Capítulo 17

Amor sin barreras

Cuando Ginny llegó a su casa junto con su hermano, estaba estornudando sin parar. Se contagio de gripe al estar bajo la lluvia y totalmente descalza, además de sólo traer un pans y una playera.

Unos minutos antes de que se retirará del ministerio, Draco se percato de tan sensual cuadro que veía en la pelirroja…

Mojada por completo, con la ropa pegada a su cuerpo y notando las curvas en ella. Su pelo mojado y ya no enmarañado (con ayuda de Lidia, al igual que le quito los rasguños con una poción), sus pies desnudos (donde claramente noto que necesitaban de una caricia suave), y la forma en como estornudaba… en definitiva era un cuadro no sólo sensual si no erótico para él (nota: Malfoy tiene un gusto muy exigente)

El avivado deseo de poseerla se hizo presente, afortunadamente traía su túnica (mojada, pero la tenía puesta); logró evitar que pasará la vergüenza de que alguien notara las condiciones que la pelirroja ocasionaba en su cuerpo.

Tras haberle explicado a su hermano el porque estaba con Malfoy en su departamento y la ropa que traía puesta (cosa que calmo un poco al pelirrojo), le contó lo demás que había pasado.

Al final, Ron no la reprendió por nada y en un susurro felicito a su hermana por darle una buena sesión de golpes a Verónica (que aún eran muyyyyyy notables).

--Sería mejor que te des una ducha caliente y te tomes la poción que te prepararé-. Sugirió su hermano cuando ella subía las escaleras.

Antes de entrar se encontró con sus hermanos gemelos, que pidieron hablar con ella en otro momento y le platicaron la charla que tuvieron con Ron la noche anterior.

Su hermana prometió hablar con ellos después. Tardo unos minutos en el baño, ya que la tina caliente era acogedora.

Una imagen de un chico cruzó por su mente. Un joven de ojos grises y el pelo platinado… sonriendo seductoramente.

--¡Diablos!-. se reprendió a si misma. –No es posible que piense en él… en lo atrayente que me resulta-. Cuando se dio cuenta de sus propias palabras no dudo en darse un par de cachetadas. –No… no debo pensar de esa forma¡menos si es Draco Malfoy!

Salió de la tina y se seco con una toalla, al ponerse ropa bien abrigadora bajo a la cocina, donde Ron le explicaba el asunto a sus padres.

& & & & & &

--Bueno, pues aquí estamos-. Anunció Lidia. –Duerme bien que te hace falta.

--Gracias chicas-. Hermione se despidió de sus amigas con un beso en la mejilla. –Tomare cuatro días de descanso en el trabajo-. Cuando estaba a punto de cerrar la puerta, se acordó de algo. –No le digan a Ian lo que me paso… le inventan que estaré fuera del país estos días.

--¡Claro Herm! Pero… ¿Por qué no quieres que sepa?

--Quiero pensar las cosas Luna… y necesito… analizar mis sentimientos-. Respiro profundo. –Quiero estar segura de…-. Miro las caras confusas de ellas. ---No me hagan caso, son mis ideas revueltas.

--No se a que te refieres amiga-. Luna le dio un palmadita en el hombro. –Pero es buena idea que descanses unos días.

--Si, opino lo mismo que Luna-. Vio la hora en su reloj. –Ya nos vamos amiga. Tenemos que madrugar.

Al cerrar la puerta, Hermione recargo su cabeza en la puerta, su mano seguía en el pomo de la puerta. Exhalo profundo y la imagen de Ian le vino a su cabeza. Era lo que toda chica deseaba pero no lo amaba… era algo complicado que no podía expresar con palabras, tampoco entendía el porque… sólo sabía que lo que sentía por Ian: era cariño y afecto.

Y Harry era un caso aparte. Si no sabía porque seguía comprometida con Ian a pesar de saber que no lo amaba, mucho menos entendía que sentía por el ojiverde.

