Capítulo 12
Al descubierto
Había pasado exactamente un mes desde aquella fiesta, un día después, la castaña había ido a recoger a su prometido que salía del hospital, donde Harry tenía un humor de perros, Verónica encontró eso muy bueno, pues era un punto a su favor; Draco... a él le daba igual, lo que lamentaba era que su amigo sufriera innecesariamente, si Harry le pidiera que le partiera la cara al "Gilipollas de cara mustia" (como llamaba Ron a Ian), lo haría con gusto, aunque no lo hizo y sabía muy bien porque.
Ian hasta ese entonces no se había percatado de la forma en como el ojiverde miraba a su prometida, el pensaba que eran simplemente los guardianes y que cuando encontraran al culpable, su vida volvería a la normalidad... que equivocado estaba.
Mientras Hermione trabajaba ese día, los tres chicos estaban en la cafetería del ministerio, decidiendo la forma en como llevarían a cabo las dos investigaciones y al final quedo esto: por votación, se decidió que uno la cuidaría todo un día, mientras los otros dos investigaban el rastro de Lucius Malfoy y sus compinches, y a la persona con que vieron que hizo contacto en Francia, y al otro día, alguien cuidaría a la castaña y los otros dos investigaban... y así sucesivamente.
También durante el transcurso de ese mes. Draco había intentado por todos los medios acercarse a la pelirroja, su nueva forma de distracción; lo único que logró de la chica, fue bofetadas, insultos, malas caras, su nariz adolorida (por que la chica le cerraba la puerta en sus narices), rechazos... y más rechazos, en pocas palabras, las cosas estaban pésimas, por la calle de la amargura... la pelirroja no era presa fácil.
Verónica estaba investigando el pasado que hubo entre Harry y Hermione, cosa que sinceramente le costaba mucho trabajo, pues casi no había encontrado a una persona que le dijera lo que quería saber, no contaba con la ayuda de las "dichosas amigas" de la castaña, sabía bien que no dirían ni pico, así que buscaba por otros lados.
Las cosas entre los demás eran las mismas, Ron peleaba mucho con Lidia, Luna siempre sacaba comentarios fuera de lugar, Remus y Tonks unidos más que nunca. E Ian, pasaba tiempo con su novia, en las citas estaban uno de los tres chicos, era cómico hasta cierto punto, pues no podían hablar con la libertad de antes, era como si fuera un trío, Ian en ocasiones arrugaba su frente en señal de disgusto, y en varias veces tenía que decirle cosas a su novia con las manos (mímica), pues sentía que tenía una garrapata pegada al cuerpo que lo observaba en todo momento.
El reloj marcaba las tres de la tarde, Lidia se encontraba saliendo de su oficina, había terminado el trabajo más temprano de lo acostumbrado y, aprovechando, quería salir unas horas antes de irse a descansar a su casa.
Al salir del ministerio se topó con Ron, que también iba saliendo del trabajo, ninguno de los dos iba observando al frente, la chica se ponía un suéter, ya que en todo el día estaba haciendo un frío insoportable (muy extraño en aquella época del año), y Ron que estaba mirando una revista dedicada exclusiva a Chuldey de Cannons.
Ambos chocaron antes de subir al ascensor, fue un fuerte golpe y ambos, cayeron al duro y frío suelo. Al ver con quien habían chocado, comenzaron a tratarse como siempre: peleando sin cesar. Tan metidos estaban en su pelea que no se dieron cuenta que Ron estaba siguiendo a la chica reclamándole cosas.
La chica tampoco se quedo atrás y también, le dijo un par de verdades al pelirrojo, cuando se percato que la estaba siguiendo, se detuvo en mitad de la calle y lo observó con el entrecejo fruncido.
---¿Qué pasa ahora?; pregunto el pelirrojo, preparado para decirle algo, pues estaba seguro que la chica lo atacaría de nuevo.
---¿Por qué me sigues?
---¿Qué?... yo no te estoy siguiendo¡tú eres la que me sigue!; dijo el pelirrojo señalándola con el dedo.
---¡Ah sí!.. estas seguro¿Se puede saber a donde vas tú?; le preguntó la chica cruzándose de brazos.
---A "Revolutions Street"; respondió el chico seguro.
---Te informo que queda del lado opuesto; le decía la joven mientras señalaba a sus espaldas.
