Capitulo 14.
-Debemos estar realmente desesperados para hacer esto-Dijo Raven, que, acompañada de sus amigos llegaba a la azotea del edificio de policía de Ciudad Gótica, en dónde se encontraba la batiseñal.
-Es el plan perfecto-Insistía Bestita-Encendemos la señal, Batman aparece y le pedimos hablar con Robin, luego le pedimos perdón, volvemos a La torre y comemos pizza.
-Suena muy simple-Dijo Starfire.
-Suena tonto-Replicó Raven-Esto que estamos por hacer se halla tipificado como delito, ¿Qué tal si nos atrapan y acabamos en la cárcel?
-¡Ay, por favor Raven!-Repuso el chico verde-Sería el colmo de nuestra mala suerte, además, si nos atrapan encendiéndola no nos vamos a dejar capturar, ¿o sí?
-Genial, ahora seremos fugitivos.
-Es la única forma de hablar con Robin-Dijo Cyborg serio y cortante-Hagámoslo.
-¡Hey, miren!-Exclamó Star señalando al cielo.
El avión de Batman pasaba volando a toda marcha.
-O tal vez esa sea otra solución-Dijo Raven al verlo.
-¡Titanes vamos!-Exclamó Cyborg corriendo a la orilla del edificio y saltando al vacío para después ser sujetado de las manos por Starfire, quien voló siguiendo al aeroplano negro; Raven y Chico bestia (convertido en halcón) fueron detrás de ellos.
Slade continuaba paseando sus manos por el cuerpo de Dick.
Bruscamente lo giró boca arriba, pues deseaba ver su rostro cuando lo poseyera de nuevo y que el niño le mirará a los ojos en todo momento; planeaba desvestirlo parcialmente para penetrarlo, pero al mirarlo, al admirar sus bellos labios carnosos y dulces, fue vencido por la tentación y lo besó.
Esto fue aprovechado por el muchacho para tirarle una terrible mordida en la boca; Slade se agitó tratando de desprenderse de él; Dick al verse algo liberado del peso del hombre, logró zafar una pierna y soltarle un rodillazo en el endurecido miembro.
-¡Maldito!-Gritó ahogadamente Slade haciéndose a un lado por reflejo. Dick se escabulló, se puso en pie con dificultad (pues le dolía un poco la entrepierna por la tortura que aquel le había hecho) y con esfuerzo le dio otra patada en el rostro haciéndole caer hacia atrás.
Por desgracia, aún adolorido por el maltrato recibido, el chico perdió el equilibrio y también cayó.
Slade se levantó lo más rápido que le fue posible.
-Ya veo…-Se limpió la sangre de la cara con la mano y volvió a colocarse la máscara-Debo ser más enérgico contigo, ¡tu rebeldía ya me está cansando!
Volvió a abalanzarse en dirección del muchacho, pero de pronto un estruendo de varios vidrios rompiéndose llenó el lugar; ambos giraron hacia el origen del estruendo, solo para ver al caballero nocturno entrando de golpe por una ventana, balanceándose con su cable, llegando hasta Slade y pateándole de lleno en el tórax, enviándolo como resultado hasta las escaleras.
Después de esto, el murciélago se quedo ahí, de pie, cubierto por completo con su largo y oscuro manto, observando al canalla fijamente.
-No esperaba verte…-Musitó con molestia Slade mientras se incorporaba. Batman no respondió, solo le veía con todo el odio que profesaba hacia ese ser tan bajo y despreciable.
Slade se lanzó contra él y el murciélago respondió a la agresión.
-¡Ya no está!-Exclamó Starfire cuando se acercaban a la mansión sobre el risco y no vieron el avión. Lo que ella no sabía es que por medio del control remoto, Batman lo hizo ir directamente a la parte trasera de la roca en donde se hallaba la entrada del hangar en la baticueva.
-Es imposible-Pensaba Cyborg-Es verdad que iba a gran velocidad, pero aun así le seguimos bien el paso… ¡no puede desaparecer tan de repente!
-Descendió ahí-Afirmó Raven señalando al enorme caserón. Cyborg observaba desconcertado.
-¡Bajemos!-Ordenó el líder interino-Tal vez podamos ayudar-Y llevado por Starfire, Cyborg bajó, seguido por Chico bestia y Raven.
En el recibidor de la mansión Wayne se llevaba a cabo una encarnizada lucha a muerte.
Slade peleaba con toda su fuerza con el único fin de matar a Batman; para él, el murciélago representaba un obstáculo que librar, un impedimento que evitaba el que Robin y él estuviesen juntos, y además había osado manchar a su pequeña propiedad, a tomar lo que era suyo.
Deseaba matarlo y lo haría enfrente de Robin, así el muchacho entendería de una vez por todas quien era su amo.