Ya no sabía que pensar, eran cosas que sucedieron… la hacían dudar. Primero fueron amigos, los mejores amigos en el colegio junto con Ron y sin darse cuenta se enamoro de él, escribió sus sentimientos en una carta y por azar del destino (que más bien fue la chismosa de Lavander), se entero y… la beso. Pasó algo que sólo existía en su mente: ser pareja.

Pensaba que estaría con Harry toda su vida, que sería el padre de sus hijos… pero no, después de derrotar a Voldemort las cosas cambiaron drásticamente hasta que se fue un día. Desapareció de su vida, como si nunca lo hubiera conocido y eso le partió el corazón.

Desde entonces lo odio con todas sus fuerzas. Hasta ahora que se digno a volver, y tuvo la osadía de ser su guardián y aún peor, confesarle que la amaba y que recuperaría su amor. No conformándose con eso ¡tan sólo hace dos horas la beso, de una forma muy apasionada ¡y ella lo beso de igual forma! Correspondió a ese beso. ¡Se arrepintió de no haberlo besado cuando Ian los cacho! Recordaba que eso fue en lo que pensaba cuando la trataron de matar con el rito.

Su cabeza era un mar de dudas y de miedo a lo desconocido. La vida que ahora llevaba era un completo desastre en el terreno sentimental.

& & & & & &

Harry estaba en un sillón, en la mesita que tenía en frente se encontraba un cuenco con agua, mojo un poco el trapo que tenía en las manos y se paso el trapo por el brazo izquierdo con lentitud.

Tenía un par de heridas, por fortuna no era de gravedad. También estaba el hecho de que su cuerpo no respondía por el agotamiento. Por lo sucedido no pego el ojo en toda la noche, su preocupación porque la castaña estuviera bien fue mayor, que olvido por completo dormir aunque sea una media hora.

Después de que terminara de curarse, se daría una ducha y se dispondría a dormir placidamente. Mañana le tocaría el turno a Draco de cuidarla y él junto con Jacques investigarían.

El timbre sonó, seguido de varios golpecitos a la puerta. Pensó que era Draco o Ron, queriendo saber de su propia boca lo ocurrido. Se levanto con pesadez y al instante sintió dolor en todo su cuerpo.

Mientras caminaba sentía como cada parte de su cuerpo le dolía, era como si lo estuvieran golpeando durante horas, o como si hubiera hecho ejercicio por varias horas. El cansancio también se apodero de su cuerpo.

Caminaba despacio rumbo a la puerta, hasta ahora se dio cuenta de que tan lejos sentía la puerta, que la persona del otro lado seguía golpeándola a la vez que apretaba el botón del timbre con insistencia.

"Matare a Ron o Draco", pensaba el chico, acaso sus amigos no podían esperar a que mañana les contara¿Por qué eran tan inconscientes, que no se les prendía una lucecita en su cerebro, para detenerse a pensar que no se encontraba en circunstancias de platicas.

Mentalmente listo para decirle a cualquiera de sus amigos con palabras amables, o lo más amables que podía en esos momentos para decirles que se fueran a sus camitas y lo dejarán descansar. Giro el pomo de la puerta y jalo de ella en dirección a él.

--Son las diez y media de la noche, lo que significa que es hora de dormir…-. Se calló al instante.

Frente a él no se encontraba Weasley o Malfoy, estaba la persona que menos se imaginaba en esos momentos.

--¡Hermione!-. un momento¿qué hacía ahí, frente a él en su departamento. –Este… yo… digo¿Qué haces aquí?-. la sorpresa fue tanta que le quito las palabras de la boca. Como si hubiera conjurado un hechizo la chica.

Pero la castaña no le contesto, de hecho su expresión era¿Lo estaba mirando con los ojos abiertos por completo¿Por qué? Bajo su mirada y vio que no traía la camiseta puesta, donde se podía ver con claridad una que otra cortadita y varios moretones.