Entonces Ron se percató de que tenía razón, miro la calle y se dio cuenta que, se dirigía al lado opuesto de donde quería ir, respiró con dificultad y volteó, no quería ver a la chica a los ojos, que en esos momentos lo fulminaba con la mirada.
---Bueno... , me equivoque... es de humanos equivocarse; decía alzando los hombros en señal de nerviosismo.
Ella comenzó a caminar por la calle, dejando a Ron ahí, que extrañamente se sintió incomodo, se sintió nervioso de pronto y sin saber muy bien lo que hacía, la alcanzó y comenzó a caminar a su lado.
---¿Y ahora, necesitas que te lleve a hasta allá; la chica uso un tono burlesco..
---No... simplemente decidí hacerte compañía... ¿Tiene algo de malo?; preguntó al tiempo que sus mejillas se ponían un poco rojizas.
La chica no le contesto, al escuchar la palabras del pelirrojo, un escalofrío la recorrió por el cuerpo completo, sintió un vuelco en su corazón y sin saber con certeza, las manos comenzaron a sudarle... y algo le decía que el frío de hoy, no tenía nada que ver
---¿Y a donde nos dirigimos?; preguntó curioso Weasley.
La chica lo miró unos segundos y una sonrisa se asomó en la comisura de sus labios... Se encontraban caminando en las calles de Londres, donde un fuerte frío azotaba la ciudad, muchas personas habían salido a su trabajo o lo que tuvieran que hacer, en su coche o tomaban un transporte... pero a ellos no pareció importarles, caminaban en silencio rumbo a un lugar donde servían el mejor café de toda Gran Bretaña...
Draco y Verónica se encontraban sentados en medio de una gran mesa, que estaba ocupada de una pequeña montaña de pergaminos, varios de ellos contenían los expedientes de los mortífagos que se encontraban sueltos, entre ellos, Lucius Malfoy. Otros pergaminos contenían de los que habían sido absueltos hace algunos años... otros pergaminos más sobre los últimos ataques que se habían reportado, tanto a magos como a muggles, y otros más del famoso delincuente que era buscado por toda Francia, la persona que estaba en una foto con Lucius Mafoy... era la persona de la que sospechaban, ayudó a los mortífagos con dar con la ubicación de la castaña...
Habían estado ahí toda la mañana, mientras que Harry cuidaba a la castaña, en estos momentos el ojiverde estaría sentado en uno de los sillones que tenía la oficina de la chica, haciéndole preguntas sobre detalles que recordara del día que la atacaron y demás cosas...
Dejo un momento de leer un pergamino del expediente de un mortífago, que era conocido por que a sus victimas les dejaba una especie de tatuaje con clavos enterrados en sus hombros... era algo realmente impresionante, ver las fotografías de cómo terminaban las víctimas, los muggles llevaban la peor parte.
Se llevo una mano a la barbilla y su cerebro comenzó a trabajar, pensando detenidamente sobre su padre... un hombre sin escrúpulos alguno, ambicioso, codicioso, astuto, un calculador, violento... esa era lo que más odiaba de su padre, que fuera violento.
Por ser así de violento, llegó a golpear en incontables ocasiones a su madre, y ser abusada físicamente por él... como odiaba recordar el sufrimiento de su madre, cuando él decidió cambiar, lo primero que hizo fue salir de su casa con su madre... se la llevo en sus brazos al hospital de San Mugo (una paliza de su padre, casi le cuesta la vida).
Después pidió ayuda con su padrino, Severus Snape abogó por él con el director, que lo ayudo con todo, después se disculpo con Harry y con todas las personas que les causo daño en el colegio; la castaña y el pelirrojo aceptaron su perdón tiempo después, cuando se dieron cuenta de su arrepentimiento. Con Harry también le costó trabajo, pero cuando él le ayudo en una batalla, el ojiverde confío plenamente en él, desde entonces se empezaron a llevar los cuatro, pero con quien más se identificaba era con Potter.
Por eso cuando el chico se fue, él fue el único en saberlo, ya que en la madrugada había llegado a su casa. Él en aquel entonces estaba deprimido por que su madre llevaba días de haber muerto (culpa de su propio padre), y también fue el único en saber, los motivos de su partida... estando en el estado en que se encontraba, decidió acompañarlo... y al igual que su amigo el ojiverde, no dejó, ni una carta, ni nada de nada.
Ahora que había vuelto, los recuerdos dolorosos empezaban a llegar a su mente, pero estaba decidido, ya era hora de hacerle frente al pasado, de enterrar los recuerdos dolorosos y hacer pagar a su padre todas las... malas cosas que le hizo pasar a él y a su madre, no iba a permitir que lastimara a más gente.