Por su parte, Batman despreciaba a Slade por obvias razones, y aunque su ser era invadido también por terribles deseos de venganza, procuraba controlarse; Dick ya le había salvado una vez de convertirse en un asesino y solo por él evitaría acabar con la miserable vida de su oponente; pero eso no evitaría que le diera a Slade una increíble paliza (más grave que la que le diera aquella vez), para después refundirlo en el agujero más hondo de Arkham, del cual jamás saldría.
Los golpes eran atroces, las patadas demoledoras, cada contacto debía por lo menos provocar una fractura considerable en el receptor del mismo, cada movimiento tornaba más peligrosa la contienda.
Entrando por la ventana rota llegaron Los titanes, solo para encontrarse con el espectáculo más insólito de sus vidas. Batman; el caballero nocturno, estaba ahí peleando con quien menos esperaban.
-¡¡Slade!!-Exclamaron los cuatro al unísono.
Dick, quien se hallaba en el piso observando pasmado la pelea, reaccionó al escucharlos, girándose para verlos; ¡no podía creerlo!, ¡nunca imaginó que ellos estarían ahí!
-¿Pero qué…?-Soltó Cyborg a medias mientras miraba a los dos hombres matarse. Chico bestia reparó en Dick (que los miraba sorprendido), al notar que estaba algo lastimado se acercó a él.
-¿Estás bien?, ¿Qué está pasando aquí?
El chico no pudo responder.
-¿Qué hace Slade aquí?-Inquirió ahora Raven.
-No lo sé…-Susurró Starfire.
Cyborg seguía viendo la pelea, con los puños apretados, sin saber como reaccionar; luego miró a Dick.
-Tú eres Richard Grayson ¿verdad?, el hijo adoptivo de Bruce Wayne.
Dick asintió con la cabeza lentamente.
-¡¿El millonario?!-Exclamó Bestita.
-¡¿Sabes que está ocurriendo?! ¡¿Por qué Slade está aquí?!-Dick no respondió, no tenía cabeza para ello, y por lo visto Cyborg tampoco; estaba desesperado, pues pensaba alcanzar a Batman podrían al fin contactar con Robin, pero en lugar de eso se encontraban ahí, en el recibidor de la mansión Wayne, viendo como el murciélago se enfrentaba a Slade…Slade, ¿Por qué?, ¿Por qué estaba ahí?, ¿Cómo es qué después de lo ocurrido, cuando todos le creían muerto, reaparecía y precisamente ahí?-¡Vamos, dime! ¡¿Qué hace Slade aquí?!-Le exigió al chico tomándolo de los hombros y sacudiéndolo frente a él.
Pero Dick solo lo observó por un momento, para después desviar su mirada de nueva cuenta a la batalla. En ese instante la sospecha invadió la mente de Cyborg.
Slade…después de todo, si volvía, era casi seguro que buscaría de nuevo a Batman y a Robin para vengarse, si estaba ahí… ¿acaso sería qué…?
De repente algo pasó. Cyborg había echado a andar su radar, trabajando en conjunto con su sistema de análisis biorítmico desde que llegaron a Ciudad Gótica; esto con el fin de, si fallaba el plan de Bestita (lo cual era lo más probable), tenerlo como plan "B", de esta forma, el chico cibernético intentaba captar la señal de Robin, si eso ocurría la seguirían hasta dar con él.
Y cuando menos lo pensó, éste se había encendido, reaccionando a las ondas cerebrales y el ritmo cardiaco del chico que tenía en sus manos.
-¡¡¡No puede ser!!!-Pensó, pero así era, los resultados eran los mismos, los signos coincidían.
Cyborg comprendió todo...ahora entendía por qué Slade se hallaba ahí…ese chico, el joven que tenía entre sus manos…era Robin.
Slade debió descubrir su identidad cuando lo mantuvo cautivo y ahora volvía a buscarlo, a él y a su mentor para cobrar venganza…no podía creerlo… ¡ese tipo parecía estar siempre a un paso delante de ellos!
Miró a Dick; estaba algo golpeado, pálido y sí, asustado. Miraba hacia la batalla casi sin perder detalle; y cada que sus ojos se posaban sobre Slade una llama de odio e ira infinita parecía encenderse.
Luego Cyborg miró a Batman… ¿Cómo era posible que él fuese el millonario Bruce Wayne?, detrás de esto se escondía con toda seguridad una gran historia… ¡pero este no era el momento para pensar en ello!
Esperaba que sus amigos no sacaran las mismas conjeturas que él; debía ayudar a Dick, encubrirlo, así que para conseguirlo debía tratarlo como a un civil; tenía que llevarlo a un lugar seguro…eso era lo mejor.
-¿Hay alguien más en la casa?-Preguntó al joven con el tono que emplearía con cualquier otro ciudadano en riesgo; el chico asintió al recordar a Alfred y que necesitaba ayuda. Miró elocuentemente las escaleras.
Cyborg entendiendo el mensaje, dijo.
