1º DIA
El día amaneció soleado. Harry, Ron y Hermione bajaron a desayunar pronto, ya que luego tenían clase de pociones, desgraciadamente con Slytherin, impartida por el profesor Severus Snape, que no toleraba que ningún alumno llegara tarde. Después de desayunar subieron a la sala común y tras coger los libros se dirigieron a las mazmorras para dar dos horas de clase.
Al mismo tiempo, a las afueras del castillo, en la cabaña de Hagrid, Jim y Jake se despertaban.
¡Es tarde! Teníamos clase de pociones hace 5 minutos con el profesor Snape. ¡Corre! –dijo Jake empezando a vestirse.
Salieron a todo correr de la cabaña, cuando de repente le dijo Jake a Jim:
Espera, vamos primero al Gran Comedor, que tengo mucha hambre.
Vale ¡Corre!
Cogieron cuatro magdalenas y siguieron su camino hacia las mazmorras.
En la clase, Snape explicaba una aburrida poción mientras todos estaban en silencio. De repente tocaron la puerta.
Buenos días, disculpe nuestro pequeño retraso, es que nos perdimos –dijo Jake con cara de ángel.
Quédense en la calle y no se muevan de ahí –ordeno Snape enfadado.
Se quedaron en la calle, y empezaron a comerse la magdalena que les quedaba. Mientras, dentro del aula, Snape ordeno a los alumnos que preparasen la poción de la página 27, y salio a la calle. Allí se encontró a los dos chicos desayunando. Este, tras una pequeña charla les castigo durante una semana a trabajos extra a su conveniencia después de la cena.
Pasen a clase –dijo de mal humor.
Usted, Meison, siéntese junto a Malfoy, y Hopkins delante de Weasley.
Lo siento profesor, pero no va a poder ser posible, pues tenemos libros compartidos –dijo Jim.
No importa, usted Hopkins quédese con los libros y Meison ayúdese con lo de Malfoy.
Empezaron a hacer la poción, cuando se les ocurrió echar un ingrediente extra en la poción de Malfoy. Entonces, Jim le paso a Jake un trozo de magdalena que no le había dejado comer Snape, y Jake, con mucho disimulo lo introdujo en el caldero de Malfoy. Al principio no paso nada, pero al cabo de tres minutos hubo una explosión y acabo toda la poción esparcida por la cara de Malfoy. Snape se encolerizo, y les mando diez pergaminos de deberes. Además decidió no dejar salir a nadie que no hubiera acabado su poción, y prometió encontrar al culpable. Los primeros en acabar fueron Jim y Jake, que se fueron con una sonrisa de oreja a oreja. Mientras los demás alumnos acababan, Snape copio una muestra de la poción explosiva de Malfoy. El resto de las clases transcurrieron con mediana normalidad.
Después de cenar, Jim y Jake se dirigieron a las mazmorras, donde estaba el despacho de Snape. Tocaron la puerta y entraron.
Ah hola, ya están aquí –dijo con frialdad Snape. A pesar de que les había conocido esa misma mañana, les había cogido mas asco que al propio Harry Potter, pues le recordaban a la pareja que hacían Sirius y James cuando el era pequeño. Además no les podía quitar puntos, ya que no pertenecían a ninguna casa, y eso le ponía de muy mal humor. –tengo el placer de informarles de que esta semana tendrán que limpiar todas las mazmorras sin usar magia. Aquí tienen la escoba, la pala y la fregona. Dentro de dos horas podrán irse.
Cogieron los instrumentos y se fueron para empezar por el sitio mas alejado del despacho de Snape. Al cavo de dos horas apareció Snape. Este vio que ni siquiera habían empezado, pero tuvo que aguantarse, ya que era tarde y tenían que irse a dormir.