---¿Sucede algo?.
La voz de Verónica Jacques lo sacó de sus pensamientos y la miro con detenimiento, negó con la cabeza y volvió a mirar los pergaminos de otro mortífago; la chica siguió revisando más documentos y hacia anotaciones en otro pergamino.
---¿Cómo vas?; le preguntó el rubio después de varios minutos en silencio.
---Bien... hay bastantes datos sobre los mortífagos, también sobre los últimos lugares donde han sido vistos... rastrearlos será una tarea difícil; comentó mientras seguía anotando en el pergamino unos datos que podrían serles útiles. ---¿Y tú como vas?.
---Más o menos...; puso cara de pensativo y tomando un pergamino en blanco, saco de un cajoncito que estaba en el escritorio, un tintero y una pluma, mojando la punta de esta en el tintero, comenzó a escribir un exhaustivo análisis de su padre, sabía bien que sería útil a los tres en un momento determinado.
Siguieron con sus labores, hasta que alguien los interrumpió, una cabellera roja se asomó en la puerta de la oficina, y después entro por completo la persona... al verla, el rubio le presto demasiada atención... más de la requerida.
---Tomen, es algo que me pidió el ministro que les entregará personalmente; se los entrego al chico, que rozó con propósito sus dedos con los de ella, haciendo que con tal sólo ese pequeñísimo toque, la pelirroja se sintiera incomoda.
---¿Dé que es?; pregunto Jacques despejando la vista del pergamino. La miro a ella y después al pergamino que tenía el rubio, que se encontraba observando a la pelirroja.
---Es sobre los últimos rastros de la persona que vieron con Malfoy en Francia... hace un mes, en una de las calles de Londres, junto con otra persona y... hace tres días en Francia; dijo ella recordando lo que le había dicho el señor ministro.
Los dos la miraron extrañados, lo habían captado con otra persona más¿A caso trataba de otro asunto importante, o ¿Tenía alguna relación con su padre, Lucius, no estaría mal que también a esa otra persona investigarán... sólo para cerciorarse
---Parece que hay más personas involucradas; comentó Jacques.
Por primera y única vez, la pelirroja estaba de acuerdo con la chica, que aunque le caía mal, reconocía que al menos, tenía cerebro para trabajar excelente. Aunque dudaba que en lo demás, su cerebro funcionase como debería ser.
---Bueno, tenemos más trabajo; dijo Draco tras haber dado un largo suspiro.
Alzó su vista al techo y arrugo su frente, al pensar como le haría para que la pelirroja no diera la media vuelta, cuando trataba de hablarle... ese era, el mejor de los casos; poso su mirada de nuevo en su rostro y... esos hermosos ojos, lo miraban también, por varios segundos se quedaron viendo fijamente, sin intercambiar palabras ni romper aquella conexión, Verónica no los miraba, estaba de nuevo escribiendo en el pergamino.
Cada uno pensando en cosas diferentes... pero ambos coincidieron en algo, no se eran tan indiferentes, aunque por la forma en como se comenzaron a tratar, no era probable que se atrevieran a decir con palabras sinceras, que podrían tener una amistad, y tiempo después algo más...
La pelirroja fue la primera en romper aquella conexión de miradas, tenía levemente las mejillas rosadas, y sin decir nada, salió de la oficina. El chico se quedó ahí... pensando nuevamente, Ginny era diferente, ella hasta ese momento no había mostrado señal alguna de haber simpatizado con él ( a estas alturas, todas las chicas del ministerio, le hablaban y... se le insinuaban), pero ella no... y eso era algo, interesante, que la chica fuera así, lo atraía más y estaba dispuesto a tenerla en la cama junto a él, durante mucho tiempo (con la chica que había durado más... le calculaba que dos meses).
---Caerás... de una u otra forma te tendré conmigo; se murmuro así mismo muy bajito, para que la Jacques no lo alcanzara a escuchar.
---¿No recuerdas algo más?; se escuchó la voz del ojiverde dentro de la oficina de Granger
---No; respondió la voz de la chica.
Harry se encontraba anotando cosas en un pergamino que tenía en sus manos; mientras que la chica firmaba unos cuantos pergaminos que se encontraban frente a ella.