Un rubor se expandió por las mejillas de ambos, Uno por estar semidesnudo y abrir la puerta como si nada, exhibiéndose como si fuera normal, suerte que no fue la señora Weasley; ya podía imaginarse el grito que hubiera lanzado y decirle energéticamente que no estaban en época de calor. Y la otra por no detenerse a pensar en habarle por teléfono antes (cosa que no, porque el ojiverde no tenía), o decir que era ella antes que abriera la puerta.

--Lo siento-. Tamborileaba sus dedos sobre el pomo¿Por qué estaba nervioso? –No estoy en plan de recibir visitas.

--Me lo imagine-. Miro unos instantes el suelo. –Por eso vine-. De nuevo alzó su vista y clavo sus ojos en él. –Tú me salvaste… me curaste.

--Soy uno de tus guardianes, es mi deber hacerlo.

--Si… pero-. No sabía de qué forma expresarse. –No te di las gracias.

--Lo hiciste, cuando estaba el señor ministro dijiste que estabas muy agradecida porque te salve la vida-. Efectivamente, la chica lo dijo y lo miró a los ojos cuando las palabras salieron de su boca.

Se llevo un mechón detrás de su oreja, al mismo tiempo que se mordía el labio inferior. Aún lo miraba a los ojos, podía ver en ellos miles de sentimientos, y con eso logró que la chica sintiera una corriente eléctrica recorrer cada rincón de su ser.

--Si, lo hice para que no te quitaran el cargo, mas no te lo dije personalmente y-. señalo las heridas del chico. –Necesitas curarte, mejor dicho, te voy a curar-. El ojiverde la miro sorprendido. –Es lo menos que puedo hacer.

Espero a que hablara, pero no lo hacia, ella pudo notar que Harry abrió la boca un poco y la volvía a cerrar. Pasados unos segundos volvió hablar.

--Sólo te devolveré el favor… no me gusta quedar en deuda.

Prácticamente no le pidió permiso, avanzó y entro al apartamento ante el asombro del chico. Cerró la puerta ella misma y tomó la muñeca de él, tiro y avanzó hasta la sala.

No se detuvo a observar la decoración, vio el cuenco y el trapo en la mesita. El ojiverde fue a la cocina, saco un vaso de la alacena y lo lleno de agua.

--Ten-. Le ofreció el vaso.

--No quiero, gracias-. Se dirigió a la mesita, tomo el trapo y cogió el cuenco. –Esta fría… necesito algo caliente.

--No es necesario-. Se acercó a ella con la intención de quitarle el cuenco y el trapo. –En serio agradezco tus intenciones pero no…

--Es que no te pregunte si te parecía bien o no-. Se apartó de él. --¿Dónde esta el baño?

¿Qué es lo que no entendía? Podía curarse solito, no es que no quisiera su ayuda, pero en ese momento ver a Hermione sus pensamientos se revolvían, no entendía su actitud. ¡La beso hace unas horas! Y ella misma se aparto, se fue de ahí. Le dio a entender que no estuvo bien fuese la causa que sea… que necesitaba tiempo.

Y ahora estaba ahí, en su apartamento con intenciones de curarle las heridas. Como si nunca pasará el gran beso. Tenía la sensación que todo era como en los viejos tiempos, cuando eran amigos y se ayudaban el uno al otro, se cuidaban y se curaban cada vez que se hacían heridas en los combates, o en clases de defensa contra las artes oscuras.

--¿Dónde esta tú baño?-. pegunto por segunda vez.

Con su mano señalo una puerta que estaba en la esquina del fondo de un pasillo. La castaña fue ahí y lleno el cuenco con agua caliente, regreso y obligo a Harry sentarse en una silla del comedor.

--Tal vez te duela un poco.

Al poner el trapo caliente sobre una herida en el hombro, sintió que le quemaba la piel, un ardor le escoció ahí. Miro a su costado lanzando un leve gruñido de dolor.