-Vayamos con él, ¡Titanes en marcha!
-Pero…-Dijo Starfire señalando a la pelea.
-Él puede solo, ¡vamos!
Dick, quien pensaba lo mismo que Starfire, razonó con la respuesta de Cyborg. Era verdad, Bruce podía arreglárselas perfectamente contra ese demente.
En estos momentos quien necesitaba asistencia era Alfred.
Slade continuaba peleando con Batman, conteniendo lo mejor que podía los golpes salvajes que le asestaba.
De pronto vio a Los titanes corriendo hacia las escaleras junto con Robin.
Esto lo encolerizó aún más.
-¡No!-Exclamó con furia y firmeza, apuntándoles con su arma; Batman desvió el brazo de Slade aplicándole una llave, pero esta ya se había disparado. Por fortuna el tiro salió muy alto y Raven había puesto un escudo de energía negra entre ellos y el disparo para mayor seguridad.
Los chicos subieron las escaleras a toda velocidad llegando con Alfred; Cyborg comenzó a darle atención médica.
Mientras tanto Batman continuó apaleando a su enemigo, descargando contra éste toda la furia que le provocaba.
Slade intentaba defenderse, pero ya no podía más…parecía inútil, éste último acto de ruindad de su parte había enardecido aún más al ya furioso murciélago; su fuerza aumentó por ello, sus puños eran como plomo, las patadas despiadadas; si seguía así acabaría por destrozarle los huesos por completo.
Slade no era tonto (se puede decir que su cerebro era casi equiparable al del caballero nocturno), sabía perfectamente que más valía retirarse para preparar una nueva batalla que quedarse ahí para no solo perder a Robin, sino hasta la libertad y la movilidad del cuerpo. Lanzando una bomba de humo inició la retirada.
Pero obviamente esto no detuvo a Batman. Su preparación y entrenamiento extremo en artes marciales y la costumbre de usar humo para cubrirse, le hacían moverse en él con facilidad. Pudo detectar hacia dónde escapaba Slade y seguirlo sin problemas.
Slade corrió hacia la parte trasera de la mansión, atravesando el terreno lo más rápido que sus heridas le permitían.
Batman le seguía muy de cerca. También se hallaba herido por la pelea, pero su afán de encerrar al maldito bastardo, de alejarlo definitivamente de su amado Dick, le hacía despreciar el dolor e ignorarlo por completo.
Slade llegó al borde del risco; el mar rugía debajo de él; oprimiendo un botón de un dispositivo en su cinturón llamó a su nave.
Batman se aproximaba, al verlo, Slade sacó de nueva cuenta su arma y le apuntó.
El murciélago al verlo aplicó un movimiento evasivo a la vez que lanzaba el batarang para desarmarlo.
La estaca metálica disparada por Slade pasó lejos de Batman.
El batarang golpeó certeramente al otro en la muñeca haciéndole soltar la pistola, pero también le hizo perder el equilibrio, de modo que después de trastabillar, Slade cayó del risco en dirección a los arrecifes que yacían abajo.
Batman corrió al borde y lo observó. La densa espuma marina y las salvajes olas cubrían las rocas una y otra vez.
No se veía rastro alguno de Slade.
Insatisfecho, el murciélago volvió con paso lento a la mansión y, pese a que se encontraba cojeando levemente de la pierna izquierda, aún así, no hizo caso de su dolor o sus heridas y volvió a lado del ser que amaba.
Cyborg se había encargado de sacarle la estaca metálica y curar la herida, además de chequear sus signos y el estado total de su cuerpo después de la descarga. Por fortuna el daño no había sido grande (la estaca emitía un choque eléctrico al primer contacto con la víctima, para después permanecer inactiva. Solo Slade, con un sensor ubicado en el arma, podía enviar otras más cuando lo dispusiera, pero al centrar su atención en Robin se olvidó por completo del mayordomo, logrando sin proponérselo, que el daño a éste no fuera severo).
Durante todo este período, el chico cibernético trató a Dick como a un civil más, prestándole atención solo cuando fue su turno de ser curado. Cuando Batman volvió, Cyborg trató de atenderlo, pero éste se negó. Comprendiendo que quizá era mejor dejarlos solos, Cyborg ordenó la retirada.
Minutos después de eso llegó Leslie Thompkins, llamada por Bruce. Fue responsabilidad de la doctora terminar lo que Cyborg había iniciado y curar al digno y orgulloso murciélago. Después de eso tuvo que retirarse (pues su clínica no puede pasar mucho tiempo sin ella), encargando a Dick el cuidado de los dos hombres y prometiendo volver a revisarlos en cuanto le fuera posible.
El sol entraba a raudales por el ventanal roto del recibidor de la mansión Wayne.
Era la mañana siguiente del caos. Alfred se encontraba descansando en la cama de la habitación principal.
