas quemaduras leves; tras unas horas de atención le dejó descansar, el resto era cuestión de tiempo y cuidados.
Al salir de la habitación al pasillo, donde los otros dos esperaban, volvió a sentir la molestia que le invadiera hace poco, pero nuevamente no dijo nada, el semblante de Bruce era bastante elocuente.
-Ya está bien, necesitará reposo y que se limpien las heridas periódicamente, también requiere alimento, por ahora lo tengo conectado a un suero, pero en cuanto pueda deberá comenzar a tomar alimentos sólidos.
-Gracias Leslie querida- Logró decir Alfred-¿Podemos pasar a verlo?
-Sí, le hará bien tener alguien que lo vigile.
Bruce se puso en pie (pues estaba sentado en el piso y recargado en la pared), y se encaminó a la habitación pasando junto a la doctora, ésta se reservó de nuevo sus comentarios, incluso llegó a olvidarlos; el hombre esta totalmente devastado, se veía también pálido, casi enfermo, ¡incluso tenía rastros de haber llorado!, solo una vez lo vio así, después de la perdida de Thomas y Martha, posterior a eso se volvió tan duro y frío, incluso pensó que quizá había perdido la capacidad de sentir, cuando Dick fue convertido en Robin creyó ver su teoría comprobada…pero ahora se daba cuenta de que no era así.
-Debo volver a la clínica-Dijo con un suspiro-No puedo descuidar a mis pacientes. Vendré mañana temprano a hacerle otra revisión, pero manténganme informada por si ocurre algo.
Alfred asintió.
-Leslie…-Escuchó la mujer que musitaba Bruce en el umbral de la puerta-…gracias.
La doctora, esbozando una tibia sonrisa dijo.
-Descuida…nos vemos-Y precedida del fiel mayordomo se retiró.
Bruce entró en la habitación, miró a Dick tendido en la cama, con el cuerpo lleno de vendajes; sintiendo el corazón destrozado volvió a ocupar su sitio junto al pequeño y con cuidado le tomó la mano, apoyando su frente en ella.
Minutos después entró Alfred, se acercó a la cama y con voz queda dijo.
-Señor…usted también necesita descansar, yo cuidaré del joven amo, deje todo en mis manos…
No respondió, ni siquiera se movió, el mayordomo volvió a insistir.
-Señor…
-Es mi culpa Alfred-El aludido se sorprendió al escucharlo, Bruce continuó-Todo esto es mi culpa…
-Amo Bruce…
-Si hubiese escuchado a Leslie…si yo no hubiese sido tan…
-Usted sabe que eso era imposible-Replicó tratando de calmarlo-El joven Dick lo habría hecho de todos modos, como aquella vez.
Bruce no pudo decir nada, Alfred tenía razón; Dick era tan testarudo como él.
-Pero no debí dejarlo ir…dejar que se marchara…no debí apartarme…¡¡he sido tan idiota!!-Exclamó conteniéndose para no asestar un furioso golpe en la cama, por la impotencia y la incapacidad para expresar lo que pensaba y sentía.
Pero no era necesario, Alfred sabía perfectamente a que se refería, no en balde él lo crió.
Alfred tomó asiento del otro lado de la cama, quiso sujetar la mano libre del niño, pero se topó con que en ella se encontraba fuertemente apretado el gatillo metálico.
-¿Qué es esto?
-No lo sé, es una especie de disparador, lo ha tenido así desde que lo saqué de ese lugar…
-¿Cree que tenga que ver con todo lo ocurrido?
-Es probable…-Dijo tristemente.
Pasaron las horas, llegó el día y sin embargo Dick no despertaba. Bruce no se apartaba de su lado, no importó que trataran de comunicarse con urgencia mas de 4 veces desde La Atalaya, ni que llamara Lucius para saber que pasos seguir con el robo en Jump City; Bruce Wayne no estaba para nadie que no fuera el pequeño Dick Grayson.
Observó al niño; estaba tan demacrado, si no fuera por que ya había sido atendido por Leslie se habría preocupado aun más; es verdad que pudo llevarlo a La Atalaya, pues ahí cuentan con la tecnología medica más avanzada, pero no lo considero prudente, no deseaba exponer a Robin a los cientos de ojos curiosos que preguntarían sin cesar que le ocurrió, ni tampoco era bueno arriesgarse a tener a toda una legión de súper héroes clamando justicia si llegaban a enterarse; no quería incomodar al chico, así que era mejor hacerlo todo en privado, más adelante quizá, podrían pedir la ayuda de Jonn (el marciano), sus poderes psíquicos podrían ayudarle a tratar los daños de su alma.