--Se te pasara pronto.

Tal y como dijo la castaña muy pronto ese dolor se desvaneció, al quitar el trapo, dio un golpe seco con su varita sobre la herida, que al instante su piel volvió a ser lisa.

Utilizó el mismo método en todas las heridas. Cuando termino mezclo un par de hierbas (que él tenía), las molió bien en un plato. Minutos más tarde la aplicaba con suavidad sobre los moretones.

--¿Para que lo haces?

--Logro que la sangre circule bien. Un moretón se ocasiona cuando te golpeas con algo, y se acumule la sangre… es una defensa del cuerpo-. Se detuvo un poco. –También relaja tus músculos.

Y era cierto, sintió su cuerpo muy bien relajado y como no, si era ella quien lo estaba curando, sus manos las sentía suaves, ahora que lo pensaba, eso era lo que lo relajaba más.

--Termine-. Ahora tienes que bañarte en diez minutos con agua caliente.

Se levanto de ahí y fue a la cocina, lavo el plato, vio el vaso de agua sobre la mesa y tomó todo de un solo trago. Harry se quedo sentado mirándola… ¿ahora que iba a ser? Cuando la chica se percato de su mirar le hizo una pregunta que sorprendió al ojiverde.

--¿Cuál es tú recamara?

--¿Qué cosa, escucho bien o le hizo esa pregunta.

--Necesitas una ropa que te caliente-. Por una extraña razón evito mirarlo a los ojos.

--¿No es necesario que duerma con ropa así? Con lo que hiciste por mi es suficiente.

Eso era cierto, algo que Hermione lo sabía perfectamente y aún así, le dijo aquello porque quería tener una excusa… quería comprobar algo esta noche y por nada del mundo lo dejaría pasar.

--Tú sólo hazlo¿quieres?; aún sin mirarlo sentía que la seguía mirando.

Escucho cuando él se levanto, sus pasos los escuchaba por el pasillo, se abrió una puerta y segundos más tarde, se escucho como el agua caía. Dejo el vaso en el fregadero y avanzo por el pasillo con cuidado.

Vio una puerta entre abierta, dudo unos instantes, pero armándose de valor, ya que ella lo empezó, entro en la habitación. Al dar un paso dentro de la habitación, vio que esta levemente iluminada por la luz de una lámpara, vio el reloj colgado en la pared que marcaba diez para doce de la noche.

Miro con curiosidad el cuarto, lo indispensable estaba ahí, una televisión y un pequeño estéreo también se encontraba. Un gran ropero en una esquina de la habitación, se acerco y echo un pequeño vistazo, encontró pantalones, camisas, playeras, chamarras, zapatos, ropa intima… estaba muy bien acomodado.

Al mirar la cama, le llamo la atención un buró que estaba al lado, se acercó y vio una fotografía… al verla, un viejo recuerdo llegó a su mente.

En la fotografía se podía apreciar a Harry sonriendo, abrazaba a un joven de pelos castaños por la cintura, los dos chicos sonreían felices, se besaban y con las manos levantadas la saludaban… estaban vestidos con túnicas de gala, de color escarlata y dorado. Era el día de su graduación.

--¿Qué haces?-. la castaña pego un brinco del susto, no escucho cuando la regadera se cerró.

--Nada… sólo miraba tú recamara.

--Ahhh, bueno-. Noto que miraba la fotografía. –Puedes salir un momento para que pueda cambiarme.

Esperaba que le dijera algo como "Claro, además ya me voy, que descanses", o tal vez algo medio agresivo "Si, y por cierto tira esa foto… ¡recuerda que te odio!", o simplemente que saliera sin decirle nada, pero fue todo lo contrario.

Acortó muy rápido la distancia entre los dos. Lo último que vio fue que lo tomaba por los hombros y lo jalaba a su cuerpo. Sintió los labios de ella sobre los suyos y como su lengua se introducía.