¡Mala suerte la suya! No soportaba que él estuviera ahí, para evitar cruzar miradas, mantenía su vista fija en el escritorio y en los pergaminos que tenía que firmar, revisar, autorizar, perfeccionar, organizar, etc.
---Hermione...
---Señorita Granger... o puede decir, futura señora Garder; dijo Hermione sin voltear a verlo, mientras tomaba otro pergamino y leía su contenido.
---¡Ya basta, deja de comportarte así conmigo... ¿Qué hice para que me trates así?... mejor no me respondas a la pregunta; dijo Harry rápidamente al darse cuenta de lo que había dicho.
---Te aseguro que hiciste más de lo que piensas, así que no te quejes por la manera en que trate; dijo la castaña con amargura en la voz, dejando por primera vez en todo la mañana, de tener la vista fija en el pergamino.
---¡Lo acepto!... te abandone, te deje sola en casa de tus padres... y no nunca me comunique contigo, pero tenía mis razones... no podía decírtelas... tú hubieras... olvídalo; dijo Harry volteando a ver otro lado.
---Dímelo... si quieres que al menos no te trate así, explícame porque lo hiciste... es lo menos que merezco.
---Yo... no puedo decirte, porque... porque no tengo el valor; su voz se notaba apagada y tan bien con nerviosismo.
---Como quieras...; le dijo la chica.
Una parte de ella quería saber las razones de su partida, pero otra no quería saberlo, no cuando estaba punto de casarse con Ian, cuando su vida empezaba de nuevo, quería dejar el pasado atrás... y saber la razón, podría cambiar las cosas; tenía miedo en el fondo de su ser que las cosas salieran de control, también esperaba el momento adecuado para contarle a Ian, el tipo de relación que tuvo con Harry hace años...
Harry la miraba atónito, estaba muy confundido... no podía decirle que él supo de algo que... si ella lo supiera, estaba seguro que lo odiaría aún más, porque no fue lo suficientemente rápido para evitarlo... aunque, no se explicaba como fue que pasó, se supone que estaba predicho que... pero no, las cosas no se dieron así y no era precisamente porque lo llego a evitar... pero él no sabía eso; pensando que los resultados fueron otros, por meses entro en una depresión horrible, culpándose por todo... Draco fue su único medio para desahogarse, ya que él también estaba implicado en forma indirecta... fue por esa razón que fue a su casa y le informó de la situación, juntos se fueron a tratar de evitarlo, de encontrar una forma... pero no pudieron. De lo único que llego a saber tiempo después de que fracasara, fue que Hermione perdió a... para ese entonces, no tuvo las fuerzas suficientes para regresar y explicarle las cosas, así que siguió en Francia, tratando de hacer su vida.
Draco no se planteó regresar de nuevo a Londres, no en el estado en que se encontraba, le agradecía muchísimo lo que él hizo, lo último que hizo no fue la solución correcta, pero al menos logró en algo evitar que le ocurriera eso a su castaña... pero ella no debía saberlo, no aún. Ese por el momento era su secreto.
Respirando profundamente y con la derrota sobre sus hombros, se paro del asiento y se dirigió a una de las ventanas que tenía la oficina, pero no se veía nada realmente, pues como estaban debajo, habían imágenes artificiales, tipo ilusiones u hologramas.
La castaña sintió una opresión en su pecho, recordó de nuevo aquello... y se sintió vacía durante unos segundos, sinceramente lo odiaba, lo culpaba de lo sucedido... pero lo hecho ya estaba, y no había forma de evitarlo, aunque... ahora, en ese preciso instante se planteo una pregunta, que hasta ese momento, no se había pasado por la cabeza¿Se lo diría a Harry, por un lado, porque no quería recordar más las cosas dolorosas, además a él de seguro no le importaría... si fue capaz de irse sin decir nada¿Qué le aseguraba que, si se lo decía, le importaría, y otra parte de su ser, si quería decírselo, para que sufriera lo mismo que ella, que se enterara que por ese motivo lo odiaba... de lo estúpido que fue por irse así y ella, por salir de aquélla manera de su casa... pero¿Se lo diría, o no?
También estaba el hecho que, Ian tendría que saber exactamente su pasado, porque tenía planeado decirle su verdadero nombre, y la razón de mentirle, de contarle lo que hubo entre ella y Harry... y la razón porque lo odiaba, aunque esa parte dudaba en decírselo.
Sin cruzar palabra en todo el día, llego el momento que ella había terminado sus horas de trabajo, así que... como se lo habían dicho, el que estuviera cuidando de ella, la llevaría hasta su casa, o la acompañaría a los lugares donde fuera...