Por su parte, Dick era acometido nuevamente por terribles oleadas de fiebre que le hacían revolverse en la cama bañado en sudor, acosado por horribles pesadillas; en esta ocasión veía a Batman peleando contra Slade, apaleándolo, pero en cuanto éste lo decidía, al murciélago lo rodeaba una cegadora luz naranja con destellos blanquecinos para, después de un terrible sufrimiento, estallar en mil pedazos igual que como ocurriera con Conrad; ante esto, el niño gritaba desesperado mientras las lagrimas resbalaban por sus mejillas; Bruce al verlo trataba de tranquilizarlo al tiempo que Alfred le colocaba compresas de agua fría en la frente.

En Jump City todo era confusión.
Cuando Los titanes recién se enteraron de que Robin no los traicionó sonó la alerta Titán, una explosión se suscitaba en el centro.
Cuando llegaron la unidad de bomberos de la ciudad ya luchaba por controlar el siniestro y evitar que se extendiera, Los titanes, a bordo de la nave "T" se encargaron de sofocarlo, luego descendieron para investigar que había explotado.
Era un lugar muy amplio en la cima de una torre con reloj "abandonada", pero solo de apariencia, pues en el lugar se hallaba una enorme estructura de metal destrozada; Cyborg al revisarla la identificó como la nave de Slade.
La unidad de energía tenía señales de haber recibido un impacto externo que causó su detonación, eso provocó el incendio que arrasó con casi todo el lugar. Ahí encontraron también a algunos de los soldados robots destruidos, escombros de acero retorcido y concreto hecho trizas.
Pero era todo, no encontraron (y de esto daban gracias) ningún cuerpo, si Robin o Batman estuvieron ahí, al parecer se habían salvado.
Ellos y quizá también Slade.
Chico bestia encontró la mascara medio fundida en el piso; esto solo aumentó sus dudas y la intriga sobre lo que pasó ahí.
Salieron del lugar y abordaron la nave "T", preguntándose donde estaría Robin y si acaso volverían a verlo.
Lo ansiaban de verdad, en especial…para pedirle perdón.

Después de 2 difíciles semanas, Dick por fin despertó. Era de madrugada, la habitación se hallaba en penumbras y por eso no la identificó; estaba en cama y al notarlo pensó que todo fue un sueño, que Batman no entró en la guarida, sino que lo que vio era una mala pasada de su mente atormentada.
Así que ese debía ser el cuarto de Slade. Sintió el ya conocido tubo del suero en su brazo, quizá se estaba recuperando del resultado de otro de los arranques del maniático, ¿Qué lo habría provocado ahora?, solo él lo sabría.
Sí…seguía prisionero. Por fin sus ojos se acostumbraron a la oscuridad… ¡oh, no!, ¡esa figura frente a él…debía ser Slade!
¡Quiso alejarse, retroceder!, empezó a inquietarse por acto reflejo, tratando de huir con movimientos bruscos, sabía muy bien que esto le costaría mas tarde, pero estaba tan aterrado que no le importó, lo único que quería era que no se le acercara.
Dos manos grandes y gruesas se posaron con suavidad en sus hombros, pero en el estado de histeria del niño esto era como una agresión, comenzó a gritar y a revolverse desesperadamente, las lagrimas resbalaban por sus mejillas.
-¡Dick…tranquilo…basta, no te muevas te vas a lastimar!
Poco a poco lo reconoció…esa voz…se volvió familiar a sus oídos…
-¿B…Bruce?
Alfred encendió la lámpara que yacía sobre la mesa de noche. Dick, ahora acostumbrando sus ojos a la claridad, pudo ver mejor a los dos hombres; lo comprendió todo…no fue un sueño. Sintió cierto alivio al verse fuera del alcance de su verdugo; apretó su mano derecha (donde conservaba el gatillo) y se sobresaltó al darse cuenta de que estaba vacía.
-¡Oh, no!, ¡Bruce…el gatillo…los chicos…Slade!