Dick terminó de limpiarle nuevamente la herida, después de vendarlo salió del cuarto y tomó rumbo al suyo, pues ahí (después de mucho pelear) había logrado Leslie acomodar a Bruce para curarlo.
Apenas dio unos pasos cuando se topó con él; estaba de pie, vendado de una pierna, el tórax y el talle, el brazo derecho, la mano izquierda y la cabeza; mirándolo.
-¿Está bien?-Inquirió al chico refiriéndose a Alfred.
-¡Bruce!, ¿Qué haces aquí?, ¡Leslie dijo que debías permanecer en reposo!, ahora vuelve a la cama y quédate ahí.
-¿Contigo?-Dijo pícaramente. El niño se sonrojó un poco.
-Vuelve a la habitación.
-De acuerdo, de acuerdo, no te enojes-Replicó sonriendo y volvió a ella en compañía de Dick.
Después de hacer que se recostara (lo cual fue un triunfo), comenzó a revisar los vendajes, pero como hacía poco que Leslie se los había puesto hubo poco que hacer. Solo tuvo que ajustarlos, pues Bruce, al levantarse y moverse los había aflojado un poco.
-¿Te encuentras bien?-Preguntó Bruce cuando Dick revisaba el vendaje de su pecho.
-Mejor que tú sí-Repuso con una sonrisa. Bruce le sonrió de vuelta, pero insistió.
-Sabes a lo que me refiero-Murmuró con ternura.
Dick se detuvo un momento, suspiró y luego dijo.
-Admito que tuve miedo…-Susurró-…pero…creo que siempre será así y nada puedo hacer para evitarlo.
-Ya lo has hecho. Lo enfrentaste, peleaste contra él y lo mantuviste a raya. Lograste darle pela pese a tu miedo y saliste victorioso, si me lo preguntas yo diría que lo has superado.
Le acarició el rostro; Dick sonrió aún más ampliamente y posó su pequeña mano sobre la de él.
-Muy oportunos tus amigos-Continuó el hombre.
-Sí… ¿Qué harían aquí?, su llegada me causó una gran sorpresa.
-Me venían siguiendo desde el centro. Al parecer estaban sobre el edificio de policía.
-¿Sabías que te seguían y se los permitiste?
-No tenía tiempo que perder en evadirlos, habían asuntos de mayor importancia-Volvió a acariciarle el rostro.
-¿Qué estarían haciendo en el edifico de policía?
-Creo que pretendían encender la señal, quizá para hablar contigo.
-¿Tú crees?-Inquirió el muchacho y una leve chispa brilló en sus ojos.
-Sí-Contestó-Como te dije…te extrañan.
Dick quedó pensativo un momento, luego volviendo a la realidad, pasó su mano por el cabello de Bruce.
-Duérmete, necesitas descansar.
-No estoy cansado-Protestó con ligera testarudez. Dick lo besó en los labios.
-No discutas.
-De acuerdo-Cedió Bruce complacido por la forma que tenía el chico de terminar las discusiones.
Bruce por fin se durmió, y solo por que Dick accedió a recostarse a su lado. Después de unos minutos el joven se levantó, pues temía que si él también se dormía pudiese lastimar a su querido Bruce con algún movimiento entre sueños.
Salió de la habitación y bajó a la cocina, ahora que Alfred se hallaba convaleciente era su deber atenderlos en todo, así que estaba decidido a prepararles algo bueno de comer para cuando despertaran.
Oyó el timbre de la puerta principal. Extrañado revisó el monitor que recibía la imagen de la cámara colocada en la entrada. Una persona alta y de hombros anchos, enfundada en un conjunto deportivo de pantalón y sudadera con capucha (la cual traía puesta) se hallaba en ella.
Conocía perfectamente a esa persona; le había visto miles de veces usar ese tipo de ropa para disfrazar su cuerpo metálico. Fue y abrió la puerta.
Cyborg le miró, después de unos instantes dijo.
-H…hola.
-Hola-Repuso Dick, esbozando una tímida sonrisa-Pasa-El chico cibernético obedeció dubitativo-Esperaba que vinieras.
-¿En verdad?-Inquirió Cy algo confundido-¿Por qué?
-Pude notarlo-Respondió cerrando la puerta-Hiciste un análisis biorítmico anoche…a mí. Me descubriste.
Cyborg sonrió apenado.
-Lo siento…no quise ser entrometido.
-Está bien, sé que podemos confiar en ti. Te agradezco que ayudaras a Alfred y que nos encubrieras con los chicos.
-Para qué son los amigos.
Ambos sonrieron.
-Así que…Richard Grayson… ¿eh?, quien lo diría…-Dijo Cyborg con una risita nerviosa-Nunca me imaginé que Bruce Wayne pudiera ser Batman…es decir… ¡hablan tan mal de él en esas revistas de sociedad y a veces se comporta tan…!
