ENTRADA AL CASTILLO

Ambos durmieron muy profundamente, y se les hizo un poquito tarde. Así pues llegaron a las 11 y tocaron la puerta. Esta se abrió y tras ella apareció un señor que no daba muy buena espina.

¿Quiénes sois vosotros y que hacéis aquí? –dijo el señor.

Hola buenos días, queremos hablar con el director –dijo Jake.

Y yo quiero ir a Luna –añadió Filch y cerró la puerta.

Será cabrón –dijo Jim.

Si este no se libra de los portazos hasta que nos deje entrar –añadió Jake.

Pero después de golpearla varias veces no apareció el conserje, sino una señora con cara de pocos amigos.

Hola, soy la profesora McGonagall y ya me ha dicho el señor Filch que ustedes quieren hablar con el director Dumbledore, pero me temo que en este momento esta ocupado, y no puede atenderos. De todos modos yo soy la subdirectora y si quieren pueden hablar conmigo.

Y no podríamos esperar al director –dijo Jake.

Esta bien. Ya les llamare cuando puedan verlo. De mientras quédense por los jardines y dentro de una hora y media aproximadamente vendré a buscarlos.

Esta se fue y los dos se quedaron por el lugar.

Mira que bosque, vamos a curiosear un poquito –dijo Jim. Y como no, Jake acepto la propuesta sin pensarlo.

En el interior del castillo todos los alumnos estaban en sus respectivas clases. Los de 2º año de Gryffindor, clase en la que estaban Harry, Ron y Hermione, estaban en historia de la magia. Harry por suerte estaba al lado de la única ventana de la clase. De repente vio dos personas, que serian de su edad aproximadamente, adentrándose en el bosque prohibido. No los había visto nunca antes, es decir, no eran alumnos del colegio, y eso le intrigo bastante. Pero aquellos chicos se adentraron en el bosque y no los volvió a ver. Al final de la clase, antes de ir a pociones, les contó a Ron y a Hermione lo que había visto pero estos no le hicieron mucho caso ya que llegaban tarde y no querían que Snape les quitara puntos a Gryffindor. Al final Harry se olvido del tema.

Al cabo de una hora y media salieron del bosque, y unos minutos después apareció la profesora McGonagall, quien les llevo al despacho del director. Una vez allí, esta se fue y se quedaron frente al director.

Hola, buenos días, ya me había dicho la profesora McGonagall que querían hablar conmigo, así que os escucho. –dijo Dumbledore con una voz que denotaba tranquilidad.

Pues mire, hace año y medio, cuando recibimos recibir una carta para acudir aquí, esta no llego, por lo que decidimos enviar una solicitud al Ministerio de Magia –empezó explicando Jim.

Siguieron explicándole a Dumbledore todo lo que había sucedido, y lo que se proponían apareciendo allí de aquella manera. Una vez que acabaron de hablar se hizo el silencio, y de repente hablo el anciano.

Bueno, no veo inconveniente con que ustedes aprendan magia, así que hablare con el ministerio. De mientras pueden alojarse en el castillo, y dentro de tres días , cuando haya llegado a un acuerdo con el Ministerio, os llamare para daros una respuesta –dijo Dumbledore, que convenció a los dos chicos.

Pasaron tres días con todo lo que habían soñado, durmiendo en una de las mazmorras del castillo.

Por fin pasaron los tres días, y a las 6p.m. subieron al despacho del director, como habían acordado.

Ah, ya estáis aquí. Bueno, el Ministerio y yo ya hemos tomado una decisión. Hemos decidido que el año que viene empecéis el curso en Hogwarts, pero hay unos asuntos que tenemos que aclarar –dijo Dumbledore.

Esta bien –dijo Jake.

Primero, este año, el 15 de julio deberán venir aquí, y examinarse para saber exactamente que curso deben cursar el año que viene –empezó diciendo Dumbledore.

¿Y no puede ser la semana que viene? –dijo Jim, que no creía que soportaría tanto tiempo.

Por mi no hay ningún problema, es para que os de tiempo de preparaos.

Ya estamos preparados, no necesitamos más tiempo –dijo Jim.

Esta bien, como ustedes quieran. Segunda regla, por diferentes motivos hemos decidido no seleccionarles para ninguna casa por lo que se les asignara un profesor como tutor cada semana. ¿Alguna objeción? –pregunto Dumbledore, que no sabían como se tomarían esta noticia.

Esta bien, al fin y al cabo no queda otro remedio –dijo Jake, que no le hacia mucha gracia, sobre todo porque había visto alguno profesor que no eran de su agrado en esos tres días.

Después de esta noticia se fueron a Hogsmeade, y aparecieron en la escuela una semana mas tarde. Era domingo, por lo que todos los profesores estaban libres y podían hacerles el examen.

Primero hicieron el de Historia de la Magia, y le siguieron Pociones, Transformaciones, Defensa Contra las Artes Oscuras, Aritmancia, Herbología, Encantamientos y por ultimo Vuelo. Acabaron todos los exámenes, y tras una larga hora de espero recibieron una noticia del director, anunciándoles que empezarían el curso en tercero, como todos los alumnos de su edad.

También recibieron un sobre que les indicaba en material necesario para el curso siguiente.

Tenemos que hablar con Dumbledore –dijo Jake acordándose de Serk –hay que preguntarle si podemos traer a Serk y a Simba –dijo.

Es verdad, ya no me acordaba –dijo Jim.

Fueron al despacho de Dumbledore, ya que al fin y al cabo un fénix era como una lechuza y un mono era como un gato. Cuando ya estaban a punto de salir del castillo a Jim se le ocurrió coger unas escobas para hacer mas corto el viaje, y como a Jake le pareció buena idea, se acercaron al almacén de escobas y se llevaron las dos mas decentes que pudieron encontrar.