Sin pensar en lo que hacía la tomo entre sus brazos, ella en ese instante enredo sus piernas en la cintura de él. Avanzaron muy lento a la cama y con suavidad Harry la deposito ahí.

Su pelo aún estaba mojado, y las gotas le caían al rostro de Hermione. Ambos se besaban sin parar, las manos de ella se enredaron en su cuello, mientras que él acariciaba con delicadeza sus cabellos y parte de su nuca.

Les faltaba aire y tuvieron que separarse para coger aire, Harry la miro a los ojos y vio en ellos… ¿fuego, un deseo que ardía en llamas, sonrió de una manera seductora, lo que provoco que lo besara de nuevo.

No sabía porque Hermione lo hizo, pero en definitiva no iba a desaprovechar esto, si ella lo paraba no le importaría, estaría bien, para que se hacía el tonto… ¡si le importaría mucho, muchísimo, pero no iba a presionarla ni nada por estilo. Él llegaría hasta donde la castaña le permitiera.

Se separo de ella, abrió el cajón del buró, sacando su varita, apunto a la ventana que estaba ahí, esta se cerró al igual que las cortinas. Hermione no desaprovecho ese tiempo, le dio suaves besos en el cuello y con una mano delineaba su abdomen.

Harry dejo la varita por algún lugar de la cama, con lentitud desabrocho uno a uno los botones de la camisa de ella. La castaña llevo uno de los dedos a su boca y lo saboreo con toda la lentitud del mundo, degustándose de ellos, a la vez que miraba de una forma seductora al ojiverde.

Algo tan simple, aquella caricia que para muchos no es de gran importancia, logró que Potter se le erizarán los pelos de la nuca, un deseo más ferviente se apodero de su cuerpo. Sintió que algo creció en su interior, lo mismo que aquella noche que compartió con ella.

Cuando la blusa salió volando por los aires, atacó sin miramientos el pantalón de mezclilla que llevaba puesto, la castaña con sus propios pies se quito los zapatos. Sus manos estaban muy bien entretenidas en explorar por segunda ocasión el cuerpo del ojiverde.

Mientras Harry deslizaba sus manos por las piernas de la chica, eran tal y como las recordaba: suaves. Al igual que la blusa, el pantalón salió volando Su cuello siempre fue una debilidad para él. Lo lleno de besos y uno que otro chupetón, cada vez que lo hacía lograba arrancar un gemido de ella. Ninguno se dio cuenta en que momento la castaña estaba desnuda debajo de él.

La forma en que gemía ella lo volvía loco, no sabía como explicarlo… simplemente le encantaba, su mente se volvía en blanco y todos los problemas se fueron de su cabeza. Sólo quería gozar con ella a su lado… disfrutando juntos de ese encuentro.

--Ahh-. El gemido no pudo evitarlo cuando sintió que Harry se adentraba un poco en la intimidad de ella por la parte de abajo.

Sin pensar, clavo un poco las uñas en su espalda, jadeando con más fuerza. No quería detenerse a pensar si era correcto o no, que estaba comprometida y que se estaba entregando al hombre que la hizo sufrir años atrás. Lo único que le importaba era fundirse con él en un solo ser.

--Ha… harry-. Cerró los ojos con fuerza cuando sintió que un dedo se introducía a su sexo. –Ahh… ahhhh-. En ese instante Harry dejo besar su cuello, levanto un poco la cabeza y se maravillo al ver a la chica disfrutar.

Se veía hermosa, la castaña comenzó a moverse al mismo ritmo en que los dedos de él entraban y salían. No paro de observarla ni sólo momento, quería guardar esa imagen por siempre en su cabeza.

Siguió introduciendo sus dedos, al principio fue uno y al poco rato eran dos más. El cuerpo de la chica se retorcía del placer cuando el orgasmo la sacudió con fuerza. Su respiración se aceleró y sus jadeos fueron más largos.