-Lo sé-Intervino Dick-Pero así logra encubrirse a la perfección.
-¡Pues vaya que lo consigue!-Exclamó el muchacho con una sonrisa-¡En verdad yo nunca lo habría imaginado!, aunque debo admitir que debí suponerlo…digo, ¿de que otro modo costearían todos esos artefactos que usan los dos?, ¡es increíble!
Volvieron a sonreír.
Dick lo guió a la cocina, la cual era amplia y elegante, con piso de duela y una barra de azulejo y madera en el medio con sus respectivos bancos, un pequeño ante comedor yacía al lado derecho del lugar mientras que los muebles de cocina, cromados y de última tecnología, ocupaban las orillas restantes.
-¿Qué hacían sobre el cuartel de policía?
-¿Cómo sup…? ¡Ah!, seguro él te lo dijo.
Dick se dirigió al refrigerador, un enorme aparato de dos puertas, y sacó un par de sodas tendiéndole una a Cyborg.
-Gracias-Luego retomando el tema, dijo-La verdad…seguíamos un plan de Chico bestia.
-¿Un plan?-Preguntó el joven de lo más extrañado, ¿Qué podía ser tan importante como para que los chicos decidieran llevar a cabo un plan del chico verde, siendo que éste (hablando con sinceridad), siempre tenía las ideas más locas y descabelladas? ¡Tenían que estar muy desesperados!-¿Para qué?
-Para comunicarnos contigo-Dick lo escuchaba con aún más atención-Después de…de esa noche…-Dijo cyborg haciendo alusión al último golpe que Robin dio para Slade-Nos dimos cuenta de todo…
Al oír esto Dick se sobresaltó, un ligero temblor recorrió su cuerpo y sin notarlo apretó la lata de soda un poco más fuerte de lo debido.
-…descubrimos las sondas nano tecnológicas con las que Slade nos había contaminado-Aclaró Cyborg con la mirada fija en su bebida y sin notar (o por lo menos aparentando no haberlo notado) la reacción de su amigo-Y entendimos que lo que hacías era por que él te obligaba. Te hacía actuar como criminal a cambio de no hacernos daño.
Dick suspiró tranquilo.
-No podíamos creerlo…fuimos muy ciegos. Todos estamos arrepentidos por haber desconfiado de ti…en especial Raven. Lamentamos mucho todo el mal entendido. Quisimos comunicarnos contigo, pero es prácticamente imposible.
-Sí…-Repuso el muchacho conteniendo la alegría que le daba el escuchar a Cyborg hablar de sus compañeros y el hecho de que todos desearan su regreso.-La señal de comunicación es…es privada.
-Sí, lo noté…-Cyborg no sabía como seguir, se estaba poniendo muy nervioso.-Así que… ¿Qué dices?... ¿volverás con nosotros?
¡¡¡Sí!!! Era la respuesta que Dick estaba ansioso de gritar, pero no era propio de alguien con su carácter (o por lo menos así lo consideraba). Conteniéndose todo lo que le era posible respondió.
-Es probable. Claro, no será pronto, pues no quiero abandonar a Bruce y a Alfred en éstos momentos. En cuanto se recuperen iré a Jump City.
Cyborg sonreía a todo lo que daba. En un arrebato le tomó de las manos.
-¡¡Que bien!! ¡¡Me alegra tanto oír eso!!-De pronto reparó en lo que estaba haciendo, sonrojado agregó-Lo…lo siento…
-E…está bien, olvídalo-El chico comenzó a liberar sus manos de entre las de su amigo.
-¡Espera!-Objetó el otro sujetándolas de nuevo.
Dick miró al chico a los ojos. Había temido esto durante mucho tiempo; no quería enfrentarlo, pero por lo visto no tenía opción. Cyborg seguía mirándolo fijamente, ligeramente sonrojado y con las pupilas brillantes. Aun más nervioso que antes trató de hablar, pero sin éxito; después de pasar saliva logró decir.
-Sobre lo…sobre lo que te dije aquella noche…
-No te preocupes…-Interrumpió el joven-No me lo tomé en serio.
-Pero es que es en serio-Afirmó Cyborg con convicción. Dick se ruborizó, sin saber que hacer.-No he cambiado de parecer, mis sentimientos por ti siguen siendo los mismos…Te amo.
Ahora Dick realmente estaba angustiado. Deseaba reducirse de tamaño hasta desaparecer por completo.
-Cyborg…Víctor…yo…
-Lo sé, no digas nada, pude verlo anoche; al parecer ya estoy aprendiendo tus técnicas de detective.-Dick le interrogó con la mirada-Lo amas…a Bruce Wayne, ¿verdad?-Dick asintió. Cyborg sonrió-Creo que es lógico, digo…no es feo y tiene experiencia…-El joven de cabello oscuro bajó la mirada-Pero no renunciaré-Volvieron a mirarse-Entiendo que estés enamorado de él y quizá yo no tenga esperanza, pero aún así no me daré por vencido. Nadie puede culparme por intentarlo, ¿verdad?-Cyborg soltó con suavidad las manos del chico y se puso de pie-Bien…debo irme-Dijo intentando sonar jovial y natural-Debo volver con los chicos antes de que sospechen o Chico bestia destruya algo irremplazable.