---Te llevo a tu casa; le dijo el ojiverde cuando estaban dentro de su auto.
---No, tengo que ir a ciertos lugares; le dijo ella.
---¿Dónde?.
---Quiero ir al centro de la ciudad... necesito pasar por tiendas departamentales... no he escogido el vestido que usare en mi boda; su tono de voz denotaba cierta alegría y... ¿satisfacción, ciertamente si¡el efecto que provocaban esas palabras en él!
Potter, soportando la idea aquella... la llevo al centro de la ciudad, pasaron horas y horas viendo vestidos de novia... donde en cada una de las tiendas, la castaña entraba y se le gustaba uno, se lo probaba... y él, viendo de blanco a la chica, mirándose frente a un espejo enorme... se veía, hermosa, parecía una muñeca finísima, que, si la llegaba a tocar, temía que se rompiese en mil pedazos.
Y verla vestida de blanco, también provocaba en él unos enormes celos, pues aunque trataba de no pensar en ese día, no podía evitar soñar con que su castaña estaba en el altar con Ian, donde un juez sin rostro los declaraba marido y mujer y ella... era besada por Ian, él trataba de gritar, pero no podía, porque no tenía boca... se miraba las manos y descubría con horror que se volvían transparentes... se desvanecía y de pronto, ella se volteaba y le decía con una voz cargada de odio y rencor, lo mucho que lo odiaba.
Varias noches a la semana tenía esa misma pesadilla, despertaba sobresaltado y temía eso... ver como se casaba y que ella, lo odiara con todo el alma. Una ocasión se lo contó a Draco, y este le respondió, que si tanto temía perder a la chica que amaba, hiciera todo lo posible por recuperar su perdón y su amor.
---Vamonos; escucho que la voz de Hermione le hablaba y salía de la tienda departamental.
La siguió y salió con ella al estacionamiento, al estar de nuevo dentro del auto, la chica le dijo que fueran a otros lugares... al caer la noche, por fin llegaron al edificio de ella. Harry la acompañó hasta su departamento, ya hora de decirle...
---Hermione.
Pero la chica no le respondió, ni lo volteó a mirar, al abrir con las llaves la puerta de su apartamento, entro en el, y sin decir nada, se dispuso a cerrarla en frente de las narices de él, pero un pie, impidió que la puerta se cerrase.
---Te lo repito de nuevo... te amo, y no pienso perderte; sus palabras fueron sinceras.
Lo miró a los ojos, y quedo hipnotizada por esa mirada esmeralda; su cuerpo no le respondía, por más que su cerebro le decía "cierra la puerta", su cuerpo no lo hacía, un escalofrío le recorrió cada centímetro de su cuerpo, cuando sintió que su mano tocaba su mejilla con delicadeza y... poco a poco acercó su rostro al de ella...
---¡No te atrevas!; se escucho una voz al fondo del pasillo... una voz masculina.
Al voltear a ver a la persona, vieron a Ian parado, traía un ramo de rosas y miraba con odio a Harry. Él se aparto de ella, y esta miraba a su prometido sorprendida... incapaz de poder decirle algo.
Garder se acercó a ellos con pasos rápidos y sin previo aviso le dio un golpe en la cara al ojiverde, que cayó de espaldas al suelo. El ramo de flores cayo al suelo con una cajita pequeña que venía adentro. Hermione lanzo un grito ahogado, se tapo con ambas manos y sin pensarlo, sujeto a Ian, que estaba apunto de golpearlo de nuevo.
---¡No te acerques a ella!... es mi mía; exclamó furioso.
---¡Ian! Tranquilízate.
---¡Te escuche!.. escuche lo que le dijiste ¡A MI PROMETIDA!
Hermione se puso pálida, no ahora, no justo en este momento, aún no estaba lista para decirle a Ian algunas cosas. Harry por su parte, se puso de pie y miró con recelo a Ian, se limpió la nariz, que de ella salía un hilillo de sangre.
---¿Quién te crees para decirle eso?
---Buena pregunta... ahora, te respondo que soy...
---No Harry... no lo hagas; lo interrumpió ella.
Ambos chicos la observaron por largos segundos, Ian con un coraje, que quería descargar en el chico que tenía enfrente, pero a la vez confundido por lo que ella le dijo. Harry sin comprender muy bien las cosas...
---¿Qué dices, Hermione?; musito sin entender Ian.