-Tranquilo señorito-Intervino Alfred tratando de calmarlo-Aquí está-Y le mostró el aparato, se hallaba junto a la lámpara-¿Es éste verdad?, tuvimos que quitárselo para llevar a cabo el resto de las curaciones.
El chico se calmó un poco, pero aun así no estaba tranquilo; el dolor, la vergüenza, la sensación de estar sucio, de hallarse indigno y mancillado ante los ojos de Bruce, lo invadió.
Sus ojos volvieron a quedar anegados de lágrimas, pese al esfuerzo que hacía por evitarlo. Esperaba el reclamo, los reproches y recriminaciones; sabía que eso sería aun más doloroso que todo lo vivido con Slade.
-Bruce…yo…- Sollozó en un intento de dar un argumento con el cual defenderse, y esto le hizo sentirse peor consigo mismo.
-No hables-Replicó éste en un tono que, aunque trató de ocultarlo, se escuchaba triste-No es bueno que te esfuerces, necesitas descansar. Alfred, llama a Leslie, por favor.
-Sí, señor-Y acto seguido, el buen hombre abandonó la habitación.
Bruce arropó a Dick con delicadeza, pudo sentir como el pequeño se estremecía bajo el leve contacto; quiso acariciar su cabeza, pero no se atrevió, supuso que el niño no lo toleraría.
-Trata de dormir-Susurró a la vez que apagaba la lámpara.
Para Dick no cabía la menor duda, el tono de su voz, su semblante serio (sí, aun más), la forma de tratarlo…ya lo esperaba. Bruce estaba decepcionado de él.
Con el corazón lleno de angustia, se hizo un ovillo en la cama y lloró en silencio.
Bruce había abandonado el cuarto para seguir a Alfred, esperaba que Leslie no tardara mucho en llegar.
Además, no soportaba estar junto a Dick; se sentía culpable por lo que le había ocurrido. El verlo así, tan asustado…completamente aterrado, lo destrozaba, el haber escuchado sus gritos llenos de desesperación inevitablemente le llevaban a pensar en cuantas ocasiones, ese maldito lo habría torturado, cuantas veces gritaría así en espera de auxilio y él no estuvo ahí; ahora su joven alma cargaba con un trauma quizá peor que el que ya tenía por la muerte de sus padres y él, Bruce Wayne, el "infalible" Batman, era el único responsable.
Todo por permitir que se metiera en eso, por no pensar que lo exponía a más peligros que solo ser el blanco de alguna bala criminal, por haber dejado que se alejara de su lado… ¿y para qué?, solo para no hacer frente a aquello que tanto le atormentaba.
Pero no ocurriría de nuevo, ¡no lo iba a permitir!, enmendaría su error a como diera lugar, sí, ya era tarde, Dick ya había sufrido la peor de las bajezas (y cuando pensaba en esto la sangre le hervía deseando tener al canalla para cobrárselas otra vez), pero haría lo que fuera ¡cualquier cosa!, con tal de que su pequeño recuperara la alegría que lo caracterizaba, la sonrisa que tanto amaba ver en su rostro.
Leslie llegó y revisó al chico; se encontraba mejor, aun necesitaba descanso, pero ya podían intentar alimentarlo de forma normal; retiró el suero.
-Quizá en dos semanas mas pueda ponerse en pie, pero que no se sobre esfuerce, debe tomar las cosas con calma.
-Gracias Leslie.
-Olvídalo.
Llegó la mañana, Alfred corrió las cortinas dejando que los calidos rayos del sol llenaran el cuarto de Dick. Éste abrió los ojos lentamente, a pesar de lo profundo de su sueño, no había sido reparador en lo absoluto.
Cuando duermes tenso es como si no durmieras.
Bruce se acercó a la cama. Había pasado toda la noche velando el sueño de su muchacho; Dick lo miró aun triste. Alfred se retiró para traer el desayuno.
-Dick-Dijo Bruce por fin con cierto recelo-Necesito hablar contigo…-El niño bajó la mirada, ahora sí venía la regañina-…lo he pensado seriamente y…-Dick apretó la cobija con ambas manos-…he decidido que no volverás a ser Robin.

Eso pasa por buscar inspiración en "muerte en la familia" ja ja!!

¡¡¡TEEN TITANS FOREVER!!!