El ojiverde la beso ahogando el gemido de ella en su boca. Saco sus dedos y la acaricio con ternura la cintura. Minutos más tarde ella respiraba de nuevo con normalidad, pero aún tenía los ojos cerrados y las uñas clavadas en la espalda de él.

Al abrir los ojos se encontró con una mirada escarlata; Harry rozo levemente sus labios contra los suyos, con una mano aparto los cabellos que tenía en su frente, en ese instante, Hermione tomo esa mano y la acaricio durante minutos, al final la puso en un seno de ella.

--Eres hermosa¿Lo sabías?

Ella negó con la cabeza, el deseo en ambos se prendió otra vez. La chica quería sentir de nuevo como una llama brotaba de su ser y la consumía del placer por las entrañas.

Con suavidad estrujo el pezón, jugo un rato con él, hasta que quiso saborearlo. Lo abarcó con su boca, degustándose del sabor exquisito, Granger lo acariciaba de la cabellera, enredando sus dedos ahí.

--Creó… que no es justo-. Con trabajo pudo hablar ella. Deslizó sus manos más abajo hasta tocar el borde de la toalla, la jalo con lentitud hasta que calló al suelo, junto a la cama. –Mucho mejor.

Una risita se escapó pos sus labios, ya estaba satisfecho de ese seno, así que abarco el otro, mientras masajeo de nuevo el otro seno que abandono. Hermione llevo sus manos al trasero de él y jalo de él, logrando que su intimidad rozara con la de ella.

--Hummm… eso… eso no se vale-. Articulo con voz ronca, separando sus labios de su seno.

--¿Por qué?-. lo miro en forma inocente. –No hice nada… nada que no te guste.-. le sonrió de forma seductora.

--Esto no se queda así…

Hermione le iba a preguntar que tramaba cuando lo vio enderezarse, pero no tuvo tiempo de hacerlo, pues Harry le tapo los ojos con la toalla. Intento quitársela, pero él lo impidió.

--Hay que experimentar-. Fue lo único que escucho ella. –Que tus manos sujeten las sabanas.

Se preguntaba de qué forma, cuando sintió sin previo aviso a Harry soplándole en su ombligo, no pudo evitar reírse. Sentía como su sexo se humedecía a la vez que las manos viajaban por todos lados, y ella fue muy obediente en aferrar sus manos a las sabanas.

--¿Qué haces?-. no paraba de reírse, el ombligo era una zona sensible en su cuerpo.

--Nada, sólo disfruto… y notó que tú también.

Siguió soplándole el ombligo, de vez en cuando le daba un besito de pico, las manos acariciaban las piernas, primero las bajo y se detuvo en las rodillas, donde le hizo cosquillas, después siguió bajando hasta llegar a la planta de los pies.

En ese punto la chica rompió en carcajadas, deslizaba los dedos de arriba a bajo. Por más que suplicaba que parase no le hacía caso. De nuevo, las manos subían con lentitud separando de a poco las piernas…

--¡Ah!... Harry… ¡oh por dios!-. a estas alturas, su respiración era acelerada, su cuerpo lo comenzó a mover.

Harry tenía hundida la cabeza en la parte baja, deslizando su lengua por donde quisiese, probando de los fluidos, sus manos las llevo a los muslos para hacer caricias con movimientos circulatorios.

--Ahhhh-. Sujeto con más fuerza las sabanas. –Ahhh… ¡no pares!-. era un placer profundo, se mordió el labio inferior con la finalidad de retener un jadeo mas fuerte.

No sólo ella disfrutaba, Harry también y era notorio por el endurecimiento en su miembro. Cuando creyó que ambos estaban listos, saco su lengua, su cuerpo lo inclino sobre ella… entrando por fin.