---Verás... yo; comenzó hablar, pero simplemente no le salían las palabras, se trababa al intentar decir algo.
---¿Se conocen?; dijo de pronto Garder. ---¡Responde, ya se conocían.
---Si; contesto Harry sin poder evitarlo.
El prometido le lanzó una mirada agresiva, sus dientes castañeaban del coraje, y de pronto, recordó algo, lo que una vez su prometida le dijo... que alguien la había lastimado profundamente. Y ahora que lo pensaba, lo que le había dicho "Te lo repito de nuevo... te amo, y no pienso perderte". Eso significaba que...
---Que frío hace; comentó Ron mientras caminaban por las calles.
---Si... nos hubiéramos quedado más tiempo dentro... el café estaba exquisito; decía Lidia mientras se abrazaba a si misma, a pesar de traer puesto un suéter, el frío parecía traspasar aquella tela e impregnarse en los huesos.
---¿Tienes frío?; le pregunto mirándola.
---No es obvio... ¿Tú no?; dijo la chica mientras alzaba un ceja.
---No, estoy muy bien abrigado; le sonrío al decírselo.
Y sin pensar en lo que hacía, la abrazo, dejando a la chica sorprendida... bastante en realidad, pues... no eran tan amigos, se llevaban bien (si a eso se le llamaba que pelearán a cada rato, y cada vez que tenían oportunidad, se molestaban mutuamente). Pero él no vio su rostro, por que siguió caminado con ella por la calle.
---Ron, puedo hacerte una pregunta.
---La que quieras.
---¿Te sientes bien, si tienes fiebre te pudo llevar a un clínica, o puedo comprarte unas pastillas... si quieres inyecciones mejor.
Él solo sonrió y siguió caminado con ella hasta un callejón desierto, para que pudieran desaparecer sin que ningún muggle los viera, esa tarde la pasó a gusto en su compañía, por primera vez, no se insultaron, o insinuaron comentarios burlones.
Platicaron de diversas cosas, gustos personales de cada quien, recuerdos que tenían de su infancia, esa tarde, se conocieron más a fondo y descubrieron que tenían varias cosas en común.
---Oye... podemos ir al callejón Diagon; comentó de pronto la chica.
---Claro, a donde tú quieras ir; le respondió él.
---Tú que conoces a Harry¿Crees que todavía ama a Hermione?; preguntó Lidia.
---Si... se nota en sus ojos que aún la ama, me atrevería a decir... que la ama con más intensidad que antes.
Doblaron por una de las calles, un par de muggles pasaban por ahí, caminaban muy rápido (eso era costumbre en los británicos), no era como en los pueblitos, que su forma de vida era muy diferente.
---Entonces... estuvo bien lo que hice, me refiero a la carta que le envíe; siguió ella hablando.
---Para ser honesto, si estuvo bien... si no fuera por ti, él no hubiera regresado.
---¿Te ha dicho porque se fue de esa manera?; le preguntó ella.
---No... no ha querido decirme porque, pero supongo que lo hará en algún momento.
---Si... cuando seas anciano; no pudo evitar decir ese comentario, pero no era con intenciones de molestarlo.
---Y para ese entonces, ya seré abuelo, habré tenido tres o cuatro hijos...; ahora era él, el que bromeaba.
La chica pronto se imagino a Ron de edad avanzada, todo canoso y encorvado, caminando despacito y hablando despacito, también, se imaginaba lo que diría de la nueva generación de jóvenes... "Pero que juventud la de ahora, en mis tiempos era diferente", eso hizo que sonriera.
Se encontraba guardando sus cosas, cuando tocaron la puerta y después un hombre entraba, lo beso a forma de saludo y juntos salieron de ahí, caminaban platicando de cosas, cuando alguien los llamaba...
---Buenas noches, Tonks y Lupin.
---Buenas noches... y llámame Remus.
---Perdona... Remus; dijo Draco, cuando fue la fiesta de bienvenida que le dieron a la castaña, su antiguo profesor le pidió de favor, que lo llamará por su nombre.
---Buenas noches Draco; contesto el saludo Tonks.
---¿Van al edificio?; les preguntó Malfoy.
---Si; contestaron los dos al mismo tiempo.
---Puedo acompañarlos, es que no conozco muy bien esa zona de la ciudad, y si no sería mucha molestia, podrían decirme donde hay un restaurante cerca del edificio.