Llegaron a la puerta principal.
-Entonces, ¿podemos contar contigo?
Saliendo de su ensimismamiento y su mutismo Dick respondió.
-Por supuesto.
Esto puso muy contento a Cyborg. Volvió a dibujarse en su rostro esa gran sonrisa y casi estuvo a punto de abrazarlo y besarlo. Con una risa nerviosa volvió a despedirse y se fue.
Después de cerrar la puerta, Dick quedó sumido en sus pensamientos. Sus amigos lo extrañaban, tal y como lo dijo Bruce; deseaban verlo y esperaban su regreso, algo que él también anhelaba con ansías.
Por otro lado estaba Cyborg. Seguía firme en su declaración y sus sentimientos (algo que lo halagaba en verdad), le apenaba que estuviese tan resuelto…no quería lastimarlo, temía que los dos sufrieran en vano. Como Bruce lo había dicho la otra vez; lo sentía por él, pues su corazón pertenecía a una sola persona.
Los meses pasaron y la recuperación de Bruce y Alfred se daba de manera prodigiosa.
Con las atenciones de Leslie y los cuidados de Dick, pronto los dos hombres comenzaron a mostrar mejoría y después pudieron, por fin, abandonar la cama (algo que agradecían ambos, pues así Alfred recuperó el control de su cocina y volver a preparar comida comestible, y no es que el muchacho no supiera cocinar, pero es que su menú era tan pequeño que pronto terminó por cansarlos); en breve se hallaban totalmente restablecidos.
Esto alegró mucho a Dick, pues amaba (aunque obvio, de formas muy diferentes) a estos dos hombres y verlos fuera de peligro era lo que más quería.
Pero también sentía cierta melancolía, pues esto significaba que ya no lo necesitarían, así que podría volver a Jump City…separándose de su amado Bruce.
Y no es que no quisiera volver con su equipo…sus amigos, pero le era un poco doloroso alejarse de él, lógico que no era para siempre y que se reunirían cada vez que les fuera posible, pero al estar constantemente ocupados eso quizá tomaría tiempo.
Más no había opción, debían retomar el curso de sus vidas. Bruce también tenía que reincorporarse a La liga y por más que quisiera no podía ni debía retenerle.
Así que, si no iban a verse por un tiempo, la última noche juntos debía ser especial.
Bruce pensaba lo mismo, así que después de la cena, se retiraron a la habitación principal (a la cual, por cierto, Alfred ya había mudado los objetos personales de Dick).
En cuanto la puerta se cerró ambos se abrazaron mientras se besaban profundamente.
Bruce desvestía al muchacho con desesperación; ansiaba sentir su tersa piel, recorrer con sus manos su exquisita desnudez, cubrir cada espacio de su delicado cuerpo con sus besos.
Dick hacía lo propio, comenzando por deshacerse del cinturón de Bruce, abriendo la cremallera del pantalón de su hombre con deseo; la sola idea del poderoso falo, punzante bajo la ropa, le hacía excitarse cada vez más.
Pronto estuvieron desnudos, acariciándose, llenándose de besos y arrancándose intensos jadeos y gemidos el uno al otro.
Recostando al niño sobre la alfombra, Bruce lo recorría con los labios, deteniéndose pro largo rato sobre los pezones a los cuales chupaba con pasión, mientras su mano masajeaba el juvenil pene haciéndole gritar de placer.
Esta sensación trastornaba al jovencito, quien se hallaba en éxtasis total. Revolvía el cabello de Bruce mientras clamaba su nombre con la respiración agitada; los labios de los amantes se buscaban ansiosos y sus lenguas se entrelazaban mientras los cuerpos se unían en un fuerte abrazo.
Con un dedo Bruce dilató con ternura y cuidado el ano del chico, hasta que estuvo listo para recibirlo; sin miramientos introdujo su endurecido miembro en la cavidad de Dick.
Los dos soltaron un grito al unísono, seguido por jadeos más continuos y ahogados; gemidos y juramentos de amor.
Después de un rato Bruce salió del cuerpo del niño y levantándolo le llevó a la cama, subiendo encima de él.