Hermione lo recibió con un beso cuando se quito la toalla del rostro, al tiempo en que sus cuerpos empezaban un mismo ritmo. Era como si llevaran haciendo esto durante años, la conexión que tenían era increíble. No hacía falta decir que les gustaba y que no, sus propios cuerpos hablaban sin necesidad de convertirlas en palabras.

Harry acelero el ritmo, saboreo de nuevo los senos de ella. Ninguno paraba de gemir, jadear o incluso lanzar gruñidos roncos. Cuando Hermione decía una frase bastante incoherente, la dejo a medio terminar… pues la explosión arremetió contra ellos en esos momentos.

La chica arqueó por completo la espalda, saboreando su propia sangre, ya que se mordió el labio con fuerza para amortiguar un poco el gemido. Mientras él lanzo un gruñido placentero con el pezón dentro de su boca.

& & & & & &

--¡Ron¡¡¡Levántate!

La pelirroja le quito la almohada de un jalón y se la aventó a la cara, pero nada; su hermano seguía roncando como un lirón.

--Pobre de la chica que se case con él-. Murmuro derrotada. Ya estaba fuera del cuarto cuando un a idea se le ocurrió. –Los Chuldley de Cannos han perdido la temporada.

Abrió los ojos de golpe y se levanto de su cama con un brinco, tenía los ojos abiertos de par en par.

--¡No¡¡Perdí cincuenta galeones!

--¿Qué cosa?-. su hermana abrió la boca un poco. –Apostaste…

En ese momento Ron se dio cuenta de la presencia de su hermana, la miró unos segundos y ató cabos.

--Fue un engaño de tú parte, no me des un susto como ese de nuevo.

--No es mi culpa que no te levantes… achu… achu-. Se llevo una mano a la nariz, saco un pañuelo de su túnica y se limpio.

--¿No te curaste con la poción?

Ginny lo miro con cara de pocos amigos y azoto la puerta al cerrarse. Bajo de las escaleras con rapidez y desayuno con prisa. Su mamá entro en la cocina y la saludo como todas las mañanas.

--Ya me voy-. Dijo cuando termino su desayuno. –Le dices a "Ronald" que fui a otro lado antes de ir al ministerio. Le dio un beso a su madre en la frente y salió de la casa.

Se concentró en el departamento de Draco, justo en la cocina y con un –plint—apareció justo ahí.

--¡Dios!-. escucho una voz a sus espaldas y una taza romperse.

Draco Malfoy estaba a sus espaldas, con mano en su pecho, en el suelo estaba los restos de una taza.

--Vaya…se nota que no tienes la conciencia limpia

--No es eso, no estoy acostumbrado a recibir visitas de ese modo.

--Bueno… no sabía si tu departamento tenía un hechizo de anti-aparición, así que probé.

--Cierto… gracias por recordármelo-. Se agacho y cogió con cuidado los pedazos de la taza. --¿A que debo tu visita?

--Sólo quise darte las gracias-. Respondió ella encogiéndose de hombros.

--Ahhh… ¿Segura que sólo eso?

--No, quería pedirte un favor… achu… achu… achu-. Se tapo de nuevo y tomo una servilleta que estaba a su lado.

--No fui el único en enfermarme-. Se acercó a un mueble y saco un frasquito negro, lo destapo y se lo dio a la pelirroja.

--¿Qué es?

--Una poción para que se te quite… la hice ayer… me cure, me sobro un poco-. La miro a los ojos. –Estoy seguro que hay suficiente para que te cures.

--Gracias-. Tomó de un trago la poción. Sabía muy mal, sintió algo caliente recorrerle por dentro.

--¿Qué favor quieres?

--Ehh, cierto, me ayudarías a buscar un departamento-. Ante la mirada interrogativa del chico aclaro. –Es para mí, ya es hora de que me independice.

El rubio sonrió e hizo un gesto afirmativo con la cabeza. Le pidió que lo esperara cinco minutos, para que juntos fueran al trabajo.