---Ahh... no te preocupes, te invitamos a cenar con nosotros en nuestro apartamento; le dijo Tonks amablemente.
---¿No sería mucha molestia?; preguntó Malfoy.
---Para nada... sirve para que platiquemos; esta vez fue Remus quien hablo.
---Bueno.
Los tres juntos salieron del ministerio y con un –plint-- aparecieron cerca del edificio donde se hospedaban ellos, al llegar, Draco pudo observar el apartamento. Tenía en las paredes, cuadros de personas desconocidas para él, las personas de los cuadros lo miraban de forma curiosa, uno incluso le dijo "El último Malfoy viene a visitarnos", sinceramente nunca había entendido el comportamiento de las personas de los retratos, por más que platicaba con ellos, siempre le salían con frases diferentes y poco coherentes, nunca le habían contestado directamente a una de sus preguntas... lo más normal que podían decirle era la ubicación de lugares, o como era su vida antes.
---Marc Malfoy, no has cambiado para nada, viejo hermano... ¿Cómo le hiciste, conseguiste el elixir de la vida...; le dijo un retrato que estaba aún lado de él.
---No me llamo Marc... ¿Quién es usted?; preguntó Malfoy al cuadro, que era un viejo decrepito, sentado en un sillón frente a la chimenea.
---Si serás tonto... soy yo, tu hermano Alfred; se levanto con lentitud y tomando su bastón lo balanceaba hacia él, queriéndole pegar con el.
---¿Quién es él?; preguntó Draco a Remus, que se traía los platos y los acomodaba en la mesa.
---Es uno de los antepasados de Tonks.
---¿Qué, este; dijo señalando al anciano que le seguía diciendo cosas sin sentido. ---Dijo que era Marc Malfoy, me confundió con un familiar mío.
Remus lo miró unos instantes, y después saco su varita de su túnica, con un movimiento seco, los vasos se posaron en la mesa, después de atravesar flotando en el aire la cocina, se sentó y con señas, le indicó que se sentará.
En esos momentos entro Tonks, que llevaba la cena flotando en el aire, sujetando su varita que la tenía alzada, apuntando a los platos. Se sentó y ella misma fue quien respondió...
---Porque soy tu tía... mmm... creó tía segunda, algo así, nose mucho sobre esas cosas, ya sabes; al ver que el chico no entendía ni una gota de lo que quería decir, aclaro. ---Mi madre, era prima de tu madre, Narcisa... Sirius era mi tío y primo de ellas... no se como se dice, si tío segundo o... ¡ay! Me hago bolas... el chiste es que yo soy un pariente tuyo, por parte de tu madre.
Ahora si había entendido lo que trataba de explicarle, pero algo no le quedo muy claro, si ella sabía que era un familiar suyo, nunca se lo informó, que acaso no lo quería, o no sabía que eran familiares...
---El apellido de soltera de tu madre era Black... nose si lo sabías.
---¿Por qué nunca me lo dijo?; no se pudo contener al preguntarle eso.
---Sencillo; respondió ella. Dejo la cuchara en el plato y lo miro profundamente. ---Tu madre y mi madre nunca se llevaron bien, además de que mi madre se caso con un muggle... y la familia, la hecho de la casa y no le dejaron nada de la herencia que le correspondía... tu madre, pensaba que casarse con un mago de sangre limpia, era lo mejor...
---Pero... ella se dio cuenta de que era lo peor que pudo haber hecho, casarse con mi padre...
---Si; dijo ella sinceramente. ---El peor error que cometió Narcisa fue casarse con Lucius, pero... si no lo hubiera hecho, no hubieras nacido; le dijo ella.
Remus asintió con la cabeza mientras llenaba los vasos de agua fresca. Tonks se llevo a la boca un poco de comida, y Draco casi no podía comer, a causa de querer saber más.
---Mejor... no hubiera nacido, y mi madre no hubiera perdido sus años de juventud.
---Puede ser... pero ten en cuenta, que si no hubiera pasado, ella nunca se habría dado cuenta que casarse con un sangre limpia, era lo mejor que una chica podía hacer en la vida... aprendió a valorar a las personas por lo que son por dentro. La familia Black también son de sangre limpia, y tenían los mismos ideales que los Malfoy, como mi madre no era de esa opinión, la echaron... al igual que Sirius.
Siguieron comiendo unos minutos en silencio, mientras Draco se sumía en sus pensamientos. Una duda cruzó por su mente, y no estaba dispuesto a quedarse con ella por más tiempo.