Volvió a penetrarlo, empujando vigorosa y constantemente; sosteniendo fuertemente sobre la cabeza del pequeño sus muñecas le levantó los brazos, dejando su pecho libre para saciar sus deseos. Besó y chupó cada centímetro de la piel sonrosada del tórax mientras el movimiento de su cadera no cesaba; Dick separaba las piernas lo más que le era posible para permitir que su amante entrara aún más. Bruce le tomó de la cintura, acomodándole de modo en que la penetración fuese más profunda; el pene del adulto se abría paso con rudeza e intensidad, los besos se hacían más profundos, los testículos de Bruce golpeaban los glúteos del chico mientras su abdomen, duro y bien moldeado, frotaba el falo del jovencito al compás de cada vaivén.
Los gritos intensos de los dos inundaban la habitación. Dick podía sentir el poderoso pene de su amante invadirlo más y más; abrió los ojos y miró a Bruce sobre él, moviéndose con fuerza, agitado, sudoroso, con la respiración entrecortada mientras el ritmo de su cuerpo aumentaba sin darle descanso.
El muchacho rodeó el cuello del hombre y lo besó en los labios; éste le correspondió, rozando su lengua con la suya, abrazándolo de la cintura y la espalda, dominándolo con su peso y presionándolo contra la cama, poseyéndolo por completo.
Ambos experimentaron un orgasmo juntos; derramándose el uno en el otro, la simiente de Bruce invadía el interior del niño quien al sentirlo se estremeció; el semen de Dick cubría el abdomen del hombre, resbalando lentamente por cada uno de sus torneados músculos.
Dick se deslizó para lamer la resbaladiza sustancia del cuerpo de su dueño; Bruce lo dejo que terminara para después sujetarlo, voltearlo boca abajo y devorarlo a besos desde la nuca hasta el suave ano, arrancándole gritos y estremecimientos mezclados con su nombre.
En este último rincón fue donde el adulto se demoró más, prodigando besos y paseando la lengua; luego se incorporó un poco, se acomodó sobre el niño y volvió a poseerlo con vigor.
El joven se revolvía bajo el peso del cuerpo de su amado, totalmente dominado y a su merced. Éste le penetraba con cierta rudeza, resultado de la emoción y el amor que lo embriagaba. Volvió a sostenerle los brazos en alto con una mano y a besar su espalda, mientras con la otra le masturbaba, pues deseaba sentir cada reacción de ese hermoso y juvenil miembro.
A cada embestida Dick gritaba; su pene, tierno y sensible, se endurecía a cada momento, sintiendo dolor por la presión de la mano opresora y el estar atrapado entre el peso de su cuerpo y la cama, pero era un dolor placentero y delicioso, haciéndole clamar por más.
Bruce obedecía a su ángel, aumentando la velocidad y fuerza en su cadera, entrando más en él y presionando aún más su cuerpo infantil.
Dick podía sentirlo, estaba a punto de venirse; Bruce al notarlo apretó el miembro del niño para que lo esperara; el jovencito se arqueó ante esto lanzando un gemido, cuando el hombre estuvo a punto del clímax volvió a masajear al chico, llegando juntos nuevamente al orgasmo.
El día había llegado, y a pesar de todo.
Dick estaba ansioso y nervioso ala vez.
Había bajado a la cueva después de haber desayunado y teniendo ya todo listo; se acercó al área dónde se guardaban los trajes, la abrió.
Ahí estaba…su uniforme.
El chico lo miró por largo rato, después lo tomó y lo observó. Con el traje en una mano y el antifaz en la otra, pasó otros largos minutos sumido en sus pensamientos.
Suspiró. Parecía tan lejano el tiempo en que lo había usado por última vez…recordó ese nefasto día y el horrible pensamiento que lo atormentó; en ese momento creyó que nunca volvería a usarlo…que nunca sería digno de portarlo de nuevo.
Pero él era digno de hacerlo, no había nadie más que lo mereciera.
Pleno de felicidad volvió a ponérselo. Se colocó el antifaz y se ajustó los guantes.
-Te queda muy bien-Robin se giró y vio a Batman detrás suyo.
-Gracias-Sonrió el joven. Batman se acercó a él-Te voy a extrañar-Susurró Robin.
-Y yo a ti-Repuso el murciélago-Pero procuraremos reunirnos cada que sea posible.
Robin asintió con la cabeza; el caballero nocturno lo acercó a sí y lo besó en los labios.
-Cuídate.
El niño volvió a asentir, luego se acercó a Alfred (que había bajado también) y lo abrazó.
-Buena suerte señorito.
-¡Gracias!, ¡nos veremos!
Robin montó en el cardenal (pues Batman tenía otro de repuesto en la cueva), se despidió de los dos hombres y salió.
Con dirección a Jump City.
En la torre "T" todo era monotonía.
Dado que el plan de Bestita no pudo ser llevado a cabo y, extrañados por que Cyborg, teniendo a Batman enfrente, ordenara la retirada en lugar de tratar de hablar con él, se daban a la tarea de poner en orden sus ideas y buscar otra alternativa para hablar con Robin.
Cyborg, por su parte, pensaba en todo lo ocurrido en su charla con Dick, esperando que lo que le dijo fuera verdad.