De igual forma en como llego la pelirroja, se fueron rumbo al ministerio, aparecieron en un callejón cerca de ahí, platicaban sobre los departamentos y la razón de aquello de forma repentina.

--Bueno… tengo mis razones personales-. No quería hablar de eso. --¿No te toca cuidar a Hermione hoy?

--Si-. Respondió. –Pero tenemos un trato… al menos yo, la cuido a partir de su estancia en el ministerio.

Entraron en la cabina, la voz de una mujer se escucho preguntando que se identificarán y motivo de estar ahí. Poco a poco se hundían cuando terminaron de hacerlo, se sumergían en la tierra.

Con un ruido sordo se detuvo y las puertas se abrieron, varios magos y brujas caminaban en direcciones múltiples, pasaron al lado de las estatuas y entraron en nuevos ascensores con rejas doradas.

Al llegar al piso en que estaban, ambos salieron, seguían platicando hasta que la chica llegó a su oficina.

--Bueno, entonces te veo mañana en la comida… y gracias de nuevo.

Draco siguió su camino, contento de poder estar más cerca de la pelirroja, para nada podía dar un movimiento en falso. Cuando se ganará su confianza entonces, la seduciría y… disfrutaría en todos los sentidos.

Llego a la oficina de la castaña con una sonrisa, sin tocar si quiera, tomo el pomo de la puerta y lo giró… Literalmente se podría decir que su boca se calló hasta el suelo.

Jamás llego pensar en la idea de encontrarse con esa escena, no le disgustaba, al contrario se alegraba por ambos, pero que manera tan descuida de ellos.

Hermione tenía las mejillas rojas, se apartó bruscamente de Harry, se tapo con la blusa la parte de arriba, junto sus piernas de golpe y se levanto del escritorio. El ojiverde por su parte se subía la cremallera de su pantalón, se acomodo los lentes y cogió su túnica del suelo…

Sin decir nada, Potter salió de ahí, pasando al lado de su amigo sin mirarlo, estaba rojo… más rojo que el cabello de su amigo Ron. Hermione tampoco se quedaba atrás. Esta se sentó de forma correcta en su sillón, tomando una par de pergaminos que estaban tirados en el suelo…

Y Draco con la palabra en la boca… ¿Cómo sucedió esto¿Cuándo empezó? Era irónico que la sonrisa de su cara se desvaneciera al encontrar a sus amigos en una forma ¡muy comprometedora!

NOTAS DE LA AUTORA:

¡Santo Dios! Me pase esta vez… en especial al término del cap. No me maten! Admito que el lemon fue… no encuentro palabras para describirlo, no me la creí cuando lo termine. Con eso digo todo.

Lamento si encuentran un error ortográfico, ideas confusas o que el lemon estuviera mal escrito.

Este cap como todos los que he hecho, van dedicados a mi abuelito Rulas, también a todos los amantes de esta pareja… en especial a Gaby, Jane (mis locas hermanas), a Aiko, Hibari (¿Qué tal me quedo?), Enigranger2005 (muchas gracias por tu ayuda que me estas dando con la firma).

Cierto, quiero aclarar algo, se que el comportamiento de Hermione es extraño, empezando por que le abalanzó contra él, lo que en realidad quería era comprobar que sentía por el chico… y tomo de excusa curarlo, pero al besarlo… bueno, como saben, se paso un poco y terminaron haciendo el amor de una forma… que, sin comentarios. Más raro aún la situación que los cacho en infranganti Malfoy. Bueno, digamos que se dejo llevar por la pasión pero, Ian es su prometido, y pronto lo recordará. Y lo de Harry, todos sabemos que esta loco por ella y tal vez se hizo una idea que no.

Lamento mucho no poder contestar sus reviews en esta ocasión! No me da tiempo de hacerlo, pero de ante mano muchas gracias por sus reviews y su apoyo chicos y chicas.

Disfruten de este cap y cualquier duda háganmelo saber.

Sanke