---¿Nunca hablaron ellas?; hasta ahora, se enteraba algo de la vida de su madre, quería saber un poco más.
---Si; respondió Tonks, tomo un sorbo de su copa y siguió hablando. ---Años después, tu madre buscó a la mía, yo tenía unos tres años, ya estabas en su vientre ... recuerdo que cuando me vio, me sonrió y me regalo una flor, no se porque pero lo hizo; paro de hablar y reflexiono un poco, frunciendo un poco la frente. ---Desde entonces, se empezaron a llevar un poco, no se querían como hermanas, pero al menos se tenían confianza y ella... estuvo con tu madre cuando naciste, Narcisa iba mucho a nuestra casa los primeros meses de que tu nacieras... pero, después ya no, según escuche un día, Lucius la golpeó cuando se entero que nos veía...
---Siempre fue así... la golpeaba por cualquier motivo; recordó con amargura el rubio.
---Si... desde entonces, perdieron de nuevo contacto, mi madre nunca me dijo que eran primas... yo pensé que eran amigas o conocidas, pero no familiares... me entere por medio de mi tío Sirius que tú eras... un pariente.. no, espera... somos primos... lejanos ¿creo que si?; finalizó la chica.
---Y... ¿Por qué no me lo dijiste antes?.
---Bueno... primero que nada, no nos hablábamos, no sabía como decírtelo, le escribí una vez a tu madre y ella me contestó... me pidió de favor que te cuidara cuando ella no estuviera en este mundo.
---Algo que nunca hiciste, por cierto.
---Si lo hice, que no te dieras cuenta fue otra cosa, el caso es que además... me pidió que no te dijera esto hasta que ella muriera, pero... días después de que tu madre murió, también desapareciste de la nada, sin decir nada.
Draco se quedo callado, y lamentó ese hecho, pero ahora que ya sabía, se sentía... mejor en cierta forma, pues no tenía ni un familiar, los parientes de su padre, habían muerto, y de su madre... no los conocía, y ahora sabía que era por culpa de su padre.
---Bueno... ahora que lo sabes, espero poder ayudarte en lo que quieras, si necesitas ayuda, cuenta conmigo; su tono de voz era cariñoso.
---Gracias... bueno; dijo mientras dejaba los cubiertos en la mesa. ---Ya termine, estuvo deliciosa.
---Me alegro, espero que vengas pronto a comer con nosotros; habló esta vez Remus, que se había mantenido callado en todo este tiempo.
---Tengo que irme, no quiero molestar más; se disculpo el rubio, despidiéndose de los dos, salió del apartamento y bajo las escaleras, se dirigió a su apartamento y entro en el.
Mientras se quitaba el abrigo, una sonreía se le dibujo en el rostro... después de todo, no estaba tan sólo en este mundo, tenía un familiar... aunque, un poco... no importaba como fuera ella, era su pariente, además tenía la amistad de Harry, Ron y Hermione, eso le bastaba por el momento.
NOTAS DE LA AUTORA:
Otro capítulo de esta historia, les informo que todos estuvieron en lo correcto, los que comentaron que creen saber lo que paso con exactitud, háganmelo saber...
Sobre dos comentarios que rehicieron respecto a los reviews (FranGilraen e LunaNis), pues no esta mal ninguna de las cosas que me escribieron, contestar lo reviews mediante otro review... o investigar, yo apoyo a Luna, quiero al menos que me informen las razones y saber de quine fue la idea, además ¿Qué tiene de malo contestar los reviews, mientras los lectores no ofendan a los autores y estos de igual manera, no hay nada de malo.
Yo mientras seguiré escribiendo, trabajando con mi madre, perfeccionando mi ingles en el curso, y leyendo otras historias (¿Tu inspiración regreso de nuevo Hibari, espero que te haya ayudado con las ideas de tu historia "Nuestro pequeño secreto", por favor, cuando lo tengas escrito u otra duda, no dudes en informarme., y claro, salir cada vez que puedo con mis amigas.
Sobre la cajita que guarda todavía la castaña, pues... siempre se tiene un recuerdo del ser que mas has amado en tu vida ¿no? Dejen muchos reviews que es como un alimento a mi inspiración.
Sanke
P.D: Como ya mencione antes, esta historia esta dedicada a mi abuelito(q.e.p.d), pero este capítulo se lo dedico aún más... ¡ERES MI LUZ RULAS, GRACIAS POR ESTOS AÑOS!