Tan abstraídos se hallaban todos que no notaron en el monitor que alguien había entrado en la torre.
Solo se dieron cuenta cuando la puerta del salón se abrió. Todos se giraron exaltados hacía ella…
Cuando vieron al "intruso" no lo podían creer.
-Hola.
-¡¡Robin!!-Exclamaron todos al unísono.
Starfire se abalanzó sobre él, estrujándolo de un abrazo, Chico bestia, transformado en perro, le daba vueltas ladrando y agitando la cola.
Raven se acercó tímidamente mientras Cyborg se aproximó sonriente.
-¡Bienvenido!-Exclamo el chico cibernético, Robin le sonrió.
Chico bestia, volviendo a la forma humana, dijo.
-¡Viejo!, ¡que gusto nos da verte!, ¡has venido para quedarte!, ¿verdad?
Robin los miró, iba a responder, pero…
-¡¡Oh, por favor, di que sí!!-Interrumpió Starfire-¡¡Sentimos mucho el habernos portado como "Lorbacks Snortocks" contigo, lo lamentamos de verdad, vuelve con nosotros por favor!!
-Yo…-Dijo Raven en un murmullo, cuando todos le prestaron atención, prosiguió-…yo…lamento mucho la forma en que me porté contigo…te acusé de algo terrible, no confié en ti…se supone que somos un equipo y sin embargo lo olvidé por completo y te traté como si no te conociera…Entiendo si no quieres dirigirme de nuevo la palabra, pero no desprecies a los demás y al equipo por mi culpa.
Robin se acercó a Raven y le colocó la mano en el hombro. La chica, quien tenía la mirada baja, la levantó y lo miró; él estaba sonriendo.
-Olvidémoslo todo, ¿está bien?
La joven asintió sonriendo también, se secó una lágrima y posó su mano sobre la de él.
Los demás Titanes estallaron de alegría.
-¡Oye viejo!, ¡debió ser muy difícil trabajara para Slade!-Soltó Bestita. Robin dio un leve respingo-¿Algún día nos contarás como fue eso?
-No lo creo…-Susurró el petirrojo, pensando que no se los diría nunca.
La alerta titán sonó. Los chicos miraron el monitor y luego a Robin, expectantes.
El joven esbozando una sonrisa dijo.
-Bien, ¿Qué estamos esperando?, ¡Titanes, al ataque!
-¡¡¡Síííí!!!
Y los cinco salieron de la torre a toda velocidad.
En un rincón a las afueras de la ciudad, recuperándose de sus múltiples heridas, un hombre observaba el monitor de su computadora.
-Nunca escaparás de mí Robin… ¡nunca!
FIN.
¡Sí ya sé lo que están pensando!, ¿Cómo puede ser el final si Slade sigue vivo?, pero recuerden que él es el gran enemigo de Robin y que ni él, ni Terra y ni siquiera Trigon pudieron eliminarlo.
¡Ay, me siento tan extraña ahora que ya lo he terminado!, creo que me la pasaré comiéndome las uñas de la pura ansiedad hasta que encuentre un proyecto nuevo, ¡¡¡me muero!!!
No quiero irme sin antes dedicarme a los agradecimientos, sí, sé que no estoy en la ceremonia del Oscar, pero tengo muchos a quienes dar las gracias y si me disculpan, aunque parezca una necedad, pero quiero hacerlo de uno por uno (disculpen el sufijo-prefijo-me fijo- en japonés, pero mi sister se hizo de la 1ª temporada de "one piece" subtitulada y estás cosas se pegan).
En primer lugar a mi hermanita Haoyoh Asakura. ¡Mis mejores ideas siempre vinieron de ella!, pues gracias a ella pude dar con el tema para escribir esta historia, además de que como mi beta reader personal me corrigió mis "horrores" y me dio muchas sugerencias, y en especial, nunca dejó que me desanimara.
Y a todos los que me leyeron, pero que no dejaron comentario (no, no es reclamo), muchas gracias por su atención y sobre todo por hacerme sentir tan valiosa (esto es en general, reviewers y no reviewers), nunca creí que una historia mía pudiese ser leída por tanta gente, no saben el bien que me han hecho con la simple acción de abrir esta página y regalarme unos minutos de su atención y sus vidas.
Y para todos aquellos que hayan comenzado a leerla después de que la he terminado, también les doy las gracias por llegar hasta aquí (no crean que por todo este mega choro ya no voy a revisar la bandeja de comentarios, si gustan decirme algo estaré gustosa de atenderlos).
¡Bueno!, dicen que el que mucho se despide pocas ganas tiene de irse (¡¡¡y es verdad!!!), ya me voy, pero no crean que para siempre, espero pronto estar de vuelta con una nueva historia que sea de su agrado.
Cuídense mucho y…
¡¡¡TEEN TITANS FOREVER!!!
