EL VIAJE

Al día siguiente se despertaron con la idea de que nada podía ser peor que aquella situación y decidieron y a ver mundo. Decidieron partir al día siguiente. Jake salio por la mañana para buscar algo para desayunar, y cuando volvió trajo consigo dos mochilas llenas de comida.

¿Cómo has conseguido todo eso?-pregunto Jim asombrado.

Que mas da como. ¿Empezamos nuestro viaje?-dijo Jake que estaba harto de estar en aquella cabaña y quería partir cuando antes.

Esta bien. ¿Pero primero pasaremos por el callejón Diagon?

¿Dónde esta eso?-pregunto Jake.

No lo se seguro pero es el sitio donde todos los magos hacen sus compras. He pensado ir allí a buscar un mapa del mundo mágico.

Esta bien. ¿A que esperamos?-dijo Jake.

Les costo un día encontrarlo pero al fin lo consiguieron. Una vez allí se pararon para poder encontrar lo que buscaban. Jake le explico algunos trucos de robo a Jim, quien era bastante hábil y los aprendió rápidamente. Quedaron para dentro de tres horas.

Al cabo de tres horas Jake se encontraba con un mapa en el sitio acordado, pero Jim no aparecía. Llevaba esperando diez minutos cuando a lo lejos oyó a Jim, que venia corriendo y llevaba un enorme libro en las manos.

Vamos. Tenemos que irnos de aquí ya.

¿Qué pasa?-Jake no entendía nada.

Calla y sígueme. ¡Corre!-dijo Jim, y salio corriendo.

Salieron del callejón Diagon y siguieron corriendo. Al cabo de 5 minutos Jim paro, pues ya no podía más.

Por un pelo-dijo.

Ya puedes ir explicándomelo todo-dijo Jake.

Pues mira, estaba cogiendo este libro cuando de repente me ha visto el dueño y ha salido corriendo detrás de mí.

Los dos amigos empezaron a reírse, y después de descansar durante una hora y de decidir cual iba a ser el recorrido, comenzaron su viaje.

Empezaron el viaje visitando pueblos y aldeas completamente de magos. La gente era muy amable en general y cuando estos les pedían que les contaran leyendas o que les explicaran algunas del libro que habían robado en el callejón Diagon, estos aceptaban encantados, especialmente los ancianos. A pesar de ello, también había en el libro leyendas oscuras que nadie les quería contar o explicar. A parte de estos magos, había otros que eran muy distintos. Parecían magos oscuros, malvados y solían ser poco sociables. En este viaje Jake encontró una cría de fénix. Decidió quedársela y cuidarla. Con el tiempo se dio cuenta de que renacía de sus cenizas y de que sus lágrimas tenían poderes curativos. El fénix era de color blanco plateado y decidió llamarlo Serk. Mas adelante Jim encontró un mono negro como el carbón al que llamo Simba.

Ya llevaban 11 meses viajando y sabían más historias y leyendas que cualquier otro mago de su edad e incluso mayor. Este era el último pueblo que habían decidido visitar antes de volver a Londres. Allí encontraron a un señor que aparentaba 200 años. Este les contó una historia de un muchacho llamado Harry Potter:

Hace once años El-que-no-debe-ser-nombrado intento matar al hijo de los Potter. Su padre intento defender la vida de su hijo y de su esposa, pero El-que-no-debe-ser-nombrado lo mato con la maldición Avada kedabra. Después mato a su madre cuando esta daba su vida por su hijo, y cuando utilizo esta misma maldición contra el pequeño, este no murió. Es el único que ha sobrevivido ha esta maldición sin mas secuela que una cicatriz en forma de rayo en la frente.

¿Cómo puede ser que no muriera?

La leyenda dice que El-que-no-debe-ser-nombrado cometió un error al subestimar el poder del amor, pues los padres de Harry dieron su vida por el.

¿Y donde esta ahora ese tal Harry Potter?-pregunto Jake.

Pues donde va estar, este año entrara en la escuela Hogwarts de magia y hechicería, como supongo que haréis vosotros ¿no?-al anciano le parecían entupidas todas esas preguntas.

A por cierto ¿Quién es El-que-no-debe-ser-nombrado?-pregunto Jim, pues le parecía un mote absurdo.

El anciano se quedó de piedra. ¿Cómo era posible que aquellos dos niños no supieran quien era? Decidió contarles todo lo que sabía. Cuando termino los tres se quedaron en silencio. Al final Jake decidió romper el silencio y tras darle las gracias se despidieron. Tenían en la cabeza ese sitio, Hogwarts. Cuando estaban de vuelta a la cabaña, vieron una tienda. En ella vendían objetos para animagos. Se informaron de lo que era y se propusieron convertirse en animagos.